Archivo de la etiqueta: Literatura Random House

Knockemstiff

Knockemstiff
Donald Ray Pollock
Literatura Random House
Traducido por Javier Calvo

Si entras en  Knockemstiff,  hay algo que va a cambiar en tu percepción del mundo. Este nombre de difícil pronunciación no es sólo el título de un libro con un puñado de buenos cuentos, sino el pueblo donde nació y creció su autor, en algún lugar perdido de Ohio.
En Knockemstiff no hay salida ni esperanza. La crudeza con la que Ray Pollock retrata a los personajes, y el entorno en el que los echa a andar, es ese lugar en el nunca desearías crecer: un microcosmos salvaje, amoral, donde alcohol, drogas, violaciones son moneda de cambio.
El autor de El banquete celestial maneja una prosa sutil y contagiosa, con imágenes certeras, para describir la vida de estos declasados que se dejan reventar las costuras por el día a día.
El lumpen es tan literario que ha habido  escritores que han hecho libros con los despojos humanos. Esa es la línea de Ray Pollock. Aunque él  levanta las alfombras y saca de debajo de ellas lo que pocos se atreven.
Mientras leía estas historias me preguntaba qué es lo que tanto me fascinaba. Supongo que era poder asomarme a un mundo tan horrible, salir vivo de él,  perplejo, pero sin una gota de sangre en la camisa.

@cercodavid

Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo

Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo – Chimamanda Ngozi Adichie – Traducción de Cruz Rodríguez Juiz – Literatura Random House

Después del manifiesto Todos deberíamos ser feministas, la escritora Nigeriana, que vive con un pie en Estados Unidos y otro en su país de origen, vuelve con otro libro breve. Esta vez de corte epistolar.
La autora de Americanah apela al sentido común, y, con la destreza de los que explican lo complejo de manera sencilla, da 15 sugerencias a su amiga Ijeawale, ahora que ha sido madre, con la intención de orientarla en la educación de su hija.
Muy brevemente, me gustaría señalar alguna de las ideas que Ngozi Adiche pone sobre la mesa para que ésta se las transmita a la pequeña Chizalum Adaora. Las sugerencias son extensibles al sexo masculino. Incluídos los adultos:
1-Sé una persona plena. Concédete espacio para fracasar.
2-El marido debería hacer todo lo que la biología le permite, que estodo menos amamantar.
3-No le digas a tu hija que debe hacer algo o dejar de hacer porque es una niña.
4-El bienestar de una mujer debe basarse en algo más que la benevolencia masculina.
5-Enséñale el amor por los libros.  La mejor manera es mediante el ejemplo.
6-Enséñale a cuestionar el lenguaje. El lenguaje es el depositario de nuestros prejuicios, creencias y presunciones.
7-Jamás hables del matrimonio como un logro. Un matrimonio puede ser feliz o desgraciado, pero no un logro.
8-Enséñala a ser sincera, amable, valiente, a decir lo que piensa. Enséñale a rechazar la obligación de gustar.
9-Dale un sentido de identidad. Enséñale a aceptar las partes  de la cultura que son bellas y a rechazar las que no lo son.
10-Si le gusta el maquillaje y la moda, bien. Pero si no déjala tranquila.
11-Enséñale que la biología es una materia interesante y fascinante, pero que no debe aceptarla como justificación de la norma social.
12-Aunque puede resultar embarazoso, háblale pronto de la sexualidad.
13-No es que tengas que ser su amiga, pero sí deberías ser una madre con la que poder hablar de todo.
14-La gente mentirosa y cruel  también son seres humanos y también merecen ser tratados con dignidad.
15-Háblale de la diferencia, porque la diferencia es la realidad de nuestro mundo.

@cercodavid

La vida secreta de las ciudades

lavidasecretadelasciudadesLa vida secreta de las ciudades
Suketu Mehta
Literatura Random House
Traducción de Cruz Rodríguez Juiz

Las ciudades son organismos vivos, tienen carácter y voz propia, al margen de los planos y callejeros que dan un sentido a la organización urbana. Las calles y su gente, con sus conversaciones y sus dramas, con sus neurosis y alegrías,  se complementan y se convierten en su caldo de cultivo. El autor de  Ciudad total explica que para 2050 el 75% de los habitantes del planeta vivirán en la ciudad. Esto refuta las tésis de libros como La España vacía (Turner, 2016) y Los últimos. Voces desde la Laponia española (Pepitas de Calabaza, 2017). Parece que la tendencia de masificación de las ciudades en detrimento del campo es una tendencia consolidada en el planeta.

Suketu Mehta pone el ojo en la historia oficiosa y no oficial de ciudades como Bombay y Nueva York. En sus espacios poco regulados o sin regular. Busca las huellas que deja la economía, pero la sumergida, esa que ayuda a la gente a salvar el mes. Cuenta Metha alguna historia, que se acerca al storytelling, de familias inmigrantes que, al volver a su lugar de origen con zapatos nuevos y un Mercedes como coche familiar, generan en los oriundos una sensación de riqueza que después se desvanece cuando estos les devuelven la visita, y ven las condiciones en las que sus familiares migrantes viven. Al margen de esta idealización que tergiversa el espacio urbano, y dan a la ciudad estatus de paraiso, la ciudad también es una promesa de libertad: la libertad de amar y el riesgo de estar solo, viene a decir el escritor.

La vida secreta de las ciudades es un ensayo periodístico riguroso,  escrito con gran agilidad. Los datos han sido esparcidos a lo largo del texto con inteligencia, sin dejar que el texto se ahogue en ellos y sin que lo literario se quede en un mero ejercicio estilístico.  Lo mejor de este libro es que enseña y entretiene. Lo peor, que sabe a poco.

@cercodavid

 

Brújula

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Mathias Enard
Traducido del francés por Robert Juan -Cantavella
Literatura Random House

El valle feliz
Annemarie Schwarzenach
Traducido del alemán po Juan Cuartero Otal
La línea del horizonte, 2016

“La vida es una sinfonía de Mahler, nunca da un paso atrás, nunca vuelve sobre sus pasos. En ese sentimiento del tiempo que es la definición de la melancolía, la conciencia de la finitud, no hay refugio alguno, aparte del opio y del olvido”

Cuando las bombas caen en Alepo, con las fotos de la ciudad destruida como un decorado apocalíptico en todos los periódicos, cada día, hasta la anestesia, Mathias Enard nos hace viajar a Oriente, a esa misma ciudad y a los desiertos que la rodean en Egipto, Irán, Irak.

Lo hace poniendo a recordar a su personaje aquellos años en los que compartió viaje, cama, amaneceres con esos europeos, muchos de buenas familias, que encontraron en Oriente un imán del que ya nunca pudieron despegarse.

Espías, arqueólogos, musicólogos, lingüistas, traficantes, todos ellos iban allí por algo y pasaban a formar parte de un diálogo entre dos culturas que se reconocían, que se admiraban y que ahora solo vemos enfrentadas y llamadas al odio o, en el mejor de los casos, la indiferencia.

Una novela erudita, llena de personajes reales que entran y salen de campo para ambientar una historia de amor anhelante:

“la vida hace nudos, la vida hace nudos y raramente son los del ropaje de san Francisco; nos cruzamos, luego el nudo se corre, durante años, en la oscuridad, y cuando pensamos que por fin tenemos sus manos entre las nuestras, la muerte nos lo arrebata todo.”

Disfrutarán de ella los amantes de las músicas orientales y de los músicos europeos que se dejaron influir y llenar por ellas, y los amantes de los grandes libros de viajes al desierto; también los que no sean una cosa ni otra, pero sepan dejarse llevar como si leyeran en una lengua apenas conocida, pero de la que vislumbramos en cada párrafo algo que nos interesa, de lo que queremos saber más.

Algo así nos pasó en La Buena Vida. Y encontramos una edición reciente de “El valle feliz” el pequeño libro autobiográfico de uno de los personajes que pueblan los paisajes de Enard, Anne Marie Schwarzenbach, en el que de primera mano viajamos con esta mujer que encontró la aventura y la libertad de amar y de sentir en un desierto del que no quería volver, por mucho que le llamara amenazante su Europa aburrida y alienante, ciega, sin ver la guerra que iba a destruirla.

 

Las primas

Las primas

Aurora Venturini – Literatura Random House

Existen algunas ventanas que nos muestran otra rutina, un mundo de vidas extrañas para el que las observa pero que crecen con sus normas, con su esquema de naturalidad. Para Diane Arbus esa ventana fue La parada de los monstruos y su banquete de bodas -«We accept her, one of us!» gritan todos los monstruos a una- y a partir de ahí ya nada volvió a ser igual. Su mirada sobre el mundo estaba marcada por esa cicatriz de lo extraño, lo que no funciona pero que logra sobrevivir.

En Las primas, Venturini crea un mundo con reglas similares a la película de Browning. Aquí es Yuna la que dibuja su mundo, una familia donde todas las mujeres están deformadas, presas de limitaciones físicas y mentales. Se reúnen en torno a la mesa sin poder hablar, con la tristeza a cuestas, la falta de inteligencia en la mirada, los abortos que matan o el enanismo en los huesos. La familia se convierte en una forma de entender el horror, de vencer a la náusea de lo feo que ataca siempre, cuando el cuerpo es el que sufre y se agrieta.

Entre estas mujeres deformadas crece Yuna, cuya discapacidad no se explicita pero que se manifiesta en sus problemas con el lenguaje. Poco a poco descubre que aquello que falla en su discurso consigue transformarlo en imágenes, en grandes cuadros conceptuales. Desde joven se convierte en una promesa del arte, el lenguaje en el que no encuentra trabas, la cuerda a la que se amarra para no naufragar en la desolación familiar.
Lo fundamental de este libro que rescató a Venturini de las sombras literarias es el uso del lenguaje, el instrumento que permite retratar a la protagonista. Todo el relato crece en párrafos incontinentes, donde los signos de puntuación escasean pero que, cuando aparecen, se convierten en piedras en el camino. Las primas es un libro de ritmo desbocado, donde los meandros aparecen con la ayuda del diccionario, una herramienta con la que Yuna comparte almohada para poder retratar el misterio en el que vive.
La mitología de este extraño libro no ha crecido solo de sus evidentes logros literarios, sino de la intrahistoria del texto y su publicación. Venturini se aventuratituló Vila-Matas su fascinante aventura editorial, la que descubrió a una joven octogenaria capaz de hipnotizar con sus palabras, de embriagarnos con su misterio. Como retrata Leila Guerriero en su crónica, Venturini es una mujer que no tiene obstáculos, cuya mesa familiar se construye con los apellidos Sarmiento y Lampedusa, una vida que tiene ecos en esta novela, en la que se disfrazó de Flaubert para decir «Las primas soy yo».