Archivo de la categoría: Ensayo

La mala puta. Réquiem por la literatura española

portada la mala putaLa mala puta. Réquiem por la literatura española
Miguel Damau y Román Piña Valls – Sloper

A pesar de lo que se cree, la indignación es una gran fuente de riqueza. Es estimulante y movilizadora. Activa procesos que parecían en letargo, como los democráticos. Si al principio puede ser corrosiva para los que la padecen, bien canalizada puede ser liberadora, con capacidad para reanimar o alumbrar proyectos nuevos e ilusionantes. Es el caso de La mala puta, escrita en dos partes bien diferenciadas, aunque complementarias.

Miguel Dalmau  es el encargado del primer bloque. El escritor barcelonés, experto biógrafo, se ha acercado a personajes como Oscar Wilde, los hermanos Goytisolo o a Jaime Gil de Biedma. El acercamiento al poeta catalán dio como fruto una película  dirigida por Sigfrid Monleón, El cónsul de Sodoma (2009) . En todo caso,  la indignación de Dalmau parte de las trabas que le impidieron publicar una biografía de más de 500 páginas sobre el escritor argentino Julio Cortázar. Ése es su punto de partida. A partir de ahí, entre la memoria y la denuncia -fruto de la indignación-, Dalmau hace un recorrido por el algoritmo venéreo de las últimas décadas de la literatura española. ‘La mala pécora’, así la llama en algún momento, está moribunda, denuncia el autor de La grieta (1997). Algunas de las razones, argumenta, son falta de ambición literaria de los escritores de este país, más preocupados por cuestiones pecuniarias que artísticas. En esta deriva, las mujeres de los escritores, si no culpables, al menos son cómplices, explica el autor. La verdad que el recorrido que propone Dalmau es completo. Editores, libreros, agentes, crítica -con un capítulo especial para Ignacio Echevarría- y demás componentes del entramado, son elementos de análisis, fruto de las experiencias que ha tenido a lo largo de su carrera. Dalmau no se corta, da nombres y denuncia plagios. Se tira a la página en blanco con el cuchillo entre los dientes, y brota la sangre -siempre literaria.

De la segunda parte se encarga Román Piña, editor de Sloper desde 2007, entre otras cosas. El autor de El general y la musa (2013)  hace un repaso del estado de las cosas -con la literatura como epicentro-. Además de destacar las fijaciones que los autores tienen con las RRSS (redes sociales) y sus incotinencias egóticas, Piña apunta a algunos autores de la generación Kronen y de la conocida generación Nocilla. Para ello, rastrea y rebusca, desmadeja la política editorial de los 90 en adelante y rescata algún que otro “juguete roto” que ha dejado la literatura española. En su exposición, el lector puede conocer el caso Agustín Fernández Mallo, el caso Gonz -Pablo González Cuesta-, en su exilio literario y agreste en latinoamérica. También esboza el caso Pinilla, que aunque no fuera de esas generaciones, da una idea de las dificultades por las que han pasado algunos autores.

Si Dalmau basa su relato en la experiencia personal, bajo el latido de su corazón brotando casi en la boca, el director de la revista literaria La  Bolsa de pipas añade un punto periodístico con aportaciones de escritores como Marta Sanz, Alberto Olmos, Llucia Ramis o Montero Glez, entre otros. Estas voces apuntalan algunas de las  ideas que defienden sus autores, como que la literatura española, además de moribunda,  está plagada de intereses, disputas, envidias y todo el corolario de afectos y desafectos que comprenden la condición humana. Este réquiem, misa funeraria fruto de la indignación, es entretenido, literario  e informativo, y puede servir, al menos, a aquellos que buscan versiones alternativas a la oficial.

David García

En el enjambre

han_en_el_enjambre_webEn el enjambre
Byung-Chul Han – Herder

Medir el éxito a partir de los ‘Me gusta’ o retuiteos es algo habitual. Empresas e individuos calibran sus fuerzas en las RRSS. También es la manera más directa de perder/vender tu intimidad. Sólo hay que acercarse al imparable y creciente patio mediático de Facebook y Twitter, sin olvidar Instagram, para ver cómo los usuarios se desnudan, y no sólo con ideas. Pero en este exhibicionismo festivo hay un gran beneficiado: las empresas. Con Google a la cabeza.

El profesor Byung-Chul explica todo esto en En el enjambre. Suministrado en dosis con formato de artículo ensayístico, este filósofo de raíz heideggeriana, desentraña el funcionamiento  de las RRSS y las grandes empresas de las nuevas tecnologías. También el comportamiento de sus usuarios. De cómo la masa emergente del siglo XX, que un día cambió el rumbo de la sociedad, ha pasado a ser un conjunto de individuos aislados, hipercomunicados, pero sin capacidad para crear un movimiento de cambio real.

(…)La comunicación digital hace que se erosione fuertemente la comunidad, el nosotros. Destruye el espacio público y agudiza el aislamiento del hombre. (…) 75

El homo digitalis, así nos denomina el profesor surcoreano, es consumidor y productor, emisor y receptor de la materia prima de la que se alimentan estas empresas. Imagino a alguien que es, la vez que usuario de una gasolinera, el proveedor y el vendedor de la gasolina. Un negocio redondo. No se queda ahí este profesor de Filosofía y Estudios Culturales en la Universidad de las Artes de Berlín  que dialoga con rigor e  inteligencia sobre la materia.

Byung-Chul es claro en sus ideas y su capacidad de síntesis es admirable. Consciente de los tiempos que corren, sabe cómo y qué decir. Por ello no quería dejar de pasar este librito que un compañero de La Buena Vida me recomendó,  antes de hacerme un selfie y seguir alimentando al monstruo. Pero consciente de que nada es gratis y de que los 15 minutos de gloria que  prometía Warhol se los cobran con creces.
David García

La baba del caracol

chantallLa baba de caracol
Chantal Maillard – Vaso Roto
Hay todo un mercado de cósmeticos girando en torno a las viscosidades. Dicen que la baba del caracol es beneficiosa para la piel y acelera el proceso de cicatrización.  No es  el caso de este breve libro que empieza  rompiendo una promesa, y, a partir de ahí: los animales se desperezan, las respuestas se acumulan, la poesía traza extrañas líneas, los ladridos -defectuosos- de las preguntas empiezan a maullar, mientras el pájaro estira el cuello para aclararse la garganta con el poema.

Como ocurre con otros libros, La baba de caracol salió de la sección de arte, pero bien es cierto que lo podía haber descubierto en Ensayo literario, engrosando las filas de El sueño del mono loco, la sección especial que estamos creando, en La Buena Vida,  para los interesados en la creación literaria.

Chantal Maillard, nacida en Bélgica, poeta y ensayista,  ha sido profesora de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Málaga. Chantal teoriza, a la vez que poetiza el texto, lo allana con palabras y conceptos que se recuestan a la luz y a la sombra, así, vuelta y vuelta. Explica la autora de India (Pre-Textos. 2014) que para hablar filosóficamente, “trazamos un eje vertical”, como si las ideas subieran y bajaran las piernas por una barra americana. En cambio, cuando a la voz es pellizcada por el hálito de la poesía, apunta hacia la horizontalidad:

“(…) La poesía es un horizonte expandido, demorado en los infinitos recodos del bosque, un juego sutil, un enramado que a veces se hará nudo, liana, frondosa derivación de hojas inconexas (…) Cuanto mayor sea el recorrido sea el recorrido vertical, más se acercará a la filosfía. Un poema vertical es un poema filosófico.”(154)

Entre la verticalidad del pensamiento y la horizontalidad de la lírica, como si ésta se extendiera sobre una colcha de flores, la poeta reflexiona sobre el haiku y sobre la senda de Michaux y Santôka. También busca las resonancias que restallan al Orinar en la nieve -así titula al penúltimo ensayo-. Chantal Maillard piensa la poesía como necesidad, como placer,  como ritmo que ahueca en los vientos y hace nido, pluma, tentáculo. Ecuación de riesgo.

David García

Hopper

Hopper
Mark Strand – Lumen

Suelo recelar de los acercamientos que se hacen al mundo de la pintura desde otras áreas de las artes como la literatura o el cine.

Quizás porque el autor de este libro, Mark Strand, practicó la pintura durante toda su vida, o porque el pintor objeto de sus reflexiones, Edward Hopper, es uno de los pintores del siglo XX que mejor ha traspasado las dos dimensiones, en este caso el acercamiento funciona como una simbiosis.

Pintar como pintó Hopper es técnicamente muy difícil y, sin embargo, su pintura resulta sencilla de ver. Parece hecha a la primera gracias a un trabajo, previo, minucioso que facilita la sensación de frescura e inmediatez. Directo, limpio, sin sentimentalismos ni florituras.

Mark Strand escribe de la misma forma, y se acerca así a los cuadros de Hopper. No se inventa nada que no esté en ellos ni se va por las ramas pero, con la misma maestría que el pintor, describe un mundo complejo y profundo lleno de poesía bajo la apariencia de lo cotidiano.

“Una oscura sombra se abate sobre estas pinturas, haciendo que cualquier relato que construyamos tomándolas como punto de partida parezca sentimental o impertinente”

Joaquín Risueño

La escritura transparente

escrituraLa escritura transparente. Cómo contar historias
William Lyon – Libros del K.O.

Cuenta el autor de este breve libro que un día del año 82 entró en el despacho del Director de El País, Juan Luis Cebrían, y le dijo que el periódico era muy mejorable. Para demostrarlo, Lyon le enseñó un documento en el que analizaba titulares, entradillas, y hacía observaciones para mejorar los párrafos y cambiar de posición la información. Todo estaba señalado con bolígrafo rojo, por lo que aquello debía parecer una matanza. A los 2 meses recibió una llamada para empezar a trabajar en el diario.

Este neoyorkino, licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Yale, ha trabajado para la agencia de información UPI, la revista Time y las emisoras de radio CBS y NBC, entre otros medios de comunicación. Según cuenta, también formó parte del diario El Sol, y es la experiencia y el meticuloso análisis de las noticias que salen a diario de las redacciones lo que le ha llevado a escribir este manual. En él: orienta, corrige y vapulea a todos aquellos que se han saltado las reglas básicas de la información. Entre ellas la de responder a las 5w: qué, quién, cuándo, dónde y por qué. Sin olvidar el cómo.

Lyon sabe que escribir bien no es fácil -por experiencia y porque ha visto a compañeros brillantes enrededados en piezas durante horas-, por ello da consejos como:
-Mejor las palabras cortas que las largas.
-No escribir más palabras de las necesarias.
-No recargar en exceso los párrafos.
-Cuidado con los sustantivos.
-Evitar el desorden sintáctico.
-Omitir tópicos.

Estas 123 páginas están dirigidas a periodistas, tanto a becarios como a aquellos no tan noveles. Quizá sea menos útil para los que sólo les interesa la ficción -el subtítulo puede confundir-. Por otro lado, Lyon hace especial hincapié en la figura del editor. Uno de los eslabones más debilitados en la larga cadena de la información. La edición suele mejorar el texto pero a muchos les molesta que les corrijan. Asegura el ex corresponsal de Time que casi siempre ocurre entre los más mediocres, aquellos a los que les molesta que les señalen sus debilidades. No suele ocurrir con los mejores periodistas, explica.

Como la acumulación de lecturas sobre escritura siempre ayuda, podría incluir este manual periodístico, con destellos autobiográficos, en la sección que La Buena Vida tiene sobre creación literaria: El sueño del mono loco. El Periodismo no está reñido con la creatividad, ni con la imaginación. Otra cosa es inventar cosas para hacerlas pasar por información. Libros del K.O. es una editorial imprescindible para los que les gusta todo lo relacionado con el periodismo.

David García

El Taller Literario de José Ovejero para La Buena Vida

Taller Ovejero_vertical¿En qué consiste?

Durante 7 meses José Ovejero va a leer y seguir de cerca un máximo de 5 proyectos literarios y va a aconsejar tanto individualmente, como mediante reuniones colectivas, para llevarlo a cabo de la mejor manera. Los participantes compartirán con él sus borradores y notas e irán desarrollando su proyecto de forma voluntaria durante el taller.

¿Qué no debes esperar?

Este taller no es un curso, no tiene un temario, sino un espacio de trabajo en el que compartir dudas e ideas sobre tu propio proyecto literario. Lo más importante de este taller depende de ti, de tu trabajo y tu dedicación, José solo va a servirte de apoyo en tanto en cuanto tú trabajes en tu proyecto. La participación de José Ovejero, sus consejos y opiniones son totalmente personales y buscarán en todo momento ayudar al participante desde una visión y experiencia personales de la literatura y del proceso creativo.

¿Cuál es la dinámica del taller?

El taller se desarrolla a lo largo de 7 meses. En ellos, cada participante tendrá al menos 5 sesiones de trabajo individuales con José Ovejero para abordar aspectos de su propio proyecto. Además, tomará parte en otras 6 sesiones colectivas de un carácter más teórico en las que se tratarán aspectos de la escritura tomando como ejemplo los trabajos en desarrollo y, durante los meses de julio y agosto, existirá un período de consulta online.

¿Que pasa con tu obra al acabar el taller?

Si los participantes finalizan su proyecto y, tanto José Ovejero como el propio autor, lo consideran apto para intentar su publicación, la Agencia Literaria VicLit de Barcelona tiene un compromiso con La Buena Vida para evaluar los trabajos en un plazo máximo de dos meses, aportando sus consideraciones acerca de la potencialidad comercial de los mismos para, de común acuerdo con el autor, estudiar la posibilidad de que la agencia los promueva ante las editoriales con la intención de lograr un contrato de edición.

¿Quién puede participar en el taller?

Cualquier persona que tenga un proyecto literario propio, ya sea una idea avanzada o un borrador completo y que esté motivada para dedicar 7 meses a desarrollarlo y mejorarlo.

¿Cuándo tienen lugar las sesiones presenciales en La Buena Vida?

El taller se desarrolla a lo largo de los meses de abril a octubre de 2015.

Las sesiones colectivas tendrán lugar un día al mes (abril, mayo, junio, septiembre y octubre) en horario de común acuerdo entre los inscritos y el propio José Ovejero y se irán fijando con la suficiente antelación para que pueda programarse el trabajo y la asistencia.

Las sesiones individuales se establecerán de común acuerdo entre cada inscrito y José Ovejero teniendo en cuenta, además de las agendas personales de cada uno, la naturaleza y desarrollo del proyecto.

¿Cuál es el coste de la matrícula?

El coste de la matrícula es de 100€ y 5 pagos mensuales de 100€a comienzo de los meses de abril, mayo, junio, julio y septiembre.

¿Quién es José Ovejero?

José Ovejero ha publicado novelas, libros de cuentos, ensayos, libros de viajes, poesía y teatro. Ha recibido diversos premos literarios entre los que destacan el Premio Primavera de novela 2005 por Las vidas ajenas, el premio Ramón Gómez de la Serna 2011 por su novela La comedia Salvaje, el premio Alfaguara 2013 por La invenión del amor y el premio Anagrama de ensayo 2012 por La ética de la crueldad. Sus libros están traducidos a varios idiomas.

¿Cómo puedo acceder al taller?

Hay 3 fases de matrícula antes de iniciar el taller:

Envíanos un correo a labuenavida@cafedellibro.es con la siguiente información y adjuntando, solo en formato pdf, todas las notas, borradores u originales que desees: datos de contacto (nombre y apellidos, correo electrónico y móvil), un breve curriculum profesional en 5 líneas, un breve curriculum de tu experiencia literaria publicada o no, breve argumentación sobre las razones por las que deseas tomar parte en el taller y, finalmente, una descripción del proyecto literario sobre le que quieres trabajar en el taller.

El plazo de presentación de proyectos finaliza el 1 de marzo de 2015.

José leerá todos los formularios que se envíen y La Buena Vida invitará a participar en el taller tan solo a un máximo de 5 candidatos por el orden de preferencia manifestado por José Ovejero, en función de la potencialidad o el interés que él pueda aventurar sobre los proyectos y candidatos presentados, pudiendo solicitar para evaluarlos mejor, más información o un contacto directo con el interesado.  La lista de los proyectos aceptados se dará a conocer no más tarde el 10 de marzo de 2015.

Los candidatos dispondrán de 48 horas para inscribirse oficialmente en el taller y comprometerse a desarrollarlo en su totalidad. Si un candidato declinara la invitación, se podría invitar al siguiente candidato en la lista de preferencias del propio escritor. Las plazas pueden quedar vacantes pero en ningún caso serán un número superior a 5 personas.

Esta es una actividad de El sueño del mono loco, la sección para los creadores de La Buena Vida. Más sobre La Buena Vida de los creadores en

¿Para qué sirve la literatura?

¿Para qué sirve la literatura?
Antoine Compagnon – Acantilado

Leer es un acto solitario, silencioso, aunque los tiempos que corren se empeñen en desmentirlo. También escribir. A riesgo de ser tachado de romántico, persiste el ideal de lectura. También de escritura. Silencio, un lugar cómodo, una luz templada y gracil que discurre por la habitación como un agua clara. A pesar de la escena idílica, la Literatura está rodeada de competidores directos, cada vez más. Lo digo porque las novelas, en concreto, viven como un animal acosado en la era de la desidia, los bajos índices de lectura y las nuevas tecnologías.

Explica el autor de este breve libro que estar por la Literatura es como tener “una amante de 18 años”. Como símil no está nada mal. Las carreras de humanidades son la cantera de los escritores en ciernes, pero sabemos que no están pasando por un buen momento. Compagnon explica que no son rentables a corto plazo, y eso, al parecer, es uno de requisitos que las sociedades modernas piden a las disciplinas. El capitalismo exige a sus soldados rentabilidad, movilidad y sacrificio. Con sueldos bajos a ser posible. De poco importa que la novela siga siendo el mejor artefacto para configurar la experiencia humana. Además de que a lo largo de la Historia, haya tenido la delicadeza de liberar al individuo de su sometimiento a las autoridades, de la alienación y la opresión, y por si fuera poco, en la época de oscurantismo religioso, se ocupara de encender la luz en algunas conciencias, explica Compagne, en un repaso sobre las diferentes perspectivas que se ha tenido a lo largo de la historia de este género mutante. La novela es síntoma y remedio del malestar de la sociedad, a la vez que liberadora y manipuladora, explica. Decía T. S. Elliot que la Literatura ayuda a los hombres a saber más sobre el mundo y a vivir mejor. La primera afirmación me convence, la segunda me genera dudas. Con la Literatura, podemos recorrer “regiones de la experiencia humana” a las que otras disciplinas no llegan, porque es con el lenguaje, ese masa inaprensible de cemento armado, transferible, pero inabarcable como un océano ceniciento, con el que el escritor llega más al fondo que nadie. Este libro no es un manual, ni te enseña a decidir si ponerle gafas o bigote a tu personaje, o elegir entre que lance un cuchillo o dispare un arma de fuego con puntería. Pero recorre otros territorios de la Literatura que para un escritor son necesarios.
David García

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Zona de obras

Zona de obras
Leila Guerriero – Círculo de tiza

Podría ser una autobiografía, que lo es. Podría ser, también, un panegírico de periodismo narrativo, un  libro sui generis de estilo, un código deontológico, el anti-manual para escribir la crónica de tu vida o ese libro en el que la autora, a veces humilde a veces guerriera, muestra las costuras, las dificultades, las alegrías y la aflicción que está detrás del proceso de escritura. Leila Guerriero (1967), argentina, de Junín, pluma flamígera y bregada que no ha pasado por la facultad de periodismo -“me siento el pingüino de Batman”-, ha reunido en este ¿manual? un conjunto de columnas, artículos y conferencias en torno al arte de escribir. Así defiende lo que hace. El periodismo como un arte y no como una funcionarización de estilo al que se ven abocados muchos textos en el periódico. Para Guerriero -cuidado con esa i que rompe la monotonía fonológica- la clave está en saber mirar, en esperar. No escribe una crónica quien antes llega, sino quien más aguanta, quien es capaz de pasar inadvertido y mimetizarse con el entorno que lo rodea, invisible al protagonista, materia inerte que sólo ve, escucha, apunta y, si no rompe el clima, pregunta.

Yo encuentro cierta belleza en que las cosas sucedan-absurdas, contradicctorias, a veces irreales- y me gusta entrar a la realidad como a un bazar repleto de cristales: tocando apenas y sin intervenir. (75)

A Leila se le llena la boca de bondades, casi que se enternece, cuando nombra a Martín Caparrós, Alberto Salcedo, Juan Villoro, Rodolfo Walsh, Gay Talese, Corto Maltés o Lawrende de Arabia… Son modelos a seguir, su santoral laico. No se entendería este resurgimiento de la crónica latinoamericana sin las aportaciones de la periodista del cono sur. La primera vez que la leí fue en La Buena Vida, cuando todavía poníamos café y la madera crujía bajo nuestros pies, en el antiguo local de Vergara, 10. Era una antología que Darío Jaramillo había hecho para Alfaguara bajo el título: Crónica Latinoamericana actual. El texto de la argentina colindaba al norte con Caparrós y al sur con Villoro. Despúes, me la volví a encontrar en otra antología, esta vez por cuenta de Jorge Carrión, el tarraconense amante de las librerías, titulada Mejor que ficción, la réplica de Anagrama a ese afán por mostrar lo mejor de latinoamérica -también había algún español- en cuestión de periodismo narrativo. Y, más tarde, cuando La Buena Vida estaba en ese largo proceso de traslado, en Crónica y mirada, un estudio coordinado por María Angulo y publicado por Libros del K.O.  El comienzo de esa crónica dice así:

Es un hombre, pero podría ser otra cosa: una catástrofe, un rugido, el viento. (…) Después, el océano Pacífico, las olas que muerden las rocas como corazones negros. (305)

Se refiere a Nicanor Parra, el antipoeta y Premio Cervantes al que era casi imposible entrevistar, perfilar, buscar en sus ojos la luz de ese océano de la que bebe su poesía.

Leila Guerriero se ha pateado la calle, las ciudades, su país, su continente, el mundo, para luego encerrarse en su casa y contarlo con todas las herramientas que la literatura pone al alcance de los escritores. Si Zona de obras es un gran libro es porque abre las ventanas y muestra cómo ha hecho todo ese trabajo, sin romanticismos, sin falsas premisas. No hay atajos, ni trucos. Como en todo, la respuesta siempre es el trabajo y aplicar el mismo código ético que aplicas en la vida. Si pudiera, colocaría este artefacto en todas las redacciones de periódicos, y en todas las estanterías.

David García

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La literatura es mi venganza

vargasLa literatura es mi venganza-Mario Vargas Llosa y Claudio Magris-Anagrama

Poner a dos intelectuales frente a frente siempre es un acontecimiento, aunque no lleguen a las manos y el tono de la plática sea cordial. En este libro se recoge el diálogo que Mario Vargas Llosa y Claudio Magris tuvieron en diciembre de 2009, en el Instituto Italiano de Cultura de Lima. Allí se habló de literatura y política, de sociedad y cultura, así como de algo tan abstracto y definitorio como es el tiempo y el arte de saber tratarlo en las novelas.

El lector encontrará razones bien argumentadas para dejar que la ficción entre en su día a día, para “experimentar esta necesidad aventurera de crear cada vez un mundo nuevo”. La Literatura, como los espejos del callejón del gato de Valle-Inclán, deforma, pero a la vez ordena, hace comprensible esa maquinaria inabarcable de sucesos a la que llamamos vida. Una narración tiene principio y fin, algo que, si no consuela, al menos tranquiliza. A través de sus trucos y artificios, la Literatura miente con la intención de buscar la verdad, las esencias. Un juego de aparentes contradicciones que no tiene otra fin -ni más ni menos- que ahondar en las experiencias del hombre.

¿Qué hacer cuando un gran escritor ha apoyado la barbarie? Los autores recomiendan no caer en el amor ciego, amar su obra y rechazar su actitud, siempre reprobable. Nadie dijo que para ser un gran artista hay que ser buena persona. También se habla aquí de la complejidad del mundo y  de la incapacidad de la democracia y de la política para resolver problemas como la inmigración o la imposición de ciertos hábitos con la excusa de la tradicicón cultural. Aunque a muchos les escueza, es de agradecer la lucidez y la claridad con la que estos dos escritores, que se llevan leyendo mutuamente desde hace años, transmiten sus ideas.

David García 

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El capital en el siglo XXI

JpegEl capital en el siglo XXI
Thomas Piketty – Fondo de Cultura Económica

Con mucho, el libro más esperado del año. Cada uno de los afluentes del río de tinta que ha provocado este libro ha resultado una razón para esperar su traducción.

Ha sido Krugman uno de sus más enardecidos defensores, fundamentalmente, porque comparte con él la lucha contra los mantras de la mentira. Son algo así como el Richard Dawkins de la economía.

En concreto Krugman escribía sobre el nuevo libro del economista francés Thomas Piketty, El capital en el siglo XXI, diciendo que, en su opinión, “es un prodigio de honestidad. Otros libros de economía han sido éxitos de ventas, pero, a diferencia de la mayoría de ellos, la contribución de Piketty contiene una erudición auténtica que puede hacer cambiar la retórica. Y los conservadores están aterrorizados.”

Piketty, decía Krugman en el artículo, “no es ni mucho menos el primer economista en señalar que estamos sufriendo un pronunciado aumento de la desigualdad, y ni siquiera en recalcar el contraste entre el lento crecimiento de los ingresos de la mayoría de la población y el espectacular ascenso de las rentas de las clases altas. Es cierto que Piketty y sus compañeros han añadido una buena dosis de profundidad histórica a nuestros conocimientos, y demostrado que, efectivamente, vivimos una nueva edad dorada. Pero eso hace ya tiempo que lo sabíamos. No, la auténtica novedad de El capital es la manera en que echa por tierra el más preciado de los mitos conservadores: el empeño en que vivimos en una meritocracia en la que las grandes fortunas se ganan y son merecidas.”

Y añadía: “Con todo, ha sido impresionante ver a los conservadores, uno tras otro, acusar a Piketty de marxista. Incluso Pethokoukis, que es más refinado que los demás, dice de El capital que es una obra de “marxismo blando”, lo cual solo tiene sentido si la simple mención de la desigualdad de riqueza te convierte en un marxista. (Y a lo mejor así es como lo ven ellos. Hace poco, el exsenador Rick Santorum calificó el término “clase media” de “jerga marxista”, porque, ya saben, en Estados Unidos no tenemos clases sociales).”

Y finalmente, con ese estilo tan suyo de quien sabe que cualquiera que tire de hemeroteca y relea sus artículos de hace años, verá confirmadas sus opiniones por la fatídica realidad, decía: “Ahora bien, el hecho de que sea evidente que los apologistas de los oligarcas estadounidenses carecen de argumentos coherentes no significa que estén desaparecidos políticamente. El dinero sigue teniendo voz; de hecho, gracias en parte al Tribunal Supremo presidido por John G. Roberts, su voz suena más fuerte que nunca. Aun así, las ideas también son importantes, ya que dan forma a la manera en que nos referimos a la sociedad y, en último término, a nuestros actos. Y el pánico a Piketty muestra que a la derecha se le han acabado las ideas.”

No creo que haya mejor forma de exponer por qué este libro es importante, en la época de los argumentarios y del robo más importante que estamos sufriendo: el del significado de las palabras.

Para leer todo el ar´ticulo de Kugman sobre este libro