Archivo de la categoría: Ensayo

Estilo rico, estilo pobre

Estilo rico, estilo pobre

Luis Magrinyá – Debate

Enfrentarse a los problemas de la lengua y salir vivo del conflicto es siempre una batalla complicada para todo el que se dedique a juntar palabras. Nadamos entre verbos cuyo significado no sabemos explicar con precisión y construcciones dudosas que nos asaltan sin que podamos defendernos con las armas lingüísticas necesarias.

Magrinyá, uno de lexicógrafos encargados de la 22.ª edición del DRAE, reúne en este libro una serie de artículos que reflexionan sobre los usos y costumbres de la lengua y sus hablantes. Sus tres partes hacen un repaso lleno de humor y autocrítica a las tácticas que utilizamos para hacer un texto más estiloso, las simplificaciones a las que reducimos los innumerables matices de las palabras y algunos errores gramaticales frecuentes en los textos más sencillos. El colofón de Estilo rico, estilo pobre lo conforman dos artículos sobre el universo lingüístico del sexo (o la incapacidad para conseguir hablar de él con términos libres de tabúes) y el lenguaje jurídico.

El humor que adereza todo el libro consigue que el lector se adhiera a la causa contra el falso estilo, que paremos a reflexionar sobre las modas lingüísticas y los tópicos mas extendidos (¿se puede caer si no es pesadamente?). El principal logro de Magrinyá es despertar el sentido crítico, obligarnos a pensar de dónde provienen los supuestos prestigios en los textos de todo tipo de escritores y no fiarnos nunca del argumento de autoridad.

En La Buena Vida no nos gusta enfrentarnos al día a día entre tantos textos sin ninguna defensa ni argumento, así que leer Estilo rico, estilo pobre ha sido nuestra breve academia del estilo, donde esperamos haber curado muchas manías a base de tanto ejemplo divertido, de la agilidad de las explicaciones y, en definitiva, de despertar la conciencia de nuestras palabras.

Pilar Torres

El demonio de la teoría

El demonio de la teoría. Literatura y sentido común
Antoine Compagnon – Acantilado

El siglo XX fue la gran época de los estudios literarios: Mientras que en el XIX todo el esfuerzo académico quería establecer una perfecta historia de la literatura, en el siglo XX los estudios literarios protagonizaron un tiempo de reflexión. El formalismo ruso, la Escuela de Praga o el estructuralismo francés fueron escuelas que participaron en el debate sobre qué es la literatura y crearon un método para estudiarla más allá del impresionismo historicista.

Pero después de varias décadas sin que los estudios literarios hayan planteado una nueva perspectiva, los grandes movimientos del siglo XX ya no se estudian como revoluciones que hacen frente al paradigma literario, sino como nuevos temarios de asignaturas más generales. Sus dudas radicales han sido sustituidas por capítulos que se memorizan sin comprender su sistema de acción, evitando así los territorios de la duda que, en otros tiempos, generaba pasiones e ideas nuevas.

Compagnon, catedrático de literatura en la Sorbona, parte de esta decadencia de la teoría literaria para recuperar sus preguntas y calibrar el papel renovador de las distintas corrientes en las últimas décadas. Este repaso a los distintos sujetos de estas teorías (el lector, el escritor, el lenguaje o el estilo) es una delicia que despierta la lectura activa. Cada página recupera la importancia de desenmascarar nuestros preceptos, nos obliga a dejar el cómodo sillón del espectador para obligarnos a hacer ejercicio lector, el gimnasio que tanto nos gusta en La Buena Vida.

El demonio de la teoría es un ensayo perfecto para lectores con los ojos abiertos que quieren ver el escenario desde el otro lado, ahí donde las tramoyas de la obra desvelan sus secretos para crear la magia de las historias.

Pilar Torres

Elogio del caminar

Elogio del caminar, de Le BretonElogio del caminar
David Le Breton – Siruela

Tantas rutas, tantos caminos, tantos pueblos, ciudades, colinas, bosques, montañas, mares, desiertos, tantos itinerarios por recorrer, sentir, observar, extender nuestra memoria en el gozo de estar allí.”

En el mundo de las prisas, practicar algo tan natural como el caminar debería ser una especie de tarea periódica autoimpuesta con el fin de no olvidar la satisfacción que produce. El libro de Le Breton nos enumera sus placeres con cuidado, citando a personajes tan diversos como Leigh Fermor, Camus, Breton, Nietzsche, Stevenson o Yanizaki, invitándoles a compartir una mesa imaginaria donde hablar sobre sus experiencias de caminantes.

Dividida en varias partes, en “El gusto del caminar”, la más extensa, reflexiona sobre lo que supone como vía de escape del mundo moderno. El placer de agotar el cuerpo y liberar la mente, de caminar por espacios desconocidos, de reencontrarse con el yo y preguntarle qué anda buscando, de pararse a averiguar el nombre de algún paraje o descubrir que algún otro no tiene aún quien lo haya bautizado, del encuentro en el caminar con algún historiador de la vecindad “feliz de contar al inocente viajero, por enésima vez, la misma anécdota convertida ya en crónica local después de tantos lustros”.

Habla también de la elección de realizar ese camino solo o acompañado; la necesidad de seguir el mismo paso que el acompañante, la charla más o menos continuada, las pausas consensuadas… frente a la libertad del viajero en soledad. Y la experincia de Philippe Delerm que se decanta por “compartir el silencio del camino con la mujer amada”. He aquí uno de los mayores placeres.

Le Breton no se olvida de hablar del equipaje, y aquí las opciones son tantas como el número de caminantes. Nos paramos también nosotros a pensar lo que sería imprescindible. Algún libro, claro, seguro un cuaderno y un lapiz para anotar… Pesadas cargas que arrastraremos en el camino, pero cada uno encuentra sus seguridades en las cosas más insospechadas.

Las heridas por el esfuerzo, las llegadas exhaustos al lugar de reposo y cómo entonces se agudizan los sentidos, los momentos en que nos atrevemos a cantar sin pudor (¿no es esto también síntoma de felicidad?), pasar la noche en los lugares más insospechados, a cubierto o bajo un manto de estrellas, despertarse con el amanecer o sorprendidos por algún otro caminante.

También el caminar urbano tiene su espacio en el libro. O quizá deberíamos hablar más bien del paseo, “una invitación tranquila a la relajación y a la palabra, al vagabundeo sin objetivo preciso, a retomar el aliento, a recordar un mundo tal como se percibe a la altura del hombre”.

La calma de los caminos sin delimitar, se opone a las aceras con personas desplazándose a diferente ritmo. El placer de la contemplación, del descubrir, nada tiene que ver con las rutas conocidas que hacemos en la ciudad. Pero también hay aquí una posibilidad de disfrute, de perderse por las calles de la ciudad de residencia o del inmenso placer de hacerlo en una recién descubierta, sin prisas, y quizá pararse y mirar hacia arriba, o a la cara de la gente, descubrir un nuevo olor o escuchar cómo suena aquel parque. Y así, un día cualquiera, el camino ya conocido nos lleva a un lugar diferente.

No se hace un viaje; el viaje nos hace y nos deshace, nos inventa.”

Llego hoy a La Buena Vida por una ruta algo más larga de lo habitual. Caminando. Redescubro el placer del paseo urbano. La primavera me acompaña y yo, feliz, me dejo inventar.

Elogio del papel. Contra el colonialismo digital

elogioElogio del papel. Contra el colonialismo digital
Roberto Casati – Ariel

Preocupado por la deriva que está tomando todo lo relacionado con lo digital, como si el mero hecho de serlo ya fuera una garantía de algo, el director del Centro Nacional para la Investigación  Científica de París (CNRS) y filósofo, Roberto Casati, ha escrito un libro en el que aclara conceptos, despeja incógnitas y advierte de que lo que nos venden como el gran milagro, no es más que otro intento por hacerse, no sólo con el mercado, sino con uno de los tesoros de los individuos: la capacidad de atención.

El pensador italiano -afincado en Francia- no es un negacionista de la tecnología digital, “no soy un ludista”, pero advierte de la trampa que hay detrás de los dispositivos -extensiones de Apple, Google y Amazon- que prometen acabar con el libro. Sobre todo el iPad, el mayor megastore a un golpe de click. El autor explica cómo ya han acabado con el mercado de las cámaras fotográficas, la gran mayoría son ya de bolsillo y están integradas en el smartphone. En este gran supermercado de las apps, el libro no es más que otra aplicación más para añadir a la cesta de la compra.

Casati apuesta por la lectura sin distracciones, por una educación que defienda el lugar que el libro en papel se merece, pero no por capricho o por nostalgia, sino porque, como demuestra, el libro sigue siendo una tecnología avanzada, autosuficiente, completa y necesaria para la formación de los individuos. Explica Casati que la tecnología digital es necesaria, pero controlada y como apoyo, no como base. Las instituciones educativas corren el peligro de convertirse en otro videojuego más. Las clases no tienen que ir al ritmo trepidante de lo digital, no tienen que competir con ella, justo ésta está para adquirir competencias y ser competente, críticos con un sistema que arrincona el saber en aras de un mundo donde todo se mide a partir de principios económicos.

Además de la importancia que el libro de papel tiene en la formación de los individuos, sigue siendo la mejor tecnología a la que se puede acudir para encontrar los ensamblajes del razonamiento. En Elogio del papel, Casati aborda otros temas que circundan el mundo digital, como la falacia de la inteligencia digital y los nativos digitales, la mal llamada multitarea o el voto por internet. Como en La Buena Vida somos amigos de los libros de papel, y nos parecen, además de bellos, útiles y necesarios, quería destacar este ensayo que no está contra internet, pero sí denuncia algunas de sus formas y tretas colonizadoras, cuando se trata de dejar fuera el libro de papel.

David García

Como si masticaras piedras. Sobreviviendo al pasado en Bosnia

Como si masticaras piedras
Sobreviviendo al pasado en Bosnia
W.L. Tochman – Libros del K.O.

Después de la guerra de Bosnia, W. L. Tochman acompañó a la doctora forense Ewa Klonowski y a las familias de los desaparecidos en su silenciosa búsqueda de la verdad y escribió este delicado puzle.

Este es el planteamiento de un libro que debería ser catalogado como de poético. Aunque todo lo que diga sea una especie de documental literario. Aunque de lo que hable sea del horror y la barbarie. Por mucho que pesen más los silencios que las palabras.

Escrito en párrafos cortos, con una prosa delicada y la intención de que nadie pregunte por quién mueve la pluma, este, por qué no decirlo, bellísimo terrible libro, es una lectura que trasciende lo que cuenta y nos transporta como solo la poesía sabe hacerlo, a los rincones y espacios más escondidos de los seres humanos.Entre huesos, violaciones, destrucción, infancias rotas, exilios forzosos, en el corazón de Europa, aquí al lado, cuando todavía no hemos desenterrado nuestros huesos perdidos, nos habla de fosas recientes ya varias veces removidas, de una búsqueda tenaz del ADN de nuestro pasado. Un gran libro escrito como los mejores reportajes, para que no caduque.

La inmensa soledad

La inmensa soledadLa inmensa soledad
Frédéric Pajak – Errata Naturae

Las ciudades tienen siempre algo de laberínticas: sabes dónde empiezas tu camino, pero no sabes qué sendero seguirás hasta llegar a tu meta. La ciudad puede ser un enredo de curvas o un misterio trazado en cuadrícula donde se escondan espacios abandonados y lugares misteriosos que ven crecer a las leyendas.

El libro de Pajak crece mediante la suma de muchas casualidades: un ensayo que es a la vez muchas biografías y que utiliza el lenguaje de la novela gráfica para intensificar la inquietud y la fascinación por los distintos elementos que lo componen. A partir del retrato de Turín, de su frialdad y de la melancolía que recorre sus baldosas, Pajak se mezcla a sí mismo con dos grandes genios del siglo pasado que atracaron en esta ciudad para naufragar.

La elección de Nietzsche y Pavese le sirve a Pajak como reflejo de sí mismo, un espejo en el que observar el oscuro poder de la soledad y de las incapacidades sociales de estos dos grandes narradores, hundidos en un mundo alejado de sus expectativas. Un libro que es a la vez retrato de Turín, biografía de Nietzsche y de Pavese y trazos memorísticos de Pajak pero sin terminar de ser nada de eso: el poder de La inmensa soledad está en las sensaciones que despierta, en la bruma que genera al pasar sus páginas.

En La Buena Vida valoramos los libros especiales, las rarezas que no sabemos muy bien en qué estantería colocar. La inmensa soledad es un viaje al centro de la locura, de las expectativas no cumplidas, los anhelos y los cielos grises, un retrato de días fríos y sin amor, pero que consigue hacer el viaje a través de este laberinto con la piel erizada y el descubrimiento de la luz de la inteligencia a la vuelta de cada esquina.

Pilar Torres

Las horas bellas

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Alberto Ruiz de Samaniego – Abada
La maquinaria prodigiosa de lo extraordinario se convierte pues, en una pasión que, efectivamente, organiza y ocupa toda la vida del incansable Méliès…
Así describe Alberto Ruiz de Samaniego al director francés. Y es que este libro que nos presenta la editorial Abada no es uno más sobre películas o cineastas. En sus páginas vamos a ir más allá de la técnica o la teoría del cine. Sabremos que Méliès acabó como la mayoría de cineastas actuales, haciéndolo todo él por necesidad ya que el cine crecía a gran velocidad. O que Lang tenía bajo control todo aquello que concernía a sus películas.
Ruiz de Samaniego empieza el libro explicando el título que ha elegido y nos conquista con su teoría: en el cine siempre las imágenes son de otros. El director capta imágenes y el espectador ve las historias que otros han creado para él y qué maravillosos son esos momentos….
Vamos a sentirnos muy cerca de Hitchcock, de Fellini y su sombras, de Carax y su libre fantasía, de Svankmajer y su fatalidad copiada de la ciudad de Praga… Este libro profundiza en los sentimientos de los directores  que originan las películas, sus diferentes formas de hacer cine y lo que nos llega a los espectadores. Por ejemplo, la felicidad que sentía Marker en sus viajes y la que podemos sentir a ver algunos de sus planos.
No es un libro de cine, ni de técnica cinematográfica. Es un libro que nos mete de lleno en la mente de los cineastas protagonistas. Conoceremos sus miedos y sus obsesiones y como van a influir en las películas quedan como muestra de esos sentimientos.
Un libro lleno de referencias filosóficas y cinematográficas que un amante del cine no puede pasar por alto.

La estetización del mundo

La estetización del mundo
Gilles Lipovetsky y Jean Serroy – Anagrama

¿Dónde están los límites entre lo que es cultura y lo que es mercado; lo que pertenece al arte o al consumo? En una sociedad cada vez más líquida, donde las fronteras se difuminan, se han generalizado debates como justificar el papel artístico de la moda, el diseño industrial o las series, sin que la conclusión sea clara ni definitiva.

La estetización del mundo es un gran mapa desplegable del mundo moderno, una guía perfecta para entender cómo Vivir en la época del capitalismo artístico. Un libro que aborda los caminos históricos que nos han traído hacia un mundo actual, donde las emociones se han convertido en el principal motor de nuestros actos, capaces de crearnos anhelos e ilusiones que nos empujen al consumo. Sin embargo, para Lipovetsky y Serroy, este nuevo vestido del arte que el capitalismo viste desde hace tres décadas no es el fin de la cultura ni el apocalipsis del humanismo: se trata de una nueva circunstancia con sus propias reglas de juego, donde nos toca encontrar una ruta correcta por parajes inesperados.

A lo largo de sus cuatrocientas páginas, los sociólogos franceses repasan los principales accidentes sociológicos de esta nueva etapa capitalista, sin olvidar su trayectoria histórica: el triunfo de las franquicias y los centros comerciales echando la vista atrás hacia los grandes almacenes de principios del XX, los monopolios en el cine y la música internacional o la extensión de la moda, propia de la indumentaria, a los ritmos de toda producción social y cultural.

En un mundo donde el arte y la cultura no son críticos con el sistema económico, sino que han asumido sus modos de actuación, los principios históricos del humanismo han dado paso a una estrategia de venta y de presencia en el mundo. Las empresas contratan a creativos para conseguir el atractivo que demanda el público, la crítica cultural de décadas anteriores ha sido absorbida por el consumo de las masas y toda gran experiencia cultural tiene detrás una estructura empresarial. Sin embargo, aunque a primera vista todos estos hechos puedan parecer catastróficos, este capitalismo artístico ha conseguido un gran logro: democratizar el arte y poner, al alcance de cualquiera, sin importar su situación económica o social, la capacidad de disfrutar y ejercer hechos culturales que no entran en el circuito consumista: nunca antes ha habido tanto gusto por la actuación o la escritura sin pretensiones profesionales.

En La Buena Vida nos gusta reflexionar, encontrarnos en el mundo moderno en el que vivimos y saber cómo podemos crear más allá de las seducciones del sistema. Hoy, el artista ha pasado de ser una figura admirable, un albatros baudeleirano, a un empresario preocupado por su cotización en el mercado, mientras que nosotros, oh, comunes mortales, podemos coger un teclado y dedicarnos a redactar nuestras pequeñas historias.

Pilar Torres

La poesía es un error necesario

errorLa poesía es un error necesario – César Antonio Molina – Editorial Trifolium

No es casualidad que César Antonio Molina (CAM) sea en la actualidad director de Casa del Lector de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, porque de eso va este libro: de lecturas. Leer mucho, pero leer bien, pude ser una de las soterradas consignas que atraviesa este libro que se mece, sin llantos, entre la crítica literaria y las memorias.

Aunque licenciado en Derecho por la universidad de Santiago de Compostela, fue en Madrid donde CAM enfiló la vocación al mundo de las Letras, vinculándose al periodismo. En la escalonada de la cultura, pasó primero por Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid, donde también se doctoró, para pasar después a ser profesor. Entre otros medios, ha trabajado para Cambio 16 y Diario 16. Y ha sido director del instituto Cervantes. Aunque quizá se le recuerde más por ser Ministro de Cultura con José Luis Rodríguez Zapatero.

Al margen del florido currículum, La poesía es un error necesario comienza con el desencuentro entre T. S. Eliot y Yeats. Si el primero defiende una amalgama elitista del arte, el segundo, veinte años mayor, defiende el arte popular como “las más antigua de las aristocracias del pensamiento.” Fue tras su muerte, explica CAM, cuando Eliot escribió sobre el poeta irlandés, del que detestaba su épica y melancolía. Pero admiraba la segunda etapa en la que el irlandés se abrazó a una austera e íntima manera de mirar el mundo, lejos de la retórica épica.

Más adelante, de una manera ordenada y casi funcionarial, CAM destripa los capítulos del La aventura sin fin, un libro de crítica de referencia, donde Eliot se queda a gusto. Es aquí donde el poeta gallego disiente con algunas de las opiniones que el bardo americano, con ciudadanía británica, dejó escritas. Como si de un derby se tratase, si Eliot es de Santo Tomás -tomista-, el ex ministro prefiere guiarse por las enseñanzas de Séneca -senequista-, confiesa. Por si acaso, hay que decir que las diferencias ni borran ni menoscaban la admiración que CAM siente por el autor de Criticar al crítico.

Tambíen pasan por estas páginas autores como Edmond Jabés y su admirado libro, El libro de las preguntas, “un tratado magistral de novecientas páginas donde reflexiona sobre el vacío , el silencio, la soledad, , la ausencia presencai de Dios , el desierto , la memoria, la palabra, el libro,la página en blanco , el exilio, la errancia (…)”.

En esta continua y sana obsesión por la obra crítica de los escritores, CAM salta sobre la figura de W. H. Auden, al que le sigue los pasos por Inglaterra, Nueva York, Italia y Austria. Igual que con Eliot, CAM pone sobre el quirófano al autor de  El arte de leer para analizar y deshilachar sus ideas, sus palabras, su canon, sus filias y sus fobias. Es curioso cómo estos dos autores -Eliot y Auden- se cruzaron buscando continentes contrarios para desarrollar su obra. Si bien es cierto que Eliot influyó en Auden, más joven éste, cada uno buscó la ciudadanía que el otro rechazaba. Mientras Eliot busca refugio en tierras de Shakespeare, Auden se abraza a los rascacielo y la quietud de Nueva York, a la vez que economiza su poesía y evita los excesos poéticos con los que los más jóvenes suelen flirtear, e incluso descalabrarse.

CAM también repasa la obra Octavio Paz, el nobel que defendía que la verdadera biografía del poeta no está en la vida sino en los poemas. Pero es con José Ángel Valente con quien CAM tuvo la experiencia total. Con ello quiero decir que con Valente hace memoria y ajusta las palabras a la experiencia y a la amistad que le unió al poeta de Entrada en materia. Hay tiempo para todo: amistad, viajes, cenas, traducciones, prólogos y algún que otro desencuentro.

En este libro, el autor escribe su propia biografía a través de los libros que lo han marcado como lector, también hace un fino trabajo de crítica, emulando a los grandes críticos y escritores a los que admira. Y deja claro que que la lectura no es un mero pasatiempo. Como dicen los roqueros: es una manera de vivir.

David García

Llamada perdida

Llamada perdida
Gabriela Wiener – Malpaso

Siempre nos ha tocado escuchar que la voz poética no es el autor, que el narrador de una novela no refleja lo que ha vivido la persona que se ha encargado de escribirla. Para dinamitar esos disfraces Gabriela Wiener recupera, después de sus poderosos Ejercicios para el endurecimiento del espíritu (La Bella Varsovia, 2014) que practicábamos hace unos meses, la sinceridad de la crónica periodística, ese género en el que se ha convertido en un referente. Esta peruana del lada de acá y de allá nos mira herida, tierna y segura en la portada de su último libro, una cubierta que me desafiaba cada día al llegar a La Buena Vida y ante la que no pude evitar enfrentarme con mi lectura.

Llamada perdida son los pecios de la madurez: el recuerdo las primeras noches en Barcelona acompañada de perros románticos, un cátalogo de recuerdos y reencuentros, de obsesiones y mudanzas. Una primera persona que no cuenta las grandes hazañas sino las dudas constantes que surgen a cada paso, que mira de frente al amor, al sexo y a la familia y se ve como un ser social, un engranaje más de la máquina que conformamos entre todos.

Este libro, que aúna la autobiografía más sincera con las memorias de lecturas, encuentros y experiencias, incluye también dos crónicas que se convierten en un relato propio, desvergonzado y referencial a partir deb dos mujeres que, como Gabriela, se han tenido que enfrentar al papel de escritora: las dispares Corín Tellado -esa mujer que escribió miles de novelas sobre amores crueles, despechados y sexo mientras cuidaba de su familia en una ciudad de provincias- e Isabel Allende, escritora denostada por todos pero triunfadora como pocas. Estos reflejos sirven también para analizar la propia condición de mujer en el mundo y las caras de la escritora en lo íntimo y en lo público.

Gabriela Wiener nos abre la puerta a su cabeza, a su intimidad y a sus miedos: unos sentimientos con los que empatizas en cada página, produciéndote sensaciones que creías inefables y temores que, una vez reflejados, se disipan como nieblas. Llamada perdida es una defensa de la felicidad en la propia piel, un libro que tiene el poder de convencerte con su pensamiento mágico de que la calma llega cuando descubres lo poco que necesitas, aunque la melancolía no deje más que llamadas perdidas en el contestador.

Pilar Torres