La constelación del Perro

La constelación del Perro
Peter Heller – Blackie Books

Un virus tipo gripe aviar o ébola, se ha llevado por delante al 99% de la población. ¿A que no apetece seguir leyendo?

Dos tipos sobreviven aislados vigilando continuamente que no les asalten grupos de infectados en busca de comida y armas. Pues no mejora.

Y para colmo, uno de ellos es un loco de las armas y el otro un romántico empedernido que vive abrazado a su perro con los recuerdos de su mujer y su hija. ¡Madre mía!

Mientras leía este libro me pasaban cosas. Me ponía cada día por la mañana las botas de invierno y me veía algo así como un vaquero del oeste que empieza el día apagando el fuego del campamento y no sabe cuántas horas va a durar, qué peligros le acechan, cuántos tarados van a intentar joderle.

Pero durante el día avanzaba, me veía recordando la historia de La constelación del Perro y no podía dejar de esperar con ansia que surgiera un momento para seguir leyendo.

Todo lo dicho sobre la novela no es más que el decorado. Como en las buenas novelas policíacas, el crimen es simplemente algo que les sucede a unos personajes que te interesan, a los que les pasan cosas que te une a ellos, que te interesa, por los te genera empatía.

Lo cierto es que Peter Heller nos lleva a un mundo que tiene que ver mucho con el nuestro, en el que deseamos la soledad y nos es imposible vivir sin los otros, donde el otro es una amenaza pero, al mismo tiempo, es la principal razón para vivir.

Y lo hace con una prosa ágil, en la que mezcla la narración, con la ensoñación y una introspección que deja las mejores perlas del libro.

La percepción del tiempo y de la soledad se hace en esta novela muy real. Cómo nos pasamos la vida esperando, cómo lo mejor de ella nos sucede muchas veces en la espera de algo que, cuando llega, no cambia sustancialmente nada ni justifica que dejáramos de vivir el momento.

Una lectura diferente más que entretenida para todas las edades, que no te trata como a un idiota, aunque podría ser leída por jóvenes con ganas de pensar que no encontrarán más violencia o sexo que en una película americana de sábado por la tarde, que disfrutarás mientras llegas a la noche solo pensando en descalzarte y disfrutar de haber sobrevivido a otro interminable día.

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