Archivo de la categoría: Ensayo

En busca de Muhammad Ali. Historia de una amistad

enbuscademuhammadaliEn busca de Muhammad Ali. Historia de una amistad – Davis Miller – Errata Naturae

Esta es la historia de un niño a la que un hombre le cambia la vida. La madre de Miller ha fallecido de una insuficiencia renal. Después de la pérdida, el niño entra en la apatía y el ensimismamiento, se encierra en sí mismo y no quiere tener contacto con el exterior más que a través de una aguja que lo mantiene vivo en el hospital.  A los 17 años no alcanza lo 30 kg. Le llaman Ratón. Y si un chaval tiene aspecto de ratón, dentro de la lógica adolescente, qué mejor que vapulearlo. Pero este libro misceláneo no habla del bullying, sino de la superación y de la figura de Cassius Clay (1942-2016), el boxeador co-protagonistas de este compendio de textos que recorren la historia de sus vidas durante más de 30 años.

Sin embargo, este libro no cuenta la época dorada del púgil, sino la de su decadencia y la del período durante el que padeció la enfermedad de párkinson. En este recorrido, Miller nos muestra su ascenso como periodista y escritor, sus encuentros con Ali, al que conoció y con el cual mantuvo una amistad serena pero duradera. Personalidades diferentes y vidas contrapuestas, aunque los dos protagonistas se admiran, cada cual en su radio de acción. Hay pasajes memorables, escritos con cariño y delicadeza, cuando se trata del deportista. Davis Miller tiene pluma. Aunque se siente más cómodo en la distancia corta.  La historia de esta amistad es puro reporterismo a la americana. No ficción. El autor está considerado  un gran crítico deportivo. Colabora habitualmente con  publicaciones en EE UU. Una de los reportajes del libro, Mi cena con Ali, fue seleccionado como uno de los veinte mejores ensayos sobre deportes escritos en el siglo XX, reza en la solapa de este volumen.

@cercodavid

 

El universo en tu mano

Processed with VSCO with e1 presetEl universo en tu mano
Christophe Galfard – Blackie Books

A veces cuesta explicar lo que cuenta un libro. Hay argumentos complicados, ensayos enrevesados e historias que cuentan más de lo que deja la tinta en las páginas. Hay miles de relatos posibles, pero si algo tienen en común es que todos caben en el universo, en algún hueco entre las galaxias y los agujeros negros.

En El universo en tu mano solo hay que tumbarse en una playa paradisíaca, abrocharse el cinturón y dejar que tus amigos llamen a tu tía abuela cuando empiecen a pensar que te has vuelto loco. Galfard se pone el traje de la teoría de la relatividad y conduce, capítulo tras capítulo, por las carreteras escarpadas de la realidad, de la materia, la antimateria y el fulgor de las estrellas.

Un ensayo absorbente que te arrastra a mirar el cielo en profundidad, huir de la ciudad para buscar el brillo de la Vía Láctea y que adopta al gato de Schrödinger como mascota para explicar los descubrimientos físicos más importantes de las últimas décadas sin la complejidad de las integrales, solo con el poder de los relatos y la fascinación por las maravillas que rigen todas las galaxias. Christophe Galfard, discípulo de Stephen Hawking, explora la jungla de los interrogantes de la ciencia y explica cómo se han construido las teorías de la física teórica como si fuera la historia de una conquista: la de entender cuáles son los mecanismos que lo construyen todo. Una lectura en la que dejarse fascinar por el brillo de los confines del universo y la música de la teoría de las cuerdas.

Pilar Torres

La guerra no tiene rostro de mujer

FullSizeRender(43)La guerra no tiene rostro de mujer – Svetlana Alexiévich – Debate

Cuando Svetlana Alexiévich (Ucrania, 1948) era niña, escuchaba a su abuela materna contar historias sobre las hambrunas provocadas por el estalinismo y sobre las calamidades que pasaron en la II Guerra Mundial. Las mujeres se reunían en las cocinas y dejaban sobre la fría la tarde un sin fín de historias que calaron en la joven Svetlana.   Imágenes como la de un mercado lleno de tullidos a los que la policía dispersaba con las porras quedaron grabadas en las memoria de la futura Premio Nobel que no entendía bien el porqué de esa situación. Por un lado, la formación académica y oficilista. Y por  el otro, a modo de contrapeso, una maraña de narraciones orales, vivas, espeluznantes, azarosas, necesarias. Aquello fue el comienzo de un largo proceso:  el de entender y contar una historia paralela a la oficial del regimen soviético.

Con La guerra no tiene rostro de mujer (Debate, 2015), publicado en 1983, en la revista Octubre, censurado y llevado un par de años más tarde al teatro, la periodista  inicia un ciclo artístico documental al que tituló Voces de la utopía. Cuenta Alexiévich que al leer  Soy de una aldea en llamas, del escritor bielorruso A. Adamóvich, “mi maestro”, aclara ella, dió con el método y la forma para narrar una gran parte del siglo XX soviético. Para ello, la autora de Voces de Chernóbil (Siglo XXI, 2006) tuvo cientos de encuentros con mujeres que fueron a defender la patria y a morir por ella.  Parte de estos encuentros son los que constituyen este artefacto difícilmente clasificable.

Este retrato polifónico y confesional recoje todos esos testimonios y y alumbra los oscuros de la historia, que son muchos. La escritora se reúne con algunas de las mujeres que estuvieron en el frente y aguarda el momento adecuado para atrapar las emociones que éstas vuelven a revivir. Cada una tiene su experiencia, cada una cuenta su guerra, matiza, enriquece, contradice y ofrece puntos de resistencia frente a la épica a la que nos tiene acostumbrado el discurso histórico masculino.

A través de entrevistas, charlas, encuentros, monólogos, retazos de recuerdos deshilachados por el tiempo, la Premio Nobel abruma al lector con la contundencia de los testimonios, lo satura de emoción con un montaje  rítmico que rompe la línea temporal y muestra la realidad en crudo, lejos de  tópicos. Este libro es un retrato del mal, además de mostrar las consecuencias perversas de un sistema capaz de reducir a la nada a la mujer. El absurdo, la barbarie y monstruosidad son también los otros protagonistas de esta guerra.  Aunque La guerra no tiene rostro de mujer fue  publicado hace más de 30 años, Alexiévich es una intelectual muy preocupada por la deriva actual que ha toma la antigua URSS, ahora en manos de Putin, y lo advierte.

@cercodavid

 

 

 

 

Dentro del secreto

LaBuenaVidaLee_DentrodelsecretoDentro del secreto. Un viaje por Corea del Norte – José Luís Peixoto – Xordica

Corea del Norte es uno de los países más herméticos del mundo. Aislado desde hace décadas, la imagen que los occidentales tenemos de él es bastante homogénea. Sabemos que sus líderes rozan el esperpento, que son caprichosos, y que son una amenaza constante desde el punto de vista nuclear. También tenemos claro que es un regimen implacable con sus súbditos, mano de hierro se dice. Gran parte de la población vive humildemente y las pocas voces disidentes son silenciadas de manera efectiva. Mientras que sus vecinos, los del sur, son uno de los países más desarrollados del planeta. Hasta aquí casi todos de acuerdo.

El autor de esta crónica cuenta su experiencia en el país aprovechando los grandes fastos del centenario del dictador  Kim Il-sung. Peixoto (Portugal, 1974) se cuela en las tripas del monstruo y comprueba de primera mano cómo viven los coreanos, qué comen, cómo son adoctrinados, cuál es la realidad de estos hombres y mujeres que padecen una especie de Show de Truman cutre, empobrecido y sin efectos especiales. El cronista viaja siempre con una delegación controlada por los funcionarios. Toma notas y hace las fotos que le dejan y alguna otra, aunque le han requisado el teléfono móvil, y esto lo sume en un estado de nostalgia y de cierto abatimiento. El autor explica muy bien esa sensación y dependencia que los hombres del siglo XXI hemos desarrollado con la tecnología.  No puede comunicarse con sus hijos e introduce, a través de este conflicto,  su discurso personal e íntimo.

En el viaje se mezcla la mirada del hombre recién llegado a un lugar al que sabe que no va a volver  más, con la angustia de saberse en un país peligroso, por dictatorial y severo. Cualquier salida de tono, cualquier mínima desobediencia son fruto de la paranoía y el miedo a la represión. El poder de autosugestión en Peixoto es muy alto, por las circunstancias, y confirma algunas de sus intuiciones con respecto a las autoridades, otras las modera y matiza. Dentro del secreto es un libro muy recomendable ahora que todos estamos pensando en las vacaciones de verano; primero para valorar en qué tipo de viajes gastamos los meses de julio y agosto, y segundo, para conocer algo más un país al que ninguno de nosotros va a ir en este ya inevitable período estival.

@cercodavid

Leer mejor para escribir mejor

LeermejoraparaescribirmejorLeer mejor para escribir mejor – María Antonia de Miquel  –  Alba editorial

Cuando vi esta guía en la mesa de novedades de La Buena Vida, me llamaron dos cosas la atención: lo práctico que parecía y lo asequible que era por su volumen de páginas, un título ideal para la sección de El sueño del mono loco. Saber leer, como indica el título, es fundamental para mejorar la escritura. Por eso todo escritor tiene que tener un ojo especial, o debería. Pero la lectura no siempre fue apta para todos los públicos. El mismo Sócrates despreciaba la cultura escrita. Todo lo contrario que Aristóteles, uno de los primeros en currarse una buena biblioteca personal.

A lo largo de la historia, la lectura ha pasado por diferentes momentos. Si en la Edad Media sólo se puede leer en los monasterios, con la irrupción de la imprenta de tipos móviles, a mediados del siglo XV, se abre una nueva vía para el libro. Aunque no es hasta el siglo XVIII cuando se  inicia el largo camino de la democratización de la lectura. Todo esto tuvo sus consecuencias y una concatenación de hechos provocaron grandes cambios en la historia de la humanidad. El libro, la lectura, el pensamiento individual, la reflexión, la capacidad crítica, el poder de decisión, la libertad son todos eslabones de una misma cadena.

Leer mejor para escribir mejor está dividido en dos partes. La primera trata sobre la lectura, y la segunda, sobre la escritura. La autora, María Antonia de Miquel, distingue entre el lector que se queda en la etapa  juvenil y aquel otro que la pasa. A ello, precisamente, ayuda esta profesional y experta en el mundo editorial. La lectura atenta, así la llama ella, hace las preguntas adecuadas al texto, busca los significados, los núcleos temáticos, la estructura, los símbolos y se cuestiona cuáles son las claves que revelan la intención del autor. De Miquel muestra, sugiere, algunas de las maneras en las que el lector puede destripar el libro, como si fuera un cuerpo, y ayuda a sacarle todas las vísceras, órganos, tejidos. Una especie de Click Owen en la serie The Nick El lector pro lo cuestiona todo, explica. En la segunda parte,  la autora hace un repaso a aquellas errores que suele cometer el escritor con poca experiencia, siempre con ejemplos.  Si es verdad que no hay ningún libro mágico, también lo es que algunos pueden ayudar. Leer bien es una de las claves.

@cercodavid

Una jornada en Vimvodí

Hace ya unos días de la presentación del premio literario organizado por Arola Editors a las afueras de Vimvodí, un pueblecito de Tarragona del que apenas tengo la imagen de unas casas y un arroyo. Me levanto temprano. La mañana es lluviosa. Creo ir con tiempo suficiente para tomar el tren en la estación de Atocha, pero cometo el error de subirme al autobús. Demasiado tráfico, apenas nos movemos. A mitad del paseo de las Delicias decido bajarme y echar a andar. Más bien a correr. Mientras subo hacia Atocha me invade la desesperación. Tengo la sensación de que voy a perder el tren. Llego muy justo. Cuando me siento en el AVE, sólo faltan tres minutos para salir. Dejo Madrid con una sensación de alivio. Las perlas de sudor descienden por la espalda.
 
Bajo del AVE en la estación Camp de Tarragona junto a una excursión de pensionistas y algunos otros viajeros en los que no reparo. Cada cual toma su camino. En la puerta de salida me espera un conductor. Sostiene un cartel con cuatro nombres: Vidal Usanos, Cristóbal González, Jesús Marchamalo, David García. Hemos venido en el mismo alta velocidad. Vidal y Cristóbal son dos libreros madrileños con muchos años de experiencia, Jesús es un conocido periodista cultural.
 
Afuera de la estación brilla la luz del Mediterráneo, dulce y agradable. Durante los tres cuartos de hora de viaje en coche, atravesamos parajes rurales. Llama la atención lo verde que está el campo. Los viñedos de la tierra arañan el horizonte. La primavera ya se ha colado de lleno en esta parte del país. Llegando al destino, los avellanos motean en los alrededores de Vimvodí.
 
La presentación del premio se celebra en la masía Molí de Salt, propiedad del escritor Luis Goytisolo. Nos recibe Juan Tallers, también escritor, y uno de los editores de Arola. Saludos de cortesía, sonrisas, caras amables. No sé qué me voy a encontrar. He estado fisgoneando en la web de la editorial, la mayoría de los títulos publicados por Arola son en catalán.

Con la 1.ª edición del Premio Vuela Cometa para Escritores Menores de 38 años, la editorial abre nuevas vías y la posibilidad de entrar en el mercado en lengua española. Pero 38 años es una edad extraña, poco redonda. Ni son los temidos cuarenta ni los ilusionantes veintitantos. Quizá esa sea la razón. Los 38 años interpertados como la atalaya desde la que ya se puede escribir de la vida con perspectiva si hurgas en el pasado. Y si miras hacia delante, todavía hay mucho camino por recorrer.
 
La masía Molí de Salt también es un hotel. La estructura se divide en dos partes. En el edificio de la izquierda están la habitaciones. En el de la derecha hay un gran salón. Llama mi atención una pequeña biblioteca. Me acerco a echar un vistazo a las baldas. Hay una gran cantidad de títulos de la editorial Anagrama. Echo un vistazo por la puerta trasera del salón. En frente, a unos 2 o 3 metros, una alberca alargada con agua verdosa, casi diamantina, ocupa gran parte del terreno. En uno de sus laterales distingo al autor de Antagonía sentado frente a una cámara. Un periodista, de espaldas a mí y frente a él, le entrevista. Apenas se mueven. El escritor balancea las manos de vez en cuando, con armonía, como buscando asir los abismos del aire. La escena me recuerda a un cuadro de Hopper.
Goyitolo
 
Adentro, en el salón, además de la estantería de libros, han alquilado para la ocasión un moderno equipo de sonido, un equipo de altavoces y unos focos. Un par de cámaras de vídeo esperan en stand by a que esto eche a andar. Detrás de la estantería, junto a la puerta trasera, dos periodistas de RNE ultiman los preparativos para grabar el coloquio/presentación. Un revuelo de gente va de acá para allá. Al fondo, una mesa flanqueada por un ramo de rosas en cada esquina espera a los invitados.
 
Juan Tallers inaugura la mesa con una breve presentación de las dos novelas premiadas. No se extiende, todo lo contrario, es bastante breve. Y en unos minutos el acto se convierte en una charla para hablar sobre la situación actual de la novela. En la mesa están sentados Xavi Ayén, del periódico La Vanguardia; Juan Andrés Moya, finalista del premio con la novela El color de las granadas; Luis Goytisolo; Marcelo García, ganador del certamen con Cartas de amor después del ecocidio; Jesús Marchamalo; y Elvira Huelbes, en el papel de moderadora.
 
La muerte de la novela, la situación actual o los peligros que la circundan son los temas sobre los que se incide. Goytisolo insiste en los cambios sociales y en la manera en que la tecnología ha venido a cambiar la realidad, pero advierte que él no es catastrofista, eso sería lo fácil, comenta. Marcelo García explica, en cambio, que el arte de contar historias es inherente a la naturaleza humana, aunque es consciente de que estas nuevas formas tecnológicas y de conocimiento superan el contexto de lo literario. Juan Andrés Moya defiende el deseo inagotable del ser humano por el placer de la lectura y de la escritura, al margen del soporte.

En la conversación ha prendido el calor de las palabras. Ayén, explica, recibe catorce libros al día en su mesa de trabajo. Destaca cómo ha crecido el poder de los directores de marketing en los grandes grupos y defiende el trabajo de las pequeñas editoriales, esas que hacen del libro un objeto especial. Es Marchamalo quien levanta alguna que otra sonrisa, asegura que la época del temido iBook ha quedado atrás y que el enemigo de la lectura es el teléfono móvil. Lo define como un festival de posibilidades de ocio. Ése es el que hace daño. El teléfono ofrece un entretenimiento fácil e impulsivo. Es la paradoja de vivir en mundo hiperconectado y a la vez superficial. 
 
En la charla surgen anécdotas de J. K. Rowling y, cómo no, de Vargas Llosa, un escritor que gana digitos en su cuenta bancaria, pero pierde crédito en el ámbito cultural. La mesa se extiende alrededor de una hora. Se dicen cosas como:

– Los modos de hacer de la mercadotecnia norteamericana han copado también el sector del libro.
– La literatura no es el mercado. Son dos mundos opuestos, aunque complementarios.
– Un alto porcentaje (90 %) de los best seller publicados no llega a ser un superventas.
– La esperanza de la literatura está en los pequeños editores.
– El libro puede competir con las nuevas tecnologías si lo miman y el editor tiene un trato único con el escritor, las librerías y los medios de comunicación.
– Los lectores son una fauna inextinguible. FIN.
 
Nos bajan a comer junto a un río que suena alegre. El vino es suave y afrutado. Roberto Villarreal, periodista de El Mundo, me cuenta que en Tarragona hay nueve denominaciones de origen. Aparece Josep María Bernadas, en muletas. Su fuerte acento catalán me obliga a afinar el oído. Habla de proyectos, de resistencia, de libros, de revistas, de periodismo narrativo. Arropado por unas gafas de sol, Luis Goytisolo se suma, escucha atento. Pasa todo muy rápido. Llega el postre, el café solo sin azúcar.

Al fondo las copas de los árboles se agitan. A alguien se le ocurre juntar al grupo para hacer una foto. Estamos cerca del Sant Jordi. Esto aquí son palabras mayores. Son días en los que todo se mezcla un poco: las expectativas, la ilusión, los encuentros, el cansancio por la carga de trabajo… Poco a poco el grupo va menguando. A mí también me toca volver. Busco la chaqueta. Dan ganas de tumbarse en la hierba a oir la música del agua. Pienso en Manet. Llegan las despedidas y los adioses, todo un poco a la ligera porque el coche espera. Sólo queda dar las gracias, esperar a que pase el AVE de vuelta a Madrid y aprovechar lo que queda de tarde para leer.

Teoría del viaje. Poética de la geografía

Teoría del viaje. Poética de la geografía

Michel Onfray – Taurus

Existen libros que parecen impresos para meterlos en la maleta. O bien tienen el tamaño perfecto, o hablan a un ritmo propio para las tardes de deambular y sentarse en cualquier lado a descansar. Pueden ser libros que retraten la geografía que se tiene delante, que describan flores que crecieron por los caminos que se recorren o que, como en un teatro, puedan poner sus fantasmas sobre la realidad a la que nos asomamos.

Esta Teoría del viaje es un manual de instrucciones perfecto para soñar con el viaje en el que se refleje el yo que se esconde debajo de la rutina. Un libro que recupera las formas de la Poética del espacio de Gaspar Bachelard para mirar hacia fuera, elogiar a los aviones y a los que preparan sus viajes con poemas.

Con una estructura que repite la expectación, excitación y melancolía de cualquier viaje, Onfray cartografía los anhelos de quien quiere beberse el mundo en lugar de dejarlo en un documento: una guía espiritual para viajeros modernos, los que viajan solos y no se suben al avión simplemente a entender otros mundos, sino a disfrutar y sorprenderse con los mundos en los que no podemos reflejarnos, a vivir en otra frecuencia de onda que modifica los sentidos.

A La Buena Vida llegan de vez en cuando postales de amigos que quieren compartir el mundo con nosotros. Cuando le damos la vuelta a una imagen que no puede más que ensancharnos la sonrisa, nos da en la cara un aire lejano, el de mundos que también queremos descubrir y bañarlos, como todo, con la alegría de los libros.

Pilar Torres

De oficio, Lector

IMG_8375De oficio, Lector
Bernard Pivot/Pierre Nora – Trama

Apostrofhes fue un programa de la televisión francesa dedicado a los libros que se emitió durante más de quince años. Muchos lo recordarán por la escena protagonizada por Bukowski. El escritor norteamericano, borracho, tiene que ser auxiliado por su mujer para salir del plató, donde compartía programa con unos otros escritores y con Bernard Pivot, el periodista encargado de dirigir y  presentar el programa. Además del autor de La máquina de follar, por los estudios de Antenne 2 pasaron las principales figuras de las letras contemporáneas  francesas y del panorama Occidental. Entre ellos estaban Modiano o Nabokov. También personalidades políticas como Mitterrand o D’estaing.

En De oficio, Lector, el editor Pierre Nora mantiene una conversación -la mar de entretenida- con Bernard Pivot,  sobre los años que estuvo al frente de este programa. Fueron más de setecientas emisiones. Cada viernes, Pivot, su equipo y un grupo de escritores se ponían frente a las cámaras y hablaban sobre literatura. El efecto fue inmediato y Pivot se convirtió en un referente y prescriptor de literatura en el país de Rosseau. Los sábado por la mañana la gente acudía a sus librerías a por el libro que Pivot había recomendado la noche anterior. ¿Alguien imagina eso en España?

El periodista francés hacía de mediador entre el escritor y los lectores. Los franceses confiaban en su criterio y su independencia. Pivot lo explica  muy bien en esta magnífica conversación. Se toma muy en serio eso de no frecuentar cócteles y saraos literarios o codearse con el mundillo literario y adquirir compromisos innecesarios.  Ahí reside gran parte de su credibilidad.

Por otro lado, el título no está elegido al azar: el protagonista de estas conversaciones explica cómo organizaba su programa y el tiempo que le dedicaba a la lectura, con una media de ocho horas diarias y una jornadas de hasta quince horas. ¿Quién dijo que leer no es un placer pero también un trabajo?  Pivot cuenta su experiencia, las cosas a las que tuvo que renunciar -cine, teatro-. En este libro se hablan de muchas más cosas. Pero compruébenlo por ustedes mismos. Decir que el libro es una delicia es cursi, pero verdad.

@cercodavid

 

Manifiesto incierto

Manifiesto incierto. Con Walter Benjamin, soñador asomado al paisaje

Frédéric Pajak – Errata Naturae

Cuando estás al otro lado de la barra en una librería descubres que uno de los temores más generalizados son las montañas de libros. “Es que tengo un montón de libros pendientes”, “me comen los libros sin leer”, como si tener descubrimientos pendientes fuera un pesar más que un placer.

En los libros de Pajak las montañas de libros pendientes y leídos mil veces hace de sombra en cada esquina. Sus “ensayos ilustrados” se parecen más a cuadernos de un lector atento y expansivo que mezcla los colores de su vida con las palabras de otros, las vidas que ya no existen pero que nos han llegado en silencio, preparadas para que nos entendamos mejor a nosotros mismos y al tiempo siempre agitado que se escapa de las manos, que se oscurece como las punzadas de un estilete sobre el aguafuerte.

Hace justo un año que Errata Naturae nos regaló La inmensa soledad, un retrato de un Turín oscuro donde se destruyeron las vidas de Nietzsche y Pavese y donde, a las orillas del Po, el propio Pajak estudiaba su reflejo: el de un hombre atrapado en la peligrosa red de la soledad, esa tela de araña que seduce hasta la destrucción.

Ahora toca abrir el primer tomo de Manifiesto incierto, considerada en Francia la gran obra de Pajak y en la que depura el estilo de la anterior haciéndolo mucho más sugerente, reflexivo y, sobre todo, emocionante. Aquí el eje vertebrador es Walter Benjamin y el peso de su exilio, su huida ante el auge de los totalitarismos y el poder de unas ideologías que quieren ser obreras desde la burguesía o borrar del mapa nombres marcados con estrellas de seis puntas.A través del filósofo, de su huida hasta el Mediterráneo y la pobreza con la que pasaba los días en un pequeño pueblo de Ibiza, Pajak se adentra en un mundo oscuro, donde los perfiles son severos y las miradas guardan miedo, recuerda su convivencia con el fascismo que sobrevive soterrado en la sociedad y que, en una Francia moderna y sin complejos, vive cómo el racismo y el clasismo son males casi incurables.

Manifiesto incierto es un libro para dejarse arrastrar por mares embrabecidos, aumentar la lista de lecturas pendientes y abrir las pueertas a la emoción, por muy oscura que pueda resutar. Un libro sobre viajar y no encontrar un hueco hogareño, huir y luchar por encontrar las palabras justas cuando todo parece derrumbarse y el mundo pierde todo su equilibrio, para disfrutar con sus ilustraciones y grabarlas en la memoria con la intensidad de las miradas más certeras y las sombras de los libros que se subrayan en los peores momentos.

Pilar Torres

Marta Caparrós, filtraciones de una generación.

Attachment-1Fue en Cuatro editores en busca de autor, organizado dentro de las actividades del Festival Eñe 2014 donde Marta Caparrós (Madrid, 1984) se cruzó con la editora que apostó por las cuatro nouvelles que conforman Filtraciones (Caballo de Troya, 2015), ópera prima de esta joven escritora de aspecto frágil y pluma decidida. Pasó el primer filtro, como la que cruza una meta volante, y poco a poco vio que sus textos eran podados por una de sus escritoras de cabecera, Elvira Navarro, que durante 2015 fue la  encargada de dejar su impronta como editora en el sello de Penguin Random House, Caballo de Troya.

Hay muchos escritores noveles que deciden autopublicar sin un trabajo de edición profesional previo, ¿qué importancia crees que tiene la figura del editor?

El trabajo del editor es fundamental, es una especie de aval. Que determinada editorial haya elegido tu proyecto es una garantía para el escritor. Las personas que empezamos tenemos una sensación de impotencia. Por eso, pasar el filtro y publicar en una editorial que hace un trabajo serio es importante. Trabajar con Elvira fue una experienca buenísima. Es una correctora implacable y creo que le vino muy bien a los textos. Podamos frase a frase. Algunas correcciones me dolían. Pero la verdad que hay gente que lo ha leído en las dos versiones y coinciden en que ha quedado mucho mejor. Además es un lujo poder trabajar con alguien a quien admiras y que has leído sus libros.

En Filtraciones se puede oir de fondo el runrún de la crisis, pero la relaciones sentimentales priman sobre del contexto social.

Filtraciones son historias de relaciones, familiares y de pareja. Para trabajar las historias, la trama sentimental fue mi guía. La crisis era más un telón de fondo. Mi idea era escribir sobre experiencias bastante cotidianas, era un reto que me interesaba mucho. Desarrollar esos conflictos de andar por casa como: ¿volveré con mi novio?, mi padre viene de visita y tengo un problema de goteras, mi novia se va al extranjero y yo tengo trabajo aquí. Ese tipo de conflictos que a todos nos pueden ocurrir.

Medios y periodistas han hablado de libro generacional, ¿crees que Filtraciones se ajusta a esa etiqueta?

Cada uno escribe desde su subjetividad y no puede pretender ponerse en la piel de toda una generación, ni pretender reflejar su sentir y su pensar. Es verdad que estar en la treintena y tener estudios universitarios son rasgos generacionales, pero se quedan fuera muchos otros casos. En Filtraciones no está, por ejemplo, ya que es un libro de la crisis, chicos que han trabajado en la obra. Es un libro que recoge la situación de jóvenes que están dentro de la clase media.

Algunos jóvenes escritores están volcando en sus novelas diferentes aspectos de la crisis que les está tocando vivir, Filtraciones responde muy bien a esa literatura de corte realista y social.

Sí. Me interesa ese tipo de literatura. La etiqueta de la literatura de la crisis no me molesta. Lo que sí tenía miedo era de parecer oportunista y  dar una visión muy victimista. Era muy fácil caer en una visión maniquea de los personajes. Por eso la dimensión íntima y de relaciones de los protagonistas me permitía mostrarlos a veces como víctimas y a veces no. Pero en el momento en que me di cuenta de que me interesaba el tema y estaba motivada para escribir sobre ello para mí fue suficiente. Quería combinar historias muy intimistas que a su vez estuvieran enmarcadas por las circunstancias sociales que rodean a los personajes. Conjugar esas dos cosas.

Atrevimiento es el cuento más político. En él expones dos actitudes antogónicas frente a la política.

Es el más explícito. Se habla sobre el 15M, los movimientos vecinales y de asociacionismo. También de las manifestaciones. Me parecía que era algo que estaba tan presente en el ambiente que se podía reflejar, aun siendo consciente de que era un terrero resbaladizo literariamente, porque hablar del 15M se podía prestar a muchos tópicos y a un discurso muy triunfalista. Por eso intenté meter en el cuento personajes que veían más clara la movilización ciudadana y otros que no. También se ha criticado mucho que el 15M fueron reivindicaciones de los hijos de la clase media, fundamentalmente por la pérdida de un status, sin ir más allá, y sin cuestionar cambios de paradigma de consumo y producción.

Aquí también el hombre político da paso al hombre sentimental, sin que se entienda esto como algo peyorativo. Los personajes buscan solucionar, ante todo, su situación como pareja.

Sin duda es un relato de amor, tiene la dinámica de comedia romántica, del juego del ratón y el gato, de que si sí de que si no. En ningún momento me pareció que estuviese reñida una cosa con la otra. Sí que quería hacer conexión de un sentimiento de miedo que creo que unifica las dos partes. El miedo a la soledad y el fracaso como pareja. Y el miedo a perder el trabajo, que está relacionado con la trama sindicalista. Pero el tema es el miedo.

Da la sensación de que la unidad básica es la pareja y no el propio individuo. Como si uno no tuviera validez sin el otro.

No lo había pensado. Supongo que la pareja facilita el conflicto. Cuando uno se pone a escribir, los personajes que están en conflicto ayudan a salir de la zona de confort al protagonista y a que confronte con el otro. Si se quedase solo podría dar lugar a divagaciones un poco solipsistas.

FullSizeRender(27)Con suave y depurado rotacismo, Caparrós explica que de pequeña leía bastante. En su casa el entorno era propicio.  Su padre, editor en el  Grupo Anaya, traía colecciones completas de literatura infantil y juvenil. Sin embargo  su camino no fue el de las letras, al menos en su primera elección. Comenzó con Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid. Aquel revuelo de focos, guiones e imágenes le supo a poco: Marta quería más profundidad, entrar más adentro, allí donde el escritor tiene las respuestas y, si no las respuestas, al menos las preguntas que poder formular para poner en pie una narración. Por eso se matriculó en el postgrado de Literatura Comparada, también en la universidad pública, también en la Complutense de Madrid. Allí, explica Marta, fue donde conoció a Cheever, Carver, Fante y Munro John, Raymond, John y Alice para los amigos, no en el programa oficial del máster, sino en los pasillos y en la cafetería, donde los estudiantes de la universidad escriben o dicen que escriben una obra maestra, hacen revoluciones para cambiar el mundo e intercambian y comparten impresiones, anécdotas, cafés, cervezas y lecturas. “Si pudiera volver me gustaría haber tenido una adolescencia con lecturas más importantes. A los catorce años no leía a Dostoievski. Para mí fue más formativa la época de la universidad. Recuerdo más esos años en mi formación como lectora que cuando era niña”, comenta. En la Universidad Autónoma de Madrid cursó el Máster de El País, del que no salió muy satisfecha, con la intención de poder desarrollar otras de sus pasiones: el periodismo cultural, como Julia, la protagonista del relato titulado Vacaciones.

Cuando le pregunto qué tipo de escritora se considera, Marta se revuelve por dentro, como si ese traje aún le quedara grande, “todavía hay que sudar mucho la camiseta”, suelta sin reparo. A Marta no le importar dejar a un lado la medalla de escritora que muchos otros no dudan en colgarse en cuento esbozan un par de párrafos con sentido de continuidad.

¿Cómo es tu manera de trabajar?

Estoy descubriendo cómo son mis hábitos. Me gusta pensar las historias antes de ponerme a ello. Tomo muchas notas pero hasta que no han madurado bastante las ideas, no me pongo a redactar. Se escribe mucho en la ducha, se escribe mucho caminando por la calle.  En el caso de Filtraciones, que son novelas cortas, una media distancia, en general las tenía bastante pensadas. La primera idea era hacer un libro de relatos, pero que no iban a ser muy breves.

Las historias no guardan una unidad con respecto a la extensión.

Le concedí libertad a cada historia para que tomara su espacio. No tienen un formato unitario. Una se extiende a las 90 y otra no llega a 30. Me gusta esa idea como un posible rasgo de modernidad.

En Filtraciones, la nouvelle que da título al libro, abordas la relación padre e hijo, con un español que emigró a Francia en los 60. Ahora es su hijo el que hace el camino de vuelta a España como inmigrante francés. Para complicar más la cosa, padre e hijo tienen una comunicación bastante mala, el fútbol es su nexo de unión.

Me pareció un tópico  el elemento del fútbol pero verídico. Es muy habitual ese tipo de relación con los padres, donde a veces las conversaciones se quedan en lo más rutinario. En este caso hay un claro problema de incomunicación entre ellos y en el fútbol encuentran una vía de escape.

Además de la crisis de fondo y de las relaciones intimistas, la ciudad de Madrid también es un rasgo común a todas las historias.

Soy de Madrid. Muchos pueden ver el prototipo de los paisajes que domina un madrileño. Y los lugares de vacaciones a los que vamos, como Conil de la Frontera que aparece en el primer  cuento. Lo que perdía en universalidad lo podía ganar en autenticidad porque son lugares que conozco.

Berlín es la otra gran ciudad, bastante dura por cierto para los personajes de el último cuento.

Es una sitación de unos chicos que no están politizados. Berlín es una tierra prometida y un paraíso perdido. El sueño de irse a vivir a Berlín es algo que está presente en mi generación, es una ciudad alucinante y con muchos posiblidades, pero cuando conoces a gente que lo ha intentado por allí, no todo es color de rosas y hay dificultades para encontrar trabajo.

Con la deseperanza y la dificultades para vivir,  con las incertidumbres políticas, la desprotección laboral y la temporalidad, la crisis del periodismo, la inmigración, también con las relaciones de pareja y familiares, Marta Caparrós muestra, en Filtraciones, el retrato de una generación golpeada por la falta de expectativas y la precariedad. Las cuatro nouvelles han sido cortadas con la hoja de la ambivalencia. Los finales abiertos dejan espacio a las interpretaciones. Mi sensación es que la autora deja entrar algo de luz, como si de los momentos más difíciles, emanaran unas gotas de esperanza.

@cercodavid