Archivo de la categoría: librería la buena vida

La vegeteriana

La vegetariana
Hang Kang
Traducción de Sunme Yoon
:Rata_

Yeonghye, el personaje sobre el que pivota esta novela, ha decidido hacerse vegetariana, dejar la carne de lado e ir abandonando poco a poco las necesidasdes alimenticias de cualquier ser vivo. La carne es «signo de bonanza, de poder, de nutriente necesario para seguir creciendo y compitiendo entre la elite», explica Gabi Martínez en el prólogo.

Una de las curiosidades de La vegetariana es que la voz de la protagonista apenas se manifiesta. El lector tiene cierta información de ella a través de unos sueños que la mantienen en estado de letargo. Son precisamente esos sueños, y la interpretación que hace de ellos, los que la apartan de la ingesta de carne. Los narradores, por tanto, son otros tres personajes: el marido, el cuñado y la hermana -en ese orden.

En clave de tríptico, Hang Kang cuenta la experiencia de los familiares junto a esta joven que va perdiendo el brío, belleza y la gracia -si alguna vez la tuvo-. La montaña se desmorona, se dice varias veces en la novela, y con ella arrastra a todo aquel que en algún momento la coronó.

Tanto la parte que narra el marido, como la que narra el cuñado, tienen el pulso del thriller. En ella se deja ver una narradora con punch, donde la acción ocupa gran parte de texto. Es fácil caer en el spoiler si uno se extiende en el argumento. Puedo decir, para compensar, que la novela se precipita por lugares inusuales que producen, por momentos, fascinación y sorpresa.

La tercera parte está narrada por la hermana de Yeonghye. Ésta es más pausada y melancólica. En ella se aprecia el patriarcado en el que vive la sociedad surcoreana, la desprotección y el abandono al que se ven abocados sus personajes.

La convivencia, la familia, el deseo, la tensión sexual, el cuerpo, el arte y sus peregrinas y necesarias contradicciones, así como esa extrañeza que a veces es vivir, caminan cogidas de la mano.

Conforme la narración se desarrolla, los hechos  se van haciendo su hueco irremediable  en la realidad que desborda a todos los personajes de esta novela inquietante y provocadora.

El libro lo complementa abundante material extra, algo inusual en este tipo de formato. Además del prólogo al  hice alusión al inicio, cuenta con una entrevista con la autora y un texto de la traductora. La vegetariana recibió el Man Booker International 2016.

@cercodavid

Taller de manualidades para conectar el mundo

arbol El Flic es un festival de experiencias y creación literaria que invita a las familias a disfrutar de la literatura y las artes, apostando por la innovación y la experimentación en los formatos culturales.

tapaDentro de las actividades del Festival, proponemos un taller con una de las ilustradoras participantes, Vanessa Miranda Pérez, que ilustró esta lata de conservas relacionando la literatura y la comida ilustrando con la intención de relacionar ambas cosas a través del concepto de “interser” del maestro budista Thich Nhat Hanh.

Esto es lo que pretendemos hacer en nuestro talle

este sábado 25 de febrero a partir de las 18:15 de la tarde

dirigido a chicas y chicos de 6 a 12 años. Deben traer un objeto de casa (orgánico, plástico, natural… da igual) que no tenga ninguna dimensión superior a los 7cm.

Con Vanessa Miranda Pérez, trabajarán el concepto que nos habla de la intercomunión de todos los seres del universo, donde uno es porque todo lo demás es. Infinitos hilos de causa y efecto que nos conectan. Thich lo explica a través de un simple ejemplo: si eres un poeta, verás claramente que hay una nube flotando en una hoja de papel ¿Por qué? Sin una nube, no habría lluvia; sin lluvia no podrían crecer los árboles; y sin árboles no podríamos hacer papel. Esa nube es esencial para que el papel exista. Si la nube no está ahí, el papel tampoco puede existir. Así que podemos decir que la nube y el papel “interson”. Nada de hecho existe aisladamente. Todo está interrelacionado, todo inter-es con el resto de las cosas. Ni una simple flor puede existir aislada de sí misma, solo puede inter-ser con la totalidad del cosmos. Y lo mismo ocurre también con nosotros.

Manualidades y un rato agradable para hacer pensar.

La inscripción supone la compra de un VALE de 2€ que se descontará en la compra de libros y puede hacer en la librería o en este enlace

Vanessa Miranda Pérez de 24 años y residente en Madrid realizó Publicidad y Relaciones Públicas entre 2010 y 2014; y actualmente cursa el último año de Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño en Ilustración en la Escuela Pública Arte 10 de Madrid.

 

8 canciones y una conversación con Ricardo Lezón (McEnroe)

8cancionesEn 8 canciones y una conversación nos damos el gustazo de invitar a algunos de nuestros músicos preferidos para poder conocerlos más de cerca y compartir una conversación participativa y canciones en acústico. Tomando algo y en un espacio pequeño e íntimo. Os iremos comunicando nuestros próximos invitados pero, por el momento, esta es nuestra programación:

Sábado, 17 de diciembre de 2017, a las 20:30 horas: Ricardo Lezón, de McEnroe. En esta ocasión com parte de #UnpluggedMoments

La inscripción de 10€ incluye el acceso al encuentro con el invitado, algo de picar y vales descuento para compras a los asistentes. Puedes reservar en la librería o en este enlace.

La Triunfante

Processed with VSCO with 6 presetLa Triunfante – Teresa Cremisi – Anagrama – Traducción de Jordi Terré

Las doce y media. Rápido ha pasado el tiempo
desde las nueve en que encendí la lámpara
y me senté aquí. Sentado sin leer,
y sin hablar. Con quién hablar
tan solo como estoy en esta casa.

 
Los destellos del Mediterráneo son el espejo donde se han mirado todo tipo de historias. Desde Homero, que miraba el azur y contaba naves y pueblos, las vidas en tránsito constante, los comerciantes y viajeros que veían desde lejos los brillos de Oriente, han creado amarres cuando aparecía la tierra. De alguna manera todos los puertos del Mediterráneo se tocan, hablan el idioma de un agua donde las batallas llenaban la espuma de sangre y los aromas se mezclaban de una bodega a otra.
La Triunfante del título es uno de esos barcos que desplegaba las velas más allá de las paredes de rocas. Confunde, porque su deriva elegante no pertenece a los grandes hechos de la historia, ni aparece en películas y grandes museos. Como la narradora de esta novela, su triunfo se pierde en el horizonte, sin más huellas que las que deja en el recuerdo.
La primera novela de Teresa Cremisi, importante editora de las francesas Gallimard y Flamillion, toma esos reflejos del Mediterráneo para hablar  de sus recuerdos sin traicionar nunca a la elegancia. Están los ambientes que construyen su vida, la infancia en Alejandría cuando las orillas del mar se mezclaban de un extremo a otro, con pasaportes falsificados. Está la llegada a Italia y el caos, donde el conde Mosca de La cartuja de Parma es la voz de la conciencia para sobrevivir lejos del mar. Están el éxito, los vértigos, la huida y el cansancio. París y la felicidad, tan efímera que solo la descubres cuando se ha desvanecido. Y, al fin, una retirada en la calma amalfitana, con la frescura de la juventud en la mirada pero con toda la historia ya contada.
En La Triunfante el éxito no sabe a victoria, sino siempre a incomodidad y sorpresa. Es una novela sobre el trabajo, que se aleja de muchas expectativas pero que enseña a caminar en otros paseos. Sobre la familia, los secretos que guarda y cómo la admiración y el misterio de la infancia tiñen toda la vida. Sobre el amor que se toma con calma, sin mareas. Un libro que se sienta, como el poema de Cavafis, a dejar que deambule la mirada por las aristas de la vida y que, sin grandes rimbombancias, traza una travesía de Oriente a Occidente, de la infancia a la desubicación adulta sin perder la sorpresa en la mirada. Desde La Buena Vida no puede verse el mar, pero siempre quedan libros llenos de sal entre las guardas.
Pilar Torres

Dentro de un poema de Vicente Valero

Valero4
Fotos: Paloma Tur

La casa de Vicente Valero Marí (Ibiza, 1963) se asienta tras una gran montaña al noreste de la isla de Ibiza. Si no aciertas a tomar la carretera de tierra adecuada, corres el peligro de perderte en uno de sus poemas contemplativos y boscosos. Los pinos son los únicos vecinos de la zona. Hay un perro que ladra casi por impostura a los pies de un almendro. El verde es tan intenso que las pupilas se ahogan.

Mientras muestra la casa de planta payesa, Valero explica que apenas recibe visitas y que si existe vida literaria en Ibiza, él no la conoce. “De vez en cuando viene a verme Ben Clark”. A su estudio de trabajo se lo comen los libros. En el pasillo, más estanterías. Al fondo del salón dormita una chimenea desconsolada. Nos sentamos en el porche, donde un gato anaranjado se entremete entre las piernas como una flama suave y caliente.

Vicente Valero luce en sus ojos el color del Mediterráneo y su voz la apuntala un leve acento isleño pitiuso. Habla sobre la estancia de Walter Benjamin en San Antonio de Portmany, del proyecto de investigación para un ensayo y de las fuerzas irracionales que empujan a escribir poesía. El tono animoso toma otro temple cuando aborda El arte de la fuga (Periférica, 2015), el último trabajo en el que ha escrito sobre tres momentos puntuales de tres de sus escritores insignia: Juan de la Cruz, Friedrich Hölderlin y Fernando Pessoa.

Son como mis familiares literarios. Son poetas que he trabajado mucho y conozco bien, creo. Busco un episodio pequeño pero relevante de la vida de cada uno de ellos y lo desarrollo. No se trata de contar la vida de cada uno.

Valero3Con siete libros publicados de poesía y un premio Loewe (2007), cuando se refiere a su anterior trabajo, Los extraños (Periférica, 2014), y a El arte de la fuga, no le gusta encasillarlos como relatos o cuentos, sino que prefiere referirse a ellos como textos. Ni siquiera habla de ficción, sino de hipótesis. A los dos libros, explica, “les une la misma secuencia narrativa, la misma manera de contarlo y, también, que hablo de vidas”.

¿Qué tienen en común estos tres poetas de épocas y estéticas tan diferentes?

Los tres llevaron la poesía hasta un extremo e hicieron de ella un lugar fronterizo con el pensamiento. Los tres hicieron de su propia lengua algo nuevo. En San Juan está más claro, es el primero que le da una experiencia amorosa y sexual a un hombre y una mujer. No hay ningún poeta que haga eso en el siglo XVI. ¡Y es un fraile!

Como un científico de la belleza, en el segundo texto, Valero plantea la hipótesis de una ruta alternativa de un viaje que Hölderlin hizo medio enloquecido cruzando parte de Francia. “Es una peregrinación hacia la locura, porque solo en la locura puede celebrar aquello que lleva celebrando: la superioridad moral de los antiguos, los dioses griegos, el helenismo… todo aquello que le importa”.

En esta gradación de fugas espirituales, el poeta ibicenco narra la noche epifánica en la que se le aparece el genio de Alberto Caeiro, jefazo de sus heterónimos, a un joven Fernando Pessoa. Un Pessoa moderno e irónico, hijo de la incredulidad y el realismo del siglo XX,  hace de contrapeso con sus juegos de desdoblamiento a toda la carga de trascendencia mística y romántica que arrastran Juan y Friedrich.

El poeta no está acostumbrado a que le hablen del estilo. Él lo llama “una manera”. Y esa manera con la que ha ido plegando las sábanas de sus textos pretende que tenga el bordado de una “narración de viva voz”. Una prosa que cuente, no que entorpezca. Un argumento, sí; pero que sea la forma, y no la historia, la que ordene. “He escrito párrafos que tienen más o menos la misma longitud. Cada pequeño texto lo trabajo como un poema”, explica.

A la celebración de El arte de la fuga se le une la publicación de Canción del distraído (Vaso Roto, 2015).  Si a este Thoreau mediterráneo no le convencía ninguna de las fórmulas que le ofrecían para volver a publicar su poesía, sí le apetecía, en cambio, repensar lo escrito hasta ahora. Reordenarlo todo y tensarlo con los alcoholes de la lengua. Gravitar de nuevo las experiencias. Hacer de lo viejo algo nuevo. Ahormar bosques, ríos y oquedades, y toda esa naturaleza que se precipita en sus textos. Canción del distraído es un nuevo poemario en todos los sentidos. También el libro del que más orgulloso se siente Vicente Valero.

Valero1000
Hay poemas que no he incluido era porque he pensado que no participaban del espíritu de este libro.

¿Cuál era ese espíritu?

El espíritu de una poesía contemplativa. De una poesía que pretende participar de aquello que ve y que siente. Y que trata de poner un lenguaje a mi perplejidad ante la naturaleza, ante el estar vivo… ante el amor. Ante todas esas cosas que todavía me resultan milagrosas.

Me llama la atención que sale en diferentes ocasiones la figura del ahogado, ¿has visto a muchos?
 
He visto unos cuantos. De niño estabas en la playa y sacaban a la arena a un hombre hinchado como un botijo. Recuerdo a algunos compañeros del colegio que sus padres se habían ahogado trabajando en el mar.

Vicente Valero es un poeta contemplativo. Observa las cosas, la naturaleza, casi que se expande mimetizándose con ellas. Habla de Madrid y de los amigos poetas que le gusta que lo acompañen cuando presenta algún nuevo libro. Fantasea con el postre del restaurante italiano al que le gusta ir a comer, muy cerca de La Buena Vida,  cuando va a visitar a su hijo. Se levanta y trae un limoncello, “de elaboración propia”, que exprime en tres pequeñas copas. Enciende un cigarro y clausura la tarde recordando los años en los que estuvo trabajando en prensa. De nuevo el gato con la cola de fuego. A estas alturas, el perro es un animal domesticado por una larga procesión de palabras.  

David García

Vale, vale,

¡que ya nos habíais dicho que eso de un traspaso es más difícil de lo que parece!

Pues sí, ha sido más difícil de lo que esperábamos, a pesar de nuestro arraigado pesimismo ilusionado.

Por eso, os confirmamos que no estaremos abiertos hasta dentro de alguna semana.

Eso sí, todo lo demás sigue en pie: abriremos para quedarnos, con todas las cosas buenas que tenía La Buena Vida y muchas de las que pensábamos llevar a cabo y no podían tener cabida en nuestro anterior local y, por supuesto, muchas cosas nuevas que no imaginábamos poder poner en práctica.

Han sido muchas las ideas que nos habéis dado este verano en nuestros debates en la web, pero más han sido las iniciativas que nos habéis mandado por correo y teléfono y que nos hacen pensar que La Buena Vida tiene una misión. Os seguirmos informando puntualmente. Gracias por vuestra paciencia.

Día 45: Inmersión

Cada vez resulta más difícil encontrar el silencio. Producirlo. Encontrarse en él, con él, sin que escueza, cree tensión o resulte extraño.

Siempre hay bullicio, pronósticos, repeticiones y augurios.

Únicamente los privilegiados y los sordos se oyen a sí mismos -asegura Steiner-. Los silencios en este rincón perdido escapan a todo lenguaje. Son sumamente variados. Los silencios están indescriptiblemente vivos. Pueblan la luz cambiante en su avance bajo el juego de las nubes, a través del silencio. Paradójicamente, hay un silencio en el corazón de los grandes vientos, en el azote y las turbulencias de los temporales que preservan esta aldea del turismo. En las frecuentes nieblas que traen consigo el olor de los pinos y el granito húmedo, se oye un silencio del silencio”.

Eso vamos a hacer partir de hoy. Coleccionar silencio. Atesorarlo hasta que el alambre vuelva a estar firme y nos lleve a nuestro nuevo destino. Y os lo podamos contar. Con palabras y señales. Mientras vamos a cerrar la boca para no perder el ritmo.

Passenger, The Sound of Silence.

Mañana jueves 22 de agosto, a las 20.20 horas, en la sala 1 de la Filmoteca El silencio antes de Bach (2007), de Pere Portabella. Coproducción ambiciosa y distante, que no consigue emocionar. El pentagrama se queda demasiado lleno de notas desconectadas. Un intento fallido.

No olvidéis que nos dure lo que nos dure este voto de silencio, seguís teniendo el pequeño gran atolón de La Buena Vida en el Cine Doré.

Hasta muy pronto.

Día 44: Definición y significado

-Cuando yo empleo una palabra, declaró Tentetieso en tono desdeñoso, significa lo que yo quiero que signifique, ¡ni más ni menos!

-La cuestión está en saber, objetó Alicia, si usted puede conseguir que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

-La cuestión está en saber, insistió Tentetieso, quién manda aquí, ¡si las palabras o yo!”.

Esto lo escribió Lewis Carroll en 1871 en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí y nosotros lo reivindicamos. Por eso vamos a hacer una hoguera con las palabras. Para que puedan crepitar y dormir bajo la nieve el tiempo que sea necesario. Hasta que vuelvan a tener un significado para La nueva Buena Vida. Bon Iver, The Wolves (Act I& II)

Mañana miércoles 21 de agosto, a las 18 horas, en la sala 1 de la Filmoteca La Danse (2009), el documental de Frederick Wiseman sobre el día a día del Ballet de la Ópera de París. Una filmación de sus ensayos y recursos, un paso a dos constante para encontrar la conexión perfecta entre el movimiento y el cuerpo