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El Levante

el_levanteEl Levante
Mircea Cărtărescu – Impedimenta

Esta epopeya se publicó en Rumanía hace más de 20 años, cuando el poeta tenía que mecer con una mano el carrito de su hijo y con la otra teclear en su máquina de escribir Erika, explica el poeta Carlos Pardo en el prólogo. Es quizá por eso que este largo poema -o como decidan clasificarlo los especialistas- es una obra escrita desde la extraña lucidez que tiene los escritores en momentos muy concretos de su vida.

Al adentrarse el lector en sus páginas, podrá sentir la fuerza arrolladora de la imaginación de Cărtărescu, casi siempre desbordante, selvática, luminosa. Hay una vocación de atemporalidad diseminada en los versos de  El Levante. El poeta rumano, contra el pronóstico habitual de nuestro tiempo y sus modas, busca engarzar su trabajo poético con el de los clásicos.  Dividido en 12 cantos, El Levante narra las aventuras de Manoil y su hermana Zenaida, Languedoc, Zoe, el Antropófago y Yogurta. Este último, pirata de profesión.

Como esas dos medias lunas que quedan suspendidas sobre el apellido del poeta, en este artefacto gravita un humor que plisa todos los cantos. Se aleja del realismo a base de aventuras y leyendas. La autoficción, en el que el propio autor aparece como un personaje más en busca de consuelo, comprensión y algo de libertad, es otro de los recursos que embellecen y dan forma a esta exultante y disparatado libro. No sólo eso, también la cultura pop deja su blasón de personajes y firmas.

El Levante es un poemario exigente para el lector. Tiene algo de comedia de enredos, de parodia que no se sabe adónde te va a llevar. Pero eso no es lo que importa. Al menos no es lo más destacable. Aquí prima la fuerza de las palabras, sus algoritmos imposibles, la tensión del lenguaje desbrozándose hasta dejar, de la retina para adentro, un mundo original y complejo que se aleja de cualquier atisbo de mediocridad.

David García

Nostalgia

Nostalgia
Mircea Cartarescu – Impedimenta

Comimos con Cartarescu cuando estuvo en Madrid en marzo de 2013. Una generación de intelectuales y científicos rumanos crecida durante la dictadura y que, considerando un hecho dado la situación política en la que vivían, se encerraron dedicados a su obra. Cuando cae el comunismo, como el propio autor nos contaba, se dieron cuenta de que habían conseguido crear una obra propia importante a costa de su propia libertad política y gracias a su libertad intelectual. Dice que lee ensayo científico y le preocupa el hecho de que los escritores de su país, actualmente, solo leen ficción, puesto que encuentra que, para escribir una narrativa que explique el mundo en el que vive, se necesita estar al día en todas las áreas. Después de haber vivido el autismo comunista, dedicó años a escribir como columnnista, sobre la naciente democracia, y se puso al día de su deber como ciudadano que, como  declara, si volviera a vivir bajo el comunismo, le llevaría ahora a un compromiso mayor que el que tuvo. Estamos hablando de un escritor muy consciente de la época que le ha tocado vivir, pero en el que su mundo interior, rabiosamente personal, consigue subyugar cualquier moda. Sus cuentos tienen una fuerza de atracción extraña. El ruletista, nos atrapa a través de un estudio sobre el azar como parábola del sentido de la vida; Lulú nos enfrentaba a la imagen que tenemos de nosotros mismos, a la posibilidad de recrearla y reinventarla mil veces y, REM nos conduce a un mundo donde, como en univesros paralelos, podemos estar asistiendo a diferentes realidades de nuestra vida, en líneas paralelas inconexas. Un autor que es necesario conocer, un clásico contemporáneo.

El Ruletista

El Ruletista
Mircea Cartarescu – Impedimenta

No es el morbo, de verdad. Este cuento de uno de los más importantes escritores rumanos contemporáneos tiene el atractivo de lo prohibido pero, de forma singular, posee una lectura soterrada donde la búsqueda de la trascendencia en el ser humano y el misterio de la naturaleza del hombre, nos recuerdan al también singular La rendición (es un emparejamiento absolutamente personal). Un narrador que se introduce en la historia sórdida y mística a un tiempo, y lo hace con el fin de evitar el olvido de su muerte. Hay muchas preguntas en este sugestivo libro de apenas 60 páginas que, desde luego, merece muy pero que mucho la pena.