Los traviesos

Los traviesosLos traviesos – Marion Fayolle – Nórdica cómic
Hace años le hice una foto a una novia que tuve. Coloqué la boca de un  vaso sobre su pecho y lo fotografié por la parte baja, lo que se conoce como el culo del vaso. No fue un juego erótico, si no más bien un simulacro artístico. Después manipulé la luz de la fotografía; más que un pecho acogido suavemente por el borde del cristal, aquello se parecía  a un estilizado huevo frito. La areola como yema, la blanca carne emulaba  la clara. Cuento esta intimidad lejana porque es lo primero que  me ha venido a la mente al ver las ilustraciones de Los traviesos.

Marion Fayolle ve un caracol o un toro, un lápiz, una vela, una espada o un pájaro donde todos ven una polla. Vivimos en la cultura del falo, diría un freudiano. Es la magia de saber mirar, de  mirar de manera distinta. También esta fancesa, con gafas surrealista, ve faros, helados, globos y cuencos de leche donde otros sólo ven tetas.

La artista francesa dibuja a sus personajes como si estos vinieran del parque o fueran a darse un baño: discretos, cansados o plácidos, sin esa carga emocional a la que no tienen acostumbrados otros dibujantes. Éstos parecen estar en jauja. Y sin duda  son algo asexuados. Su expresión es lo de menos, lo mismo da que los estén asesinando o les estén haciendo una mamada. Lo que importa es descontextualizar y contextualizar los objetos que forman parte del dibujo.   Casi podrían caer en manos de un niño sin que este sintiera la menor extrañeza.

Pero no es sólo lo que la ilustradora intercambia, sino que crea una escena propicia para que la vagina -por ejemplo-, que ella muestra como un espléndido ramo de flores, no sea una mera gracieta, sino que tenga un sentido dentro del marco. Si el hombre tiene como polla un caracol, que mejor que una lechuga para representar el coño de la fémina. Y con ello el deseo, la atracción.

Este pequeño libro, de la sección de cómic de La Buena Vida, ofrece risas, sorpresas y algo de poesía. Es difícil que escandilece, porque la mirada de de Fayolle no es de las que busca que nadie se eche la mano a la boca, sino que piense y se divierta. Para Fayolle la sexualidad no sólo es reproducción y placer, también es reflexión.

David García

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