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La noche, la resaca y el Día del Libro de 2017

Como cada año, con toda la pereza que da preparar una fiesta y con las ganas de que llegue y poder disfrutarla, hemos preparado nuestros suculentos planes para los días 21, 22 y 23 de abril.

Ven a disfrutar del 10% de descuento en la compra de libros con la excusa de nuestras propuestas:

Viernes, 21 de abril, a las 21:00 horas
“Una habitación propia”, de Virginia Woolf
La versión teatral que reestrena en el Teatro Español dos días después de venir a la librería, en versión de María Ruiz interpretada por Clara Sanchis
Una escritora da una conferencia ante unas jóvenes estudiantes, sobre el tema de “las  mujeres y la literatura”, en 1928. Sus palabras, irónicas y afiladas, son el relato vivo de un  descubrimiento: para dedicarse a la literatura, una mujer necesita dinero y una habitación propia. Sólo hace nueve años que se le ha concedido el voto a la mujer.

También puedes sacar entradas para verlo a partir del 27 de abril en el Teatro Español (sala Margarita Xirgu)

Sábado, 22 de abril, a las 18:00 horas
Presentación de “Zona Reservada” la primera revista cultural juvenil, hecha por y para jóvenes de 12 a 17 años.
Los autores de sus textos y miembros de la redacción presentan el número 0 de esta publicación que aspira a crear una espiral de jóvenes inquietos que atraiga a toda una comunidad interesada en la literatura, el cine, el cómic, la música, los videojuegos y la creación artística en general. Están invitados fundamentalmente chicos de esas edades, pero también profesores, editores, …

y a partir de las 21:00 horas
Os invitamos a compartir una copa de vino y algo de picar mientras nos celebramos eligiendo próximas lecturas y disfrutando de la librería entre amigos.

 

 

 

Domingo, 23 de abril, a las 12:30 horas
Javier López Facal y Germán Huici. Un aperitivo para pensar.
No se conocen, residen en Madrid y no comparten generación ni movimiento creativo ni intelectual alguno. Pero hemos decidido juntarlos en un aperitivo porque la lectura de ambos es de las cosas más positivas que hemos tenido en la librería. Nos permiten adivinar un talento, cultura y perspicacia que fluye libre debajo de este aparente páramo en el que vivimos. Si los conoces, no hace falta que te digamos mucho más. Si no los conoces, confía en nosotros y ven dispuesto a compartir un aperitivo divertido y estimulante que te dará qué pensar mientras hablamos de sus respectivos útlimos libros “La hoja del olmo no es perfecta” y “El dios ausente”.

Puedes reservar tu plaza para las actividades del viernes y del domingo en la librería o en este enlace

 

Los días raros

Los días raros
Ovidio Paredes
Trabe

Octavio vive en Oviedo. Tiene una vida de provincias que podría ser serena y apacible. Y aunque en realidad lo es, hay todo un mundo ahí afuera que lo aflige. Los días raros es un diario que encuentra en las cosas sencillas, en las pequeñas dificultades del día a día, su razón de ser.

La homosexualidad, las lecturas y el cine, la música, los recuerdos de haber trabajado en un librería, el anhelo por atrapar con palabras  las tardes de lluvia, como si sus gotas se deslizaran como una sonata de Satie en busca de un oído que le preste  atención, se desencadenan en estas reflexiones que cubren la primera mitad del año 2106.

Paredes despliega sensiblidad impresionista en cada trazo que esgrime. Sus comentarios por la enfermedad de su gata Francesca, la relación con su marido Íñigo, los paseos con su madre,  los cumpleañso familiares, las injusticias que ve en el mundo, las impertinencias de los otros y sus temores, las traiciones, generan empatía por la sencillez y la honestidad que respiran.

No hace falta leer muchas páginas para advertir el carácter hedonista del escritor asturiano, siempre al acecho de un asiento en una terraza con un buen libro y, a ser posible, con un vino o un gin tónic. En oposición, asoma la sombra de la depresión por la que pasó el autor, y las desventuras que una persona puede sufrir por su condición de homosexual en un ambiente opresivo.

El escritor también ejerce de crítico en diferentes medios. También de poeta, aunque eso es otra cosa. Por lo que las lecturas se suceden y se engarzan. Son ese paquebote que lo salvan del tedio, de la rutina, de las largas horas de los lunes al sol. Los comentarios de libros van de allá para acá, sin aparente orden ni control, más allá del buen gusto y de ese espíritu arbitrario y aventurero en el que todo librero, o lector abierto y sin prejuicios, se puede reconocer.

Mientras tenía entre mis manos  Los días raros, sentía la extrañeza de leer algo cercano pero a la vez muy diferente a aquello que ocurre en la gran ciudad. Me gustó especialmente el texto en el que visita las librerías de Madrid, con la esperanza de que en algún momento nombrase La Buena Vida entre sus incursiones literarias. No fue así. Pero tampoco importa porque la lectura se disfruta. Igual hay suerte  en la próxima entrega.

@cercodavid

 

 

Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo

Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo – Chimamanda Ngozi Adichie – Traducción de Cruz Rodríguez Juiz – Literatura Random House

Después del manifiesto Todos deberíamos ser feministas, la escritora Nigeriana, que vive con un pie en Estados Unidos y otro en su país de origen, vuelve con otro libro breve. Esta vez de corte epistolar.
La autora de Americanah apela al sentido común, y, con la destreza de los que explican lo complejo de manera sencilla, da 15 sugerencias a su amiga Ijeawale, ahora que ha sido madre, con la intención de orientarla en la educación de su hija.
Muy brevemente, me gustaría señalar alguna de las ideas que Ngozi Adiche pone sobre la mesa para que ésta se las transmita a la pequeña Chizalum Adaora. Las sugerencias son extensibles al sexo masculino. Incluídos los adultos:
1-Sé una persona plena. Concédete espacio para fracasar.
2-El marido debería hacer todo lo que la biología le permite, que estodo menos amamantar.
3-No le digas a tu hija que debe hacer algo o dejar de hacer porque es una niña.
4-El bienestar de una mujer debe basarse en algo más que la benevolencia masculina.
5-Enséñale el amor por los libros.  La mejor manera es mediante el ejemplo.
6-Enséñale a cuestionar el lenguaje. El lenguaje es el depositario de nuestros prejuicios, creencias y presunciones.
7-Jamás hables del matrimonio como un logro. Un matrimonio puede ser feliz o desgraciado, pero no un logro.
8-Enséñala a ser sincera, amable, valiente, a decir lo que piensa. Enséñale a rechazar la obligación de gustar.
9-Dale un sentido de identidad. Enséñale a aceptar las partes  de la cultura que son bellas y a rechazar las que no lo son.
10-Si le gusta el maquillaje y la moda, bien. Pero si no déjala tranquila.
11-Enséñale que la biología es una materia interesante y fascinante, pero que no debe aceptarla como justificación de la norma social.
12-Aunque puede resultar embarazoso, háblale pronto de la sexualidad.
13-No es que tengas que ser su amiga, pero sí deberías ser una madre con la que poder hablar de todo.
14-La gente mentirosa y cruel  también son seres humanos y también merecen ser tratados con dignidad.
15-Háblale de la diferencia, porque la diferencia es la realidad de nuestro mundo.

@cercodavid

La hoja del olmo no es perfecta

9788494634352La hoja del olmo no es perfecta
Javier López Facal
Clave Intelectual, 2017

Hay libros que nos caen en las manos gracias a clientes, benditos, con los que compartimos pasiones y discusiones. Y hablando y preguntándonos por personas que en España muestren una erudición y excelencia en su profesión y, al mismo tiempo, sean capaces de proyectarla sobre temas de interés público de una forma amena, pero sin caer en la superficialidad de la barra de bar, salió el nombre de Javier López Facal. Los lectores de “La hoja del olmo no es perfecta” podrán juzgar si nuestro amigo propuso un nombre a la altura del reto propuesto. Nosotros lo tenemos clarísimo, porque hemos disfrutado como niños de este viaje en busca de las razones por las que la búsqueda de la perfección es un sinsentido lleno de peligros y, lo contrario, el disfrute y estudio de lo “anómalo” ha llenado la historia de grandes descubrimientos universales y disfrutes personales.

Sin imponer una lectura de la actualidad en base a una erudición mulitidisciplinar, haremos un viaje por la historia de las religiones, por las quirúrjicamente eliminadas heterodoxias del catolicismo, de los primeros experimentos de organización de la polis, de los insensatos misterios de las anomalías en las ciencias exactas y, por qué no, a la historia de las lenguas, sus evoluciones y problemáticas. Para todos los lectores, su lectura solo impone las ganas de conocer y de disfrutar un viaje bien podado de los miles de ramas que alumbra a lo largo de sus páginas, para hacernos sentir hormigas que, finalmente, llegan a la hoja del olmo, y recorren alegres, sus “imperfectas” asimetrías.

El mar es tu espejo

elmarentuespejoEl mar es tu espejo. Historia de las tripulaciones abandonadas en Mediterráneo.
Catalina Gayà Morlà
Libros del KO

Catalina Gayà ha encontrado un tema fascinante sobre el que escribir. Fue a raíz de conocer a Faisal, un paquistaní que se vio abandonado en el puerto de Barcelona, en el Stratis II, «un  barco que chirriaba de día y de noche», que esta periodista y profesora universitaria se puso a investigar casos de tripulaciones abandonadas en el Mediterráneo, como reza el subtítulo de este  libro de corte periodístico.

La investigación la hace visitar puertos como el de Barcelona, Estambul, Ceuta, Gibraltar, Civitavecchia o Suez. Todos tienen en común que el abandono de la tripulación es paulatino. Sólo se quedan los que tienen un extraño sentido de la responsabilidad, o, en su defecto, y en la mayoría de los casos, aquellos que se convierten en prisioneros porque las circunstancias económicas no le permiten regresar a su lugar de origen.

Una de las pocas esperanzas de volver que les queda a estas tripulaciones abandonadas por la empresa es que se subaste el barco. Se supone que con ese dinero se pagan los sueldos de retraso y los billetes de vuelta.

Catalina Gayà entra en el vientre de la ballena y narra la desesperación de estos hombres que encuentran en la reportera una salvación. Aunque ella es clara, y les explica que lo único que puede hacer es contar su historia. Entre medias, la periodista  hurga en el tipo de vida que llevan estos hombres, en sus circunstancias, en sus anhelos de hombres de mar, mientras las autoridades trabajan lentamente en poner en orden su situación.

Entre una de las cosas que llaman la atención es ver a una mujer desenvolviéndose en un mundo de hombres. Y la forma en la que los reportajes van tomando forma, dejándose llevar por los acontecimientos, aunque no en todos ellos se pueda hablar de final feliz.

Al comienzo hice referencia al subtítulo, pero no dije que el título es un verso -o casi- del poema El hombre y el mar de Charles Baudelaire, del que muchos de estos marineros, aun sin saberlo, son su reflejo.

«¡Hombre libre, siempre adorarás el mar!
El mar es tu espejo; contemplas tu alma
En el desarrollo infinito de su oleaje,
Y tu espíritu no es un abismo menos amargo».

@cercodavid

Las sillas están donde la gente va

Las sillas están donde la gente va “Cómo vivir, trabajar y jugar en la ciudad”
Misha Globerman y Sheila Heti
Traducción del inglés de Ricardo García Pérez
Alpha Decay, 2014

Me parece que la forma más adecuada de hacer justicia a un libro como “Las sillas están para sentarse”, que me recomendasteis, es hacer una lista de diez razones por las que me ha gustado, a ser posible sintetizando cada razón en una o dos frases. Además, convendría añadir un par de peros, al final, para despejar dudas sobre la parcialidad del reseñista.

  1.  Porque se hace un elogio práctico de lo entretenido que es hacer cosas en grupo, entre guiadas e improvisadas.
  2. Porque en doscientas veintiséis páginas no se ataca a nadie, ni siquiera en abstracto.
  3. Porque se razona brillantemente sobre los sobreentendidos de la presión social en las fiestas. Por cierto, una buena noticia para los tímidos: para ligar no importa tanto hablar.
  4. Porque se anima a romper las barreras de la comunicación en grupo: a gritar, a hacer sonidos, a gruñir, a bufir, a subir y a bajar el volumen caprichosamente, o no.
  5. Porque se cuestiona, con razón, el porqué de que la experiencia musical, y artística, resulte hoy tan pasiva para el espectador, casi reducido a “receptor”.
  6. Porque se pone en solfa la utilidad mínima de la red mundial de congresos sobre millones de disciplinas y se proponen fórmulas mejores para conocer gente con la que hablar de lo que te gusta o investigas.
  7. Porque el autor no quería escribir este libro, seguramente con el buen motivo de que nada de lo que dice es tan interesante para escribirlo.
  8. Porque es precisamente una amiga escritora del tipo la que piensa que merece la pena recoger, captar, lo que hay de interesante en la forma de tomarse la vida de él, y es ella la que hace, así, que el libro sea tan interesante.
  9. Porque se glosa con tristeza la perentoria necesidad de antagonismos en el debate público, y se expresa muy bien que en cualquier grupo humano eso es contraproducente para que se mantenga un debate sobre hechos y se llegue a la conclusión más correcta posible entre todos.
  10. Porque no se reviste nada de ello de moralina: son solo opiniones, pensamientos compartidos, la charla de dos amigos en la mesa de una librería, por ejemplo, que están de buen humor.

Ah, un par de “peros”:

  1. No estoy de acuerdo con el capítulo dedicado a Rick, Elsa y el final de Casablanca (lo dejo ahí).
  2. Y… esto no sé si es un “pero” o una virtud: el libro termina haciendo a uno pensar que, en el fondo, las grandes decisiones de la vida no se toman por ninguna razón (estar con tu pareja, tener hijos, hacerte telepredicador…)

Emilio

América

img_0758América – Manuel Vilas – Círculo de Tiza

Cuando Manuel Vilas (Barbastro, 1962) redactó estas crónicas, todavía no había sido elegido Donald Trump como presidente de los EE UU. Tampoco había muerto Fidel Castro. Sin embargo, ronda en América una premonición. Si bien la de Castro era una muerte anunciada, que más tarde o más temprano iba a llegar, no estaba tan claro que el multimillonario neoyorquino fuera a sentarse en el despacho oval. Lo último  de Vilas es un viaje al Midwest,  a ese espacio geográfico en el que abundan los votantes del que era en aquel momento candidato republicano.

El libro se organiza en capítulos que muestran los diferentes estados y ciudades que Vilas recorre. En muchos de esos viajes lo acompaña su pareja Ana Merino, poeta, escritora y profesora de la Universidad de Iowa. Es en Iowa precisamente donde comienza su andadura. O podría llamar su investigación, porque el autor de Aire nuestro,  (Alfaguara, 2009) además de hacer un libro de viajes, impregna los textos con una pátina sociológica muy sui géneris.

Vilas es un hombre al que le duele y le angustia España.  Su relación con España es de amor/odio. Más lo segundo que lo primero. Y no puede deshacerse de ello,  claro, si no a través de la literatura. Vilas vive la literatura como un sacerdocio y un exorcismo, pero también como una penitencia, y advierte: «Escribir es un oficio duro, pudre a los hombres».

El escritor se queja. Pero también disfruta y vive el viaje. Vilas es como un niño subido en la montaña rusa del capitalismo que es América. Es el viajero que se deja sorprender, que observa y trasciende la realidad. Es posiblemente Manuel Vilas el escritor con la mirada más ingenua -en el buen sentido, esa mirada que en todo ve algo nuevo y destacable, una mirada no adormecida por la cotidianidad  – y gamberra que tienen las letras españolas, porque en sus textos el humor corre como el agua de los ríos con los que el escritor conversa. Vilas  dialoga con aquel que se cruza en su camino, pero sobre todo lo hace con ríos, montañas, ciudades, avenidas, restaurantes. América es una gran conversación que Vilas mantiene para entenderse así mismo. Alejado de las raíces y el terruño.

En cada  ciudad el escritor encuentra conexiones con la literatura y con la música: de Johnny Cash a David Bowie, pasando por Prince o su querido Lou Reed. Y en las letras salta de Pablo Neruda a Walt Whitman, de Foster Wallace a Chefec, entre otros muchos. Con alguno de ellos teoriza. A cada uno de ellos los poetiza. Se sirve de ellos para filtrar el estilo de vida americano, el American Way of Life.

En este viaje laten varias obsesiones. El dinero es una. A Manuel Vilas le preocupa y le gusta hablar de dinero. Las rebajas, el black friday, los grandes almacenes y toda la panoplia de artículos XXL son filtrados por su visión economicista. Donde otros escritores ven un tabú, en Vilas es un gran tema. El frío como patria, como territorio de nadie, sin banderas ni fronteras,  donde confluyen sentimientos y experiencias, donde presente y pasado se tocan. Esa es otra constante:  su magdalena de Proust. Y otra de las obsesiones es la muerte, la transitoriedad de la vida, el hombre como mero pasajero en el tiempo del que poco quedará.

Este volumen surgió de unas crónicas que el escritor mandó al Suplemento Cultural de ABC hace unos meses. El libro lo complementa un epílogo con tres poemas nacidos de esa experiencia. América es un canto a la vida, una oda a la cultura pop, al capitalismo, a la libertad y a la muerte.

@cercodavid

Y si te quedas con ganas de más Vilas, no te pierdas la entrevista que le hicimos para El sueño del mono loco.

Días cortos y largas noches

Días cortos y largas noches

Charles Simic – Valparaíso

Subrayar libros es una forma de acercarse aún más a las palabras, como si pudieras decirle al libro que te ha hecho sonreír, te ha consolado o  te ha creado nuevas preguntas, que suele ser lo más habitual. Pasar del subrayado a los comentarios y apostillas en los márgenes solo necesita unas páginas de diferencia, como si pasaras de responder en una conversación con movimientos de cabeza a frases con muchas subordinadas.

Simic es, como muchos en La Buena Vida, un lector insomne que deambula en las noches de nieve en búsqueda de un libro para aliviar el trance de estar en vela. Los libros son para el poeta serbioamericano una muralla desde la que utilizarlos como munición educativa, una cura para la angustia o playas en las que nunca se borran las huellas que se dejan. Dan tanto por tan poco que Simic no puede evitar preguntarse por qué todo eso que han construido en nuestra cabeza está destinado a perderse un día en la nada.

Días cortos y largas noches recopila las columnas de Charles Simic en el New York Review of Books entre 2008 y 2013. No solo habla de lo que los libros han dejado en su vida, de sus giras por todo Estados Unidos celebrando los laureles de premios institucionales o durmiendo en el coche que varias universidades le habían ofrecido como alojamiento cuando era un poeta joven y sin reconocimiento. En sus artículos habla de su pasión por el fútbol, los males endémicos de la política norteamericana, la constante eliminación de bibliotecas y de derechos sociales, el pasado que se puede desenterrar en Youtube. Hay política de la América en crisis y de la Serbia que sigue teniendo heridas.

Conforme se avanza en los artículos de Simic surgen sonrisas que consuelan, que alegran y que traen chispas de lucidez. Admirador de Buster Keaton, convencido de que toda narración biene de la cocina y el comer bien (sobre todo si es un buen plato de pasta, su auténtica musa), Simic recuerda el ingenio y los ingredientes que compartía con Mark Strand, otro de esos poetas que, como él, seguro que pasaba “mucho tiempo rascándose la cabeza en la oscuridad” para lograr encontrar los relatos en los que encerrarse en las largas noches blancas del invierno y en el aburrimiento luminoso del estío. Días cortos y largas noches es un libro que tienta a llevarlo siempre encima, para que esos paréntesis de los que se alimenta la rutina puedan llenarse de risas.

“Como decían los antiguos filósofos estoicos, el sabio es inmune a la desgracia. Dado que la mayoría de nosotros no somos sabios, al menos nos queda poder reírnos”.

Pilar Torres

Los últimos. Voces desde la Laponia española

img_0790Los últimos. Voces desde la Laponia española – Paco Cerdà – Pepitas de Calabazas

«Aquí solo se piensa en comprar y vender. Entonces, si la gente está concentrada, todo el negocio está reunido. Eso por un lado, por el otro, conviene que en otros sitios no haya nadie para poder especular con los recursos básicos de la vida: la tierra, el agua, la alimentación», explica María del Mar Martón, Coordinadora para el Desarrollo Integral del Nordeste de Segovia, a Paco Cerdà (Génova, 1985) , en este gran reportaje que inquieta, informa, entretiene y te deja helado, no sólo por las bajas temperaturas que viven sus protagonistas, sino por la situación de desamparo y soledad que estos viven.

Este periodista del diario Levante-EMV recorre la Serranía Celtibérica, también conocida como la Laponia española, un territorio que conforman parte de Guadalajara, Teruel, La Rioja, Burgos,  Cuenca, Zaragoza, Soria, Segovia y Castelló. Son 2500 km de viaje por paisajes deshabitados y frío extremo, sólo hay que observar la fotografía de la cubierta tomada por el propio periodista al Nordeste de Segovia.

Cerdà entrevista a algunos de los habitantes de esta otra España: la rural y desahitada. Muchos pueblos de los que visita dentro de 20 años no existirán, serán un recuerdo o literatura, como el caso de Anielle, inmortalizado por Julio Llamazares en La lluvia amarilla (1988).

Estas entrevistas/encuentros tienen algo de imagen panorámica, que apoyada en  datos,  muestran un territorio hostil y salvaje. Hay pueblos que viven sin luz eléctrica, pueblos donde el médico pasa una vez a la semana y el cura ha dejado que dios reparta suerte sin que él sea el mediador. De colegios para los niños mejor ni hablar. Entre otras muchas cosas.

Uno de los encuentros es con el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza Francisco Burillo, que  ha denominado a este proceso  de despoblación: demotanasia. Suena mal, y peor es vivirlo. De los 1355 municipios que configuran la Serranía Celtibérica, casi la mitad tienen menos de 100 habitantes. 7´4 habitantes por km cuadrado es el umbral para formar parte de este triste club.  Muchos de sus habitantes resisten las duras condiciones casi como un acto de justicia poética. Pero aquí, resistir no sé si es vencer, contrariando al Nobel de Literatura Camilo José Cela.

Los últimos se lee tan bien que parece que uno esté leyendo cuentos ambientados en  pueblos de la España profunda o de El reino de Celama, de Luis Mateo Díez. Cerdà es  periodista con vocación literaria e impregna a estos textos de no-ficción velocidad, gracia, crudeza.  No exagero si digo que la conversación que mantiene con Moisés Salgado, un monje que lleva décadas en el monasterio de Silos, es emocionante. Sin menoscabar las demás historias.

Este libro se merece estar junto a La España vacía (Turner, 2016) de Sergio del Molino. Y muy cerca de El delirio blanco (Dioptrías, 2016), una fantástica road movie periodística sobre la estepa rusa que nos encantó en La Buena Vida. Después de leer un libro así, no puedo sino pensar que  el reportaje y la crónica ensanchan las fronteras de la buena literatura.

@cercodavid

 

El motel del voyeur

img_0651El motel del voyeur – Gay Talese – Alfaguara

Con La mujer de tu prójimo (Debate, 2007), Gay Talese, hijo de inmigrantes italianos y una de las plumas más brillantes del llamado  Nuevo Periodismo, radiografió las costumbres sexuales de la sociedad norteamericana del siglo pasado. Es por eso que a principio de los ochenta, Gerald Foos, el protagonista de este libro, contactó con él.

«Conozco a un hombre casado y con dos hijos que hace muchos años se compró un motel de veintiuna habitaciones cerca de Denver a fin de convertirse en su voyeur residente», escribe en el primer párrafo de este libro que aúna reportaje, sociología, viajes, paciencia y errores que le han llevado a Talese a desdecirse y pedir perdón por los deslices cometidos en este libro.

Al margen de la polémica que ha suscitado, El motel del voyeur reconstruye la historia de una obsesión, la de Gerald Foos y su pasión desmedida por observar a las parejas en sus momentos más íntimos. Digo desmedida porque para poder llevar su proyecto adelante tuvo primero que comprar el motel. Y después acondicionar los techos  para poder observar, a través de unas rejillas especiales en el techo, cómo sus clientes practicaban sexo.

Dicho así, parece que estamos hablando de un simple salido. Y posiblemente lo era. Eso sí, con la connivencia de Donna, su primera esposa, y más tarde con Anita, su segunda mujer. Aunque hay que destacar que además de la excitación y el morbo que  estas incursiones en la vida privada les podían aportar, el propietario del Motel Manor House llevaba un diario que da una medida de su obejtivo pseudosociológico y de su sensibilidad.

De ese diario, y de la relación epistolar y telefónica que durante más de 30 años va a mantener con Foos, además de algunas visitas que el autor de Honrarás a tu padre (Alfaguara, 2011) hace a Aurora (Colorado) para conocerlo personalmente, se erige este libro de corte narrativo y de diario.

Foos se define como un «pionero de la investigación sexual». Explica que su material -obtenido sin el consentimiento de los implicados- es más auténtico y legítimo que el del Instituto Master&Johnson, cuyas investigaciones  revolucionaron los estudios sexuales y han sido producto de una exitosa serie de televisión, Master of Sex.

Como toda investigación periodística que se precie, la acompañan algunos documentos gráficos.  Entre los temas más controvertidos está el de un asesinato de una mujer a manos de su novio, que se produjo a causa de una negligencia de Foos. Aunque el periodista no encontró pruebas policiales que puedieran constatar la veracidad de los hechos.

A lo largo del texto Talese aparece como un investigador precavido, en general, mientras va recopilando información. En la versión española, reconoce algún baile de fechas. Es bueno para el periodismo que se cuestione a los grandes totem, que no se sientan intocables, cuando hay indicios de negligencias. Kapuscinski dio la sorpresa una vez fallecido. No es el caso. El autor de aquel memorable texto de Frank Sinatra que todos nombran sigue dando fuste al periodismo.

@cercodavid