La casa

rocaLa casa
Paco Roca – Astiberri

La muerte del padre es un tema universal y recurrente en la literatura. Hace poco, el escritor noruego, Karl Ove Knausgard, inauguraba su sexalogía con la narración de la relación que mantenía con su progenitor, muerte de este incluida.  No es más que uno de tantos ejemplos. En los clubes de lectura de La Buena Vida también se ha tratado esta figura, modelo icónico, héroe o desgracia que a veces padecen hijos y familia más cercana.

En La casa, el autor se acerca al padre sin asperezas, más bien expectante, en busca de un hombre con el que apenas le unía el vínculo de sangre. Pero conforme alumbra rincones de la casa de campo de la que se puede ver el mar, retira muebles, limpia el jardín y poda los árboles, el protagonista recupera los recuerdos olvidados con el paso del tiempo. Roca desentraña la vida de su familia y con ella la suya y la de su padre, un hombre de clase trabajadora que busca sacar la familia adelante.

Paco Roca recupera una época con la que el lector conecta de inmediato, y empatiza. Recupera el pasado difuso en el que reaparece su padre. Representa  las decisiones que tiene que tomar la familia con la casa, fruto del auge económico que vivió España décadas atrás, cuando el padre ha fallecido. Dibujando a su propia familia, el autor de Arrugas (2008, Astiberri) hace un retrato de la sociedad española, de las relaciones entre los hermanos, de las confusiones, de los silencios, de los reproches, del paso del tiempo y de la memoria.

La casa es una novela gráfica conmovedora y sencilla. Sencilla por ser un esbozo de la clase media -trabajadora- española, con sus conflictos del día a día, su huerto de melones y de patatas, sus diferencias generacionales y sus aspiraciones de clase. Y conmovedora por ser un reflejo artístico y certero de esa realidad.

@cercodavid

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1 Comment

  1. Encontré por casualidad este libro, sin buscarlo, como suele pasar con las mejores cosas. Es verdad que había leído antes Arrugas y me vi reflejada en la historia (mi madre vivió con el Alzheimer diez años y mi padre y nosotras tres también. La diferencia es que mi madre no fue a una residencia sino que la cuidamos entre todos hasta el final).
    Y claro, leo La Casa y no puedo dejar de ser un personaje más de esta maravillosa novela gráfica. Ahora hace justo un año que mis padres fallecieron casi juntos, solo con quince días de diferencia . Para nuestra sorpresa mi padre, que nunca se quejó de nada y todo fue amor para mi madre, se fue antes sin que nadie lo esperásemos . Nunca sabremos si ella se dio cuenta y no pudo soportarlo.
    Mis padres también eran de un pueblo y marcharon a la gran ciudad a trabajar en lis años cincuenta. Y ellos también se hicieron una casa allí cuando se jubilar on. Nosotras somos también tres como los tres hermanos de la novela. Y nosotras también estamos de acuerdo en hacer que La Casa siga siendo un lugar donde encontrarnos pero también un lugar donde encontrarlos a ellos porque estàn en todos los rincones.
    Nosotras también hemos empezado algunas pequeñas obras en el jardín. Supongo que podéis entender por qué me ha emocionado tanto este sencillo texto. Porque habla de mi historia. Gracias, Paco Roca.

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