Archivo de la categoría: Ensayo

Marta Caparrós, filtraciones de una generación.

Attachment-1Fue en Cuatro editores en busca de autor, organizado dentro de las actividades del Festival Eñe 2014 donde Marta Caparrós (Madrid, 1984) se cruzó con la editora que apostó por las cuatro nouvelles que conforman Filtraciones (Caballo de Troya, 2015), ópera prima de esta joven escritora de aspecto frágil y pluma decidida. Pasó el primer filtro, como la que cruza una meta volante, y poco a poco vio que sus textos eran podados por una de sus escritoras de cabecera, Elvira Navarro, que durante 2015 fue la  encargada de dejar su impronta como editora en el sello de Penguin Random House, Caballo de Troya.

Hay muchos escritores noveles que deciden autopublicar sin un trabajo de edición profesional previo, ¿qué importancia crees que tiene la figura del editor?

El trabajo del editor es fundamental, es una especie de aval. Que determinada editorial haya elegido tu proyecto es una garantía para el escritor. Las personas que empezamos tenemos una sensación de impotencia. Por eso, pasar el filtro y publicar en una editorial que hace un trabajo serio es importante. Trabajar con Elvira fue una experienca buenísima. Es una correctora implacable y creo que le vino muy bien a los textos. Podamos frase a frase. Algunas correcciones me dolían. Pero la verdad que hay gente que lo ha leído en las dos versiones y coinciden en que ha quedado mucho mejor. Además es un lujo poder trabajar con alguien a quien admiras y que has leído sus libros.

En Filtraciones se puede oir de fondo el runrún de la crisis, pero la relaciones sentimentales priman sobre del contexto social.

Filtraciones son historias de relaciones, familiares y de pareja. Para trabajar las historias, la trama sentimental fue mi guía. La crisis era más un telón de fondo. Mi idea era escribir sobre experiencias bastante cotidianas, era un reto que me interesaba mucho. Desarrollar esos conflictos de andar por casa como: ¿volveré con mi novio?, mi padre viene de visita y tengo un problema de goteras, mi novia se va al extranjero y yo tengo trabajo aquí. Ese tipo de conflictos que a todos nos pueden ocurrir.

Medios y periodistas han hablado de libro generacional, ¿crees que Filtraciones se ajusta a esa etiqueta?

Cada uno escribe desde su subjetividad y no puede pretender ponerse en la piel de toda una generación, ni pretender reflejar su sentir y su pensar. Es verdad que estar en la treintena y tener estudios universitarios son rasgos generacionales, pero se quedan fuera muchos otros casos. En Filtraciones no está, por ejemplo, ya que es un libro de la crisis, chicos que han trabajado en la obra. Es un libro que recoge la situación de jóvenes que están dentro de la clase media.

Algunos jóvenes escritores están volcando en sus novelas diferentes aspectos de la crisis que les está tocando vivir, Filtraciones responde muy bien a esa literatura de corte realista y social.

Sí. Me interesa ese tipo de literatura. La etiqueta de la literatura de la crisis no me molesta. Lo que sí tenía miedo era de parecer oportunista y  dar una visión muy victimista. Era muy fácil caer en una visión maniquea de los personajes. Por eso la dimensión íntima y de relaciones de los protagonistas me permitía mostrarlos a veces como víctimas y a veces no. Pero en el momento en que me di cuenta de que me interesaba el tema y estaba motivada para escribir sobre ello para mí fue suficiente. Quería combinar historias muy intimistas que a su vez estuvieran enmarcadas por las circunstancias sociales que rodean a los personajes. Conjugar esas dos cosas.

Atrevimiento es el cuento más político. En él expones dos actitudes antogónicas frente a la política.

Es el más explícito. Se habla sobre el 15M, los movimientos vecinales y de asociacionismo. También de las manifestaciones. Me parecía que era algo que estaba tan presente en el ambiente que se podía reflejar, aun siendo consciente de que era un terrero resbaladizo literariamente, porque hablar del 15M se podía prestar a muchos tópicos y a un discurso muy triunfalista. Por eso intenté meter en el cuento personajes que veían más clara la movilización ciudadana y otros que no. También se ha criticado mucho que el 15M fueron reivindicaciones de los hijos de la clase media, fundamentalmente por la pérdida de un status, sin ir más allá, y sin cuestionar cambios de paradigma de consumo y producción.

Aquí también el hombre político da paso al hombre sentimental, sin que se entienda esto como algo peyorativo. Los personajes buscan solucionar, ante todo, su situación como pareja.

Sin duda es un relato de amor, tiene la dinámica de comedia romántica, del juego del ratón y el gato, de que si sí de que si no. En ningún momento me pareció que estuviese reñida una cosa con la otra. Sí que quería hacer conexión de un sentimiento de miedo que creo que unifica las dos partes. El miedo a la soledad y el fracaso como pareja. Y el miedo a perder el trabajo, que está relacionado con la trama sindicalista. Pero el tema es el miedo.

Da la sensación de que la unidad básica es la pareja y no el propio individuo. Como si uno no tuviera validez sin el otro.

No lo había pensado. Supongo que la pareja facilita el conflicto. Cuando uno se pone a escribir, los personajes que están en conflicto ayudan a salir de la zona de confort al protagonista y a que confronte con el otro. Si se quedase solo podría dar lugar a divagaciones un poco solipsistas.

FullSizeRender(27)Con suave y depurado rotacismo, Caparrós explica que de pequeña leía bastante. En su casa el entorno era propicio.  Su padre, editor en el  Grupo Anaya, traía colecciones completas de literatura infantil y juvenil. Sin embargo  su camino no fue el de las letras, al menos en su primera elección. Comenzó con Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid. Aquel revuelo de focos, guiones e imágenes le supo a poco: Marta quería más profundidad, entrar más adentro, allí donde el escritor tiene las respuestas y, si no las respuestas, al menos las preguntas que poder formular para poner en pie una narración. Por eso se matriculó en el postgrado de Literatura Comparada, también en la universidad pública, también en la Complutense de Madrid. Allí, explica Marta, fue donde conoció a Cheever, Carver, Fante y Munro John, Raymond, John y Alice para los amigos, no en el programa oficial del máster, sino en los pasillos y en la cafetería, donde los estudiantes de la universidad escriben o dicen que escriben una obra maestra, hacen revoluciones para cambiar el mundo e intercambian y comparten impresiones, anécdotas, cafés, cervezas y lecturas. “Si pudiera volver me gustaría haber tenido una adolescencia con lecturas más importantes. A los catorce años no leía a Dostoievski. Para mí fue más formativa la época de la universidad. Recuerdo más esos años en mi formación como lectora que cuando era niña”, comenta. En la Universidad Autónoma de Madrid cursó el Máster de El País, del que no salió muy satisfecha, con la intención de poder desarrollar otras de sus pasiones: el periodismo cultural, como Julia, la protagonista del relato titulado Vacaciones.

Cuando le pregunto qué tipo de escritora se considera, Marta se revuelve por dentro, como si ese traje aún le quedara grande, “todavía hay que sudar mucho la camiseta”, suelta sin reparo. A Marta no le importar dejar a un lado la medalla de escritora que muchos otros no dudan en colgarse en cuento esbozan un par de párrafos con sentido de continuidad.

¿Cómo es tu manera de trabajar?

Estoy descubriendo cómo son mis hábitos. Me gusta pensar las historias antes de ponerme a ello. Tomo muchas notas pero hasta que no han madurado bastante las ideas, no me pongo a redactar. Se escribe mucho en la ducha, se escribe mucho caminando por la calle.  En el caso de Filtraciones, que son novelas cortas, una media distancia, en general las tenía bastante pensadas. La primera idea era hacer un libro de relatos, pero que no iban a ser muy breves.

Las historias no guardan una unidad con respecto a la extensión.

Le concedí libertad a cada historia para que tomara su espacio. No tienen un formato unitario. Una se extiende a las 90 y otra no llega a 30. Me gusta esa idea como un posible rasgo de modernidad.

En Filtraciones, la nouvelle que da título al libro, abordas la relación padre e hijo, con un español que emigró a Francia en los 60. Ahora es su hijo el que hace el camino de vuelta a España como inmigrante francés. Para complicar más la cosa, padre e hijo tienen una comunicación bastante mala, el fútbol es su nexo de unión.

Me pareció un tópico  el elemento del fútbol pero verídico. Es muy habitual ese tipo de relación con los padres, donde a veces las conversaciones se quedan en lo más rutinario. En este caso hay un claro problema de incomunicación entre ellos y en el fútbol encuentran una vía de escape.

Además de la crisis de fondo y de las relaciones intimistas, la ciudad de Madrid también es un rasgo común a todas las historias.

Soy de Madrid. Muchos pueden ver el prototipo de los paisajes que domina un madrileño. Y los lugares de vacaciones a los que vamos, como Conil de la Frontera que aparece en el primer  cuento. Lo que perdía en universalidad lo podía ganar en autenticidad porque son lugares que conozco.

Berlín es la otra gran ciudad, bastante dura por cierto para los personajes de el último cuento.

Es una sitación de unos chicos que no están politizados. Berlín es una tierra prometida y un paraíso perdido. El sueño de irse a vivir a Berlín es algo que está presente en mi generación, es una ciudad alucinante y con muchos posiblidades, pero cuando conoces a gente que lo ha intentado por allí, no todo es color de rosas y hay dificultades para encontrar trabajo.

Con la deseperanza y la dificultades para vivir,  con las incertidumbres políticas, la desprotección laboral y la temporalidad, la crisis del periodismo, la inmigración, también con las relaciones de pareja y familiares, Marta Caparrós muestra, en Filtraciones, el retrato de una generación golpeada por la falta de expectativas y la precariedad. Las cuatro nouvelles han sido cortadas con la hoja de la ambivalencia. Los finales abiertos dejan espacio a las interpretaciones. Mi sensación es que la autora deja entrar algo de luz, como si de los momentos más difíciles, emanaran unas gotas de esperanza.

@cercodavid

Storytelling

FullSizeRender(2)Storytelling. La máquina de fabricar historias y formatear las mentes  –  Christian Salmon – Ediciones Península

Ronald Reagan era un señor agradable a la vista del niño que yo era en los años ochenta. Sus rasgos anglosajones, su sonrisa holivudiense, esa manera de escenificar la presidencia del país en el que se producían las mejores películas del mundo, ayudaron.  Estados Unidos estaba amparada  por una mitología apuntalada por  semidioses tipo Rocky, el Gran Héroe Americano o Michael Knight. La santísima trinidad de la cultura popular para un niño de diez años. Imposible  resistirse a esas ficciones. Entre Rocky e Iván Drago, nadie en sus cabales quería que ganase el malo, es decir, el ruso, como consecuencia del buen trabajo que había hecho el sistema de propaganda norteamericano durante los años de la Guerra Fría. Poco a poco fui descubriendo que los héroes no eran tan buenos, y, por poco que rascase en la historia reciente, Ronald Reagan tenía menos de héroe de lo que había creído y mucho más de Villano. Paradojas de la vida, y de las lecturas.

Aunque Storytelling no habla concretamente de cine,  sí lo hace de cómo los relatos se han convertido en el arma más potente del capitalismo tratándonos a todos como a niños de diez años. Christian Salmon lo explica muy bien en este estupendo libro. En él se desgrana la memoria de los gurús y management de los últimos años. También de cómo los productos y servicios de consumo pasaron de tener una etiqueta a tener un logo, después a tener una imagen,  para acabar contando una historia de marca. El storytelling se ha convertido en un arma tranversal que atraviesa todos los hábitos de nuestra vida. De ser una herramienta para llegar a través de las emociones a los consumidores, ha pasado a ser también la forma de hacer política, de hacer la guerra y de dispensar la propaganda a los ciudadanos. Algo así como crear una  realidad customizada que sustituye a la verdadera. Muchos de estas historias se han diseñado igual que si viviéramos en una serie. En ella, los políticos se han convertido en los actores protagonistas de un espectáculo con argumentos sacados del El Ala Oeste de la Casa Blanca

El autor de La ceremonia caníbal (Ediciones Península, 2013) se basa principalmente en el periodo de los gobierno de Reagan, Clinton y Bush Jr., aunque hace un repaso a los acontecimientos  desde tiempos de Nixon.  Miguel Roig advierte en el prólogo que no es un libro optimista. Pero no importa, porque Storytelling esclarece y habla claro, algo que se agradece en La Buena Vida. A estas alturas no importa, ya sé que los superhéroes no vuelan y que Kit, como el Ronald Reagan, no era tan  fantástico.

@cercodavid

 

La risa caníbal

La risa caníbal. Andrés BarbaLa risa caníbal
Andrés Barba – Alpha Decay

‘La risa es siempre una amenaza, una agresión tan perversa como el canibalismo’.

Andrés Barba parte de diferentes hechos históricos para abordar en cada uno de los capítulos de este nuevo libro un aspecto diferente de la risa. De qué nos reímos, por qué, cuándo y cómo. Está claro que no todos nos reímos de las mismas cosas, nos pasa también en La Buena Vida, y que lo que a unos nos hace gracia, puede resultar ofensivo para otros. Llevado al extremo, incluso puede provocar atrocidades como las cometidas a raíz de las caricaturas de Mahoma publicadas por el ‘Charlie Hebdo’. Estos acontecimientos recientes tienen su hueco en las páginas del libro, como lo tiene también el ataque a las torres gemelas. ¿Cómo vivieron los humoristas los meses después? ¿Cuándo regresó el humor a la sociedad americana?

El mismo George Bush tiene su propio capítulo: ‘George Bush, o el payaso involuntario’. Involuntario pero de los más efectivos para provocar la risa con la recopilación de algunos grandes momentos que nos regala Barba.

Pero hay mucho más. La risa provocada por los ventrílocuos y sus muñecos, el origen del chiste o el humor en las primeras películas pornográficas. También las diferencias entre el humor creado y representado por hombres y el que hacen las mujeres. ¿Es igual la percepción que tenemos de la persona que nos hace reír, según sea su sexo?

No se olvida de nada Barba. Ni siquiera del querido Chaplin y su película ‘El gran dictador’, de la que se sirve para hablarnos de la construcción de una parodia, de lo que nos hace o no gracia cuando somos el objeto de la misma y hasta se atreve con lo que pudo sentir Hitler al verse representado en la pantalla. Pero no se queda el autor sólo en la persona de la que acabamos riéndonos, sino que también repara en el creador de la parodia: ‘Charles Chaplin sabía lo suficiente para hacer su parodia, pero también desconocía lo suficiente, y es necesario desconocer lo suficiente para que no se active el inhibidor natural más poderoso de la risa: el sentimiento’.

Reírse o no reírse según de qué. He ahí la cuestión.

El poder del mito

El poder del mito

Joseph Campbell – Capitán Swing

Algunos libros me piden a gritos que les doble las esquinas, como si hablaran con mi yo del futuro y supieran que esas páginas me van a hacer, al menos, sonreír. Otros siguen con sus gritos y me piden que los subraye, apunte alguna casa o, cuando no se callan, me hacen llenarles todo de ojos como los que hacía Bolaño y doblan su grosor por todas las páginas marcadas.

He subrayado El poder del mito a tres colores porque en cada página había algo que me iluminaba y no quería que acabara como un libro tachado. A lo largo de sus ocho capítulos u episodios (cada uno transcribe las entrevistas que Bill Moyers hizo a Campbell y que se retransmitieron por televisión en 1988), Campbell sintetiza el trabajo de toda su vida con una pasión que contagia en cada página.
El mito es para Campbell una historia que condensa los ecos de lo que implica ser humano. Hablan de la sociedad, de la búsqueda interior, de la madurez, el amor y el sentido de la vida. Hablan desde el arte porque viven en las metáforas, se disfrazan en los dioses para entender lo que no podemos atisbar con nuestras herramientas kantianas: aquello que existe sin tiempo ni espacio.
Campbell, ya en la recta final de la vida, resume sus hallazgos y deja pistas de su recorrido vital: los años en los que se encerró a leer todo Joyce y Mann, su método de enseñanza que prefería iluminar la verdad interior más que aleccionar sobre materias o su progresivo viaje por la comprensión religiosa.
El poder del mito es un libro para compronder los puntales de la vida, su sentido y, sobre todo, la felicidad huyendo del camino y la palabra fácil. Si algo tiene claro Campbell, después de estudiar los mitos de un sinfín de culturas, es que convertirse en un ser pleno es aceptar el dolor, la frustración y la huella de la muerte de una forma plena, porque solo cuando se comprende lo que duele se puede abrir el sendero hacia la vida auténtica, la que es propia y que, como demuestran los mitos, puede ser conocida pero no dicha.
Pilar Torres

De safari con Noel Ceballos

Ceballos2En La Buena Vida andamos algo constipados, cosa que no impide a Noel Ceballos (Madrid, 1985) pasarse por aquí, sorteando toses y estornudos, para hablar de Internet safari (Blackie Books, 2015), su último libro, un ensayo muy personal que aborda los conflictos que genera el maridaje entre la vida real y la digital. Periodista, crítico, director y guionista de cine, analista del barrizal de la cultura pop, Ceballos lleva años vigilando de cerca todo lo que huela a tecnología, y, sobre todo, de qué manera nos afecta en la vida cotidiana. Hackers, trolls, youtubers, amor, pornografía, redes sociales son algunos de los palos que toca este empedernido lector de David Foster Wallace.

En el prólogo, adviertes que Internet safari puede quedar obsoleto en poco tiempo debido a la velocidad a la que se mueve todo en Internet. ¿Por qué razón decides escribir sobre lo digital en un soporte tan primitivo como el libro, donde los cambios son impracticables? ¿Acaso sigue siendo el libro el rey de la casa?

Me hacía ilusión escribir un libro que fuera una polaroid de su tiempo. Este es un libro del momento actual, que en unos años habremos superado. Pero también creo que va a tener algo de caja del tiempo que entierras y, en cinco años, es como si desenterraras un mensaje del pasado. Yo creo que es un libro para ir un poco más allá. Lo que consigue el formato analógico es darnos pie a descansar un poco, a pisar el freno, a leer con detenimiento y a reflexionar.

En 2014 publicaste una novela titulada La escuela nocturna (Alegoría), ahora que a la narrativa le han salido tantos competidores, ¿crees que la literatura sigue siendo una buena herramienta para contar el siglo XXI?

Yo creo que sigue siendo una de las mejores herramientas para intentar comprender la cacofonía que es la vida moderna y darle un orden. En el fondo, con la narrativa creas unos modelos a escala que intentan explicarnos la realidad, ordenan este caos para convertirlo en algo armónico que tenga algo de sentido.

¿Cómo surge Internet safari?

Me gusta escribir sobre tecnología y cómo ésta modela nuestro día a día. Jan Martí, el editor de Blackie Books, una noche leyó unos artículos que yo había escrito sobre el tema. Entonces se puso en contacto conmigo y me propuso hacer un libro relacionado con todo aquello que se comparte en Internet, como el caso de aquella chica que hizo un chiste racista en Twitter antes de montarse a un avión y, cuando bajó, se había convertido en viral e incluso hasta la habían despedido. Esta mujer compartió algo que no debía y hacerlo tuvo sus consecuencias.

También haces alusión a la idea de que todos mentimos en Internet.

Sí, mientras trabajaba en el libro me daba cuenta de que además de compartir cosas también mentimos. A veces lo que compartimos es una idea falsa de nosotros mismos. Mientras más sensación de felicidad dé aquello que compartimos, más exitoso será. Y a partir de esa tesis empecé a trabajar. En seguida tuve claro que tenía que estar organizado de lo más íntimo a lo más universal.

Nos está costando sincronizar la vida real y la digital.

Poco a poco está desapareciendo la idea de que Internet es otra vida. Forma parte de la realidad, sólo que es otra ventana. Yo creo que vamos a tender a una nueva honestidad en las redes sociales. A medida que los nativos digitales nos vayan sustituyendo, la brecha que existe entre lo digital y lo real se irá eliminando. Cada vez somos más conscientes de que los dos planos son reales. Hubo un caso de una estrella de Instagram que tenía muchos seguidores. Un día, sin avisar, puso una foto sin maquillaje y dijo que estaba harta de fingir y que las fotos que había subido hasta entonces eran falsas. Si ves las fotos anteriores, son casi un producto de ficción. El libro está escrito justo en el momento en el que la gente ha empezado a darse cuenta de que hay que ser más sincero. La intimidad está cambiando, también la idea de identidad.

Es el caso de algunos youtubers.

Sí, los youtubers que más éxito tienen son los que se muestran tal y como son. Hay una que se graba nada más levantarse, antes de pasar por la ducha, en pijama. Con eso consigue dar una gran sensación de confianza. Algunos se han hecho famosos por no mostrar ningún tipo de filtro. Esto, a su vez, convive con gente que se ha hecho famosa por todo lo contrario. Lo que han hecho muchos youtubers ha sido embotellar esa sensación de inmadurez. No sabemos qué va a pasar con esta generación cuando crezca y empiece a interesarse por otro tipo de cosas. Los youtubers están siendo contratados por las cadenas de televisión para generar contenido. Las televisiones están obsesionadas con poder conectar con esta generación de millennials que prefieren ver productos que se saltan a la torera todas las leyes básicas de la narrativa audiovisual. Los canales mainstream tienen miedo de quedarse atrás. Es una situación inédita.

No hay que irse tan lejos, un claro ejemplo es que mientras el presidente español en funciones, Mariano Rajoy, no llega a los 1,2 millones de seguidores en twitter, @Rubiu5, uno de los youtubers más dicharacheros que tenemos en España, supera los 5,5 millones de followers. La red ha traído nuevos modelos de celebridades. Cantantes como Kanye West y su esposa Kim Kardashian son paradigmas de artistas que han tomado las riendas de su vida digital haciendo de su Twitter un canal para seguir desmostrando que ellos forman parte de otra raza, lo que Ceballos define como el Nuevo Inquietante. En cambio, otros personajes, digamos que de la vida predigital, como Chuk Norris, Raphael o Montserrat Caballé, han sido víctimas, con mejor o peor suerte, de burlas y memes. “Los internautas les dieron un nuevo significado, casi como si fueran un muñeco en sus manos”, explica Ceballos.

En este safari internáutico el lector se va a encontrar con una gran variedad de especies, entre ellas a los trolls.

La idea del troll es una consecuencia de este aprendizaje lento que estamos haciendo con Internet. Hay mucha gente agresiva en las redes. La gente justifica ese comportamiento, que no se atrevería a llevar en su vida real, argumentando que eso no es real y que tiene menos peso eso que están haciendo en las redes que si lo hicieran en la calle.

También le dedicas su espacio a los hackers. Te preguntas si son villanos o héroes con muy mala prensa.

Hay muchos tipos de hacker. Lo que me interesa de ellos es cómo desde los medios de comunicación se les ha convertido en villanos, porque es algo así como temer lo que no entendemos. Desde que empezaron a surgir en los ochenta, los vieron como a una especie de brujos, porque son gente que tiene unos conocimientos para transformar la realidad digital, y sólo por eso ya había que temerles. Esos conocimientos se pueden utilizar para cometer delitos, pero también para hacer el bien. Hay empresas que los contratan para intentar evitar delitos informáticos. Los hackers tienen acceso al código fuente, que es algo que el resto de los humanos no tenemos.

De quien no sabes si fiarte es de Julian Assange. Aún así dices que es el último hombre libre del mundo.

Sí, pero al mismo tiempo tiene trazas de villano de Bond y de una megalomanía que hace que no te fíes mucho de él. Es una persona muy importante para entender nuestro tiempo y una figura muy polémica que tiene muchas caras, quizá es eso lo que lo hace tan interesante. En Estados Unidos tienen problemas con Edward Snowden. Parte de la población lo considera un patriota y otra todo lo contrario. Pero creo que es una persona sin doble fondo. En cambio, con Assange es diferente, da la sensación de que nunca vas a lograr comprenderlo.

Ceballos1Se quejan de los hackers, pero hay muchas empresas que obtienen información de los usuarios sin que estos se enteren.

Hay dos maneras de que Facebook saque información sobre ti. La primera es preguntarte directamente. Y la otra es poniéndote un caramelo. Ahí es donde entran en juego los test, los me gusta y los favoritos. Lo que hacemos es proporcionar información que después venden a empresas para que te llegue una publicidad personalizada. Ese es el negocio, eso es de lo que viven.

Hablas de las dos tendencias que hay en Facebook.

Facebook sirve para hacer un exploración absoluta y exhaustiva del ego, pero también puede utilizarse para llamar al pueblo a las armas. En las primaveras árabes sirvió como herramienta para movilizar a la sociedad. Lo que más gracia me hace es que no se tiene ni idea de para qué sirve Twitter. Además, todavía no han sabido monetizarlo y sacarle partido. No saben cómo convertirlo en un negocio.

¿Está Internet cambiando el concepto que tenemos del amor?

Lo que hace Internet es exacerbar sentimientos que están ahí. Y qué sentimiento más humano que el del amor. Internet proporciona otros canales. Hay aplicaciones que conectan a personas, aunque eso siempre ha estado ahí, con el club de los corazones solitarios y cosas así. Después del saqueo masivo de datos de clientes en la web de contactos Ashley Madison, nos enteramos de que la propia empresa había implantado simuladores para hablar con hombres porque el porcentaje de clientes masculinos era superior al femenino. Bueno, pues al final, esas máquinas que habían sido diseñadas para hablar y ligar con los clientes acabaron ligando entre ellas. Suena a ciencia ficción, pero es real.

Ceballos se explica con locuacidad mientras aprovecha las pausas que hace, cuando le pregunto, para dar un trago al tercio de cerveza Martínez. De repente me da un golpe de tos tan fuerte que me tengo que levantar a por algo que alivie el picor de garganta. Noel se queda en el sillón, frente a la cámara. El entrevistado pasa a ser el observador de una escena absurda pero típicamente humana. Regreso con los ojos llorosos y enrojecidos.

-Perdona.

-No te preocupes, es una época muy mala para los resfriados, yo todos los años me quedo una vez afónico.

Además de amor, también abordas el tema de la pornografía. (Más toses)

Antes de la irrupción de Internet, el porno se consumía en recintos cerrados, era una acitividad muy íntima. Después saltó a la web y eso acabó con las revistas porno. Playboy ya no hace desnudos, no tiene sentido. Internet ha hecho que la pornografía forme parte de nuestras vidas de manera más natural. Antes tenías tu lugar de trabajo, tu lugar de ocio y tu lugar para el porno. Ahora todo está en el portátil.

Destacas la importancia de los mapas en Internet. “Todo mapa es la forma que tiene alguien de hacer que mires el mundo a su manera”, repites.

Los mapas se han usado siempre para la guerra. Creo que ahora se está demostrando que es más cierto que nunca. La razón por la que los gigantes del mundo digital han entrado en una batalla por el dominio de los mapas es esa. Si miras a través de uno de esos mapas como ir de A a B, a lo mejor te indica la distancia más corta, pero seguro que en algún punto del recorrido te encuentres con un Starbucks, oe ejemplo. Lo que está haciendo Google es crear una versión del mundo a escala que pase siempre por su filtro. Siempre se ha dicho que su intención secreta era poder hacer un mapeado del mundo entero para poder sacar sus coches autónomos. Google es una megacorporación que está muy interesada en el futuro y no le importa destinar partidas de dinero totalmente escandalosas para proyectos que quizá salgan o quizá no.

Todo eso lo desarrollan en Google X, como las Google Glasses, que al final han sido un fracaso.

Sí, es que es ensayo-error. Ahí es donde dicen que están desarrollando este coche que, dicen, va a transformar el futuro. Lo que más me gusta de Google X es que no sepamos qué es lo que se traen entre manos, que todo sean rumores. Creo que en un universo como el que vivimos ahora, en el que el pensamiento mágico se ha acabado, este lugar de investigación llamado Google X es lo más parecido al castillo encantado. Es un laboratorio donde pasan cosas que no nos podemos explicar. Pero es la tecnología que tendremos en el futuro.

@cercodavid

 

Música de mierda

musicademierdaMúsica de mierda  – Carl Wilson – Blackie Books

Hablar de Celine Dion en 2016 tiene algo de retro, como si me pusiera a rememorar las batallitas nocturnas con aquella camisa roja de flores que tenía el valor de ponerme hace quince años. O más. Pero después de leer Música de mierda -título sugerente donde los haya-, la figura de Dion sale reforzada, y uno no puede sino cambiar la idea que tenía sobre la cantante canadiense. No ocurre lo mismo con su música. Tampoco con la camisa roja. 

Wilson es crítico musical, entre otras cosas, y trata de averiguar, en un fascinante relato, si los gustos de la gente, y en particular el suyo, tienen algún tipo de base sólida. Para ello, toma como conejillo de india a Celine Dion y su disco Let’s talk about love, con todos los condicionantes sociales y personales a los que estamos sometidos, siendo consciente, primero, del odio personal que le profesa a las artistas y, segundo, de la naturaleza prosaica de su música.

Durante doscientas páginas, Wilson  desgrana la vida personal de la joven quebequense, su infancia en una familia numerosísima -eran 14 hermanos-  y su   ascenso en el mundo del pop, junto a su productor y después marido, René Angélil. El escritor bucea en las  las influencias  de la  música de salón de la que bebe la cantante. Destaca de estilo italiano del gorgorito y el corte nostálgico irlandés, que había venido a hacer ascuas a la hoguera del pop para dejarlo arder en el siglo XX.

¿Quién escucha a Dion y toda esa batería de baladas sentimentales? Muchos millones de personas, de los cuáles Wilson toma una muestra. Aunque lo verdaderamente interesante es adentrarse con el crítico musical  el vientre de la  de la cultura pop, hacer un repaso del gusto, con Pierre Bordieu y su ensayo La distinción como punta de lanza, pero disintiendo y siendo crítico con el sociólogo francés. También es interesante el recorrido que el autor hace por temas como los prejuicios, el elitismo, lo cool, los críticos, la sensiblería, o  los valores que sustentan la música, como el individualismo, la subversión y la rebeldía, en detrimento de los sentimientos más buenistas y de pertenencia a la comunidad.

Música de mierda es un ensayo que  ayuda a mirarte el ombligo, no para ver lo bonito que es, sino para entender que todos tienen uno y que el tuyo, aunque pese, no es el más redondo y perfecto, sin miedo a preguntarse el porqué.

@cercodavid

 

 

El hombre que estuvo allí

IMG_7906(1)El hombre que estuvo allí – George Plimpton – Contra

Hay muchas cosas que una universidad de periodismo no te puede dar, entre ellas está la agenda. George Plimpton (Nueva York, 1927-2003) se distingue por muchas cualidades, pero si algo tenía este escritor, periodista, editor literario, actor, aventurero y deportista ocasional era una agenda jugosa que parecía no tener fin, desde Ernest Hemingway a Norman Mailer, pasando por Warren Beatty y George Bush. Cuidado.

A Plimpton se le conoce por militar en el periodismo participativo.  No tuvo reparo -no digo miedo- en subirse al cuadrilátero y ponerse los guantes delante de Archie Moore,  campeón del mundo de los pesos semipesados. Como tampoco se lo pensó cuando lo aceptaron para jugar en la Liga Profesional de Fútbol Americano un partido de pretemporada. Y así. Pero no todo fue deporte, algo que apasionaba a Plimpton, también tocó el gong en la Filarmónica de Nueva York, un golpe seco y fuerte, que hizo que se relajara durante una semana de la tensión que llevaba acumulada. Aquella vibración dejó huella.

Con prosa fluida, este periodista convierte su propia experiencia en noticia. El acontecimiento recae sobre sus hombros, y subvierte esa contradicción de que el periodista no debe ser la materia prima de la información. Ahora  muchos lo hacen, Francisco Umbral se tomó un viagra y contó la experiencia, y en televisión se han visto algunos reporter@s  metiéndose en el pellejo del indigente o sometiéndose a alguna prueba voraz. No es nada nuevo, George Orwell  cuenta ese tipo de experiencias extremas en Sin blanca en París y Londres (Debate, 2015), era el año 1933, libro, por cierto, que recuperamos para el nuevo Club de Lectura.

El hombre que estuvo allí es una selección de los mejores reportajes y experiencias que el periodista tuvo a lo largo de su carrera. Si algo distingue  al polifacético reporter es la empatía y la capacidad para llevar al terreno de lo humano la historia, que se enriquece con las sensaciones que en ese momento vive el protagonista, ya sea de miedo, de alegría, de cansancio, de vergüenza o de una atroz responsabilidad por salir adelante. “Uno le dice al director sí, claro que saltaré de un avión, escalaré el K-2, pelearé contra el campeón del peso semipesado o lo que sea, y después de decir eso al director uno tiene que estar a la altura de la promesa”, explica. Un día se puso frente a Diane Keaton y le sostuvo unas cuántas frases frente a cámara. O lo que es más temerario, en una cena jugó a atraparse el pulgar con Ernest Hemingway. Lo demás ya es historia del periodismo.

@cercodavid

Los indómitos de la montaña

Los indómitos de la montaña

Dino Buzzati – Gallo Nero

Que a Buzzati le van las grandes hazañas donde el cuerpo echa toda la leña a los motores ya lo habíamos descubierto en El Giro de Italia, sus crónicas épicas sobre la primera competición que viaja al sur de Italia, recorre Sicilia, Campania y va subiendo la dirección que marcan los Apeninos.

Si en aquel libro la cordillera dorsal de Italia guiaba la lucha de Coppi y Bartali, aquí son los Dolomitas, la parte más oriental de los Alpes, los protagonistas absolutos. Los indómitos de la montaña recoge crónicas, semblanzas y relatos que recorren los valles de estas montañas caprichosas, escarpadas y que, sin que el propio Buzzati ni la humanidad hayan podido hacer nada, han ido desgastando su imagen de ingobernabilidad, su sueño de meta imposible por la que suspirar.

Buzzati, que nació en las laderas de Belluno, fue durante toda su vida un fanático de la escalada: desde joven vio la fascinación de los viajes verticales, se enfrentó al miedo y encontró los caminos que dejaban las piedras para alcanzar las terrazas que dan al cielo. Este libro que acaba de publicar Gallo Nero recopila los diversos escritos que tienen como tópico el perfil de las montañas, bien las más cercanas o las grandes hazañas nacionales de la época, bien la realidad de quien muere entre riscos o la ficción de recuperar lo que un soldado americano viviría antes de perderle la partida al frío.

Los indómitos de la montaña son aquellos hombres que hicieron historia entre estos valles, los que no dejaron de respirar el frío en sus cimas y los que vieron cómo un paso en falso se  paga a veces en el abismo. Buzzati, un cronista al que solo se me ocurre calificar como mágico, narra la expedición italiana a la cima del K2 como solo él sabe hablar de la espera y de las dificultades que esconde la montaña.

A Buzzati se vuelve siempre para notar la opresión en el pecho de lo inmenso, lo que aparece como un vacío insalvable que se acerca sin freno. Bien sean bicicletas, tártaros o montañas, el gran Dino es un especialista en parar los parpadeos, como si a sus páginas se pudieran conectar las máscaras de oxígeno con las que sobrevivir unos metros más.

Albertine. Rutina de ejercicios

Albertine. Rutina de ejercicios

Anne Carson – Vaso Roto

Proust se toma casi mil páginas de En busca de el tiempo perdido para presentar a Albertine. La coprotagonista entra, como no podía ser de otra manera tras la espera, con la calma que se vive a orillas del mar, rodeada de sus amigas y sin que el protagonista encuentre aún el aroma que la hará especial más adelante.

Carson, como cualquiera que se enfrenta a la obra de Proust, se fascina y se pregunta por lo que esconden esos velos con olor a lavanda.  Entre la poesía y el ensayo, estos ejercicios y sus apéndices indagan en la figura de Albertine en la novela: una planta a la quer admirar, una esclava de la que abusar y un sujeto amoroso atado a la mentira.

Progresivamente Carson deja los datos empíricos donde cuenta las veces en las que aparece Albertine en la novela y los ecos históricos que dibujan su silueta para hablar de la perversión del protagonista, el lenguaje que se usa para descubrir su auténtica faceta y, sobre todo, investiga sobre la mentira como arquitecto y destructor del amor (“uno solo ama aquello que no posee por completo”, dice Marcel).

La libertad con la que Anne Carson consigue ir de lo poético a lo académico consigue que esta indagación sobre el amor abusivo, el duelo, la mentira y el discurso amoroso pase por las palabras de Beckett, Mallarmé, Barthes o por la propia reflexión sobre el lenguaje, su mentira y lo que dice sin que use esas palabras.

Mientras que en Eros Carson desarrolla la teoría del amor como distancia y anhelo, aquí pone en práctica su discurso analizando uno de los amores más famosos de la historia de la literatura, sin obviar su complejidad propia, que tiene mucho de espejo distorsionado de la monótona vida de Marcel. Albertine es un libro para aprender a ejercitawr la lectura, la reflexión y que demuestra, con fascinación y sin perder la sonrisa, que la literatura siempre dialoga, ilumina y tonifica el discurso propio.

Pilar Torres

Cervantes y Lope. Vidas paralelas

20151119112023-port_shelley-orCervantes y Lope. Vidas paralelas

Mary Shelley – Calambur

La fama que Frankenstein le brindó a Mary Shelley, la novela ganadora de ese fantasmagórico concurso entre los Shelley y los Byron, hizo que se perdiera en la niebla del reconocimiento literario el resto de su trayectoria de esta escritora. Y, aunque es cierto que esta novela es lo más destacado de toda su obra, obviar el resto de su carrera implica dejar en la sombra a una mujer escondida detrás de un apellido famoso, como si todo hubiera sido una anécdota más propia del entorno que de su propia valía.

Sin embargo, Mary Shelley creció en un ambiente intelectual, con padres escritores y una formación poco frecuente para las mujeres en su época. El romance pasional con Shelley y la consiguiente fuga y drama en Italia Percy Shelley naufragó en la Spezia y dejó su rastro en la Bahía de los Poetas, le permitió leer a autores poco frecuentes en el mapa literario inglés y, así, vivió durante varios años de las biografías que escribió sobre autores pocos conocidos en Inglaterra. De estas obras enciclopédicas Calambur ha rescatado dos de los fragmentos más interesantes, los de dos grandes nombres de la literatura española que tan propios parecen y que tanto sorprenden a los lectores de otras tradiciones.

Estas dos biografías se enferentan según el modelo de Plutarco: las vidas de los dos autores no solo se enfrentaron en la realidad, sino que Shelley las utiliza para contrastar dos modelos de escritores, dos figuras morales y dos éxitos bien distintos. Para Mary Shelley, Cervantes es un genio por saber confiar en su obra frente a los desastres de la vida. La autora admira sin reservas al Cervantes que lucha en Lepanto, el que se intenta escapar una y otra vez de Argel y el que, aunque vive sumido en la pobreza, consigue que su humorística forma de ver la vida construya El Quijote, una obra a la que admira sin reservas.

Sin embargo, el caso de Lope despierta en la autora, ajena y extraña a los usos religiosos de la época, los recelos y las críticas. Lee a Lope a veces con admiración y otras muchas con aburrimiento, achacando a la literatura española el gusto por la digresión y la poca capacidad para lograr una historia de desarrollo lineal. Sin embargo, de Lope admira su capacidad para encontrar la fórmula exacta del éxito, se sorprende ante el gran éxito cosechado por sus obras y se identidica con él por conseguir encontrar la forma de hacer accesible un género a un mayor público.

Estas biografías de Mary Shelley no son los documentos de mayor rigor histórico que se pueden encontrar en La Buena Vida, pero sí que son un disfrute perfecto para entender la mirada sobre la literatura del siglo XIX, cuando se pedia a los autores mejorar la moral del que leía. Se siente del disfrute de Shelley por determinados pasajes y poemas de ambos escritores y se ve cómo, a pesar de las distintas época y escenarios, recuperar tiempos pasados puede ser un auténtico viaje de placer por las curvas de la literatura.

Pilar Torres