El secreto de Joe Gould

El secreto de Joe Gould Joseph Mitchell – Anagrama

Hace unos años leí un artículo escrito por Rodrigo Fresán, en una publicación argentina, en el que hablaba sobre un cronista, un ‘periodista de raza’ -esa imagen tan manida-, que se había recorrido Nueva York entrevistando a tipos raros y anónimos. Formaba parte de la redacción de The New Yorker y, de un día para otro, desapareció. Se llamaba Joseph Mitchell. No recuerdo cómo llegué hasta aquel artículo sobre el entomólogo de los bajos fondos de la Gran Manzana, la cosa es que me cautivó el personaje. Varios días después, intenté recordar el nombre del periodista norteamericano, pero no lo recordaba y tampoco fui capaz de encontrar el artículo de Fresán. Un día por otro, aquello se fue sepultando por otros libros, otros intereses, otros quehaceres. Aquello dejó cierto poso en mi, una especie de halo romántico e idealizado de lo que debe ser un periodista.

Con aquellas coordenadas que me dio el artículo, me tiré a la calle e hice algunas entrevistas a tipos raros que fui publicando esporádicamente en algunos medios digitales.

La cuestión es que hace unos días me encontré entre las novedades El secreto de Joe Gould. Fue un fogonazo. De nuevo lo tenía frente a mí. En este libro, lo el lector encontrará es el perfil que Mitchell publicó en el New Yorker en 1942 sobre Joe Gould. Lo tituló El profesor gaviota. Es un retrato periodístico que muestra a un tipo raro que deambula por Greenwich Village y al que todos conocen. Se puede decir que Gould es el prototipo de bohemio, entendiendo a éstos como individuos, pobres y borrachos con alguna aspiración artística. En la segunda parte, el redactor de el New Yorker relata cómo sucedió todo, cómo lo conoció, cómo lo contactó y cómo fue el proceso de creación y post creación del perfil. Mitchell también nos  cuenta cómo Gould lleva años consagrado a la Historia oral, el libro más ambicioso que jamás nadie haya escrito. Un tocho de más 8 millones de palabras que el bohemio va repartiendo en casa de amigos, y no tan amigos, por miedo a extraviarlo. Gould es un personaje fascinante e insoportable, un pedigüeño, un egocéntrico marginal y problemático. Mitchell lo va a conocer a fondo, va a padecer sus caprichos y sablazos, y lo va a ayudar. Pero este bohemio, amigo de Cummings y conocido de Ezra Pound, tiene un secreto. De ello trata esta alucinante crónica. David García

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