Una chica en invierno

Una chica en invierno

Philip Larkin – Impedimenta

En La Buena Vida tenemos debilidad por Larkin. Su ‘Poesía reunida’ dura en la estantería lo que tarda alguien en pedirnos un libro especial: su poesía sencilla tiene la melancolía necesaria para que sea uno de nuestros poetas favoritos. Por eso cuando Impedimenta anunció que iba a publicar ‘Una chica en invierno’ nos frotábamos las manos como si necesitáramos mitones.

La segunda y última novela de Philip Larkin es la historia de Katherine, una joven bibliotecaria que vive en Inglaterra tras huir de un misterioso país azotado por la Segunda Guerra Mundial. En una ciudad de provincias inglesa, Katherine tiene que enfrentarse a un frío sábado de invierno. Su situación de extranjera y el funcionariado de la biblioteca se convierten en su principal quebradero de cabeza, hasta que descubre una carta con voces del pasado. Será esta misiva la que despierte sus recuerdos de un verano luminoso en la misma Inglaterra, esta vez sin frío ni guerra y con la magia del amor.

Como si esta novela fuera un reflejo de su propia vida, Larkin concibió ‘Una chica en invierno’ como su novela de madurez: un momento en el que hay que construirse una coraza contra el dolor del tiempo y donde la soledad, ese lugar inóspito que tiene tan poco atractivo, tiene que transformarse en un hogar. Como Larkin cuando estaba escribiendo esta novela (tenía 22 años y empezó a trabajar en una biblioteca pequeña y gris de provincias), Katherine se enfrenta al momento con menos esperanzas de su vida, por mucho que el pasado atesore recuerdos de paz y futuros mejores.

Pero ‘Una chica en invierno’ no es solo una novela sobre hacerse mayor y dejar que el frío llegue a los huesos: Larkin creía que los poemas largos debían ser en realidad novelas y, como confesó en una entrevista en ‘The Paris Review’, para él esta novela era un largo poema. El libro está lleno de colores que transforman sus páginas, consigue que una visita al dentista deje en la boca un sabor a sangre o que el viaje en barco hasta los acantilados de Dover llene la cara de gotas saladas. La nieve es una fuerza poética que todo lo cubre y ensucia y no podemos conocer más que el instante de la protagonista, cuyo origen y pesadillas son reflejos del horror.
Un libro que se recorre con manos frías, con una enorme ventana a un mundo inglés distante pero transformado en un lugar familiar. ‘Una chica en invierno’ deja misterios sin desvelar para que Katherine continúe su historia en nuestras vidas, justo cuando empieza a anochecer y necesitamos a alguien en el que reflejarnos.
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