Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar pero debes saber que ya no hay río ni llanto

Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar pero debes saber que ya no hay río ni llanto-Jorge Humberto Chávez-Fondo Cultura Económica.Rio-Bravo.-Chávez
Desde México suelen llegan noticias espeluznantes. Las menos trágicas, a veces, se quedan en la frontera, para consumo interno, como si los medios de comunicación no aceptaran en su agenda ciertas buenas noticias. Es el caso de este poemario, Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2013, que sólo leer el título sobrecoge y anuncia qué es lo que vamos a encontrar entre sus páginas.
(…) ese mismo día llegó la palabra masacre: significaban trescientos
estudiantes abaleados de pronto en la plaza (…) 22
Dividido en 4 partes, el poemario refleja  la violencia a la que está siendo sometida la sociedad mexicana. Humberto Chávez levanta la voz y traza una crónica poética de una realidad que sangra. El paisaje es fundamental, el río Bravo, Ciudad Juarez -con sus tétricas historias colgando del imaginario occidental-, El Paso del Norte, San Luis de Potosí, la frontera con Estados Unidos, Denver, el desierto, el sol mordiendo los días, la carretera que parece conducirte al fin de la existencia.
Pasa el tráiler tijereando el aire de la noche junto a mí (…) 60
Mi afán de vivir está en el automóvil que llevo a la autopista (…) 69
Conforme el lector avanza en la lectura, las imágenes se levantan sobre las páginas con más fuerza. Se reafirman, entre la polvareda del desierto y las ignominias de las que es capaz el hombre. Hay un equlibrio entre la mirada que observa y la crudeza de lo observado. En ese punto inexacto, en medio de ese universo indecible, se encuentra el poeta, buscando las palabras que le faltan a la realidad -la realidad no espera, pero acepta que el hombre le coloque las palabras más exactas a la materia que supura.
Ahora creo que podría enumerar los pasos que en busca de ti dejaron
su impronta en el jardín si es que tuviste alguno
 
o medir los soles de tu desanimo venciendo lentamente la madera
la chapa las bisagras de tu puerta
 
gotas por completo ajenas a esa llovizna eterna de ti tocando
sus aburridos atabales en el tejado de tu casa(…) 52
A pesar de la crudeza de sus versos, Humberto Chávez ha poetizado la tragedia de un pueblo con el marchamo de un lirismo amargo y polvoriento, donde el amor se cuela, reluce en algún momento, lenifica las asperezas del entorno. Un canto amargo en el que el poeta se bate con imágenes, ante la imposiblidad de los actos.
Busco un lugar para mi taza de café en la mesa atiborrada de libros
mientras ella duerme aún en la recámara contigua (…) 76

David García

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