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Escribir, tan solos

Escribir, tan solos
Carlos Skliar
Mármara

La soledad es el dulce castigo al que está condenado el escritor, también el lector. La soledad como campo de batalla, como amigo al que mimar y, en ocasiones, como enemigo al que combatir. ¿Cuántas veces se ha explayado alguien tanto a solas que cuando ha querido levantar la vista no ha encontrado a nadie? Se dice que la amistad hay cuidarla, cultivarla. Lo mismo ocurre con la soledad. Carlos Skliar (Buenos Aires, 1960), escritor e investigador, se ha adentrado en este territorio de sombras para “sugerir una suerte de biblioteca de la soledad”. Con esta sugerente idea, el escritor argentino nos ha dejado un libro complejo, poético, filosófico y hermoso.

Si bien al principio, en este recorrido anatómico por la soledad, como experiencia universal, el lector se puede ver algo perdido, sólo se tiene que dejar acompañar -qué paradoja- por las elucubraciones que su autor va hilando, hasta verse envuelto en una suerte de ambiente en el que  afloran pequeñas y jugosas certezas. La soledad, viene a decir Skliar, puede ser virtud, deseo, salvación, silencio o secreto propio.

Los episodios se agavillan con escritores con nombre propio. De Rimbaud a Juarroz.  Sin olvidar a Herzog. El escritor argentino brujulea a través de la literatura universal. Se para con Leyshon y aquel libro que tanto nos gustó en La Buena Vida titulado Del color de la leche. O si no, profundiza en la novela de Coetzee, Esperando a los bárbaros.

El mito de la existencia de los bárbaros se ha hilvanado de generación en generación y es el miedo aquello que hace respirar a una ciudad que cierra su alma cuadno cae el sol y la noche no resiste la brisa de las sombras.

Por momentos da la sensación de que el autor olvida su primer propósito y su única intención es seguir repasando aquellos libros de los que en algún momento se enamoró. Porque Escribir, tan solos es un libro que habla sobre otros libros de un hombre que vive para los libros. Y es verdad que el poeta -Skliar ha publicado libros de poesía-  encuentra, entre iluminaciones y metáforas, el momento adecuado para volver al tema central.

Escribir, a veces, porque no hay nada que decir, y encontrar allí el sentimiento sobre todo aquello de todo lo qeu no se está sintiendo: escribir en le tedio sustancial del aislamiento, escribir como soledad ensimismada.

Escribir, tan solos es un libro que seduce al lector. Sus reflexiones, su parsimonia, como queriendo luchar contra el sino de nuestro tiempo, su singular vocación de manual de literatura, su complejidad y su sencillez -valga la contradicción-,  hacen de él un libro que se abre en canal, un animalario hondo y abierto con la soledad como centro.

Hay páginas que brillan por sí solas. Son las ideas y la poesía que todo lo desborda lo que hace que uno se deje arrastrar hasta lo más profunda de la soledad, esta vez no impuesta, sino elegida.

La soledad es como un oleaje, pero el mar nunca sabe que es el mar.

@cercodavid

Las barbas del profeta

Las barbas del profeta
Eduardo Mendoza
Fondo de Cultura Económica

Lo advierte el escritor catalán antes de empezar: esto no es un comentario sobre la Bilblia. Sí lo es sobre aquella asignatura que impartían en el colegio denominada Historia Sagrada. Por eso, y porque fechas tan señaladas como éstas son inmejorables, me he acercado a la revisión que el Premio Cervantes hace sobre alguno de los pasajes que más le marcaron, y sobre el conjunto de mitos que tanto han influído en la cultura occidental.

Le presta mucha más atención a la primera parte de los textos sagrados. Para un descreído, el Antiguo Testamento es una fuente inagotable de sorpresas y un motivo constante de reflexión, explica Mendoza que, a su vez, navega por este paisaje mítico con la mirada de un humanista, sin más bagaje que sus lecturas y la capacidad de no verse atrapado por el significado trascendete de sus símbolos.

No exento de ironía, el autor de Sin noticias de Gurb se acerca a la creación, a la Torre de Babel, al diluvio universal, entre otros acontecimientos. De este último confiesa que, después del castigo diluviano, es el único episodio digno de mención. “Según la doctrina cristiana, Dios creó el universo, compuesto de billones o trillones de glaxias, agujeros negros y muchas más cosas tremendas con la única finalidad de poner en un planeta insignificante a un ser pensante que desde el primer  momento no le iba a causar más que nmolestias”.

Glosa a Caín y a Abel. Caín fue fundador de la primera ciudad. Por eso en el imaginario cristiano la ciudad siempre ha tenido mala fama, un lugar de perversión donde las almas se corrompen. No hay más que echar un ojo al la Puerta del Sol a hora punta o pasar un verano en Magaluf, al calor sonoro del chunda chunda. Al contrario que en la cultura Clásica, donde la ciudad era el espacio en el que representaba los valores más excelsos de la ciudadanía.

No podía dejar fuera a Abraham y a su hijo Isaak. Y a sus nietos Esaú y Jacob, este último en la línea de Caín: un malo malísimo que también dejó huella en el imaginario de Mendoza: “(…) un tipo trapacero, emprendedror y sin escrúpulos”.

También pasa por el periplo del pueblo judío y sus profetas. Y así hasta llegar al Nuevo Testamento, del cual deja un testimonio anecdótico.

Mientras leía Las barbas del profeta, no  he dejado de recordar el magnífico libro de Roberto Blatt, Biblia, Corán, Tanaj (Turner, 2016), un ensayo que pone en común las tres grandes religiones monoteístas que partían de un mismo punto, aunque la historia y el hombre las alejó. Si bien son dos libros diferentes, son complemetarios, y ayudan a pasar la Semana Santa de otra manera, al margen del folclore y de los tópicos.

@cercodavid

La noche, la resaca y el Día del Libro de 2017

Como cada año, con toda la pereza que da preparar una fiesta y con las ganas de que llegue y poder disfrutarla, hemos preparado nuestros suculentos planes para los días 21, 22 y 23 de abril.

Ven a disfrutar del 10% de descuento en la compra de libros con la excusa de nuestras propuestas:

Viernes, 21 de abril, a las 21:00 horas
“Una habitación propia”, de Virginia Woolf
La versión teatral que reestrena en el Teatro Español dos días después de venir a la librería, en versión de María Ruiz interpretada por Clara Sanchis
Una escritora da una conferencia ante unas jóvenes estudiantes, sobre el tema de “las  mujeres y la literatura”, en 1928. Sus palabras, irónicas y afiladas, son el relato vivo de un  descubrimiento: para dedicarse a la literatura, una mujer necesita dinero y una habitación propia. Sólo hace nueve años que se le ha concedido el voto a la mujer.

También puedes sacar entradas para verlo a partir del 27 de abril en el Teatro Español (sala Margarita Xirgu)

Sábado, 22 de abril, a las 18:00 horas
Presentación de “Zona Reservada” la primera revista cultural juvenil, hecha por y para jóvenes de 12 a 17 años.
Los autores de sus textos y miembros de la redacción presentan el número 0 de esta publicación que aspira a crear una espiral de jóvenes inquietos que atraiga a toda una comunidad interesada en la literatura, el cine, el cómic, la música, los videojuegos y la creación artística en general. Están invitados fundamentalmente chicos de esas edades, pero también profesores, editores, …

y a partir de las 21:00 horas
Os invitamos a compartir una copa de vino y algo de picar mientras nos celebramos eligiendo próximas lecturas y disfrutando de la librería entre amigos.

 

 

 

Domingo, 23 de abril, a las 12:30 horas
Javier López Facal y Germán Huici. Un aperitivo para pensar.
No se conocen, residen en Madrid y no comparten generación ni movimiento creativo ni intelectual alguno. Pero hemos decidido juntarlos en un aperitivo porque la lectura de ambos es de las cosas más positivas que hemos tenido en la librería. Nos permiten adivinar un talento, cultura y perspicacia que fluye libre debajo de este aparente páramo en el que vivimos. Si los conoces, no hace falta que te digamos mucho más. Si no los conoces, confía en nosotros y ven dispuesto a compartir un aperitivo divertido y estimulante que te dará qué pensar mientras hablamos de sus respectivos útlimos libros “La hoja del olmo no es perfecta” y “El dios ausente”.

Puedes reservar tu plaza para las actividades del viernes y del domingo en la librería o en este enlace

 

Los días raros

Los días raros
Ovidio Paredes
Trabe

Octavio vive en Oviedo. Tiene una vida de provincias que podría ser serena y apacible. Y aunque en realidad lo es, hay todo un mundo ahí afuera que lo aflige. Los días raros es un diario que encuentra en las cosas sencillas, en las pequeñas dificultades del día a día, su razón de ser.

La homosexualidad, las lecturas y el cine, la música, los recuerdos de haber trabajado en un librería, el anhelo por atrapar con palabras  las tardes de lluvia, como si sus gotas se deslizaran como una sonata de Satie en busca de un oído que le preste  atención, se desencadenan en estas reflexiones que cubren la primera mitad del año 2106.

Paredes despliega sensiblidad impresionista en cada trazo que esgrime. Sus comentarios por la enfermedad de su gata Francesca, la relación con su marido Íñigo, los paseos con su madre,  los cumpleañso familiares, las injusticias que ve en el mundo, las impertinencias de los otros y sus temores, las traiciones, generan empatía por la sencillez y la honestidad que respiran.

No hace falta leer muchas páginas para advertir el carácter hedonista del escritor asturiano, siempre al acecho de un asiento en una terraza con un buen libro y, a ser posible, con un vino o un gin tónic. En oposición, asoma la sombra de la depresión por la que pasó el autor, y las desventuras que una persona puede sufrir por su condición de homosexual en un ambiente opresivo.

El escritor también ejerce de crítico en diferentes medios. También de poeta, aunque eso es otra cosa. Por lo que las lecturas se suceden y se engarzan. Son ese paquebote que lo salvan del tedio, de la rutina, de las largas horas de los lunes al sol. Los comentarios de libros van de allá para acá, sin aparente orden ni control, más allá del buen gusto y de ese espíritu arbitrario y aventurero en el que todo librero, o lector abierto y sin prejuicios, se puede reconocer.

Mientras tenía entre mis manos  Los días raros, sentía la extrañeza de leer algo cercano pero a la vez muy diferente a aquello que ocurre en la gran ciudad. Me gustó especialmente el texto en el que visita las librerías de Madrid, con la esperanza de que en algún momento nombrase La Buena Vida entre sus incursiones literarias. No fue así. Pero tampoco importa porque la lectura se disfruta. Igual hay suerte  en la próxima entrega.

@cercodavid

 

 

Drogadictos

Drogadictos
VVAA
Demipage

La mesura no es la característica principal de los adictos a las drogas. Aunque demonizarlas es tan  alarmante como ponerlas en un pedestal. Aun así, en el uso, y no el en abuso, en educar, en informar, en poner los medios adecuados, está el equilibrio.

Lo explica muy bien Antonio Escohotado en Historia general de las drogas: la misma soga que sirve al escalador para coronar la montaña le sirve al suicida para ahorcarse, concederle el mérito de lo uno o echarle las culpas de lo otro a la soga es una insensatez.

De esta misma cita echa mano Juan Bonilla en uno de los 12 cuentos de los que consta este volumen que hace de la adición a las drogas su piedra angular. El escritor y poeta gaditano cuenta su experiencia con el MDMA en lo que parece un relato biográfico. El viaje -en la jerga- lo hace  mientras trabaja en Barcelona  para la mítica publicación Ajoblanco, dirigida por Pepe Ribas. El cuento se titula Entre dos aguas, para mi gusto uno de los relatos más conseguidos. El personaje de Bonilla encarna al que busca en las drogas la experiencia de lo nuevo, el placer, pero también el conocimiento. El miedo y la angustia a verse embarcado en un mal viaje lo lleva a ambrazarse en una experiencia grupal, guía incluído.

Aunque no todas las adicciones que  Drogadictos muestra están tan planeadas e intelectualizadas. En el caso de Carlos Velázquez, el autor de la Biblia Vaquera narra su idilio con la cocaína peruana, una de las mejores del mundo, según explica. Vibra el cuento en el empeño de mostrar la peripatética imagen del escritor -el cuento también está teñido de aparentes toques biográficos- fuera de sí. Velázquez derrama gracia y desparpajo, mientras sus vida se consume por la nariz.

Peor suerte corre el personaje de Richard Parra, destrozado física y mentalmente por los abusos de base. No es el caso de Irazoki, el poeta navarro escribe  con brevedad el placer familiar del cultivo y consumo de tabaco.

Lara Moreno cuenta el idilio con el opio con una niña cuando se instala junto a su novio en un edificio del extrarradio. O la arqueóloga que Marta Sanz pone en relación con el orfidal. Estas  son algunas de las narraciones que conforman este viacrucis de las adicciones.

Cierra este volumen un cuento de José Ovejero. El autor de La invención del amor (Alfaguara, 2013) deja a un lado las sustancias y  cuenta su experiencia con su insaciable necesidad de tener sexo. Ficción o no ficción, la droga sigue siendo un tema literario. De Baudelaire a Valle-Inclán pasando por Huxley y la Generación Beat se ha escrito sobre cómo el hombre ha buscado extraños caminos de evasión al que ahora se suman este puñado de historias.

@cercodavid

Knockemstiff

Knockemstiff
Donald Ray Pollock
Literatura Random House
Traducido por Javier Calvo

Si entras en  Knockemstiff,  hay algo que va a cambiar en tu percepción del mundo. Este nombre de difícil pronunciación no es sólo el título de un libro con un puñado de buenos cuentos, sino el pueblo donde nació y creció su autor, en algún lugar perdido de Ohio.
En Knockemstiff no hay salida ni esperanza. La crudeza con la que Ray Pollock retrata a los personajes, y el entorno en el que los echa a andar, es ese lugar en el nunca desearías crecer: un microcosmos salvaje, amoral, donde alcohol, drogas, violaciones son moneda de cambio.
El autor de El banquete celestial maneja una prosa sutil y contagiosa, con imágenes certeras, para describir la vida de estos declasados que se dejan reventar las costuras por el día a día.
El lumpen es tan literario que ha habido  escritores que han hecho libros con los despojos humanos. Esa es la línea de Ray Pollock. Aunque él  levanta las alfombras y saca de debajo de ellas lo que pocos se atreven.
Mientras leía estas historias me preguntaba qué es lo que tanto me fascinaba. Supongo que era poder asomarme a un mundo tan horrible, salir vivo de él,  perplejo, pero sin una gota de sangre en la camisa.

@cercodavid

Perdón

Perdón – Ida Hegazi Hoyer. Traducción de Cristina Gómez-Baggethun. Nórdica, 2017

‘Una historia de amor y desegaño’. Así reza la faja de la novela de Ida Hegazi Hoyer, ‘Perdón’ y, aunque pueda sonar a algo ya leído, no encontraremos en sus páginas una historia convencional.

El inicio nos da una pista de que lo que sigue no nos va a dejar indiferentes. Tras un apunte situado en la actualidad, comienza el relato de los hechos, que en este punto sí, puede parecer una historia más. Un enamoramiento a primera vista, un fogonazo que ciega a dos jóvenes, un inicio que podría ser el de la historia de amor perfecta, tantas veces idealizada, sobre todo por la joven que a sus 21 años cree ver en Sebastian al hombre perfecto. Tanto, que no tardan en irse a vivir juntos y empezar su historia en común.

Es aquí cuando empiezan a conocerse en medio de una rutina que extraña por su reto constante y su aislamiento del mundo. ‘Ya no hay ni un tú ni un yo’, se repiten como muestra de un amor que presume de incondicional, y dejan pasar los días con la boda en el horizonte. Pero cuando el enamoramiento empieza a recobrar la vista, asoma una nueva realidad, una realidad en la que aquella perfección resulta no ser más que una construcción del deseo. La confianza absoluta desaparece y surgen las dudas, las averiguaciones y los descubrimientos dolorosos.  Y todo se desborda.

Merece la pena acompañar a la joven pareja en su día a día y descubrir con ellos las rarezas de este amor.

Paula Fuertes

 

Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo

Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo – Chimamanda Ngozi Adichie – Traducción de Cruz Rodríguez Juiz – Literatura Random House

Después del manifiesto Todos deberíamos ser feministas, la escritora Nigeriana, que vive con un pie en Estados Unidos y otro en su país de origen, vuelve con otro libro breve. Esta vez de corte epistolar.
La autora de Americanah apela al sentido común, y, con la destreza de los que explican lo complejo de manera sencilla, da 15 sugerencias a su amiga Ijeawale, ahora que ha sido madre, con la intención de orientarla en la educación de su hija.
Muy brevemente, me gustaría señalar alguna de las ideas que Ngozi Adiche pone sobre la mesa para que ésta se las transmita a la pequeña Chizalum Adaora. Las sugerencias son extensibles al sexo masculino. Incluídos los adultos:
1-Sé una persona plena. Concédete espacio para fracasar.
2-El marido debería hacer todo lo que la biología le permite, que estodo menos amamantar.
3-No le digas a tu hija que debe hacer algo o dejar de hacer porque es una niña.
4-El bienestar de una mujer debe basarse en algo más que la benevolencia masculina.
5-Enséñale el amor por los libros.  La mejor manera es mediante el ejemplo.
6-Enséñale a cuestionar el lenguaje. El lenguaje es el depositario de nuestros prejuicios, creencias y presunciones.
7-Jamás hables del matrimonio como un logro. Un matrimonio puede ser feliz o desgraciado, pero no un logro.
8-Enséñala a ser sincera, amable, valiente, a decir lo que piensa. Enséñale a rechazar la obligación de gustar.
9-Dale un sentido de identidad. Enséñale a aceptar las partes  de la cultura que son bellas y a rechazar las que no lo son.
10-Si le gusta el maquillaje y la moda, bien. Pero si no déjala tranquila.
11-Enséñale que la biología es una materia interesante y fascinante, pero que no debe aceptarla como justificación de la norma social.
12-Aunque puede resultar embarazoso, háblale pronto de la sexualidad.
13-No es que tengas que ser su amiga, pero sí deberías ser una madre con la que poder hablar de todo.
14-La gente mentirosa y cruel  también son seres humanos y también merecen ser tratados con dignidad.
15-Háblale de la diferencia, porque la diferencia es la realidad de nuestro mundo.

@cercodavid

Canción dulce

Canción dulce
Leila Slimani
Traducción del francés de Malika Embarek López
Cabaret Voltaire, 2017

Con la estructura de un thriller psicológico, Slimani realiza un relato convincente de las emociones ocultas detrás de la vida moderna urbanita. La pobreza absoluta, casi la esclavitud de los trabajadores domésticos conviviendo con las alegrías y miserias de una clase media profesional.
Un retrato sin buenos ni malos, en los que las mejores páginas son las dedicadas a la soledad emocional de la vida urbanita más costumbrista, y la mayor delicadeza la encontramos en la descripción de los pequeños gestos de la vida cotidiana y de nuestras relaciones con los demás.
Inquietante por cotidiana, la vida de los personajes de Slimani no puede ocultar que lo trágico no es la violencia, por eso la antepone al relato, sino cada día tal y como la viven.
Una escritora con una mirada penetrante que ganó con esta novela el prestigioso Goncourt en 2016.

Manual de exilio

Manual de exilio
Velibor Colic
Traducido del francés por Laura Salas Rodríguez
Periférica, 2017

Entre el portal de mi casa y la boca del metro, cada día, cuatro veces al día, me cruzo con grupos de adultos sentados bebiendo vino o cerveza desde buena mañana. Todos ellos hablan en idiomas extranjeros y salen de los albergues de acogida cada mañana para dejar pasar el tiempo. Leyendo este magnífico libro de Colic, me pregunto cuántos escritores estoy dejando de conocer por no unirme al grupo. Porque aquí en la librería, todos parecen muy formalitos, pero alguno como él habrá pasado temporadas en la calle, sin rumbo, a punto de perder la cabeza, solo unido a la razón por el deseo y la fuerza interna de querer ser escritor, de serlo.

Conocimos las peripecias de Velibor Colic a través de su novela “Los bosnios” donde nos contaba cómo abandona todo para ser reclutado como soldado en la guerra que destruirá su juventud, su familia, su casa, su ciudad, su país y el sueño de una Europa en la que algo así, no podía pasar, y en la que desde hace años no dejan de pasar cosas que nunca podían pasar, recordándonos otros tiempo en los que la actualidad dejaba solo el rumor de “esto aquí no puede pasar”, hasta que pasó.

Pero este no es un libro testimonio, que lo es. Sobre todo los dos primeros tercios del libro tienen una prosa emotiva, en la que no sobra nada, que nos introduce en una vida de exiliado a la espera de la concesión del asilo político, mientras los días caen como losas que solo el alcohol y una llama en la que nunca deja de arder la literatura logran mitigar, en un tiempo en el que obligamos a las personas a dejar de serlo, porque no poseen derechos, futuro ni forma de hacerse  con las riendas de sus vidas. Y, en el fondo, todo el libro es un canto de amor a la literatura, como herramienta para contarnos la vida, asidero para una realidad imposible de comprender, i-n-a-g-u-a-n-t-a-b-l-e.

“Manual de exilio” nos conecta con las personas detrás de las sombras sin rostro de la calle, de los telediarios. Pero no lo hace con una llamada a la lástima n a la condescendencia, sino con un relato de pelea sorda por mantenerse cuerdo, de un escritor exiliado, de un exiliado escritor. Bienvenido a la Europa de los derechos y de los sueños.