Día 15: Terminal de carga

Talgo, escrita por Vassilis Alexakis en 1980 en griego y que acaba de publicar en castellano y catalán la editorial Alrevés, es la revisión de una ausencia, la de Gregoris en Eleni, en su diario. Una novela que mide la distancia que separa Atenas (la ciudad de ella) de París (donde reside él), los kilómetros que hacen imposible el amor que encontraron en Barcelona y que no pueden olvidar. Ella por la frustración que le produce la vida que no lleva. Él por la tristeza añadida de sentirse extranjero en todos los sitios.

Hay viajes en los que llegan las maletas a su destino, no sus dueños, que se pierden, a conciencia, porque se niegan a abandonar la terminal de carga de “esto no es una despedida, mantendremos el contacto, ha sido maravilloso. Lo recordaremos siempre”. Y luego llega el tren. Todos hemos visto de alguna manera Doctor Zhivago.

Novela sobre el amor y su poder transformador.

Trayecto literario corto pero intenso. Un buen expreso.

Durante una temporada nos dio por querer ir vestidos con monos de mecánico. Nunca hicimos nada por satisfacer ese deseo.

Luego nos atrajo la idea de despachar con delantal. Esto prosperó un poco más. Lo usamos a ratos. Como buenos tenderos, de tiros largos por sus chacinas.

Ahora hemos caído en la cuenta de que en la lista de “cosas por hacer en la mudanza”, aparte del desmontaje y montaje, de las obras de reforma y adaptación, de las licencias, la iluminación, el sistema informático y la alarma, se nos había pasado darle una vuelta a lo de la uniformidad.

Desde luego es más cómodo. No para ganar tiempo, porque ninguno de los miembros del equipo de La Buena Vida nos dejamos preparada la ropa con antelación horas antes de venir a trabajar. Seamos francos, eso no ocurre, solemos perder las horas de otro modo, pero eso de llevar algo distintivo e igual para todos podría estar bien.

Con lo difícil que se lo están poniendo a la cultura y a las empresas relacionadas con ella, empezamos a pensar si habrá que pedir permiso -uno nuevo, otro más-, si llevar uniforme en una librería tendrá que pasar alguna (des)calificación por géneros, por poner un caso.

En este sentido, tenemos que reconocer que nos preocupan los rombos, cómo insertarlos en la ropa seleccionada, o si, concedido el permiso, llevemos lo que llevemos, tenemos que plantificarnos los rombos como parches sobre los ojos. Si eso es así, si por ser librería nos tocaran dos, no nos quedaría más remedio que colocar una campanita en la puerta, que nos avisara de la entrada de los visitantes al recinto.

Quizá -no hay que dejar ningún cabo suelto-, con las primeras piedras de Eurovegas ya puestas, al menos en la Seguridad Social, en vez de rombos nos obliguen a llevar picas o un trébol. Descartamos lo del diamante porque los supervisores ya saben que las librerías no son negocio. A priori, o cambian mucho las cosas, o que cada uno siga viniendo con lo que quiera. A ver si nos van a confundir con crupiers y algunos clientes intentan pagarnos los libros con fichas.

Todos aquellos que se quedaron impresionados con Celebración, deberían pasarse mañana martes 23 de julio, a las 22.10 horas, por la sala 1 de la Filmoteca a ver  Cuando un hombre vuelve a casa (2007), una película menor de Thomas Vinterberg,  que pese a intentar hacerla cómica, vuelve sobre sus dogmas habituales: las relaciones complicadas a tres bandas: la familia, el amor y la infancia.

¿Te abruman las librerías que también venden discos, películas, cuadernos o entradas?

¿Crees que la diversificación quita intensidad a la lectura o la hace más atractiva?

Debate con nosotros.

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2 pensamientos en “Día 15: Terminal de carga”

  1. Sin uniforme.
    Podrían hacerse unas chartelas para prenderlas en la ropa a la altura del corazón con el logo de la librería y un texto como
    Librero de guardia – Si me necesitas, silba – Librero de cabecera – etc
    Como nos dará envidia, habrá que hacer otras -más pequeñas, eso sí- que digan ´Soy cliente de la Buena Vida´ (¿quitamos ´soy´?)
    El doble sentido mola así que las compraríamos y nos convertiríamos en publicidad móvil.

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