Espejo de sombras

cubierta_diario.inddEspejo de sombras – Felicidad Blanc – Cabaret Voltaire
Llegaba envuelta en un aura de frialdad y misterio. Altiva, como si el barro del mundo nunca la fuera a manchar. Educación pétrea y voz intensa, aunque al fondo de su imagen se pudiera vislumbrar el rictus de la mujer abnegada a la que le han vencido las miserias de la vida. Así se deja ver Felicidad Blanc y Bergnec de las Casas en El desencanto (1976), la película documental que retrata la trastienda de la familia de los Panero, más de una década después de la muerte del poeta Leopoldo Panero.


Espejo de sombras
(1978) viene a ser la respuesta de Felicidad a este documental que, aunque dirijido por Jaime Chávarri, fue idea original de Michi Panero, el menor de la saga. Ahora es rescatado por la editorial Cabaret Voltaire, con el mismo prólogo de Natividad Massanés, profesora de la North Carolina University que, además, transcribió y editó  las conversaciones que dan forma a este libro de aristas melancólicas.

Felicidad Blanc es una niña triste de la alta burguesía madrileña que deviene en una Greta Garbo en su juventud. Es deportista, tiene buenas relaciones, muchos novios y es lectora ávida e inteligente. Primero en la Gran Vía y después en el palacete de la calle Manuel Silvela, Blanc disfruta de una vida acomodada y siente el amor paternal, médico que medra y dispensa a su familia todo tipo de comodidades. Pero a Blanc, como a tantos otros, se le acaba la juventud con la Guerra Civil. Llegan el frío, el hambre y la muerte, como un regalo envenenado, al perder a su hermano Luis luchando en el bando republicano.

Al finalizar la contienda conoce al poeta Leopoldo Panero. El noviazgo anunciaba un amor amargo, a pesar de ello hubo matrimonio y tres hijos con los que bregar. Pero fue Leopoldo María, años depués de la muerte de su padre, el que la hizo transitar por caminos inimaginables. La adicción a las drogas, así como su oposición al franquismo del hijo mediano, llevó a esta mujer de talante austero por un via crucis de cárceles y psiquiátricos.

Espejo de sombras son las memorias tremendas de una mujer que dejó escapar su talento para ser esposa ejemplar y madre eficiente. Blanc sintió hondamente la poesía y se enamoró de Luis Cernuda, entre otros. También publicó cuentos en las revistas de la época, aunque desistió en el intento de buscar la felicidad en la escritura. Para completar la historia trágica de la familia Panero y de una España empozoñada, mencionaría el libro publicado recientemente por el  poeta Luis Antonio de Villena,  Lúcidos bordes de abismo. Memoria personal de los Panero, como buen complemento a estas estas memorias que ya tienen su espacio en la mesa de novedades de La Buena Vida.
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