El capital en el siglo XXI

JpegEl capital en el siglo XXI
Thomas Piketty – Fondo de Cultura Económica

Con mucho, el libro más esperado del año. Cada uno de los afluentes del río de tinta que ha provocado este libro ha resultado una razón para esperar su traducción.

Ha sido Krugman uno de sus más enardecidos defensores, fundamentalmente, porque comparte con él la lucha contra los mantras de la mentira. Son algo así como el Richard Dawkins de la economía.

En concreto Krugman escribía sobre el nuevo libro del economista francés Thomas Piketty, El capital en el siglo XXI, diciendo que, en su opinión, “es un prodigio de honestidad. Otros libros de economía han sido éxitos de ventas, pero, a diferencia de la mayoría de ellos, la contribución de Piketty contiene una erudición auténtica que puede hacer cambiar la retórica. Y los conservadores están aterrorizados.”

Piketty, decía Krugman en el artículo, “no es ni mucho menos el primer economista en señalar que estamos sufriendo un pronunciado aumento de la desigualdad, y ni siquiera en recalcar el contraste entre el lento crecimiento de los ingresos de la mayoría de la población y el espectacular ascenso de las rentas de las clases altas. Es cierto que Piketty y sus compañeros han añadido una buena dosis de profundidad histórica a nuestros conocimientos, y demostrado que, efectivamente, vivimos una nueva edad dorada. Pero eso hace ya tiempo que lo sabíamos. No, la auténtica novedad de El capital es la manera en que echa por tierra el más preciado de los mitos conservadores: el empeño en que vivimos en una meritocracia en la que las grandes fortunas se ganan y son merecidas.”

Y añadía: “Con todo, ha sido impresionante ver a los conservadores, uno tras otro, acusar a Piketty de marxista. Incluso Pethokoukis, que es más refinado que los demás, dice de El capital que es una obra de “marxismo blando”, lo cual solo tiene sentido si la simple mención de la desigualdad de riqueza te convierte en un marxista. (Y a lo mejor así es como lo ven ellos. Hace poco, el exsenador Rick Santorum calificó el término “clase media” de “jerga marxista”, porque, ya saben, en Estados Unidos no tenemos clases sociales).”

Y finalmente, con ese estilo tan suyo de quien sabe que cualquiera que tire de hemeroteca y relea sus artículos de hace años, verá confirmadas sus opiniones por la fatídica realidad, decía: “Ahora bien, el hecho de que sea evidente que los apologistas de los oligarcas estadounidenses carecen de argumentos coherentes no significa que estén desaparecidos políticamente. El dinero sigue teniendo voz; de hecho, gracias en parte al Tribunal Supremo presidido por John G. Roberts, su voz suena más fuerte que nunca. Aun así, las ideas también son importantes, ya que dan forma a la manera en que nos referimos a la sociedad y, en último término, a nuestros actos. Y el pánico a Piketty muestra que a la derecha se le han acabado las ideas.”

No creo que haya mejor forma de exponer por qué este libro es importante, en la época de los argumentarios y del robo más importante que estamos sufriendo: el del significado de las palabras.

Para leer todo el ar´ticulo de Kugman sobre este libro

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