La piedra oscura

La piedra oscura
Alberto Conejero
Ediciones Antígona

En el año 2015 se estrenó La piedra oscura, una obra de Alberto Conejero dirigida por Pablo Messiez, con Daniel Grao y Nacho Sánchez. Yo no la vi, pero me acuerdo de que mucha gente me hablaba de ella. Todo el mundo salía muy impresionado y me contaban que se habían emocionado mucho, o que se habían quedado en shock al acabar, decían que el texto era increíble…

Y ahora pienso “¿por qué no fui a verla?”. Y seguramente fue porque cuando todo el mundo habla tan bien de una cosa, cuando todas las opiniones son buenas, se me quitan un poco las ganas de ir. Es una tontería, sé que no tienen mucho sentido, pero es algo que me pasa. Y bueno, acabé perdiéndome la obra, que intuyo, después de haberla leído, que me habría gustado mucho.

El año pasado se editó Teatro 2010 – 2015 de Alberto Conejero (Ediciones Antígona, 2017), y cuando encontré el libro pensé que era la oportunidad perfecta para leer esta obra, y ya de paso alguna otra. Me di cuenta de que no tenía ni idea de sobre qué trataba la obra. Empecé a ver cosas sobre Federico García Lorca y Rafael Rodríguez Rapún (que además es el personaje protagonista de la función) y tuve que cambiar toda mi predisposición ante lo que iba a leer. Cuando empiezas a leer un texto cuyo fundamento es un hecho que pasó de verdad, y las personas de las que habla vivieron no hace tanto tiempo, algo cambia.

La piedra oscura ficciona los últimos días de vida de Rafael Rodríguez Rapún. Digo ficciona, porque sitúa a este personaje en una cárcel cerca de Santander, vigilado por un soldado jovencísimo, y eso no ocurrió así. Pero todo de lo que hablan es verídico, o al menos intenta acercarse lo máximo posible a lo que ocurrió de verdad entre Federico García Lorca y Rapún.

Antes de la obra hay unas breves “Notas del autor” donde se cuenta un poco el trabajo de investigación que hizo para saber más sobre esta relación, pero sobre todo para saber más sobre Rafael. La obra está dedicada a Tomás Rodríguez Rapún, su hermano.

Justo hace un par de meses fui a ver Leyendo Lorca de Irene Escolar y el monólogo acaba hablando de ellos dos. Sobre todo hacía hincapié en Rafael, en cómo le afectó la muerte de Federico y en su último año de vida. Murió exactamente un año más tarde que Lorca, el 18 de agosto de 1937, en el frente en Santander. A los pocos días cayó la ciudad en manos de los franquistas.

La piedra oscura es una obra triste, desde el primer momento sabes cómo va a terminar. Sabes que Rafael va a morir porque sabes que murió, y sabes que eso no se va a cambiar, no se va a ficcionar. Pero al mismo tiempo hay algo de canto a la vida y al amor.

Sólo hay dos personajes, Rafael y Sebastián, un soldado del bando fascista de diecisiete años que sueña con ser músico. A lo largo de la obra, su relación va evolucionando de una manera muy delicada. Acaban existiendo una comunicación entre ellos Es un poco previsible porque sabes que va a llegar ese momento en que se perdonen mutuamente, se comprendan, pero también es necesario. Como lectora me pasó, que desde el principio estaba a favor de los dos personajes, y eso te coloca en un lugar extraño, porque aparentemente están en “bandos” contrarios. Y si gana uno, el otro pierde. Pero no es así, realmente ninguno gana. Nadie ganó.

Cuando Rafael le cuenta a Sebastián su relación con Federico, es muy bonito ver cómo intenta que le entienda, y a la vez él mismo se va dando cuenta de cosas, que también él empieza a entender. Es interesante porque ninguno de los dos personajes tiene nada claro. Se contradicen a sí mismos todo el tiempo a lo largo de la función. Van cambiando de opinión, o descubren opiniones que al principio de la obra ni siquiera tenían. Son personajes muy complejos y están muy bien dibujados. Nunca les acabas de entender del todo, no te dan las respuestas

Cuando pensaba en qué escribir en esta reseña, lo único que tenía más o menos claro era que quería hablar del mar. Quería hablar de la presencia que tiene, de la fuerza, de su sonido. Es un elemento tan importante en la obra que es casi como su banda sonora. O como un tercer personaje. Está siempre ahí. Su proximidad coloca a los personajes en un lugar, les rodea de una atmósfera muy clara y determinada, “el mar que se lo traga todo…la certeza de lo inmenso” (Siete cartas para Alberto de Alejandro Tantanian).

Además de La piedra oscura, en esta edición también están incluídas las obras Cliff/Acantilado, Ushuaia, Todas las noches de un día y La melancolía de las jirafas.

Violeta Bahía

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