Lo contrario a la soledad

Lo contrario a la soledadLo contrario a la soledad
Marina Keegan – Alpha Decay

La juventud es siempre un punto flaco para lanzarse a escribir: es difícil conseguir que tomen en serio tus palabras, que consideren tus pasos como algo firme y lo más probable es que te tomen antes como una voz de tu generación que como la tuya propia.

Lo contrario a la soledad resume la trayectoria narrativa de Keegan, sus relatos, ensayos y el discurso que leyó cuando se graduó en Yale y que da título al líbro. Un texto que defiende la pasión, las ideas y la capacidad de poder cambiarlo todo a los 21 años. Un discurso que se convirtió en viral a partir de su muerte en un accidente de tráfico, justo cuando en el horizonte estaba su futuro en el New Yorker .

A lo largo de los distintos textos, Keegan se adentra en temas típicos de su edad: el amor frustrado, los cambios que suponen empezar la universidad y la inevitable distancia con la familia. Pero el poder de su prosa es conseguir un tono único que transmite pasión y ganas de vivir aprovechando todo lo que puede brindar cada momento, que aspira siempre a conseguir algo que sea aún mejor.

Keegan tenía una fuerte consciencia política y vital, se replanteaba constantemente cuáles eran los sueños que había que seguir, cómo se puede tener consciencia de uno mismo sin perder las ganas de disfrutar. Por eso rechazaba firmemente la opción de trabajar para el sistema financiero, una de las principales salidas laborales en Estados Unidos: defendía la obligación de sacar el máximo provecho a las propias capacidades, aspirar a crear, a realizar algo real y no sumergirse en el fantasma de Wall Street.

Keegan lo tenía todo: era vitalista, talentosa, escribía teatro y actuaba, trabajaba en Ocuppy Wall Street y trabajaba mano a mano con Harold Bloom durante sus últimos años en Yale. Sabía dar lo mejor de sí misma sin dejar de disfrutar de la vida, de preguntarse cosas y mantener la firme decisión de ser escritora.

En La Buena Vida nos gustan mucho las palabras, pero como Marina no hemos encontrado cómo llamar a lo contrario a la soledad, esa sensación que nos llena en las noches frías y nos hace creer que los libros son los nudos que forman una red de compañía.

Pilar Torres

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