Los combatientes

Los combatientes
Cristina Morales – Caballo de Troya

Son muchos los jóvenes escritores que sienten la necesidad de expresar la situación de su generación en nuestro país mediante la literatura. La mayoría de las veces, mediante la autoficción y el relato desestructurado cogido casi en servilletas. Unas veces porque refleja esta descomposición, la forma en la que viven la vida, otras por su incapacidad para narrar con un mínimo de coherencia. Cristina Morales nos novela en primera persona, usando como excusa el grupo de teatro universitario del que forma parte, su tesis sobre su generacion: la necesidad de expresarse contra el sistema en el sistema, la imperiosa necesidad de participar políticamente sin formar parte de la política existente. Entiende la juventud como una categoría, un grupo transversal que tiene la fuerza de poder discutir el sistema sin pertenecer a una clase, sino desde la totalidad del mismo. Una experiencia literaria sugerente que, teniendo en cuenta la juventud de la autora, nos hace confiar en que tenga continuidad y evolución.

El fin de la raza blanca

El fin de la raza blanca
Eugenia Rico – Páginas de Espuma

Casi dejamos pasar el tren de este libro por una promoción que, aunque agresivamente ambiciosa, sólo nos podía deparar frustración. Pero afortunadamente, lo hemos leído y hemos podido disfrutar de una magnífica colección de relatos. El lenguaje, la variedad de registros y temas y, sobre todo, la perfecta composición de cada uno, resultan un buen ejemplo de talento literario. La alegoría de Tren de vida, la tradición oriental de El fin de la raza blanca, la extraña cotidianeidad a lo Carver de Desperdicios o La chaqueta, … Todos ellos merecen la pena y son una muy buena oportunidad de conocer a una autora de talento.

La vida cotidiana

La vida cotidiana
Daniel Gascón – Alfabia

No sé qué vida llevará el autor. Pero de vida cotidiana, estos cuentos tienen poco. Porque más allá de que los personajes y las situaciones nos son habituales y reales, los personajes y lo que les sucede nos provocan una fantástica extrañeza. Los vida interior de los personajes tan natural y cercana, se nos escapa cuando les seguimos por aventuras de lo más originales y sugestivas. Me puedo quedar con “la escritora”, pero no podría dejar el genial “El traductor” o “Las clases de conversación”. Son cuentos inteligentes y cuando los lees miras por encima del libro por si te estás perdiendo, en tu vida cotidiana, lo anormal que sólo ofrece la vida a quien sabe mirarla.