La banda de la tenaza

La banda de la tenaza
Edward Abbey – Berenice

El barbas y yo lo llevábamos pensando mucho tiempo. Esta ciudad, este país, nos estaba agobiando, ya no había sitio para la belleza. Un día, en la barra de la librería , lo comentamos entre cervezas con una clienta, muy lectora, y con una pareja de abogados forrados vecinos. Casi sin acordar nada, teníamos un plan. No podíamos seguir dejando que nuestras calles fueran conquistadas únicamente por grandes cadenas de ropa “made in china”, que las mejores esquinas las ocuparan las tiendas de llaveros y bufandas de la selección de fútbol; que echaran a nuestros mejores restaurantes, agobiados con los alquileres, para implantar sus cadenas o locales sin cocina donde solo se emplataba la comida traída en latas o bandejas industriales… Habían quitado los árboles de nuestras plazas, y los bancos cómodos de madera, los había puesto en los cruces de las corrientes de aire o bajo el sol abrasante de Madrid. Todos estábamos de acuerdo, y el 15M no nos valía de nada. Decidimos pasar a la acción.

Financiados por nuestros generosos amigos abogados, aburridos de defender a todos los pederastas y estafadores de guante blanco, pasamos a la acción. En la primera semana, no quedaba un solo cajero automático funcionando en 1 km a la redonda; todos los parquímetros estaban fuera de uso porque les habíamos inyectado un efectivo líquido abrasante y, el barbas y nuestra clienta, con monos de trabajo del ayuntamiento, habían colocado bancos preciosos y macetas con arbustos en todos los rincones de las plazas, en cada calle ancha.

No tardaron en pillarnos, sobre todo porque mi mujer se dio la vuelta en la cama y me caí al suelo, pensando que estaba descendiendo de algún tejado bajo para una nueva acción guerrillera. El golpe me recordó que lo que estaba leyendo era La banda de la tenaza, con las maravillosas ilustraciones de Robert Crumb. Era el libro perfecto para tiempos irritados, para calmar las ganas de dejar a un lado la paciencia, para disfrutar como de una vieja película del oeste y, entre risas y acción, había soñado, había soñado… El recuerdo de los hippies ’70.

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