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Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo

Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo – Chimamanda Ngozi Adichie – Traducción de Cruz Rodríguez Juiz – Literatura Random House

Después del manifiesto Todos deberíamos ser feministas, la escritora Nigeriana, que vive con un pie en Estados Unidos y otro en su país de origen, vuelve con otro libro breve. Esta vez de corte epistolar.
La autora de Americanah apela al sentido común, y, con la destreza de los que explican lo complejo de manera sencilla, da 15 sugerencias a su amiga Ijeawale, ahora que ha sido madre, con la intención de orientarla en la educación de su hija.
Muy brevemente, me gustaría señalar alguna de las ideas que Ngozi Adiche pone sobre la mesa para que ésta se las transmita a la pequeña Chizalum Adaora. Las sugerencias son extensibles al sexo masculino. Incluídos los adultos:
1-Sé una persona plena. Concédete espacio para fracasar.
2-El marido debería hacer todo lo que la biología le permite, que estodo menos amamantar.
3-No le digas a tu hija que debe hacer algo o dejar de hacer porque es una niña.
4-El bienestar de una mujer debe basarse en algo más que la benevolencia masculina.
5-Enséñale el amor por los libros.  La mejor manera es mediante el ejemplo.
6-Enséñale a cuestionar el lenguaje. El lenguaje es el depositario de nuestros prejuicios, creencias y presunciones.
7-Jamás hables del matrimonio como un logro. Un matrimonio puede ser feliz o desgraciado, pero no un logro.
8-Enséñala a ser sincera, amable, valiente, a decir lo que piensa. Enséñale a rechazar la obligación de gustar.
9-Dale un sentido de identidad. Enséñale a aceptar las partes  de la cultura que son bellas y a rechazar las que no lo son.
10-Si le gusta el maquillaje y la moda, bien. Pero si no déjala tranquila.
11-Enséñale que la biología es una materia interesante y fascinante, pero que no debe aceptarla como justificación de la norma social.
12-Aunque puede resultar embarazoso, háblale pronto de la sexualidad.
13-No es que tengas que ser su amiga, pero sí deberías ser una madre con la que poder hablar de todo.
14-La gente mentirosa y cruel  también son seres humanos y también merecen ser tratados con dignidad.
15-Háblale de la diferencia, porque la diferencia es la realidad de nuestro mundo.

@cercodavid

Los últimos. Voces desde la Laponia española

img_0790Los últimos. Voces desde la Laponia española – Paco Cerdà – Pepitas de Calabazas

«Aquí solo se piensa en comprar y vender. Entonces, si la gente está concentrada, todo el negocio está reunido. Eso por un lado, por el otro, conviene que en otros sitios no haya nadie para poder especular con los recursos básicos de la vida: la tierra, el agua, la alimentación», explica María del Mar Martón, Coordinadora para el Desarrollo Integral del Nordeste de Segovia, a Paco Cerdà (Génova, 1985) , en este gran reportaje que inquieta, informa, entretiene y te deja helado, no sólo por las bajas temperaturas que viven sus protagonistas, sino por la situación de desamparo y soledad que estos viven.

Este periodista del diario Levante-EMV recorre la Serranía Celtibérica, también conocida como la Laponia española, un territorio que conforman parte de Guadalajara, Teruel, La Rioja, Burgos,  Cuenca, Zaragoza, Soria, Segovia y Castelló. Son 2500 km de viaje por paisajes deshabitados y frío extremo, sólo hay que observar la fotografía de la cubierta tomada por el propio periodista al Nordeste de Segovia.

Cerdà entrevista a algunos de los habitantes de esta otra España: la rural y desahitada. Muchos pueblos de los que visita dentro de 20 años no existirán, serán un recuerdo o literatura, como el caso de Anielle, inmortalizado por Julio Llamazares en La lluvia amarilla (1988).

Estas entrevistas/encuentros tienen algo de imagen panorámica, que apoyada en  datos,  muestran un territorio hostil y salvaje. Hay pueblos que viven sin luz eléctrica, pueblos donde el médico pasa una vez a la semana y el cura ha dejado que dios reparta suerte sin que él sea el mediador. De colegios para los niños mejor ni hablar. Entre otras muchas cosas.

Uno de los encuentros es con el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza Francisco Burillo, que  ha denominado a este proceso  de despoblación: demotanasia. Suena mal, y peor es vivirlo. De los 1355 municipios que configuran la Serranía Celtibérica, casi la mitad tienen menos de 100 habitantes. 7´4 habitantes por km cuadrado es el umbral para formar parte de este triste club.  Muchos de sus habitantes resisten las duras condiciones casi como un acto de justicia poética. Pero aquí, resistir no sé si es vencer, contrariando al Nobel de Literatura Camilo José Cela.

Los últimos se lee tan bien que parece que uno esté leyendo cuentos ambientados en  pueblos de la España profunda o de El reino de Celama, de Luis Mateo Díez. Cerdà es  periodista con vocación literaria e impregna a estos textos de no-ficción velocidad, gracia, crudeza.  No exagero si digo que la conversación que mantiene con Moisés Salgado, un monje que lleva décadas en el monasterio de Silos, es emocionante. Sin menoscabar las demás historias.

Este libro se merece estar junto a La España vacía (Turner, 2016) de Sergio del Molino. Y muy cerca de El delirio blanco (Dioptrías, 2016), una fantástica road movie periodística sobre la estepa rusa que nos encantó en La Buena Vida. Después de leer un libro así, no puedo sino pensar que  el reportaje y la crónica ensanchan las fronteras de la buena literatura.

@cercodavid

 

El motel del voyeur

img_0651El motel del voyeur – Gay Talese – Alfaguara

Con La mujer de tu prójimo (Debate, 2007), Gay Talese, hijo de inmigrantes italianos y una de las plumas más brillantes del llamado  Nuevo Periodismo, radiografió las costumbres sexuales de la sociedad norteamericana del siglo pasado. Es por eso que a principio de los ochenta, Gerald Foos, el protagonista de este libro, contactó con él.

«Conozco a un hombre casado y con dos hijos que hace muchos años se compró un motel de veintiuna habitaciones cerca de Denver a fin de convertirse en su voyeur residente», escribe en el primer párrafo de este libro que aúna reportaje, sociología, viajes, paciencia y errores que le han llevado a Talese a desdecirse y pedir perdón por los deslices cometidos en este libro.

Al margen de la polémica que ha suscitado, El motel del voyeur reconstruye la historia de una obsesión, la de Gerald Foos y su pasión desmedida por observar a las parejas en sus momentos más íntimos. Digo desmedida porque para poder llevar su proyecto adelante tuvo primero que comprar el motel. Y después acondicionar los techos  para poder observar, a través de unas rejillas especiales en el techo, cómo sus clientes practicaban sexo.

Dicho así, parece que estamos hablando de un simple salido. Y posiblemente lo era. Eso sí, con la connivencia de Donna, su primera esposa, y más tarde con Anita, su segunda mujer. Aunque hay que destacar que además de la excitación y el morbo que  estas incursiones en la vida privada les podían aportar, el propietario del Motel Manor House llevaba un diario que da una medida de su obejtivo pseudosociológico y de su sensibilidad.

De ese diario, y de la relación epistolar y telefónica que durante más de 30 años va a mantener con Foos, además de algunas visitas que el autor de Honrarás a tu padre (Alfaguara, 2011) hace a Aurora (Colorado) para conocerlo personalmente, se erige este libro de corte narrativo y de diario.

Foos se define como un «pionero de la investigación sexual». Explica que su material -obtenido sin el consentimiento de los implicados- es más auténtico y legítimo que el del Instituto Master&Johnson, cuyas investigaciones  revolucionaron los estudios sexuales y han sido producto de una exitosa serie de televisión, Master of Sex.

Como toda investigación periodística que se precie, la acompañan algunos documentos gráficos.  Entre los temas más controvertidos está el de un asesinato de una mujer a manos de su novio, que se produjo a causa de una negligencia de Foos. Aunque el periodista no encontró pruebas policiales que puedieran constatar la veracidad de los hechos.

A lo largo del texto Talese aparece como un investigador precavido, en general, mientras va recopilando información. En la versión española, reconoce algún baile de fechas. Es bueno para el periodismo que se cuestione a los grandes totem, que no se sientan intocables, cuando hay indicios de negligencias. Kapuscinski dio la sorpresa una vez fallecido. No es el caso. El autor de aquel memorable texto de Frank Sinatra que todos nombran sigue dando fuste al periodismo.

@cercodavid

 

Los discos del verano de LBV

Crítica-Tulsa-La-calma-chicha1El verano pasado nos propusimos repasar los mejores discos de cada década, nacionales como extranjeros, y en un giradiscos pinchábamos y pinchábais los vinilos que queríais.

Este año estamos muy por la labor de apoyar a esos tipos que Montoro no quiere y que, en su casa y con una guitarra, producen Marca España de verdad,  con investigación y desarrollo y que, desde sus cabecitas, nos dan minutos de felicidad o apoyo en nuestras agonías.

progresolo malo

Así que hemos elegido 4 discos del verano de músicos que cantan en castellano y cuyas letras nos resultan seductoras. Los pincharemos en la librería todo el verano y dispondremos de sus últimos discos y vinilos al mejor precio tanto en la librería, como para enviar a toda España.

Esta es nuestra selección:

terroresFran Nixon y su “Lo malo que nos pasa”

Tulsa y su “La calma chicha”

Sr. Chinarro y su “El progreso”

 Luis Prado (Sr. Mostaza) y su “Mis terrores favoritos”

Aventuras literarias

Jpeg

Aventuras literarias

Imagínate visitar con un plano de 70×100 de la ciudad en 1891 y 119 localizaciones detalladas que aparecen en las novelas de Sherlock Holmes, el Londres de Arthur Conan Doyle,

o colgar en la pared de tu salón, junto al pasaporte caducado con todos los sellos de tus viajes, un mapamundi del año 1872 con el viaje de Phileas Fogg y sus diferentes escalas detalladas,

o, de la mano de Jane Austen, recordar los escenarios de Mansfield Park, Orgullo y prejuicio, Emm, Lady Susan, sobre un plano del Londres de 1806.

Pues eso es lo que te ofrecemos, en un papel de calidad y preparado para hacer que tu vista se escape y busque cada vez que pases cerca de la pared donde lo cuelgues, o para recorrer un Londres ya mil veces visitado, de una manera diferente o para leer, hablando con los personajes de tus novelas favoritas mientras paseas sobre el plano (hazlo descalzo).

Pronto nos prometen versiones de un Madrid que ya solo existe debajo de las tiendas de souvenirs… pero mientras, podemos esperar soñando un viaje en el tiempo.

Un libro sigue siendo el mejor regalo

Y para segurarnos de que sea así, hemos creado, con nuestras manitas, una caja regalo perfecta para que lleves La Buena Vida a tus amigos y seres queridos.

Jpeg

Y por si no sabes qué regalar, pero lo que tienes claro es que lo quieres hacer en La Buena Vida, hemso creado nuestra propia y personal Tarjeta Regalo. Ellos podrán comprar lo que quieran con ella, y tú serás recordado todo el año porque, nuestra tarjeta regalo, es algo muy personal.

la foto

Te damos más razones aún para que hagas tus compras navideñas en La Buena Vida y, con gracias a ellas, seguir siendo un oasis en Madrid en el que disfrutar todo el año.

 

El cuadro

El cuadro_DVD_webRealizar un documental reflejando el día a día de un profesional, no es nada nuevo. El documental obra de David Trueba, nos hace un seguimiento del proceso de creación de un cuadro del pintor realista Josep Santilari, acercándonos y desnudándonos al artista al igual que la protagonista de su cuadro Ell@.

Este documental nos muestra la relación de las nuevas tecnologías en la pintura del siglo XXI. Pero no solamente lo plasma en lo obvio, ya que en el cuadro aparece una mujer en un sofá rodeado de aparatos tecnológicos de toda índole, el documental refleja la intromisión de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana del pintor.

Cabe destacar, como dice Josep Santilari, que no se debe caer en la tentación de plasmar la realidad como hace dos siglos se realizaba. Así pues, la pintura realista actual ha de englobar y plasmar (valga la redundancia) la realidad contemporánea. De esta manera, la pintura debería de contemplar escenas cotidianas para buscar la empatía del público que la va a consumir. Por ello, Santilari refleja en sus cuadros la intromisión de las nuevas tecnologías de una manera no forzada, ya que a ojos del observador es el día a día con el que se identifica.

Todo lo anterior, no deja de ser una gran obviedad no por ello fácil de apreciar por otros artistas del momento, no debe de eclipsar el verdadero alcance de las nuevas tecnologías en el arte y si profundizamos un poco más en el documental podemos observar el cambio en estos oficios con respecto ya no dos siglos atrás, si no algunas décadas y no muchas.

De esta manera se aprecia como las largas horas de pose en el estudio de los modelos, pasan a ser substituidas por la brevedad del momento. Hoy en día, el uso de las cámaras fotográficas digitales, permiten una resolución de la fotografía de hasta el más ínfimo de los detalles. La modelo pasa a ser una fotografía y esta fotografía ampliada y diseccionada en cuadrantes, permiten al artista centrarse con precisión absoluta en la obra y olvidarse de las variaciones de matices, luces, brillos,… distintos entre sesión y sesión, algo inimaginable tiempo atrás.

Con este documental las nuevas tecnologías no solo quedan plasmadas en la obra Ell@ de manera visual, algo que aunque no se hubiese realizado cualquiera podría ver, con este documental queda al descubierto que algo tan aparentemente “enquistado en el tiempo”, como el oficio de pintor, queda marcado también por el uso de estas nuevas tecnologías y ahí es donde David Trueba consigue despoetizarlo.

Puedes adquirirlo en La Buena Vida al precio de 10€ o comprarlo en ese enlace y recibirlo en tu domicilio por 12€ (incluyendo gastos de envío a cualquier punto de la península)

Una idea para Semana Santa

Madame Bovary, Anna Karénina y La Regenta
Notas para un cursillo ideal sobre las tres novelas a fin de analizar sus estrategias narrativas
Por Juan Goytisolo (para leer todo el artículo)

EN LA EPOCA en que impartía cursillos de literatura en el departamento de Lenguas Románicas de la New York University acaricié la idea de organizar uno sobre Cervantes en colaboración con tres estudiosos de la obra de nuestro primer escritor. No con esos cervantistas de reata que tiran del carro de lo ya dicho y redicho sino por quienes penetran en las honduras, amores y humores de la novela y extraen de ello una sustancia viva. Imaginaba una visión prismática del Quijote a través de planteamientos distintos. Un mismo libro visto de diferentes y aun contrapuestas maneras: partir del contexto histórico, social y biográfico en el que fue escrito para aquilatar el texto; arrancar al revés de éste para estudiar aquél; optar por un enfoque de la problemática ideológica y
religiosa subyacente a la obra, como sugería un colega marxista; o situar la creación cervantina en el ámbito de la evolución del género, es decir, en el de la sucesión dialéctica de formas en la que la propuesta nueva parodia los esquemas narrativos en boga gastados hasta la trama ya convertidos en material de derribo a ojos del lector atento. Tal fue a la postre la hazaña de Cervantes, demoler todos los géneros acartonados de su tiempo —novela de caballerías, bucólica, bizantina, etcétera— y gracias a la milagrosa irrupción de Avellaneda, erigirse en el prototipo de raro inventor que le convertiría en el padre de la novelística moderna.

Quienes asistieran a dicho cursillo poliédrico gozarían del privilegio de emprender rutas distintas para arribar al mismo puerto. La variedad de enfoques les procuraría calibrar mejor el caudal inagotable de la obra y de la maestría de su artífice y zahorí. Aunque la idea no cuajó —la burocracia departamental no mostró gran entusiasmo por ella—, no me ha abandonado desde entonces y emergió en fecha reciente a raíz de una relectura atenta de Madame Bovary, Anna Karénina y  La Regenta.Volví a soñar en un curso interdisciplinario enteramente consagrado a las tres novelas o, mejor dicho, a sus protagonistas femeninos, a fin de analizar las estrategias narrativas de Flaubert, Tolstói y Clarín; las implicaciones sociales y éticas del triple adulterio de Emma, Anna y Ana Ozores; las nociones de transgresión, pecado y castigo; el papel de la Iglesia en cuanto guardiana de la moral pública.

¿QUÉ TIENEN en común Emma Bovary, Anna Karénina y la Regenta? El hastío de la insulsa vida diaria, la frustración creciente de una relación conyugal más o menos impuesta, el anhelo de una existencia libre e intensa como la que a b r i g a n e n s u s fantasías. Aunque su origen y el medio social al que pertenecen diverjan, el mencionado denominador común marcará sus destinos y las empujará al adulterio. Emma, criada en el campo, habita en una aldea normanda con un médico rural al que desprecia y sueña en a c c e d e r a l a s c o m o d i d a d e s burguesas de una capital de provincias. Anna, aristócrata, se desenvuelve en un universo de nobles con título y de funcionarios zaristas, pero su odioso matrimonio con Karenin le impide gozar de las ventajas y privilegios de su estatus. En cuanto a Ana Ozores, casada con don Víctor, con quien mantiene una relación casi filial, cederá a la seducción de don Alvaro, presidente del Casino de Vetusta y tenorio profesional….

3 fantásticas nuevas ediciones y traducciones para obras quemerecen una buena y atenta lectura y relectura

Ciudad abierta

Ciudad abierta
Teju Cole – Acantilado

Este año nos hemos propuesto leer, en la medida de nuestras posibilidades,  libros de escritores jóvenes. Y lo hemos hecho porque hemos tomado consciencia de que la vejez llamó a nuestra puerta y, una vez que la abrimos, ha entrado en casa para quedarse. Teju Cole, un multidisciplianar creador americano criado en Nigeria, escribe este libro con treinta y cinco años y supone la primera muestra de brotes verdes en esta vida de miserias que nos están preparando. No son solo brotes, con Ciudad abierta, hemos paseado por un jardín extenso, lleno de ideas brillantes, poblado de paseos estrechos que nos permiten ver las historias y los personajes desde diferentes ángulos y disfrutar de cada uno de ellos.

Lleno de rincones, donde poder disfrutar de un descanso que nos aporta nueva sabiduría y energía:

“Me parecía que la falta de familiaridad con la muerte en masa, la peste, la guerra y la hambruna era nueva en la historia humana… Somos los primeros humanos sin la menor preparación para el desastre. Vivir en un mundo seguro es peligroso.”

“Uno tiene que ponerse una meta y debe encontrar una forma de cumplirla exactamente, sea lanzarse en paracaídas o desde un acantilado, sea sentarse una hora y quedarse completamente inmóvil, y por supuesto que la forma de cumplirla ha de tener su belleza.”

“Experimentamos la vida como un continuo y sólo una vez que declina, una vez que se vuelve pasado, vemos las discontinuidades. El pasado, si existe, es sobre todo espacio vacío, grandes extensiones de nada en las cuales flotan personas y acontecimientos significativos”

Y así, disfrutando de esos rincones, paseamos por un torrente narrativo donde la ciudad, sea  Nueva York o Bruselas, se construye como escenario de vidas individuales que merece la pena estudiar como un entomólogo que pusiera nombre a cada hormiga.

Ciudad abierta es un extraordinario libro en el que, como debieran hacer los perfumes, se nos muestra la vida en un extracto de esencia que cuando uno abre, nos embriaga y nos acompaña donde vayamos. Una narración con vueltas al pasado, descubrimientos sobre nosotros mismos que no esperábamos tener que volver a cruzar, lleno de sabiduría y con un pulso narrativo de gran maestría que nos recuerda al Saul Bellow de El planeta de Mr. Sammler.

El sentido de un final

El sentido de un final
Julian Barnes – Anagrama

“A medida que envejecemos, el corazón se nos va desnudando, como los árboles”. Así pensaba Flaubert en 1852 y así lo incluyó, junto a otras muchas anécdotas e ideas, Julian Barnes en su novela El Loro de Flaubert, basada en el autor francés.

Barnes (d)escribe la vida. Desde la observación. Lo lleva haciendo desde su primer libro. Con la sencillez, el dolor, la audacia y la ironía de lo que se esfuma, de lo que se sabe imperfecto e incluso absurdo e irreconciliable. Todos esos rasgos de la condición humana que nunca atiende al presente por puro anhelo, inexperiencia o una extraña necesidad de avance. “El tiempo primero nos encalla y después nos confunde. Creíamos ser maduros cuando lo único que hacíamos era estar a salvo. Pensábamos que éramos responsables pero sólo éramos cobardes. Lo que llamábamos realismo resultó ser una manera de evitar las cosas en lugar de afrontarlas”. Este es uno de los juicios que emite Tony Webster, el personaje central de El sentido de un final, sobre su propia existencia narrada en dos fases, juventud y actual vejez, que terminan confluyendo en la búsqueda de la identidad y el rigor de su memoria, camuflada o mal atendida, a lo largo de los años.

“Cuando eres joven quieres que tus emociones (…) te trastoquen la vida, que creen y definan una nueva realidad. Más tarde, quieres de ellas algo (…) más práctico: que sostengan tu vida tal y como es y ha llegado a ser. Quieres que te digan que las cosas están bien”. En esa línea argumental que nos hace conectar inevitablemente con Paul Rayment, el protagonista de Hombre lento, de J. M. Coetzee y con Liam Pennywell, el de La brújula de Noe, de Ann Tyler, Barnes va haciendo una autopsia en vida de Tony hasta dejar su corazón desnudo. En ese estado de serena desesperanza ante las evidencias que va concediendo la edad. La propia vida. Con su mezcla de lucidez y claroscuros.

Un libro inmenso.