Knockemstiff

Knockemstiff
Donald Ray Pollock
Literatura Random House
Traducido por Javier Calvo

Si entras en  Knockemstiff,  hay algo que va a cambiar en tu percepción del mundo. Este nombre de difícil pronunciación no es sólo el título de un libro con un puñado de buenos cuentos, sino el pueblo donde nació y creció su autor, en algún lugar perdido de Ohio.
En Knockemstiff no hay salida ni esperanza. La crudeza con la que Ray Pollock retrata a los personajes, y el entorno en el que los echa a andar, es ese lugar en el nunca desearías crecer: un microcosmos salvaje, amoral, donde alcohol, drogas, violaciones son moneda de cambio.
El autor de El banquete celestial maneja una prosa sutil y contagiosa, con imágenes certeras, para describir la vida de estos declasados que se dejan reventar las costuras por el día a día.
El lumpen es tan literario que ha habido  escritores que han hecho libros con los despojos humanos. Esa es la línea de Ray Pollock. Aunque él  levanta las alfombras y saca de debajo de ellas lo que pocos se atreven.
Mientras leía estas historias me preguntaba qué es lo que tanto me fascinaba. Supongo que era poder asomarme a un mundo tan horrible, salir vivo de él,  perplejo, pero sin una gota de sangre en la camisa.

@cercodavid

Perdón

Perdón – Ida Hegazi Hoyer. Traducción de Cristina Gómez-Baggethun. Nórdica, 2017

‘Una historia de amor y desegaño’. Así reza la faja de la novela de Ida Hegazi Hoyer, ‘Perdón’ y, aunque pueda sonar a algo ya leído, no encontraremos en sus páginas una historia convencional.

El inicio nos da una pista de que lo que sigue no nos va a dejar indiferentes. Tras un apunte situado en la actualidad, comienza el relato de los hechos, que en este punto sí, puede parecer una historia más. Un enamoramiento a primera vista, un fogonazo que ciega a dos jóvenes, un inicio que podría ser el de la historia de amor perfecta, tantas veces idealizada, sobre todo por la joven que a sus 21 años cree ver en Sebastian al hombre perfecto. Tanto, que no tardan en irse a vivir juntos y empezar su historia en común.

Es aquí cuando empiezan a conocerse en medio de una rutina que extraña por su reto constante y su aislamiento del mundo. ‘Ya no hay ni un tú ni un yo’, se repiten como muestra de un amor que presume de incondicional, y dejan pasar los días con la boda en el horizonte. Pero cuando el enamoramiento empieza a recobrar la vista, asoma una nueva realidad, una realidad en la que aquella perfección resulta no ser más que una construcción del deseo. La confianza absoluta desaparece y surgen las dudas, las averiguaciones y los descubrimientos dolorosos.  Y todo se desborda.

Merece la pena acompañar a la joven pareja en su día a día y descubrir con ellos las rarezas de este amor.

Paula Fuertes

 

Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo

Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo – Chimamanda Ngozi Adichie – Traducción de Cruz Rodríguez Juiz – Literatura Random House

Después del manifiesto Todos deberíamos ser feministas, la escritora Nigeriana, que vive con un pie en Estados Unidos y otro en su país de origen, vuelve con otro libro breve. Esta vez de corte epistolar.
La autora de Americanah apela al sentido común, y, con la destreza de los que explican lo complejo de manera sencilla, da 15 sugerencias a su amiga Ijeawale, ahora que ha sido madre, con la intención de orientarla en la educación de su hija.
Muy brevemente, me gustaría señalar alguna de las ideas que Ngozi Adiche pone sobre la mesa para que ésta se las transmita a la pequeña Chizalum Adaora. Las sugerencias son extensibles al sexo masculino. Incluídos los adultos:
1-Sé una persona plena. Concédete espacio para fracasar.
2-El marido debería hacer todo lo que la biología le permite, que estodo menos amamantar.
3-No le digas a tu hija que debe hacer algo o dejar de hacer porque es una niña.
4-El bienestar de una mujer debe basarse en algo más que la benevolencia masculina.
5-Enséñale el amor por los libros.  La mejor manera es mediante el ejemplo.
6-Enséñale a cuestionar el lenguaje. El lenguaje es el depositario de nuestros prejuicios, creencias y presunciones.
7-Jamás hables del matrimonio como un logro. Un matrimonio puede ser feliz o desgraciado, pero no un logro.
8-Enséñala a ser sincera, amable, valiente, a decir lo que piensa. Enséñale a rechazar la obligación de gustar.
9-Dale un sentido de identidad. Enséñale a aceptar las partes  de la cultura que son bellas y a rechazar las que no lo son.
10-Si le gusta el maquillaje y la moda, bien. Pero si no déjala tranquila.
11-Enséñale que la biología es una materia interesante y fascinante, pero que no debe aceptarla como justificación de la norma social.
12-Aunque puede resultar embarazoso, háblale pronto de la sexualidad.
13-No es que tengas que ser su amiga, pero sí deberías ser una madre con la que poder hablar de todo.
14-La gente mentirosa y cruel  también son seres humanos y también merecen ser tratados con dignidad.
15-Háblale de la diferencia, porque la diferencia es la realidad de nuestro mundo.

@cercodavid

Canción dulce

Canción dulce
Leila Slimani
Traducción del francés de Malika Embarek López
Cabaret Voltaire, 2017

Con la estructura de un thriller psicológico, Slimani realiza un relato convincente de las emociones ocultas detrás de la vida moderna urbanita. La pobreza absoluta, casi la esclavitud de los trabajadores domésticos conviviendo con las alegrías y miserias de una clase media profesional.
Un retrato sin buenos ni malos, en los que las mejores páginas son las dedicadas a la soledad emocional de la vida urbanita más costumbrista, y la mayor delicadeza la encontramos en la descripción de los pequeños gestos de la vida cotidiana y de nuestras relaciones con los demás.
Inquietante por cotidiana, la vida de los personajes de Slimani no puede ocultar que lo trágico no es la violencia, por eso la antepone al relato, sino cada día tal y como la viven.
Una escritora con una mirada penetrante que ganó con esta novela el prestigioso Goncourt en 2016.

Manual de exilio

Manual de exilio
Velibor Colic
Traducido del francés por Laura Salas Rodríguez
Periférica, 2017

Entre el portal de mi casa y la boca del metro, cada día, cuatro veces al día, me cruzo con grupos de adultos sentados bebiendo vino o cerveza desde buena mañana. Todos ellos hablan en idiomas extranjeros y salen de los albergues de acogida cada mañana para dejar pasar el tiempo. Leyendo este magnífico libro de Colic, me pregunto cuántos escritores estoy dejando de conocer por no unirme al grupo. Porque aquí en la librería, todos parecen muy formalitos, pero alguno como él habrá pasado temporadas en la calle, sin rumbo, a punto de perder la cabeza, solo unido a la razón por el deseo y la fuerza interna de querer ser escritor, de serlo.

Conocimos las peripecias de Velibor Colic a través de su novela “Los bosnios” donde nos contaba cómo abandona todo para ser reclutado como soldado en la guerra que destruirá su juventud, su familia, su casa, su ciudad, su país y el sueño de una Europa en la que algo así, no podía pasar, y en la que desde hace años no dejan de pasar cosas que nunca podían pasar, recordándonos otros tiempo en los que la actualidad dejaba solo el rumor de “esto aquí no puede pasar”, hasta que pasó.

Pero este no es un libro testimonio, que lo es. Sobre todo los dos primeros tercios del libro tienen una prosa emotiva, en la que no sobra nada, que nos introduce en una vida de exiliado a la espera de la concesión del asilo político, mientras los días caen como losas que solo el alcohol y una llama en la que nunca deja de arder la literatura logran mitigar, en un tiempo en el que obligamos a las personas a dejar de serlo, porque no poseen derechos, futuro ni forma de hacerse  con las riendas de sus vidas. Y, en el fondo, todo el libro es un canto de amor a la literatura, como herramienta para contarnos la vida, asidero para una realidad imposible de comprender, i-n-a-g-u-a-n-t-a-b-l-e.

“Manual de exilio” nos conecta con las personas detrás de las sombras sin rostro de la calle, de los telediarios. Pero no lo hace con una llamada a la lástima n a la condescendencia, sino con un relato de pelea sorda por mantenerse cuerdo, de un escritor exiliado, de un exiliado escritor. Bienvenido a la Europa de los derechos y de los sueños.

NOG

NOG
Rudolph Wurlitzer
Traducción del inglés de Rubén Martín Giráldez
Underwwod, 2017

En coches desvencijados, en una caravana con la nevera llena de cervezas, con un imaginario pulpo de película de serie B de ciencia ficción en un remolque; en acantilados y desfiladeros a las puertas de poblados, en comunas hippies, en colonias de iluminados sectarios, en clínicas de rehabilitación; en fiestas tras las que nadie recuerda nada, en orgías en cocinas, en ranchos de solitarios armados hasta los dientes…. uauh, vaya paseo por la América empastillada.

Underwood se estrena como editorial con un texto que bien parece una carta de presentación radical. Alucinado viaje por las mentes de lunáticos gurús que acaban perdiendo la consciencia y que deambulan por paisajes desolados con un maletín de médico en el que llevan el elixir en forma de pastillero que administran con sabia torpeza a sí mismos y a toda la fauna enloquecida que encuentran a su paso. Divertido la mayor parte del tiempo, reconozco que en algún momento, acudí a la cerveza para ponerme a tono con la lectura y sintonizar con una literatura que en España nos recuerda a un Juan Francisco Ferré de vuelta por un viaje iniciático por el oeste americano.

La hoja del olmo no es perfecta

9788494634352La hoja del olmo no es perfecta
Javier López Facal
Clave Intelectual, 2017

Hay libros que nos caen en las manos gracias a clientes, benditos, con los que compartimos pasiones y discusiones. Y hablando y preguntándonos por personas que en España muestren una erudición y excelencia en su profesión y, al mismo tiempo, sean capaces de proyectarla sobre temas de interés público de una forma amena, pero sin caer en la superficialidad de la barra de bar, salió el nombre de Javier López Facal. Los lectores de “La hoja del olmo no es perfecta” podrán juzgar si nuestro amigo propuso un nombre a la altura del reto propuesto. Nosotros lo tenemos clarísimo, porque hemos disfrutado como niños de este viaje en busca de las razones por las que la búsqueda de la perfección es un sinsentido lleno de peligros y, lo contrario, el disfrute y estudio de lo “anómalo” ha llenado la historia de grandes descubrimientos universales y disfrutes personales.

Sin imponer una lectura de la actualidad en base a una erudición mulitidisciplinar, haremos un viaje por la historia de las religiones, por las quirúrjicamente eliminadas heterodoxias del catolicismo, de los primeros experimentos de organización de la polis, de los insensatos misterios de las anomalías en las ciencias exactas y, por qué no, a la historia de las lenguas, sus evoluciones y problemáticas. Para todos los lectores, su lectura solo impone las ganas de conocer y de disfrutar un viaje bien podado de los miles de ramas que alumbra a lo largo de sus páginas, para hacernos sentir hormigas que, finalmente, llegan a la hoja del olmo, y recorren alegres, sus “imperfectas” asimetrías.

Sylvia

Sylvia
Celso Castro
Destino, 2017

Con cada libro Celso Castro parece estar dándose a conocer, como si hubiera sido un nuevo escritor en 1995, y en 2011 y en 2015, cuando nos parece que alcanza una madurez de lo más sensata, con un formato de nouvelle lleno de humor, pasión, locura y mucho pulso narrativo en “Entre culebras y extraños”. Así que, bienvenido este nuevo nuevo escritor, ya algo ajado, que sigue escribiendo con una frescura nada impostada, con unos personajes que nos hacen preguntarnos cuándo dejamos de sentir las cosas. Ellos, que se enamoran hasta las trancas, que se apuntan a una orgía sexual o de anfetas porque no pueden hacer otra cosa y que sienten cada amor, como si fueran tragasables, dispuestos a cortarse, sin dudarlo.

Un joven de buena familia vive asediado por el amor incondicional de su madre, el fantasma de su odiado padre muerto, las ganas de vivir y de poesía y, sobre todo, por el amor de Sylvia, que no puede creerse que este tardoadolescente la empuje a un amor al que su cabeza dice no, pero al que no puede detener. Como en su anterior novela, la brevedad solo impulsa la excitación de la lectura, el deseo de leerlo con la misma premura e irresponsabilidad con la que los personajes lo viven todo y llegar al final antes de levantarte del banco donde te está dando el sol… y llegas tarde. Una levedad llena de vida.

El mar es tu espejo

elmarentuespejoEl mar es tu espejo. Historia de las tripulaciones abandonadas en Mediterráneo.
Catalina Gayà Morlà
Libros del KO

Catalina Gayà ha encontrado un tema fascinante sobre el que escribir. Fue a raíz de conocer a Faisal, un paquistaní que se vio abandonado en el puerto de Barcelona, en el Stratis II, «un  barco que chirriaba de día y de noche», que esta periodista y profesora universitaria se puso a investigar casos de tripulaciones abandonadas en el Mediterráneo, como reza el subtítulo de este  libro de corte periodístico.

La investigación la hace visitar puertos como el de Barcelona, Estambul, Ceuta, Gibraltar, Civitavecchia o Suez. Todos tienen en común que el abandono de la tripulación es paulatino. Sólo se quedan los que tienen un extraño sentido de la responsabilidad, o, en su defecto, y en la mayoría de los casos, aquellos que se convierten en prisioneros porque las circunstancias económicas no le permiten regresar a su lugar de origen.

Una de las pocas esperanzas de volver que les queda a estas tripulaciones abandonadas por la empresa es que se subaste el barco. Se supone que con ese dinero se pagan los sueldos de retraso y los billetes de vuelta.

Catalina Gayà entra en el vientre de la ballena y narra la desesperación de estos hombres que encuentran en la reportera una salvación. Aunque ella es clara, y les explica que lo único que puede hacer es contar su historia. Entre medias, la periodista  hurga en el tipo de vida que llevan estos hombres, en sus circunstancias, en sus anhelos de hombres de mar, mientras las autoridades trabajan lentamente en poner en orden su situación.

Entre una de las cosas que llaman la atención es ver a una mujer desenvolviéndose en un mundo de hombres. Y la forma en la que los reportajes van tomando forma, dejándose llevar por los acontecimientos, aunque no en todos ellos se pueda hablar de final feliz.

Al comienzo hice referencia al subtítulo, pero no dije que el título es un verso -o casi- del poema El hombre y el mar de Charles Baudelaire, del que muchos de estos marineros, aun sin saberlo, son su reflejo.

«¡Hombre libre, siempre adorarás el mar!
El mar es tu espejo; contemplas tu alma
En el desarrollo infinito de su oleaje,
Y tu espíritu no es un abismo menos amargo».

@cercodavid

Las sillas están donde la gente va

Las sillas están donde la gente va “Cómo vivir, trabajar y jugar en la ciudad”
Misha Globerman y Sheila Heti
Traducción del inglés de Ricardo García Pérez
Alpha Decay, 2014

Me parece que la forma más adecuada de hacer justicia a un libro como “Las sillas están para sentarse”, que me recomendasteis, es hacer una lista de diez razones por las que me ha gustado, a ser posible sintetizando cada razón en una o dos frases. Además, convendría añadir un par de peros, al final, para despejar dudas sobre la parcialidad del reseñista.

  1.  Porque se hace un elogio práctico de lo entretenido que es hacer cosas en grupo, entre guiadas e improvisadas.
  2. Porque en doscientas veintiséis páginas no se ataca a nadie, ni siquiera en abstracto.
  3. Porque se razona brillantemente sobre los sobreentendidos de la presión social en las fiestas. Por cierto, una buena noticia para los tímidos: para ligar no importa tanto hablar.
  4. Porque se anima a romper las barreras de la comunicación en grupo: a gritar, a hacer sonidos, a gruñir, a bufir, a subir y a bajar el volumen caprichosamente, o no.
  5. Porque se cuestiona, con razón, el porqué de que la experiencia musical, y artística, resulte hoy tan pasiva para el espectador, casi reducido a “receptor”.
  6. Porque se pone en solfa la utilidad mínima de la red mundial de congresos sobre millones de disciplinas y se proponen fórmulas mejores para conocer gente con la que hablar de lo que te gusta o investigas.
  7. Porque el autor no quería escribir este libro, seguramente con el buen motivo de que nada de lo que dice es tan interesante para escribirlo.
  8. Porque es precisamente una amiga escritora del tipo la que piensa que merece la pena recoger, captar, lo que hay de interesante en la forma de tomarse la vida de él, y es ella la que hace, así, que el libro sea tan interesante.
  9. Porque se glosa con tristeza la perentoria necesidad de antagonismos en el debate público, y se expresa muy bien que en cualquier grupo humano eso es contraproducente para que se mantenga un debate sobre hechos y se llegue a la conclusión más correcta posible entre todos.
  10. Porque no se reviste nada de ello de moralina: son solo opiniones, pensamientos compartidos, la charla de dos amigos en la mesa de una librería, por ejemplo, que están de buen humor.

Ah, un par de “peros”:

  1. No estoy de acuerdo con el capítulo dedicado a Rick, Elsa y el final de Casablanca (lo dejo ahí).
  2. Y… esto no sé si es un “pero” o una virtud: el libro termina haciendo a uno pensar que, en el fondo, las grandes decisiones de la vida no se toman por ninguna razón (estar con tu pareja, tener hijos, hacerte telepredicador…)

Emilio

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