Archivo de la categoría: Biografías

Tiene que llover

Tiene que llover
Karl Ove Knausgard
Traducido por Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo
Anagrama

Título húmedo el que ha utilizado  Karl Ove Knausgard para la quinta entrega de Mi lucha. Y aunque es el menos poético de todos, razón no le falta, porque si deja claro algo en este volumen, el más largo hasta ahora, con 691 págs. en la edición en español, es que la geografía y el clima también le han forjado el carácter.

En Tiene que llover se comienza narrando un viaje de vuelta a casa sin dinero y sin comida, con las hechuras de un  beatnick nórdico que busca con deseperanza su propio On the road.  El escritor noruego relata las andanzas de 1988 a 2002, con la ciudad de Bergen como epicentro, cuando las dudas, el miedo y la frustración del veintañero que fue rezuman como gotas de sangre en la piel.

Knausgard se acerca al estereotipo de escritor atormentado, bebedor y autodestructivo que, en la lucha por encontrar su camino en el mundo de la literatura, se enreda hasta dar de bruces con borracheras que degeneran en violencia, autolesiones y una diversidad de pérdidas de control que el escritor cuenta al detalle.

En Bailando en la oscuridadla cuarta entrega- ya había dado claras señales de su incipiente vocación de escritor. En esta entrega la lucha contra la hoja en blanco se vuelve  tema principal -también en Un hombre enamorado lo fue-, así como sus relaciones de pareja, el azote de su padre, sus miedos más íntimos: ahí están la eyaculación precoz, el complejo de inferioridad subyacente y una baja autoestima punzante y desoladora  a la que combate como puede.

Todas estas cuestiones se abren paso en la novela y crean un microcosmos adictivo, que de pedestre en la realidad, se convierte en  literatura.

El fraseo largo, los párrafos cortos alternados con grandes bloques, junto a los diálogos, le dan una textura, a esta quinta parte de Mi lucha, más que sugerente. Entiendo que el trabajo de los dos traductores para que el todo fluya de esta manera ha sido importante.

Tiene que llover, para mi gusto, no es la mejor de las cinco partes.  Pero es tan necesaria como las otras. Aun así  hay momentos de gran lirismo y aborda las descripciones y los paisajes con gran sensibilidad.

Por otro lado, tiene la elegancia de engarzar con finura cada escena y cada página, a pesar de la voluminosidad. Construye breves ensayos literarios que iluminan el relato de lo cotidiano. Tiene un gran ojo para el detalle, siempre de lo macro a lo micro.

Aunque quizá, lo que convierta a Karl Ove Knausgard en un escritor arriesgado y valiente, son esas páginas en las que ahonda en la complejidad del ser humano, donde no duda en exponerse personalmente, como un cordero abierto en canal. Pero no por la falta  de pudor, sino por la hondura de su apuesta.

Si Michael Leiris hablaba de La literatura  considerada como tauromaquia, donde el escritor es un tipo que en cada párrafo se juega la vida, no hay duda, Karl Ove Knausgard es uno de ellos.

@cercodavid

 

 

 

3 mujeres fuera del marco: Misia Godebska, Marie Blanchard y Maruja Mallo

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En nuestro ciclo de tres conferencias repasaremos la vida, obra de estas mujeres que, como pintoras y como artistas, tuvieron una gran influencia en la cultura del siglo XX, rompiendo con los convencionalismos de su época y encontraron una voz propia.

Miércoles, 1 de marzo de 2017, a las 20:00 horas
Misia Godebska (1872-1950) fue árbitro del gusto artístico parisino durante casi cuarenta años, al margen de toda norma. Crea un influyente círculo artístico en el que actúa como mecenas e inspiradora de pintores, como Toulouse-Lautrec, Renoir o Bonnard; de músicos como Ravel o Stravinsky; de escritores como Proust, Mallarmé, Valéry, Gide o Cocteau. Su patrocinio se extenderá a los Ballets rusos, sobre todo en el período de entreguerras.

Miércoles, 15 de marzo de 2017, a las 20:00 horas
María Gutierrez Blanchard (1881-1932) superó su incapacidad física y el dolor crónico que padecía, así como las burlas de que era objeto, por medio de la pintura. Logró una identidad pictórica propia al desarrollar un cubismo sintético colorista y emotivo. En los últimos años de su vida, creó un expresinismo intimista muy personal. Fue muy admirada por Gómez de la Serna, Gerardo Diego y especialmente por Lorca.

Miércoles, 29 de marzo de 2017, a las 20:00 horas
Maruja Mallo (1902-1995), intimamente unida a la Generación del 27, utilizó el escándalo como vehículo de rebeldía y el arte como instrumento para mejorar la sociedad. Se movió entre el surrealismo pictórico (con el que inspiró a Alberti durante su relación amorosa) y una abstracción que parte de la tierra durante su relación con Miguel Hernández. Su compromiso con la República la llevó al exilio americano donde dió forma plástica a sus vivencias relacionadas con la tierra y sus gentes. Acabó siendo la musa de la movida madrileña de los 80.

María Victoria Cuevas Fernández ha sido catedrática de historia y arte en varios institutos de secundaría de Madrid. Ha trabajado en diversos proyectos de innovación educativa y ha sido fundadora y primera presidenta de la Asociación Española del profesorado de Historia y Geografía. Desde principios de los noventa, ha participado en varios programas Intermuseos y desde hace veinticinco años colabora con el Museo Thyssen. Entre sus publicaciones: Aproximación al arte de la Comunidad de Madrid (1995), Los espacios de la vida privada (1999), El papel de la burguesía (2001) del Museo Thyssen. Coautora de Maestros contemporáneos (1992), Maestros renacentistas  y barrocos (1995), Cultura en Vallecas, una creación compartida (2007).

Las conferencias con soporte audiovisual las disfrutaremos en un ambiente reservado y compartiendo un vino. Cada asistente recibirá un VALE de 2€ de descuento para la compra de libros.

Inscripciones en la librería y en este enlace. Cada sesión tiene un precio de 10€ y el bono para las 3 sesiones 20€.

 

El motel del voyeur

img_0651El motel del voyeur – Gay Talese – Alfaguara

Con La mujer de tu prójimo (Debate, 2007), Gay Talese, hijo de inmigrantes italianos y una de las plumas más brillantes del llamado  Nuevo Periodismo, radiografió las costumbres sexuales de la sociedad norteamericana del siglo pasado. Es por eso que a principio de los ochenta, Gerald Foos, el protagonista de este libro, contactó con él.

«Conozco a un hombre casado y con dos hijos que hace muchos años se compró un motel de veintiuna habitaciones cerca de Denver a fin de convertirse en su voyeur residente», escribe en el primer párrafo de este libro que aúna reportaje, sociología, viajes, paciencia y errores que le han llevado a Talese a desdecirse y pedir perdón por los deslices cometidos en este libro.

Al margen de la polémica que ha suscitado, El motel del voyeur reconstruye la historia de una obsesión, la de Gerald Foos y su pasión desmedida por observar a las parejas en sus momentos más íntimos. Digo desmedida porque para poder llevar su proyecto adelante tuvo primero que comprar el motel. Y después acondicionar los techos  para poder observar, a través de unas rejillas especiales en el techo, cómo sus clientes practicaban sexo.

Dicho así, parece que estamos hablando de un simple salido. Y posiblemente lo era. Eso sí, con la connivencia de Donna, su primera esposa, y más tarde con Anita, su segunda mujer. Aunque hay que destacar que además de la excitación y el morbo que  estas incursiones en la vida privada les podían aportar, el propietario del Motel Manor House llevaba un diario que da una medida de su obejtivo pseudosociológico y de su sensibilidad.

De ese diario, y de la relación epistolar y telefónica que durante más de 30 años va a mantener con Foos, además de algunas visitas que el autor de Honrarás a tu padre (Alfaguara, 2011) hace a Aurora (Colorado) para conocerlo personalmente, se erige este libro de corte narrativo y de diario.

Foos se define como un «pionero de la investigación sexual». Explica que su material -obtenido sin el consentimiento de los implicados- es más auténtico y legítimo que el del Instituto Master&Johnson, cuyas investigaciones  revolucionaron los estudios sexuales y han sido producto de una exitosa serie de televisión, Master of Sex.

Como toda investigación periodística que se precie, la acompañan algunos documentos gráficos.  Entre los temas más controvertidos está el de un asesinato de una mujer a manos de su novio, que se produjo a causa de una negligencia de Foos. Aunque el periodista no encontró pruebas policiales que puedieran constatar la veracidad de los hechos.

A lo largo del texto Talese aparece como un investigador precavido, en general, mientras va recopilando información. En la versión española, reconoce algún baile de fechas. Es bueno para el periodismo que se cuestione a los grandes totem, que no se sientan intocables, cuando hay indicios de negligencias. Kapuscinski dio la sorpresa una vez fallecido. No es el caso. El autor de aquel memorable texto de Frank Sinatra que todos nombran sigue dando fuste al periodismo.

@cercodavid

 

Lou Reed era español

fullsizerender4 Lou Reed era español – Manuel Vilas – Malpaso

Un día Manuel Vilas (Barbastro, 1962) escuchó una voz. No una voz cualquiera, sino la Voz con mayúsculas. Como a Dios cuando le ponen copete. Sin saber la razón, aquella voz  llegó a lo más hondo de aquel muchacho ingenuo del Aragón profundo.  La voz cavernosa y gutural venía de Nueva York y tenía nombre y apellido: Lou Reed. Entonces el niño tuvo una epifanía. ¿Quién demonios era aquel hombre  de negro que parecía que le susurraba  directamente al oído  sin entender qué es lo que cantaba? ¿Qué poder era ese? Es ahí cuando el adolescente emprende un viaje. Primero a Lérida. Después a Andorra. Y así hasta recorrer la geografía española y su historia popular más reciente.  Lou Reed era español es una crónica, una autoficción borracha de licencias, una road movie alucinante y descabellada, escrita por un escritor con un gran sentido del humor y una fuerza poética genuina.

Ese viaje que emprende el protagonista es un viaje geográfico y físico, pero también cultural, moral, político. Y como si de un personaje de Conrad se tratase, también es un viaje a las tinieblas de la España casposa y cerril de finales de los 70, donde los pasajeros de los autobuses fuman puros farias y comen bocadillos de sardinas. Si el artista neoyorquino era el hombre de negro, Franco era el de blanco, además de un muro de censura y un estado mental del que España todavía no se ha repuesto aún del todo.

Las drogas, los matrimonios, los hoteles, los conciertos, la vida en la carretera, la censura, los poetas y los artistas, la confusión de una época convulsa y la huida hacia el siglo XXI, se suceden de manera trepidante en esta antifiesta loureediana que apela por el disfrute y la libertad absoluta a la hora de escribir y plantearse la literatura. El narrador muta, porque muta el paisaje y el paisanaje. España es el marco geográfico pero también un personaje.

Si con Setecientos millones de rinocerontes (Alfaguara, 2015) el escritor le daba un codazo a la novela, con Lou Reed era español, Vilas penetra en el género de la biografía que muta en autobiografía para  buscar el sentido de su obsesión. Igual que no hay un solo Lou Reed, tampoco hay un solo Vilas. Santos y locos. O locos y santos, en este  libro que germina cuando el rock’n’roll y la literatura se mezclan con la vida.

@cercodavid

Años salvajes

anos-salvajesAños salvajes
William Finnegan – Libros del Asteroide

Por fin superamos cierto recelo inicial (‘¿No será demasiado surf para mi?’) y nos atrevimos con el libro de William Finnegan, que lleva ya algunas semanas en nuestra mesa de novedades.

No hace falta decir que cualquier aficionado a este deporte lo disfrutará sin duda de principio a fin, pero hay que destacar que también es una gran lectura para aquellos que no sabemos diferenciar una derecha de una izquierda al hablar de olas, y que si leemos ‘invento’ nos viene como primera imagen una bombilla encendida sobre una cabeza pensante.

Porque bajo esa historia de jóvenes con su tabla bajo el brazo o sobre la cabeza que llenan las playas en busca de grandes olas, detrás de esos ojos atentos a cada uno de los movimientos del viento o del mar para elegir el momento exacto en el que entrar a surfear, está la vida del escritor, la de un joven que abandona su casa en busca de la mejor ola y recorre un mundo que a veces le sorprende, le asusta o le hace reflexionar sobre las injusticias que encierra y comprometerse a su vuelta en denunciarlas a través de su trabajo de periodista.

Aunque acompañado, en este largo viaje hay tiempo para sentirse solo, para echar de menos a la familia que se deja al partir, o de más a los que le acompañan a uno por el camino, para saberse observado con recelo al ser reconocido como blanco americano. Pero también, cómo no, para enamorarse, para conocer a otros grandes surfistas de cuyos semblantes aparecen salpicadas las páginas del libro y para descubrir los códigos de aquellos con los que se comparte la práctica de este deporte en diferentes países. También para saber cómo se siente un surfista ante una gran ola, qué pasa por su cabeza cuando no está seguro de poder surfearla o, peor aún, cuando ha sido derribado por ella y se encuentra debajo del agua buscando la manera de salir a flote. Porque el surf es un deporte de riesgo en el que tan importante es saber leer las olas para atrapar las mejores, como calibrar el peligro que entrañan para no meterse en alguna de la que después no se pueda salir. Un deporte en el que la perseverancia y la fortaleza se hacen, además, indispensables.

Las aventuras y desventuras de Finnegan en este largo viaje sirven también de escenario para contarnos la historia de una práctica deportiva que comenzó siendo minoritaria, con revistas especializadas que omitían información sobre la localización de las últimas grandes olas descubiertas, más allá de indicar el continente en el que encontrarlas, y que se convirtió en una atracción para un turismo adinerado, un nicho en el que algunos encontraron grandes beneficios haciéndose incluso con la ‘propiedad’ de alguna de esas grandes olas.

Pero además la práctica de este deporte es toda una filosofía de vida que afecta a todos los ámbitos: familia, amigos, trabajo… todo gira alrededor de ese instante en el que aparece la ola perfecta. Y no hay nada más. Por eso es importante encontrar la forma de que todo encaje y conviva con el surf sin grandes conflictos, algo que no siempre resulta fácil.

Al terminar el libro tenemos la impresión de haber vivido también esos ‘Años salvajes’ de Finnegan desde el vagón del metro o nuestro sillón de lectura. Como su protagonista hemos tenido la necesidad de parar en alguna ocasión entre ola y ola para no acabar tragando agua, pero siempre hemos vuelto a ponernos de pie sobre la tabla para disfrutar desde una posición privilegiada de esa inmensidad de tonos que adquiere el agua salada, de sus profundidades, de los accidentes geográficos que sirven de referencia al surfear o de los espacios naturales que abrazan las grandes olas.

Es un viaje de vida, de aventuras también, con mucho surf, sí, pero sobre todo mucha vida, pura vida.

Paula Fuertes

Despedida que no cesa

img_0489Despedida que no cesa – Wolfgang Hermann – Periférica – Traducción de Richard Gross

La vida no te prepara para la muerte. Los libros tampoco. A pesar de ello, hay muchos escritores que han volcado sobre el papel ese vómito de pena al perder a un ser querido. Desde Francisco Umbral, pasando por Joan Didion, o los contemporáneos españoles Milena Busquets o Sergio del Molino, han acudido a la literatura en busca de un lenitivo, un bálsamo  que, aunque amargo, les ha servido para -no sé si  seguir adelante- contar su experiencia.  Es este, también,  el caso del escritor austriaco Wolfgang Hermann (Bregenz, 1961).

Despedida que no cesa comienza con un lirismo contemplativo. La luz, las hojas, la naturaleza conducen al lector a un pesimismo sobre el que el escritor construye su voz, una voz dolorida y angustiada que se forja así tras la pérdida de su hijo adolescente Fabius. WH es un hombre profundamente afectado por esa muerte. A partir del fatídico hecho, el escritor, dando saltos en el tiempo, reconstruye su vida, la de Fabius y la de la mujer, Anna, con la que concibió al niño.

WH reflexiona sobre los aciertos y los errores en la vida. Sobre la juventud y el egoísmo. Sobre la responsabilidad, la familia y la paternidad. Todo visto a través del velo oscuro por el que mira el padre herido. Con sensibilidad de poeta, WH se sumerge en el pasado para dar sentido la presente y asirse a los recuerdos que han conformado su experiencia. En Despedida que no cesa hay pasajes dolorosos de gran lucidez. Recuerdo leer, tumbado en la cama, la escena de la operación con un nudo en la garganta. O la reunión en el bar después de despedir a Fabius, en la que el escritor y Anna conocen a Julia, la novia del recién fallecido.

“Anna se sentó con nosotros y me abrazó a mí y también a Julia. Éramos una familia que nunca habíamos estado reunida y sin embargo formaba una unidad. Anna me miraba, en sus ojos había un océano de amor y de pena que abarcaba el espacio del tiempo”. (26)

Despedida que no cesa es (1)dura, (2)lírica, (3)contemplativa en la medida que el dolor es grieta por la que se cuela el recuerdo, y (4) reflexiva como cuando el tiempo zumba en un túnel y al final sólo hay una niebla densa por la que apenas se filtra la luz. Este magnífico librito -apenas sobrepasa las 100 páginas- es un esfuerzo poético por componer con retazos la experiencia del desorden que supone vivir la muerte del hijo.

@cercodavid

 

 

Autorretrato

Autorretrato

Édouard Levé – Eterna Cadencia

Al abrir Autorretrato, se juntan unas cuantas nubes en la cabeza, llueve un poco detrás de los ojos y se distinguen mejor los olores de la vida. Las pequeñas gotas que se desatan con cada frase, los recuerdos, las sensaciones, costumbres y gestos de Levé se mantienen sin transformarse en tormenta, como esos días en los que el bochorno lo llena todo de apatía y aparece por sorpresa una nube amiga para dibujar una sonrisa.

Levé escribió este libro durante un viaje por América, mientras fotografiaba ciudades con el mismo nombre que las grandes urbes europeas y se llenaba los bolsillos de descampados donde París era un cartel oxidado en medio de Texas. Autorretrato es un álbum de los gestos más íntimos, un recuento de las palabras de amor, los miedos, los intentos de suicidio, los amigos y las guías en la vida de un artista que miraba a la vida con miedo y a la muerte con una fascinación sencilla, como si fuera una ciudad que siempre quería visitar.

Como si Perec hubiera tenido a mano un ordenador para escribir su Me acuerdo, con la admiración de Raymond Russel y su lenguaje sencillo capaz de crear los jardines más hipnóticos que caben en los libros, Levé ha vuelto a las mesas de La Buena Vida con este libro recuperado por Eterna Cadencia. Suicidio, el libro que entregó días antes de ahorcarse a su editor y que cuenta la historia de una de los obsesiones que más líneas ocupan en este Autorretrato, es uno de esos libros desaparecidos de los que se habla con maravilla entre estas estanterías.

Estas mínimas 90 páginas tienen mucho de felicidad secreta, de sencillez y observaciones mínimas que retratan y afectan con mayor intensidad de las palabras extraordinarias. Autorretrato es un chubasquero brillante de ligereza y sinceridad para cuando llegan las tormentas mentales.

Dentro del secreto

LaBuenaVidaLee_DentrodelsecretoDentro del secreto. Un viaje por Corea del Norte – José Luís Peixoto – Xordica

Corea del Norte es uno de los países más herméticos del mundo. Aislado desde hace décadas, la imagen que los occidentales tenemos de él es bastante homogénea. Sabemos que sus líderes rozan el esperpento, que son caprichosos, y que son una amenaza constante desde el punto de vista nuclear. También tenemos claro que es un regimen implacable con sus súbditos, mano de hierro se dice. Gran parte de la población vive humildemente y las pocas voces disidentes son silenciadas de manera efectiva. Mientras que sus vecinos, los del sur, son uno de los países más desarrollados del planeta. Hasta aquí casi todos de acuerdo.

El autor de esta crónica cuenta su experiencia en el país aprovechando los grandes fastos del centenario del dictador  Kim Il-sung. Peixoto (Portugal, 1974) se cuela en las tripas del monstruo y comprueba de primera mano cómo viven los coreanos, qué comen, cómo son adoctrinados, cuál es la realidad de estos hombres y mujeres que padecen una especie de Show de Truman cutre, empobrecido y sin efectos especiales. El cronista viaja siempre con una delegación controlada por los funcionarios. Toma notas y hace las fotos que le dejan y alguna otra, aunque le han requisado el teléfono móvil, y esto lo sume en un estado de nostalgia y de cierto abatimiento. El autor explica muy bien esa sensación y dependencia que los hombres del siglo XXI hemos desarrollado con la tecnología.  No puede comunicarse con sus hijos e introduce, a través de este conflicto,  su discurso personal e íntimo.

En el viaje se mezcla la mirada del hombre recién llegado a un lugar al que sabe que no va a volver  más, con la angustia de saberse en un país peligroso, por dictatorial y severo. Cualquier salida de tono, cualquier mínima desobediencia son fruto de la paranoía y el miedo a la represión. El poder de autosugestión en Peixoto es muy alto, por las circunstancias, y confirma algunas de sus intuiciones con respecto a las autoridades, otras las modera y matiza. Dentro del secreto es un libro muy recomendable ahora que todos estamos pensando en las vacaciones de verano; primero para valorar en qué tipo de viajes gastamos los meses de julio y agosto, y segundo, para conocer algo más un país al que ninguno de nosotros va a ir en este ya inevitable período estival.

@cercodavid

Música de mierda

musicademierdaMúsica de mierda  – Carl Wilson – Blackie Books

Hablar de Celine Dion en 2016 tiene algo de retro, como si me pusiera a rememorar las batallitas nocturnas con aquella camisa roja de flores que tenía el valor de ponerme hace quince años. O más. Pero después de leer Música de mierda -título sugerente donde los haya-, la figura de Dion sale reforzada, y uno no puede sino cambiar la idea que tenía sobre la cantante canadiense. No ocurre lo mismo con su música. Tampoco con la camisa roja. 

Wilson es crítico musical, entre otras cosas, y trata de averiguar, en un fascinante relato, si los gustos de la gente, y en particular el suyo, tienen algún tipo de base sólida. Para ello, toma como conejillo de india a Celine Dion y su disco Let’s talk about love, con todos los condicionantes sociales y personales a los que estamos sometidos, siendo consciente, primero, del odio personal que le profesa a las artistas y, segundo, de la naturaleza prosaica de su música.

Durante doscientas páginas, Wilson  desgrana la vida personal de la joven quebequense, su infancia en una familia numerosísima -eran 14 hermanos-  y su   ascenso en el mundo del pop, junto a su productor y después marido, René Angélil. El escritor bucea en las  las influencias  de la  música de salón de la que bebe la cantante. Destaca de estilo italiano del gorgorito y el corte nostálgico irlandés, que había venido a hacer ascuas a la hoguera del pop para dejarlo arder en el siglo XX.

¿Quién escucha a Dion y toda esa batería de baladas sentimentales? Muchos millones de personas, de los cuáles Wilson toma una muestra. Aunque lo verdaderamente interesante es adentrarse con el crítico musical  el vientre de la  de la cultura pop, hacer un repaso del gusto, con Pierre Bordieu y su ensayo La distinción como punta de lanza, pero disintiendo y siendo crítico con el sociólogo francés. También es interesante el recorrido que el autor hace por temas como los prejuicios, el elitismo, lo cool, los críticos, la sensiblería, o  los valores que sustentan la música, como el individualismo, la subversión y la rebeldía, en detrimento de los sentimientos más buenistas y de pertenencia a la comunidad.

Música de mierda es un ensayo que  ayuda a mirarte el ombligo, no para ver lo bonito que es, sino para entender que todos tienen uno y que el tuyo, aunque pese, no es el más redondo y perfecto, sin miedo a preguntarse el porqué.

@cercodavid

 

 

Cervantes y Lope. Vidas paralelas

20151119112023-port_shelley-orCervantes y Lope. Vidas paralelas

Mary Shelley – Calambur

La fama que Frankenstein le brindó a Mary Shelley, la novela ganadora de ese fantasmagórico concurso entre los Shelley y los Byron, hizo que se perdiera en la niebla del reconocimiento literario el resto de su trayectoria de esta escritora. Y, aunque es cierto que esta novela es lo más destacado de toda su obra, obviar el resto de su carrera implica dejar en la sombra a una mujer escondida detrás de un apellido famoso, como si todo hubiera sido una anécdota más propia del entorno que de su propia valía.

Sin embargo, Mary Shelley creció en un ambiente intelectual, con padres escritores y una formación poco frecuente para las mujeres en su época. El romance pasional con Shelley y la consiguiente fuga y drama en Italia Percy Shelley naufragó en la Spezia y dejó su rastro en la Bahía de los Poetas, le permitió leer a autores poco frecuentes en el mapa literario inglés y, así, vivió durante varios años de las biografías que escribió sobre autores pocos conocidos en Inglaterra. De estas obras enciclopédicas Calambur ha rescatado dos de los fragmentos más interesantes, los de dos grandes nombres de la literatura española que tan propios parecen y que tanto sorprenden a los lectores de otras tradiciones.

Estas dos biografías se enferentan según el modelo de Plutarco: las vidas de los dos autores no solo se enfrentaron en la realidad, sino que Shelley las utiliza para contrastar dos modelos de escritores, dos figuras morales y dos éxitos bien distintos. Para Mary Shelley, Cervantes es un genio por saber confiar en su obra frente a los desastres de la vida. La autora admira sin reservas al Cervantes que lucha en Lepanto, el que se intenta escapar una y otra vez de Argel y el que, aunque vive sumido en la pobreza, consigue que su humorística forma de ver la vida construya El Quijote, una obra a la que admira sin reservas.

Sin embargo, el caso de Lope despierta en la autora, ajena y extraña a los usos religiosos de la época, los recelos y las críticas. Lee a Lope a veces con admiración y otras muchas con aburrimiento, achacando a la literatura española el gusto por la digresión y la poca capacidad para lograr una historia de desarrollo lineal. Sin embargo, de Lope admira su capacidad para encontrar la fórmula exacta del éxito, se sorprende ante el gran éxito cosechado por sus obras y se identidica con él por conseguir encontrar la forma de hacer accesible un género a un mayor público.

Estas biografías de Mary Shelley no son los documentos de mayor rigor histórico que se pueden encontrar en La Buena Vida, pero sí que son un disfrute perfecto para entender la mirada sobre la literatura del siglo XIX, cuando se pedia a los autores mejorar la moral del que leía. Se siente del disfrute de Shelley por determinados pasajes y poemas de ambos escritores y se ve cómo, a pesar de las distintas época y escenarios, recuperar tiempos pasados puede ser un auténtico viaje de placer por las curvas de la literatura.

Pilar Torres