Archivo de la categoría: Ensayo

La España vacía

img_0780La España vacía – Sergio Del Molino – Turner

Hay narradores que encuentran en el ensayo un espacio donde  ampliar el espectro de sus intereses, y el de sus lectores, alejándose de lo estrictamente  literario. España, como tema, ha sido  tratado, y mucho. Desde Unamuno a Madariaga, por citar a dos grandes de las letras españolas. O aquel Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España (1978) con el que el  controvertido Sánchez Dragó se llevó el Premio Nacional de Literatura.  Con La España vacía, Sergio del Molino (Madrid, 1979) viene a ampliar, de manera inteligente y poco convencional, la basta bibliografía sobre nuestro país.

Es en un viaje por Gales, cuenta en el prólogo el escritor madrileño, como comienza este relato fascinante donde el autor de Hora violeta (Literatura Random House, 2013) le toma las medidas a su país, al ámbito rural y más deshabitado. ¿Sabía el lector que España es geográficamente más grande de lo que vemos en los mapas? ¿Qué relación existe entre Las Hurdes, Marañon y Buñuel con el socialista Fernández Vara? ¿Cómo juntar sin que chirríe al locutor de los 40 Principales Joaquín Luqui con las Guerras Carlistas?  Estos son sólo algunas ejemplos.  Del Molino despliega originalidad,  mezcla con acierto ámbitos y personajes, épocas históricas y sensiblidades muy diferentes para ofrecer un trabajo ameno, divulgativo y personal.

Si con sus dos últimas entregas este maño de adopción había acostumbrado a sus lectores a la literatura del yo, con La España vacía abre el diafragma, y de contarse como individuo, pasa a contarnos como sociedad. Del yo al nosotros. Un nosotros que nos enfrenta con las contradicciones, las carencias, lo peor y lo mejor de los españoles. De la visión ruinoso con la que Cervantes pinta  Castilla, al terregal luminoso con el Azorín lo ve, pasando por el contemplativo beatus ille de Bécquer -por poner otro ejemplo-. El  recorrido por la historia y la geografía española es pertinente, alejado de academicismos y convenciones.  La mezcla de datos y experiencia personal confluyen en su justa medida. Y consiguen que  sea una lectura apasionante. La España vacía  ha sido galardonada con  el Premio del Gremio de Libreros de Madrid’16 en  no ficción.

@cercodavid

Contra el tiempo. Filosofía práctica del instante

Contra el tiempo. Filosofía práctica del instante

Luciano Concheiro – Anagrama

Finalista Premio Anagrama de Ensayo 2016

El capitalismo trinfó cuando se hizo con el control de las manillas del reloj. Se dedicó a acelerar su marcha, poner en todas las bocas el rendimiento y hacer que el dinero creciera más rápido. La revolución industrial es, en suma, la búsqueda de la aceleración del tiempo para transformar más materia en más dinero. Y desde esa conquista era fácil llegar a otros territorios, como la comunicación: el capital es hoy una fuerza que no quiere hacernos consumir más y más gratuitamente, sino que se ha resemantizado, es la forma que tenemos de comunicarnos, de dar voz a nuestro lugar en el mundo.

Concheiro, con tan solo 24 años, abre el engranaje del sistema, analiza su historia desde el siglo XIX hasta nuestros días y observa cómo afecta la aceleración de la maquinaria a la vida humana, cómo le roba el aire y las seguridades. Este joven mexicano traza un discurso sobre la época que nos toca vivir, en la línea de Byung-Chul Han o Gilles Lipovetsky, para conseguir sintentizar el diagnóstico y el tratamiento más acertado para el mal de la época. Concheiro entiende la filosofía como una forma de encontrar el buen vivir, ese que nos limpie las gafas de la vida para poder cambiar la visión de un mundo que, ni económica ni estéticamente, podemos transformar.

Ese cambio en la visión del mundo es la salida que plantea el mundo, la filosofía del instante. Solo en los tiempos que no corren, pero que significan, se puede encontrar la tangente del sistema. Contra el tiempo no es un libro revolucionario, sino un manual para jugar al escondite, para escaparse de las reglas aceleradas. Cuando se hace de noche, La Buena Vida se convierte en un refugio perfecto, un lugar donde los instantes se hacen lectura y ahí se resiste, se huye y se rehace el tiempo, y Contra el tiempo ayuda a plantear una nueva posición estética, como al incluir las fotografías de Gabriel Orozco, momentos que están a punto de difuminarse pero en los que queda un destello de algo inacabable.

Pilar Torres

De la ligereza

De la ligereza

Gilles Lipovetski – Anagrama

Cada tiempo tiene un aroma que marca cada uno de sus gestos. Gilles Lipovetski, que el año pasado ya nos trajo a La Buena Vida un ensayo gigantesco sobre la moda y la estética como las marcas de nuestros días, fabrica en De la ligereza la mezcla de todas las esencias: las industrias modernas, la cultura, la moda, el arte, el amor o la política van sedimentándose entre sus páginas para exaltar la legitimidad de lo ligero y desenmascarar el uso perverso que se hace hoy en día de esta necesidad antropológica.

Desde la Grecia clásica, la ligereza es el camino por el que acceder al placer de existir, el vehículo con el que podemos estar en el mundo como lo hacen los dioses. Su máxima expresión es la alegría, ese viento que se siente cuando, como decía Spinoza, nuestra fuerza vital está en su apogeo. Hasta la risa, el gesto más puro de felicidad, se transforma hoy en día en otra máscara y pierde su naturaleza comunicativa: ya no es esa forma de acabar con la distancia que nos separa del otro que describía Bergson, sino que cada vez se ríe menos y sin escándalo. La felicidad se ha acabado convirtiendo en un objetivo imposible de satisfacer, provocando que la vida se cargue con el peso de la decepción, porque nunca es lo suficiente ligera, ni divertida, ni móvil.

Este ideal del buen vivir que es la ligereza, con el que curar el peso de la vida, se convierte en una máscara bajo la sombra del capitalismo. Es una utopía light basada en lo frívolo, el cambio continuo y la inconstancia y, así, el poder económico utiliza esta necesidad antropológica de tomar aire para conquistar el terreno de la ética. Impone una ética de la satisfacción inmediata que genera una cultura del entretenimiento no ya basada en la búsqueda del sentido y el conocimiento, sino en la evasión, el ocio y el derecho a la despreocupación. La memoria pierde su valor para dárselo al espectáculo, a la moda que seduce por su apariencia, provocando que el placer ya no sea una búsqueda intelectual sino de consumo. Ver más, escuchar más, disfrutar más antes que adentrarse en la oscuridad y ver mejor y explorar los detalles, porque esta ligereza superficial se convierte en asesina de lo sublime.

Lo ligero es el dictador de la estética de la sociedad, es la marca de su apariencia. La belleza, el cuerpo, los objetos, el arte, la política o el amor se consagran a la sencillez de sus formas, pero bajo esta capa de maquillaje crece el peso de los recursos energéticos, de la dictadura del físico, de la sospecha y la vigiliancia como medio de supervivencia. Lipovetski pasea por todos los temas claves que nos construyen como humanos modernos y los hace girar para encontrar sus caras positivas y los puntos de vacío porque, como todo, la vida siempre mejora arrastrando el humo que extienden el terror y el vacío.
Pilar Torres

Cosas que brillan cuando están rotas

labuenavidaleecosasquebrillan-2Cosas que brillan cuando están rotas – Nuria Labari – Círculo de Tiza

El atentado del 11-M ha sido el más dañino en la historia de España. Fallecieron 192 personas y hubo más de un millar de heridos.  Aquella mañana se abrió una honda herida en la sociedad española cuando explotaron las mochilas  en la red de cercanías de Madrid. El desconcierto y la solidaridad ciudadana fueron de la mano. Tres días después, hubo un cambio gobierno en las elecciones generales del 14 de marzo. Se ha escrito mucho sobre los sucesos, sobre todo en prensa, pero faltaba un relato que lo abordara desde la ficción, otra manera de narrar la incomprensión y el dolor que generaron aquellos sucesos. Cosas que brillan cuando están rotas lo hace.

Para hablar de ello, Nuria Labari (Santander, 1979) combina la visión panorámica con los primeros planos. Eva y Eric son una pareja clase media. Ella es periodista. Él, ejecutivo. Además está Clara, su hija. A través de estas tres voces, en primera persona, la autora mostrará las dificultades de mantener a la familia unida, los miedos, la falta de comunicación entre sus miembros, los silencios, las ausencias. Todo ello en paralelo a la reconstrucción de los   hechos dramáticos del atentado.

Por un lado, Labari muestra la labor periodística que Eva tiene que desempeñar el 11-M y los días sucesivos, reconstruyendo las múltiples caras que ofrece una acontecimiento de estas características, mientras su marido y su hija buscan la forma de recomponer la relación paternofilial en Berlín, desde donde ven con perplejidad los atentados. Los intercambios de correos electónicos entre marido y mujer es el recurso que la autora de Los borrachos de mi vida (Lengua de Trapo, 2009) usa para poner al lector al tanto de la delicada situación que atraviesa la pareja. Estos correos, además de una subtrama sentimental que tiene tanta fuerza o más que la del atentado,  es  un inventario de reproches de un matromonio que no se reconoce. Los veinte años que llevan juntos se han convertido en una manigua de  días, donde las cuentas corrientes se han convertido en lo más importante.

Las personas mueren. El horror se manifiesta en sus múltiples posibilidades: el terrorismo se acompasa con el exterminio de los judios que Eric quiere mostrar a su hija, para que conozca la Historia y la insignificancia del ser humano,  en los museos berlineses,  mientras la vida sigue,  al margen de los acontecimientos que deparan al ser humano.

Cosas que brillan cuando están rotas muestra el envés del relato del 11-M. Cómo irrumpe en la vida cotidiana. Y cómo los medios de comunicación  juegan su particular partida, al igual que la política. “Me pregunto qué pasa si alguna familia no quiere contar la historia de su muerto, si no quiere ver su foto en la prensa nacional. Y sé que en esos casos intentaremos explicarles la importancia de la memoria y de la Historia. Y que si no ceden, entonces buscaremos a otros allegados, conocidos o compañeros de trabajo. Y lo haremos en nombre de la memoria colectiva. Lo único que me molesta es que el interés general de los ciudadanos coincide con el interés particular del periódico cada vez que se nombra en un consejo”, explica  Eva,  con intencionalidad, en la página 108 de esta novela cargada de significados, símbología, ficción y realidad.

@cercodavid

 

En busca de Muhammad Ali. Historia de una amistad

enbuscademuhammadaliEn busca de Muhammad Ali. Historia de una amistad – Davis Miller – Errata Naturae

Esta es la historia de un niño a la que un hombre le cambia la vida. La madre de Miller ha fallecido de una insuficiencia renal. Después de la pérdida, el niño entra en la apatía y el ensimismamiento, se encierra en sí mismo y no quiere tener contacto con el exterior más que a través de una aguja que lo mantiene vivo en el hospital.  A los 17 años no alcanza lo 30 kg. Le llaman Ratón. Y si un chaval tiene aspecto de ratón, dentro de la lógica adolescente, qué mejor que vapulearlo. Pero este libro misceláneo no habla del bullying, sino de la superación y de la figura de Cassius Clay (1942-2016), el boxeador co-protagonistas de este compendio de textos que recorren la historia de sus vidas durante más de 30 años.

Sin embargo, este libro no cuenta la época dorada del púgil, sino la de su decadencia y la del período durante el que padeció la enfermedad de párkinson. En este recorrido, Miller nos muestra su ascenso como periodista y escritor, sus encuentros con Ali, al que conoció y con el cual mantuvo una amistad serena pero duradera. Personalidades diferentes y vidas contrapuestas, aunque los dos protagonistas se admiran, cada cual en su radio de acción. Hay pasajes memorables, escritos con cariño y delicadeza, cuando se trata del deportista. Davis Miller tiene pluma. Aunque se siente más cómodo en la distancia corta.  La historia de esta amistad es puro reporterismo a la americana. No ficción. El autor está considerado  un gran crítico deportivo. Colabora habitualmente con  publicaciones en EE UU. Una de los reportajes del libro, Mi cena con Ali, fue seleccionado como uno de los veinte mejores ensayos sobre deportes escritos en el siglo XX, reza en la solapa de este volumen.

@cercodavid

 

El universo en tu mano

Processed with VSCO with e1 presetEl universo en tu mano
Christophe Galfard – Blackie Books

A veces cuesta explicar lo que cuenta un libro. Hay argumentos complicados, ensayos enrevesados e historias que cuentan más de lo que deja la tinta en las páginas. Hay miles de relatos posibles, pero si algo tienen en común es que todos caben en el universo, en algún hueco entre las galaxias y los agujeros negros.

En El universo en tu mano solo hay que tumbarse en una playa paradisíaca, abrocharse el cinturón y dejar que tus amigos llamen a tu tía abuela cuando empiecen a pensar que te has vuelto loco. Galfard se pone el traje de la teoría de la relatividad y conduce, capítulo tras capítulo, por las carreteras escarpadas de la realidad, de la materia, la antimateria y el fulgor de las estrellas.

Un ensayo absorbente que te arrastra a mirar el cielo en profundidad, huir de la ciudad para buscar el brillo de la Vía Láctea y que adopta al gato de Schrödinger como mascota para explicar los descubrimientos físicos más importantes de las últimas décadas sin la complejidad de las integrales, solo con el poder de los relatos y la fascinación por las maravillas que rigen todas las galaxias. Christophe Galfard, discípulo de Stephen Hawking, explora la jungla de los interrogantes de la ciencia y explica cómo se han construido las teorías de la física teórica como si fuera la historia de una conquista: la de entender cuáles son los mecanismos que lo construyen todo. Una lectura en la que dejarse fascinar por el brillo de los confines del universo y la música de la teoría de las cuerdas.

Pilar Torres

La guerra no tiene rostro de mujer

FullSizeRender(43)La guerra no tiene rostro de mujer – Svetlana Alexiévich – Debate

Cuando Svetlana Alexiévich (Ucrania, 1948) era niña, escuchaba a su abuela materna contar historias sobre las hambrunas provocadas por el estalinismo y sobre las calamidades que pasaron en la II Guerra Mundial. Las mujeres se reunían en las cocinas y dejaban sobre la fría la tarde un sin fín de historias que calaron en la joven Svetlana.   Imágenes como la de un mercado lleno de tullidos a los que la policía dispersaba con las porras quedaron grabadas en las memoria de la futura Premio Nobel que no entendía bien el porqué de esa situación. Por un lado, la formación académica y oficilista. Y por  el otro, a modo de contrapeso, una maraña de narraciones orales, vivas, espeluznantes, azarosas, necesarias. Aquello fue el comienzo de un largo proceso:  el de entender y contar una historia paralela a la oficial del regimen soviético.

Con La guerra no tiene rostro de mujer (Debate, 2015), publicado en 1983, en la revista Octubre, censurado y llevado un par de años más tarde al teatro, la periodista  inicia un ciclo artístico documental al que tituló Voces de la utopía. Cuenta Alexiévich que al leer  Soy de una aldea en llamas, del escritor bielorruso A. Adamóvich, “mi maestro”, aclara ella, dió con el método y la forma para narrar una gran parte del siglo XX soviético. Para ello, la autora de Voces de Chernóbil (Siglo XXI, 2006) tuvo cientos de encuentros con mujeres que fueron a defender la patria y a morir por ella.  Parte de estos encuentros son los que constituyen este artefacto difícilmente clasificable.

Este retrato polifónico y confesional recoje todos esos testimonios y y alumbra los oscuros de la historia, que son muchos. La escritora se reúne con algunas de las mujeres que estuvieron en el frente y aguarda el momento adecuado para atrapar las emociones que éstas vuelven a revivir. Cada una tiene su experiencia, cada una cuenta su guerra, matiza, enriquece, contradice y ofrece puntos de resistencia frente a la épica a la que nos tiene acostumbrado el discurso histórico masculino.

A través de entrevistas, charlas, encuentros, monólogos, retazos de recuerdos deshilachados por el tiempo, la Premio Nobel abruma al lector con la contundencia de los testimonios, lo satura de emoción con un montaje  rítmico que rompe la línea temporal y muestra la realidad en crudo, lejos de  tópicos. Este libro es un retrato del mal, además de mostrar las consecuencias perversas de un sistema capaz de reducir a la nada a la mujer. El absurdo, la barbarie y monstruosidad son también los otros protagonistas de esta guerra.  Aunque La guerra no tiene rostro de mujer fue  publicado hace más de 30 años, Alexiévich es una intelectual muy preocupada por la deriva actual que ha toma la antigua URSS, ahora en manos de Putin, y lo advierte.

@cercodavid

 

 

 

 

Dentro del secreto

LaBuenaVidaLee_DentrodelsecretoDentro del secreto. Un viaje por Corea del Norte – José Luís Peixoto – Xordica

Corea del Norte es uno de los países más herméticos del mundo. Aislado desde hace décadas, la imagen que los occidentales tenemos de él es bastante homogénea. Sabemos que sus líderes rozan el esperpento, que son caprichosos, y que son una amenaza constante desde el punto de vista nuclear. También tenemos claro que es un regimen implacable con sus súbditos, mano de hierro se dice. Gran parte de la población vive humildemente y las pocas voces disidentes son silenciadas de manera efectiva. Mientras que sus vecinos, los del sur, son uno de los países más desarrollados del planeta. Hasta aquí casi todos de acuerdo.

El autor de esta crónica cuenta su experiencia en el país aprovechando los grandes fastos del centenario del dictador  Kim Il-sung. Peixoto (Portugal, 1974) se cuela en las tripas del monstruo y comprueba de primera mano cómo viven los coreanos, qué comen, cómo son adoctrinados, cuál es la realidad de estos hombres y mujeres que padecen una especie de Show de Truman cutre, empobrecido y sin efectos especiales. El cronista viaja siempre con una delegación controlada por los funcionarios. Toma notas y hace las fotos que le dejan y alguna otra, aunque le han requisado el teléfono móvil, y esto lo sume en un estado de nostalgia y de cierto abatimiento. El autor explica muy bien esa sensación y dependencia que los hombres del siglo XXI hemos desarrollado con la tecnología.  No puede comunicarse con sus hijos e introduce, a través de este conflicto,  su discurso personal e íntimo.

En el viaje se mezcla la mirada del hombre recién llegado a un lugar al que sabe que no va a volver  más, con la angustia de saberse en un país peligroso, por dictatorial y severo. Cualquier salida de tono, cualquier mínima desobediencia son fruto de la paranoía y el miedo a la represión. El poder de autosugestión en Peixoto es muy alto, por las circunstancias, y confirma algunas de sus intuiciones con respecto a las autoridades, otras las modera y matiza. Dentro del secreto es un libro muy recomendable ahora que todos estamos pensando en las vacaciones de verano; primero para valorar en qué tipo de viajes gastamos los meses de julio y agosto, y segundo, para conocer algo más un país al que ninguno de nosotros va a ir en este ya inevitable período estival.

@cercodavid

Leer mejor para escribir mejor

LeermejoraparaescribirmejorLeer mejor para escribir mejor – María Antonia de Miquel  –  Alba editorial

Cuando vi esta guía en la mesa de novedades de La Buena Vida, me llamaron dos cosas la atención: lo práctico que parecía y lo asequible que era por su volumen de páginas, un título ideal para la sección de El sueño del mono loco. Saber leer, como indica el título, es fundamental para mejorar la escritura. Por eso todo escritor tiene que tener un ojo especial, o debería. Pero la lectura no siempre fue apta para todos los públicos. El mismo Sócrates despreciaba la cultura escrita. Todo lo contrario que Aristóteles, uno de los primeros en currarse una buena biblioteca personal.

A lo largo de la historia, la lectura ha pasado por diferentes momentos. Si en la Edad Media sólo se puede leer en los monasterios, con la irrupción de la imprenta de tipos móviles, a mediados del siglo XV, se abre una nueva vía para el libro. Aunque no es hasta el siglo XVIII cuando se  inicia el largo camino de la democratización de la lectura. Todo esto tuvo sus consecuencias y una concatenación de hechos provocaron grandes cambios en la historia de la humanidad. El libro, la lectura, el pensamiento individual, la reflexión, la capacidad crítica, el poder de decisión, la libertad son todos eslabones de una misma cadena.

Leer mejor para escribir mejor está dividido en dos partes. La primera trata sobre la lectura, y la segunda, sobre la escritura. La autora, María Antonia de Miquel, distingue entre el lector que se queda en la etapa  juvenil y aquel otro que la pasa. A ello, precisamente, ayuda esta profesional y experta en el mundo editorial. La lectura atenta, así la llama ella, hace las preguntas adecuadas al texto, busca los significados, los núcleos temáticos, la estructura, los símbolos y se cuestiona cuáles son las claves que revelan la intención del autor. De Miquel muestra, sugiere, algunas de las maneras en las que el lector puede destripar el libro, como si fuera un cuerpo, y ayuda a sacarle todas las vísceras, órganos, tejidos. Una especie de Click Owen en la serie The Nick El lector pro lo cuestiona todo, explica. En la segunda parte,  la autora hace un repaso a aquellas errores que suele cometer el escritor con poca experiencia, siempre con ejemplos.  Si es verdad que no hay ningún libro mágico, también lo es que algunos pueden ayudar. Leer bien es una de las claves.

@cercodavid

Una jornada en Vimvodí

Hace ya unos días de la presentación del premio literario organizado por Arola Editors a las afueras de Vimvodí, un pueblecito de Tarragona del que apenas tengo la imagen de unas casas y un arroyo. Me levanto temprano. La mañana es lluviosa. Creo ir con tiempo suficiente para tomar el tren en la estación de Atocha, pero cometo el error de subirme al autobús. Demasiado tráfico, apenas nos movemos. A mitad del paseo de las Delicias decido bajarme y echar a andar. Más bien a correr. Mientras subo hacia Atocha me invade la desesperación. Tengo la sensación de que voy a perder el tren. Llego muy justo. Cuando me siento en el AVE, sólo faltan tres minutos para salir. Dejo Madrid con una sensación de alivio. Las perlas de sudor descienden por la espalda.
 
Bajo del AVE en la estación Camp de Tarragona junto a una excursión de pensionistas y algunos otros viajeros en los que no reparo. Cada cual toma su camino. En la puerta de salida me espera un conductor. Sostiene un cartel con cuatro nombres: Vidal Usanos, Cristóbal González, Jesús Marchamalo, David García. Hemos venido en el mismo alta velocidad. Vidal y Cristóbal son dos libreros madrileños con muchos años de experiencia, Jesús es un conocido periodista cultural.
 
Afuera de la estación brilla la luz del Mediterráneo, dulce y agradable. Durante los tres cuartos de hora de viaje en coche, atravesamos parajes rurales. Llama la atención lo verde que está el campo. Los viñedos de la tierra arañan el horizonte. La primavera ya se ha colado de lleno en esta parte del país. Llegando al destino, los avellanos motean en los alrededores de Vimvodí.
 
La presentación del premio se celebra en la masía Molí de Salt, propiedad del escritor Luis Goytisolo. Nos recibe Juan Tallers, también escritor, y uno de los editores de Arola. Saludos de cortesía, sonrisas, caras amables. No sé qué me voy a encontrar. He estado fisgoneando en la web de la editorial, la mayoría de los títulos publicados por Arola son en catalán.

Con la 1.ª edición del Premio Vuela Cometa para Escritores Menores de 38 años, la editorial abre nuevas vías y la posibilidad de entrar en el mercado en lengua española. Pero 38 años es una edad extraña, poco redonda. Ni son los temidos cuarenta ni los ilusionantes veintitantos. Quizá esa sea la razón. Los 38 años interpertados como la atalaya desde la que ya se puede escribir de la vida con perspectiva si hurgas en el pasado. Y si miras hacia delante, todavía hay mucho camino por recorrer.
 
La masía Molí de Salt también es un hotel. La estructura se divide en dos partes. En el edificio de la izquierda están la habitaciones. En el de la derecha hay un gran salón. Llama mi atención una pequeña biblioteca. Me acerco a echar un vistazo a las baldas. Hay una gran cantidad de títulos de la editorial Anagrama. Echo un vistazo por la puerta trasera del salón. En frente, a unos 2 o 3 metros, una alberca alargada con agua verdosa, casi diamantina, ocupa gran parte del terreno. En uno de sus laterales distingo al autor de Antagonía sentado frente a una cámara. Un periodista, de espaldas a mí y frente a él, le entrevista. Apenas se mueven. El escritor balancea las manos de vez en cuando, con armonía, como buscando asir los abismos del aire. La escena me recuerda a un cuadro de Hopper.
Goyitolo
 
Adentro, en el salón, además de la estantería de libros, han alquilado para la ocasión un moderno equipo de sonido, un equipo de altavoces y unos focos. Un par de cámaras de vídeo esperan en stand by a que esto eche a andar. Detrás de la estantería, junto a la puerta trasera, dos periodistas de RNE ultiman los preparativos para grabar el coloquio/presentación. Un revuelo de gente va de acá para allá. Al fondo, una mesa flanqueada por un ramo de rosas en cada esquina espera a los invitados.
 
Juan Tallers inaugura la mesa con una breve presentación de las dos novelas premiadas. No se extiende, todo lo contrario, es bastante breve. Y en unos minutos el acto se convierte en una charla para hablar sobre la situación actual de la novela. En la mesa están sentados Xavi Ayén, del periódico La Vanguardia; Juan Andrés Moya, finalista del premio con la novela El color de las granadas; Luis Goytisolo; Marcelo García, ganador del certamen con Cartas de amor después del ecocidio; Jesús Marchamalo; y Elvira Huelbes, en el papel de moderadora.
 
La muerte de la novela, la situación actual o los peligros que la circundan son los temas sobre los que se incide. Goytisolo insiste en los cambios sociales y en la manera en que la tecnología ha venido a cambiar la realidad, pero advierte que él no es catastrofista, eso sería lo fácil, comenta. Marcelo García explica, en cambio, que el arte de contar historias es inherente a la naturaleza humana, aunque es consciente de que estas nuevas formas tecnológicas y de conocimiento superan el contexto de lo literario. Juan Andrés Moya defiende el deseo inagotable del ser humano por el placer de la lectura y de la escritura, al margen del soporte.

En la conversación ha prendido el calor de las palabras. Ayén, explica, recibe catorce libros al día en su mesa de trabajo. Destaca cómo ha crecido el poder de los directores de marketing en los grandes grupos y defiende el trabajo de las pequeñas editoriales, esas que hacen del libro un objeto especial. Es Marchamalo quien levanta alguna que otra sonrisa, asegura que la época del temido iBook ha quedado atrás y que el enemigo de la lectura es el teléfono móvil. Lo define como un festival de posibilidades de ocio. Ése es el que hace daño. El teléfono ofrece un entretenimiento fácil e impulsivo. Es la paradoja de vivir en mundo hiperconectado y a la vez superficial. 
 
En la charla surgen anécdotas de J. K. Rowling y, cómo no, de Vargas Llosa, un escritor que gana digitos en su cuenta bancaria, pero pierde crédito en el ámbito cultural. La mesa se extiende alrededor de una hora. Se dicen cosas como:

– Los modos de hacer de la mercadotecnia norteamericana han copado también el sector del libro.
– La literatura no es el mercado. Son dos mundos opuestos, aunque complementarios.
– Un alto porcentaje (90 %) de los best seller publicados no llega a ser un superventas.
– La esperanza de la literatura está en los pequeños editores.
– El libro puede competir con las nuevas tecnologías si lo miman y el editor tiene un trato único con el escritor, las librerías y los medios de comunicación.
– Los lectores son una fauna inextinguible. FIN.
 
Nos bajan a comer junto a un río que suena alegre. El vino es suave y afrutado. Roberto Villarreal, periodista de El Mundo, me cuenta que en Tarragona hay nueve denominaciones de origen. Aparece Josep María Bernadas, en muletas. Su fuerte acento catalán me obliga a afinar el oído. Habla de proyectos, de resistencia, de libros, de revistas, de periodismo narrativo. Arropado por unas gafas de sol, Luis Goytisolo se suma, escucha atento. Pasa todo muy rápido. Llega el postre, el café solo sin azúcar.

Al fondo las copas de los árboles se agitan. A alguien se le ocurre juntar al grupo para hacer una foto. Estamos cerca del Sant Jordi. Esto aquí son palabras mayores. Son días en los que todo se mezcla un poco: las expectativas, la ilusión, los encuentros, el cansancio por la carga de trabajo… Poco a poco el grupo va menguando. A mí también me toca volver. Busco la chaqueta. Dan ganas de tumbarse en la hierba a oir la música del agua. Pienso en Manet. Llegan las despedidas y los adioses, todo un poco a la ligera porque el coche espera. Sólo queda dar las gracias, esperar a que pase el AVE de vuelta a Madrid y aprovechar lo que queda de tarde para leer.