Archivo de la categoría: Filosofía, ética, teología y pensamiento

La hoja del olmo no es perfecta

9788494634352La hoja del olmo no es perfecta
Javier López Facal
Clave Intelectual, 2017

Hay libros que nos caen en las manos gracias a clientes, benditos, con los que compartimos pasiones y discusiones. Y hablando y preguntándonos por personas que en España muestren una erudición y excelencia en su profesión y, al mismo tiempo, sean capaces de proyectarla sobre temas de interés público de una forma amena, pero sin caer en la superficialidad de la barra de bar, salió el nombre de Javier López Facal. Los lectores de “La hoja del olmo no es perfecta” podrán juzgar si nuestro amigo propuso un nombre a la altura del reto propuesto. Nosotros lo tenemos clarísimo, porque hemos disfrutado como niños de este viaje en busca de las razones por las que la búsqueda de la perfección es un sinsentido lleno de peligros y, lo contrario, el disfrute y estudio de lo “anómalo” ha llenado la historia de grandes descubrimientos universales y disfrutes personales.

Sin imponer una lectura de la actualidad en base a una erudición mulitidisciplinar, haremos un viaje por la historia de las religiones, por las quirúrjicamente eliminadas heterodoxias del catolicismo, de los primeros experimentos de organización de la polis, de los insensatos misterios de las anomalías en las ciencias exactas y, por qué no, a la historia de las lenguas, sus evoluciones y problemáticas. Para todos los lectores, su lectura solo impone las ganas de conocer y de disfrutar un viaje bien podado de los miles de ramas que alumbra a lo largo de sus páginas, para hacernos sentir hormigas que, finalmente, llegan a la hoja del olmo, y recorren alegres, sus “imperfectas” asimetrías.

Las sillas están donde la gente va

Las sillas están donde la gente va “Cómo vivir, trabajar y jugar en la ciudad”
Misha Globerman y Sheila Heti
Traducción del inglés de Ricardo García Pérez
Alpha Decay, 2014

Me parece que la forma más adecuada de hacer justicia a un libro como “Las sillas están para sentarse”, que me recomendasteis, es hacer una lista de diez razones por las que me ha gustado, a ser posible sintetizando cada razón en una o dos frases. Además, convendría añadir un par de peros, al final, para despejar dudas sobre la parcialidad del reseñista.

  1.  Porque se hace un elogio práctico de lo entretenido que es hacer cosas en grupo, entre guiadas e improvisadas.
  2. Porque en doscientas veintiséis páginas no se ataca a nadie, ni siquiera en abstracto.
  3. Porque se razona brillantemente sobre los sobreentendidos de la presión social en las fiestas. Por cierto, una buena noticia para los tímidos: para ligar no importa tanto hablar.
  4. Porque se anima a romper las barreras de la comunicación en grupo: a gritar, a hacer sonidos, a gruñir, a bufir, a subir y a bajar el volumen caprichosamente, o no.
  5. Porque se cuestiona, con razón, el porqué de que la experiencia musical, y artística, resulte hoy tan pasiva para el espectador, casi reducido a “receptor”.
  6. Porque se pone en solfa la utilidad mínima de la red mundial de congresos sobre millones de disciplinas y se proponen fórmulas mejores para conocer gente con la que hablar de lo que te gusta o investigas.
  7. Porque el autor no quería escribir este libro, seguramente con el buen motivo de que nada de lo que dice es tan interesante para escribirlo.
  8. Porque es precisamente una amiga escritora del tipo la que piensa que merece la pena recoger, captar, lo que hay de interesante en la forma de tomarse la vida de él, y es ella la que hace, así, que el libro sea tan interesante.
  9. Porque se glosa con tristeza la perentoria necesidad de antagonismos en el debate público, y se expresa muy bien que en cualquier grupo humano eso es contraproducente para que se mantenga un debate sobre hechos y se llegue a la conclusión más correcta posible entre todos.
  10. Porque no se reviste nada de ello de moralina: son solo opiniones, pensamientos compartidos, la charla de dos amigos en la mesa de una librería, por ejemplo, que están de buen humor.

Ah, un par de “peros”:

  1. No estoy de acuerdo con el capítulo dedicado a Rick, Elsa y el final de Casablanca (lo dejo ahí).
  2. Y… esto no sé si es un “pero” o una virtud: el libro termina haciendo a uno pensar que, en el fondo, las grandes decisiones de la vida no se toman por ninguna razón (estar con tu pareja, tener hijos, hacerte telepredicador…)

Emilio

Contra el tiempo. Filosofía práctica del instante

Contra el tiempo. Filosofía práctica del instante

Luciano Concheiro – Anagrama

Finalista Premio Anagrama de Ensayo 2016

El capitalismo trinfó cuando se hizo con el control de las manillas del reloj. Se dedicó a acelerar su marcha, poner en todas las bocas el rendimiento y hacer que el dinero creciera más rápido. La revolución industrial es, en suma, la búsqueda de la aceleración del tiempo para transformar más materia en más dinero. Y desde esa conquista era fácil llegar a otros territorios, como la comunicación: el capital es hoy una fuerza que no quiere hacernos consumir más y más gratuitamente, sino que se ha resemantizado, es la forma que tenemos de comunicarnos, de dar voz a nuestro lugar en el mundo.

Concheiro, con tan solo 24 años, abre el engranaje del sistema, analiza su historia desde el siglo XIX hasta nuestros días y observa cómo afecta la aceleración de la maquinaria a la vida humana, cómo le roba el aire y las seguridades. Este joven mexicano traza un discurso sobre la época que nos toca vivir, en la línea de Byung-Chul Han o Gilles Lipovetsky, para conseguir sintentizar el diagnóstico y el tratamiento más acertado para el mal de la época. Concheiro entiende la filosofía como una forma de encontrar el buen vivir, ese que nos limpie las gafas de la vida para poder cambiar la visión de un mundo que, ni económica ni estéticamente, podemos transformar.

Ese cambio en la visión del mundo es la salida que plantea el mundo, la filosofía del instante. Solo en los tiempos que no corren, pero que significan, se puede encontrar la tangente del sistema. Contra el tiempo no es un libro revolucionario, sino un manual para jugar al escondite, para escaparse de las reglas aceleradas. Cuando se hace de noche, La Buena Vida se convierte en un refugio perfecto, un lugar donde los instantes se hacen lectura y ahí se resiste, se huye y se rehace el tiempo, y Contra el tiempo ayuda a plantear una nueva posición estética, como al incluir las fotografías de Gabriel Orozco, momentos que están a punto de difuminarse pero en los que queda un destello de algo inacabable.

Pilar Torres

De la ligereza

De la ligereza

Gilles Lipovetski – Anagrama

Cada tiempo tiene un aroma que marca cada uno de sus gestos. Gilles Lipovetski, que el año pasado ya nos trajo a La Buena Vida un ensayo gigantesco sobre la moda y la estética como las marcas de nuestros días, fabrica en De la ligereza la mezcla de todas las esencias: las industrias modernas, la cultura, la moda, el arte, el amor o la política van sedimentándose entre sus páginas para exaltar la legitimidad de lo ligero y desenmascarar el uso perverso que se hace hoy en día de esta necesidad antropológica.

Desde la Grecia clásica, la ligereza es el camino por el que acceder al placer de existir, el vehículo con el que podemos estar en el mundo como lo hacen los dioses. Su máxima expresión es la alegría, ese viento que se siente cuando, como decía Spinoza, nuestra fuerza vital está en su apogeo. Hasta la risa, el gesto más puro de felicidad, se transforma hoy en día en otra máscara y pierde su naturaleza comunicativa: ya no es esa forma de acabar con la distancia que nos separa del otro que describía Bergson, sino que cada vez se ríe menos y sin escándalo. La felicidad se ha acabado convirtiendo en un objetivo imposible de satisfacer, provocando que la vida se cargue con el peso de la decepción, porque nunca es lo suficiente ligera, ni divertida, ni móvil.

Este ideal del buen vivir que es la ligereza, con el que curar el peso de la vida, se convierte en una máscara bajo la sombra del capitalismo. Es una utopía light basada en lo frívolo, el cambio continuo y la inconstancia y, así, el poder económico utiliza esta necesidad antropológica de tomar aire para conquistar el terreno de la ética. Impone una ética de la satisfacción inmediata que genera una cultura del entretenimiento no ya basada en la búsqueda del sentido y el conocimiento, sino en la evasión, el ocio y el derecho a la despreocupación. La memoria pierde su valor para dárselo al espectáculo, a la moda que seduce por su apariencia, provocando que el placer ya no sea una búsqueda intelectual sino de consumo. Ver más, escuchar más, disfrutar más antes que adentrarse en la oscuridad y ver mejor y explorar los detalles, porque esta ligereza superficial se convierte en asesina de lo sublime.

Lo ligero es el dictador de la estética de la sociedad, es la marca de su apariencia. La belleza, el cuerpo, los objetos, el arte, la política o el amor se consagran a la sencillez de sus formas, pero bajo esta capa de maquillaje crece el peso de los recursos energéticos, de la dictadura del físico, de la sospecha y la vigiliancia como medio de supervivencia. Lipovetski pasea por todos los temas claves que nos construyen como humanos modernos y los hace girar para encontrar sus caras positivas y los puntos de vacío porque, como todo, la vida siempre mejora arrastrando el humo que extienden el terror y el vacío.
Pilar Torres

Teoría del viaje. Poética de la geografía

Teoría del viaje. Poética de la geografía

Michel Onfray – Taurus

Existen libros que parecen impresos para meterlos en la maleta. O bien tienen el tamaño perfecto, o hablan a un ritmo propio para las tardes de deambular y sentarse en cualquier lado a descansar. Pueden ser libros que retraten la geografía que se tiene delante, que describan flores que crecieron por los caminos que se recorren o que, como en un teatro, puedan poner sus fantasmas sobre la realidad a la que nos asomamos.

Esta Teoría del viaje es un manual de instrucciones perfecto para soñar con el viaje en el que se refleje el yo que se esconde debajo de la rutina. Un libro que recupera las formas de la Poética del espacio de Gaspar Bachelard para mirar hacia fuera, elogiar a los aviones y a los que preparan sus viajes con poemas.

Con una estructura que repite la expectación, excitación y melancolía de cualquier viaje, Onfray cartografía los anhelos de quien quiere beberse el mundo en lugar de dejarlo en un documento: una guía espiritual para viajeros modernos, los que viajan solos y no se suben al avión simplemente a entender otros mundos, sino a disfrutar y sorprenderse con los mundos en los que no podemos reflejarnos, a vivir en otra frecuencia de onda que modifica los sentidos.

A La Buena Vida llegan de vez en cuando postales de amigos que quieren compartir el mundo con nosotros. Cuando le damos la vuelta a una imagen que no puede más que ensancharnos la sonrisa, nos da en la cara un aire lejano, el de mundos que también queremos descubrir y bañarlos, como todo, con la alegría de los libros.

Pilar Torres

El poder del mito

El poder del mito

Joseph Campbell – Capitán Swing

Algunos libros me piden a gritos que les doble las esquinas, como si hablaran con mi yo del futuro y supieran que esas páginas me van a hacer, al menos, sonreír. Otros siguen con sus gritos y me piden que los subraye, apunte alguna casa o, cuando no se callan, me hacen llenarles todo de ojos como los que hacía Bolaño y doblan su grosor por todas las páginas marcadas.

He subrayado El poder del mito a tres colores porque en cada página había algo que me iluminaba y no quería que acabara como un libro tachado. A lo largo de sus ocho capítulos u episodios (cada uno transcribe las entrevistas que Bill Moyers hizo a Campbell y que se retransmitieron por televisión en 1988), Campbell sintetiza el trabajo de toda su vida con una pasión que contagia en cada página.
El mito es para Campbell una historia que condensa los ecos de lo que implica ser humano. Hablan de la sociedad, de la búsqueda interior, de la madurez, el amor y el sentido de la vida. Hablan desde el arte porque viven en las metáforas, se disfrazan en los dioses para entender lo que no podemos atisbar con nuestras herramientas kantianas: aquello que existe sin tiempo ni espacio.
Campbell, ya en la recta final de la vida, resume sus hallazgos y deja pistas de su recorrido vital: los años en los que se encerró a leer todo Joyce y Mann, su método de enseñanza que prefería iluminar la verdad interior más que aleccionar sobre materias o su progresivo viaje por la comprensión religiosa.
El poder del mito es un libro para compronder los puntales de la vida, su sentido y, sobre todo, la felicidad huyendo del camino y la palabra fácil. Si algo tiene claro Campbell, después de estudiar los mitos de un sinfín de culturas, es que convertirse en un ser pleno es aceptar el dolor, la frustración y la huella de la muerte de una forma plena, porque solo cuando se comprende lo que duele se puede abrir el sendero hacia la vida auténtica, la que es propia y que, como demuestran los mitos, puede ser conocida pero no dicha.
Pilar Torres

Apuntes sobre el suicidio

Apuntes sobre el suicidio

Simon Critchley – Alpha Decay

A cada uno nos toca ser singulares de alguna manera, como si fuese obligatorio abrirse un sendero con machete entre las mandíbulos por el bosque de la vida. Esta constante lucha por encontrar el sentido a la vida, como si pudiésemos decir un “había una vez” de lo que ya hemos recorrido, acaba generando en cualquiera la angustia por no encontrar las señales del sendero, como si fuésemos los únicos de no encontrar el secreto de la verdad de la vida.

En Apuntes sobre el sucidio, Simon Critchley obliga al lector a enfrentarse de una manera nueva sobre argumentos clásicos. El suicidio es un tema de debate filosófico y moral desde la Antigüedad. Critchley, que expone las distintas interpretaciones y juicios sobre el suicidio a lo largo de la historia, quiere derribar el tabú buscando el por qué tanto en las condenas como en las causas. Una exposición sencilla y clara que conduce hasta un opúsculo de David Hume en el que acabamos con el interés y la polémica bien despiertas.

Sorprende la capacidad de Apuntes sobre el suicidio para radiografiar un tema que genera tantos silencios y para el que crea un pequeño libro que es capaz de convercer de distintas posiciones, siempre defendiendo la necesidad de hablar de ello lejos de la repulsa moral o la condena en voz baja. En análisis de la historia de las notas de suicidio, entendidas como un acto de publicación (en la que se hace público lo que no se cosigue explicar en lo propio), es la mejor forma de explicar cómo en el suicidio conviven el amor y el odio, dos fuerzas que se amplifican tanto que no se pueden delimitar.

Critchley hila todo su tratado con los ejemplos que mejor pueden expresar el dolor por el sinsentido de la vida y los destellos que realmente sirve de refugio para los días oscuros: los escritores que supieron dar las palabrar que normalmente no se encuetran. Es, por ejemplo, Virginia Woolf la que desentraña en este ensayo los milagros cotidianos en los que habría que detenerse para agarrar a la vida.

Notas sobre el suicidio sirve tanto para conseguir despertar planteamientos que muchas veces se obvian en silencio como para reafirmar la importancia de aprender a ver la vida no como algo que necesita un sentido sino, más bien, como un mapa en el que tenemos la libertad necesaria para encontrar la magia.

Pilar Torres

Pensar en imágenes

maiaPensar en imágenes. Filosofía en la publicidad
Pablo Redondo Sánchez, Sebastián Salgado González – Maia Ediciones

Hay mucha gente detrás de un anuncio de publicidad, expertos en convertir un producto en objeto de deseo. El mejor publicista es el que es capaz de crear una necesidad en el ciudadano y convertirlo en consumidor. Un eslogan sugerente, una mirada nueva, una manera de decir encierra el éxito o el fracaso de un spot. A pesar de que recibimos cientos de miles de impactos publicitarios -inputs-, pocas veces se analizan a través de un prisma filosófico. En Pensar en imágenes, dos Doctores en Filosofía se han sentado para analizar 20 anuncios. Le han dedicado dos mil palabras a cada uno. Los autores advierten: no es la calidad lo que aquí se analiza, sino ideas filosóficas sobre las que se sustentan los anuncios.

A lo largo de este breviario de la sensatez, el lector puede encontrar un anuncio de ron que intenta desvincular los placeres terrenales con la filosofía, como si el arte de pensar el mundo fuera incompatible con beber una copa del espirituoso caribeño por excelencia. “Nuestra filosofía tiene mucho de ron y de rugby y poco de filosofía”, señala esta marca de conocido ron. En otro de los anuncios, un cartel de grandes dimensiones incita a los usuarios de metro a arrojarse a las vías. Lo que es un tabú, incluso un momento estrictamente íntimo, como es el suicidio, la publicidad aprovecha para comercializarlo con un tono irreverente. La empresa es una funeraria. En otro anuncio de la Fundación Antidroga, se intenta concienciar de la necesidad de consumir alcohol de manera moderada, pero se desiste de erradicar un vicio, considerando resignadamente que el robo es inextinguible. En la fotografía se ve una bicicleta encadenada inutilmente a un bolardo.

Pensar en imágenes relaciona la publicidad de un Audi con Ortega y Gasset, con Hannah Arendt, con Hegel o con Fernando Broncano. Mientras que Nietzsche, Wittgenstein y Aristóteles son centrales en un anuncio de una escuela de idiomas. Sin olvidarnos de Saussure. Incluso en el último análisis, “La era móvil”, aparece el coreano, tan quierido en La Buena Vida, Byung-Chul Han, donde se analiza un anuncio de la compañía Vodafone. Hume, Faber-Castell, Appel, Kant… todos juntos pero no revueltos. Quién le iba a decir a Borges que su cuento “Funes el memorioso” podría servir argumento para analizar un anuncio de prevención de contagio del VIH. Pensar las imágenes es un libro que acerca la filosofía a nuestro día a día. Lo hace con rigor, sencillez y desde distintas ramas y perspectivas filosóficas. Manda la actitud crítica y constructiva. Y está explicado de una manera clara y brillante.

@cercodavid

 

Solo

Solo
August Strindberg – Mármara

Cuando uno lee las frases de las fajas de los libros pasea ya la mirada sin esperar encontrar nada más que frases sacadas de contexto, o citas interesadas de apoyo entre escritores. Yo leí:
“Me siento mucho mejor porque he leído a Strindberg”. Frank Kafka
Esta impresa en la contraportada de esta edición de la muy sugerente Mármara Ediciones.

Le en el interior:
“Lo primero que uno alcanza en la soledad es un compromiso consigo mismo y con el pasado. En mi caso, el compromiso comenzó hace diez años, cuando conocí a Balzac. Durante la lectura de sus cincuenta volúmenes no me di cuenta de lo que sucedía en mi; fue al terminar. Resultó que me había descubierto a mí mismo, que podía hacer la síntesis de las antítesis que habían permanecido sin resolver durante toda mi vida. En mi itinerario por la comedia humana, de la mano de Balzac, conocí a cuatro mil personas y creí vivir una vida distinta, más grande y más rica que la mía, de forma tal que, al final, me parecía haber vivido dos vidas humanas”.

Como pensamientos perdidos en un largo paseo, como reflexiones andando de vuelta a casa después de una cena entre amigos en una noche fría… así se van dejando leer estos párrafos que hablan con una agudeza de observación que reconforta en la soledad de la lectura. Un paseante atento por el mundo, que recuerda pasajes de conversaciones participadas o entreoídas, de fogonazos entrevistos al pasar delante de ventanas descubiertas, que se mira a sí mismo en la soledad de una habitación. Un libro que reconforta y nos vuelve sobre nuestra más inteligentes puesto que nos expone e incita a ser autores de una lectura de todo lo que nos rodea: la primavera, las personas, el tiempo, el paisaje, la palabra, la soledad, los barruntos del amor, todo merece, en este diminuto libro para una paseo otoñal, una línea al menos de un genial Strindberg.

Ensayos del dolor propio

ensayosdeldolorpropioEnsayos del dolor propio
Salva G. Barranco – Contraescritura

Hay varias cosas que nos llaman la atención al coger este libro. No tiene título en su cubierta, sólo en el lomo, y su lugar lo ocupa un breve fragmento de su contenido. Aunque en su título aparece la palabra ensayo, no lo es, tampoco es novela y en poesía, a donde podría ir destinado, tampoco acabamos de encontrarle un hueco a medida. No verás versos en sus páginas, ni capítulos al estilo tradicional, sino que el autor juega con las letras, los párrafos y la composición en cada momento para encontrar la mejor forma de narrarnos cada fragmento.

Porque podríamos hablar de breves fragmentos que forman este libro. Retazos de pasado e historias recientes se alternan y sirven al autor para desnudarse, como nos advierte en el prefacio: “Voy a escribir sobre lo que conozco hasta en sus límites más remotos: lo que me asusta y lo que me duele”. Un desnudo sin florituras, violento, apurado. Y como en cosas de miedos y dolor los humanos compartimos algunos temas, es fácil que la lectura nos toque en algún punto débil.

Historias de parejas, de la infancia, la enfermedad, su nacimiento y el de su hermano gemelo, el dolor, se cuentan en páginas en blanco con letras negras, páginas negras con letras que luchas por salir, líneas que se quedan agazapadas en los márgenes, párrafos justificados y otros centrados…

¡Ah! Si vienes a por él a La Buena Vida, pregúntanos dónde encontrarlo que aún estamos debatiendo en qué sección encaja mejor.