Lo que me está pasando. Diarios de un joven emperdedor

Lo que me está pasandoLo que me está pasando. Diarios de un joven emperdedor
Miguel Brieva – Reservoir Books

Que Miguel Brieva nos presente este libro como su “primera novela gráfica” no le roba credenciales en el mundo del cómic: creador de Historia de la Tierra y Dinero (que dejaron una fuerte huella en La Buena Vida), colaborador habital de diferentes medios de comunicación y miembro del grupo Las Buenas Noches, su estilo consiguió hace ya unos años convertirse en una expresión única y con un fuerte discurso.
En Lo que me está pasando acompañamos a Víctor Tormenta en su caída en la locura más desesperada. El paro, la escasa esperanza vital y la constatación de que se trata de un estado generalizado y no de una situación personal conducen a Víctor conversar con pelusas animadas, descubrir que un cavernícola le mira fijamente en cada reflejo o pasar horas buscando al hombre invisible que vive en el parque. Este mundo paralelo poco a poco va dominando su realidad, un mundo que cada vez va más a la deriva: despiden a su padre después de décadas en la empresa y su barrio va a sufrir una de las mayores y estúpidas reformas  urbanísticas de su historia.
Aunque la obra de Brieva ha tenido siempre una clara intención de desenmascarar las trampas del mundo actual y visibilizar lo peor que tiene nuestra sociedad, Lo que me está pasando consigue que trascendamos la viñeta para seguir una vida fantasma, un relato que recuerda inevitablemente a alguna situación que nos rodea. Las piedras sentenciosas que abren cada capítulo son las marcas de un camino hacia lo oscuro, donde la depresión es intratable por la desgana y el tan cantando mito del emprendimiento no es más que un disfraz para desesperados.
Este diario de Víctor Menta nos sumerge en el abandono más profundo, en la desesparación de mirar día tras día las manchas de la pared. Recorremos con él los lugares vacíos en una ciudad no apta para desempleados y entendemos con él que solo entendernos como parte de una comunidad acabará con todo el peso que cargamos sobre nuestros hombros.
Pilar Torres

Doctor Glas

Doctor Glas
Hjalmar Söderberg – Alfabia

Al acercarse al círculo polar el frío traspasa las suelas de los zapatos para subir, lentamente, hasta el alma. Solo así puede explicarse cómo las películas de Bergman pueden cortar como el hielo, cómo Ibsen puede diseccionar su sociedad con la mano firme de un cirujano o cómo, en este caso, Söderberg nos relata implacablemente lo que esconde la moral.

A lo largo de las distintas entradas en el diario del Doctor Glas vamos tomando posesión de la mente de este extraño personaje, un hombre que desde el sillón de su consulta ve desfilar a una sociedad que vive a la sombra. Será la desesperación de una joven casada con un pastor protestante el desencadentante de la espiral de juicios morales y de las condenas sociales en la que el doctor Glass nos sumergirá fascinados.

Como si pelara lentamente una pieza de fruta ya madura, Söderberg entra a lo grande a hablar de muchos de los tabúes de la sociedad fin de siècle, algunos de los cuales aún hoy siguen igual de ocultos: el aborto, la legitimidad de la infidelidad o la justicia que se toma por propia iniciativa. A lo largo de ese verano que acompañamos al doctor la oscuridad va ganando la partida en este juego íntimo en el que nos hemos embarcado.

Söderberg, uno de los autores predilectos de la editorial Alfabia, nos invita aquí a bucear en lo que no se dice con una delicadeza que fascina en cada página. Y en La Buena Vida no podemos evitarlo: nos gusta el misterio, sumergirnos en el sueño de los males de la sociedad.

Pilar Torres

El tiempo amarillo

tiempoEl tiempo amarillo – Fernando Fernán Gómez – Capitán Swing

La primera vez que escuché nombrar El tiempo amarillo fue en el antiguo local de La Buena Vida. Un escritor le hablaba de la autobiografía de Fernando Fernán Gómez a un colega colombiano, mientras buscaban en las estanterías un libro que regalarse el uno al otro. Cosas de escritores. Tomé nota y busqué aquella obra. En la ficha se podía leer: “No disponible.” Han pasado 4 años de aquello. Ahora, la editorial Capitán Swing rescata estas memorias de una de las grandes personalidades de las letras y el cine español.

El título está extraído de un poema de Miguel Hernández.  Y aunque  no hay poesía en él,  es un libro poético, lleno de ternura y de sentido del humor. El tiempo amarillo se puede leer como la crónica de una época de España contada con una lucidez sin precedentes. La vida personal e íntima se mezcla con la historia, con los recuerdos y con las dudas que estos generan. Al leerlas, he vuelto a revivir un Madrid ya olvidado. Las calles, las plazas, los barrios y las esqinas sirven a FFG de excusa para narrar su vida personal.

Este libro de memorias echa a andar cuando el niño Fernando ve nacer la IIª República por las calles de Madrid. Sigue un orden cronológico, pero hace incisos e introduce elucubraciones e incluso hace una parada para leer memorias de personajes relevantes para atenerse a algún modelo en el que basar su relato. En todo caso, FFG narra su infancia, sus lecturas desaforadas, la relación con su madre y su abuela, la ausencia del padre y cómo esto le afecta, sus primeros trabajos como cómico, sus relaciones de pareja, sus viajes y todos los momentos que el escritor de Las bicicletas son para el verano cree relevantes.

FFG lo convierte todo en relato, historia vivencial y literaria en la que cualquier anécdota es susceptible de ser narrada. Es curiosa la fijación que tiene por el dinero, este niño de que vivió la guerra y tuvo una vida difícil, con desprecios y lealtades, en un oficio, el de cómico, que nunca fue muy respetado.

El libro está prologado por Luis Alegre, amigo del actor, que ya había codirigido, junto a David Trueba,  La silla de Fernando. El documental es una conversación distendida que supera las 2 horas de duración. En ella, FFG sólo necesita una silla y algunas preguntas para hacer otro ejercicio de memoria. Al margen de la película-conversación, El tiempo amarillo es un libro profuso y aprovechable al máximo, quizá el tamaño de la letra dificulte en algún momento la lectura. No obstante, es un placer tener de nuevo al viejo maestro en la mesa de novedades de La Buena Vida y poder disfrutar de los recuerdos de dos de sus amigos.

David García

 

Plantas y pequeñas criaturas

plantas y pequeñas criaturasPlantas y pequeñas criaturas
Sachiko Umoto – Silonia
 “Dicen que el aprendizaje comienza con la imitación, así que he creado este libro con muchas ilustraciones que puedes copiar. Tómate tu tiempo, detente en cada una de ellas y luego escoge la que te guste y trata de dibujarla tú mismo. Tu dibujo no tiene que quedar exactamente igual que el mío, así que no te preocupes si el resultado es distinto. ¡Piensa cómo dibujarías tú y reinterpreta sus partes de la forma que quieras!”. (Sachiko Umoto).

Así comienza este bonito libro, con toda una declaración de intenciones. Una invitación a crear a partir de unos dibujos que nos ayudarán a dar forma a las imágenes que tenemos en la cabeza y, sobre todo, a compartir lo creado con la gente que tenemos cerca. Un buen truco para disfrutar con la ilustración, nos dice.

Lo primero, una descripción de las herramientas básicas que vamos a necesitar. Nada complicado tranquilos, sólo hay que buscar por casa. Unas pequeñas indicaciones generales más para dibujar, y tras la breve introducción ¡ya estamos listos!

Para comenzar, en la primera parte aprendemos a dibujar una mariposa, un abejorro y hasta un niño cactus, a través de sencillas canciones.

En la segunda, el protagonismo es de las estaciones del año, con su flora y fauna. En estas páginas no sólo aprendemos a dibujar castaños, flores del cerezo, dientes de león o hibiscos, también conocemos sus principales características. ¿Y los animales? Verás qué sencillo es dibujar una rana, una golondrina o incluso una luciérnaga.

Aún hay más. Llega el momento de la vendimia, y ahí, las manzanas, fresas, espárrafos o calabazas inundan las páginas. ¿Sabrías dibujar un conejo en un trozo de manzana? En La Buena Vida ya hemos aprendido a hacerlo.

Imposible no pillarle el gusto al dibujo con tantos trucos y consejos. Para terminar, aún nos dan una idea más- ¿Qué tal si enviamos alguna de nuestros diseños en una carta personalizada también con ilustraciones?

Sachiko Umoto, la ilustradora japonesa autora del libro, se revela sin duda como una buena profesora. Para niños y no tan niños. Prueba y verás.

Revienta, cerdo

revientaRevienta, cerdo
Pascal Rabaté y Simon Hureau – Norma

Didier vive junto a su mujer y su hijo. La Boucherie que regenta le da para sacar la familia adelante y pegarse algún que otro capricho vacacional. En una Francia donde todos sonríen y las cosas parecen ir bien, Didier descubre que su mujer lo engaña con su amigo. “La vida es así, Didier”, parece decirse así mismo, mientras mira para otro lado. Didier, carnicero y cornudo, busca salidas, si no inteligentes al menos alejadas de los cuchillos de afilar. Pero ni las cenas ni las palabras cariñosas, que le dedica a su esposa, sirven para acercarle a ella. Tan sólo siente cómo cada vez está más ausente, lejana, huraña… Hasta que un día lee un cómic y se le ocurre la forma de ponerle freno a la relación extramatrimonial.

David García

El rey de la casa

reyEl rey de la casa
Marta Altés – Blackie Books
Las historias de animales suelen gustar a los más pequeños, pero si esos animales son un perro y un gato, la cosa cambia. No porque no les gusten los animales domésticos, sino porque es posbile que le cueste decidirse por uno de ellos.  Se sabe que el rey de la selva es el león, pero, ¿y el de la casa?
En este cuento, un bonito gato color naranja se verá increpado por un nuevo miembro de la familia: un perro cariñoso y juguetón al que todos adoran. Al principio, la convivencia será complicada para el solitario gato: lametones, cacas y comida derramada por el suelo y un sin fín de trastadas que acabarán con la paciencia del minino. Pero de repente ocurre lo más inesperado.

David García

Las horas bellas

bth_Las_horas_bellas._Escritos_sobre_cine_-_Portada_(400)Las horas bellas
Alberto Ruiz de Samaniego – Abada
La maquinaria prodigiosa de lo extraordinario se convierte pues, en una pasión que, efectivamente, organiza y ocupa toda la vida del incansable Méliès…
Así describe Alberto Ruiz de Samaniego al director francés. Y es que este libro que nos presenta la editorial Abada no es uno más sobre películas o cineastas. En sus páginas vamos a ir más allá de la técnica o la teoría del cine. Sabremos que Méliès acabó como la mayoría de cineastas actuales, haciéndolo todo él por necesidad ya que el cine crecía a gran velocidad. O que Lang tenía bajo control todo aquello que concernía a sus películas.
Ruiz de Samaniego empieza el libro explicando el título que ha elegido y nos conquista con su teoría: en el cine siempre las imágenes son de otros. El director capta imágenes y el espectador ve las historias que otros han creado para él y qué maravillosos son esos momentos….
Vamos a sentirnos muy cerca de Hitchcock, de Fellini y su sombras, de Carax y su libre fantasía, de Svankmajer y su fatalidad copiada de la ciudad de Praga… Este libro profundiza en los sentimientos de los directores  que originan las películas, sus diferentes formas de hacer cine y lo que nos llega a los espectadores. Por ejemplo, la felicidad que sentía Marker en sus viajes y la que podemos sentir a ver algunos de sus planos.
No es un libro de cine, ni de técnica cinematográfica. Es un libro que nos mete de lleno en la mente de los cineastas protagonistas. Conoceremos sus miedos y sus obsesiones y como van a influir en las películas quedan como muestra de esos sentimientos.
Un libro lleno de referencias filosóficas y cinematográficas que un amante del cine no puede pasar por alto.

Ismael Belda, licenciado por La Universidad Blanca

Belda (2)Ismael Belda es valenciano (1977), aunque parece haber salido de la película Quadrophenia. Corte de pelo a la inglesa, educación complutense. Acaba de publicar su primer poemario, La Universidad Blanca (Ediciones La Palma), un ave delicada y extraña que ya vuela por la segunda edición. Como recién salido de un bosque de palabras, este joven residente en Madrid cuenta que lleva 10 años escribiendo, además, Vesperal, “una novela monstruosa donde he creado un mundo particular, con colores muy especiales, en la que he probado muchas cosas”.

-¿Cómo surge La Universidad Blanca?

Desde siempre me han atraído las novelas que mezclan prosa y verso. Mientras escribía la novela, se me ocurrió probar con una parte en verso. De repente, los poemas tomaron forma propia, se imantaron en torno a este núcleo del poema largo y me pareció que formaban un libro. La universidad Blanca es una especie de spin off de Vesperal, un sitio de aprendizaje que tiene que ver con los sueños y con esa sensación extraña que tenemos de que nuestra vida no nos pertenece del todo. La Universidad Blanca es un su sitio al que vamos sin darnos cuenta o dándonos cuenta sólo a medias.

De pequeño, se pasaba las horas en la biblioteca de su padre. Mientras en su barrio los niños se descascarillaban las rodillas tirándose por las cuestas con el monopatín, el niño Belda sólo tenía que estirar el brazo para pasear con Rilke, con Baudelaire, con Rimbaud, con Lorca, con Juan Ramón Jiménez o con los hermanos Machado. La poesía era un rayo incansable, siempre estaba ahí. Aunque fue su abuelo el que le inoculó la afición por la literatura, explica Belda con voz animosa. Con la Ilíada entre sus manos, le llegó la primera pulsión como escritor: “Recuerdo leerla y no entender más que una pequeña parte, pero su lectura me dio un deseo enorme de escribir. Todo lo que tenía que ver con temas mitológicos era importante. Supongo que de todo eso algo queda”.

La Universidad Blanca se divide en tres partes. En la primera el personaje del autómata recorre  una California onírica y fantasmal, busca el calor humano, pero lo que encuentra es una inhumanidad corrosiva. Este personaje, desvalido y bienintencionado,  acaba topándose  con La Hermandad del Dolor, un grupo de macarras especializados en el asesinato.  A este Pinocho de tintes beldianos  no le espera un buen final.  “El autómata es un personaje que por alguna razón me emociona profundamente. Nosotros no somos humanos del todo, sólo en ciertos momentos. Esa sensación de ser seres humanos mecánicos, creo que es algo universal.  Por eso estas historias tienen atractivo.  El autómata es un ser muy ingenuo que me cae bien“,  responde el poeta, dejando pequeños silencios solapados de emoción. La segunda parte es el motor del poemario, además del que le da nombre;  la voz narradora cambia y la rima toma las riendas. La tercera parte, titulada Canciones de Vesperal, la conforman una serie de poemas con vocación de  cancionero anónimo que, más que escrito, parecen haber sido encontrados a la orilla de los sueños.

Belda1Como si de un músico se tratase, Belda ha desarrollado la técnica de las variaciones en La Universidad Blanca.  “A mí me gusta un mecanismo narrativo que es el de dar distintas versiones de la misma cosa.  Primero expones un tema y luego haces variaciones del mismo”. Al igual que con el cancionero,  mirar desde diferentes puntos y distancias la misma escena es otro de los motores que propulsan el poemario. A lo Pynchon, el autómata y los demás personajes recorren la ciudad de Los Ángeles, pero también Carcasona, Suiza y su lago Leman. Madrid. “Convertir los lugares en símbolos es muy tentador”,  expone el poeta con un entusiasmo creciente, “tiene que ver con la poesía de Cirlot y con Lord Dunsany, que escribió un relato llamado, precisamente, Carcassonne. Me gusta mucho la poesía de Cirlot y ese mundo medieaval hecho de fantasmas que nunca llegan a encontrarse.” Además de los espacios geográficos, La Universidasd Blanca avanza a golpe de latidos narrativos.

El amor está muy presente en el poemario…

El amor es el motor de todo. Hay muchos tipos de amor. Vivimos en un mundo hecho a partir de fragmentos, en esos fragmentos reside la nostalgia de ser un todo. Eso es el amor, el deseo de los fragmento por unirse. Un robot está hecho de piezas que no saben nada la una de la otra. El autómata quiere ser humano porque se ha enamorado. Ismael, en la segunda parte, está enamorado de Guada y siente amor por esa hija, que apenas le pertenece, y por su amiga que ya no  está.

En la dialéctica que todo escritor mantiene consigo mismo en soledad, Ismael Belda no se considera más poeta que narrador ni vicerversa. Aunque ha escrito más narrativa que poesía, “en términos materiales”, no entiende a los novelistas  que carecen de un sentido lírico y son incapaces de plasmar la poesía que está en la vida. Para Belda, la única diferencia entre los dos géneros es la técnica que se usa para escribir, pero por lo demás, cree que todo sale “de un mismo foco común .”

La camisa abrochada hasta casi el último botón le imprime al poeta un aspecto monacal que contrasta con el efecto de unos calcetines  rojos de rayas. Es como ese aire  a lo Gallagher que se rompe en cuanto Belda habla de poesía, de la función del poeta y ese camino que debe de tomar “hacia lo desconocido, en busca de nuevos territorios”, como si este fuera un Ernest Shackleton en busca de tierras vírgenes por explorar.

Belda trabaja como corrector. También colabora en Revista de Libros, una publicación digital en la que escribe reseñas y largos artículos sobre arte, literatura y todo aquello que le interesa. Tras 10 años cosiendo a solas las costuras de su novela, confiesa que la publicación de La Universidad Blanca ha sido gratificante y le ha servido para tomar aliento al final de Vesperal.

El sol muerde con gracia la tarde y entra a destajo en la primera planta de La Buena Vida.  Belda posa para las fotos junto a su libro.  El reflejo en los cristales de las gafas, el tictac pausado del tiempo  y la música rota subiendo desde la plaza de Ópera imprimen a la charla unos instantes extraliterarios. Entonces, Ismael Belda sonríe como uno de esos recién licenciados, en no sé qué carrera,  por La Universidad Blanca.

David García

La edad ganada

La edad ganada
Mar Gómez Glez – Caballo de Troya

Crecer, encontrar un lugar en el mundo, es como un terremoto. El suelo se quiebra al principio con más fuerza, cuando los golpes y las condiciones familiares arremeten con toda su intensidad, pero el temblor no termina nunca. Antes o después todo se puede volver a quebrar, a destrozarse en una parada de metro o en una pequeña vivienda donde Madrid empieza a perder interés.

La edad ganada llegó a La Buena Vida para inaugurar la nueva etapa de Caballo de Troya. Un libro donde cada capítulo narra un momento decisivo a una determinada edad de la protagonista, una forma distinta de romperse entre los dos y los treinta años. Pero ante esta colección de recuerdos aparecen los reflejos de todos aquellos que acaban condicionando la vida por el camino: la familia, el colegio, los primeros amores, la enfermedad o las relaciones universitarias.

Esta segunda novela de Mar Gómez Glez (1977) es el retrato de una supervivencia continua, de una lucha constante en la que, en algunos instantes, no sabemos si podemos creer o no. La fantasía, lo extraño y una cierta locura acaban impregnando con su aroma los años que van pasando, las edades que se van conquistando.

Pilar Torres

La religión de mi tiempo

La religión de mi tiempo
Pier Paolo Pasolini – Nórdica
A lo largo de este año estamos viendo cómo Pier Paolo Pasolini vuelve a conquistar el interés general: este año Abel Ferrara estrena Pasolini, se han recuperado ensayos, novelas y se recuerda el papel fundamental de la poesía en su vida. Él, que se consideraba por encima de todas las cosas poeta, renovó la encorsetada lírica italiana para hablar de la realidad, de las ideas y de los sentimientos que provoca el mundo moderno.
Si algo define el papel intelectual de Pasolini es la integridad de todas sus obras. El cine, las novelas, los ensayos y su poesía mezclan un fuerte discurso político con una intensa pasión vital, una combinación que provocó obras tan personales y auténticas para las que la polémica era inevitable. Sus libros y películas fueron su forma de alzar la voz y, aunque acabó sus días en una soledad llena de tristeza, su figura y su pensamiento acabaron librándose de muchos prejuicios para celebrar su esencia vitalista.
Esta antología bilingüe, traducida por Martín Lope-Vega, es un reflejo perfecto de la mezcolanza entre arte y política que Pasolini defendía en todas sus creaciones utilizando el poder y los recursos propios del verso. Los tercetos se extienden para hablar de los jóvenes que habitan en los suburbios, de una sociedad que ha olvidado a Gramsci hasta hacerlo cenizas y ha condenado a Shelley a guardar silencio eterno.
La selección poética se centra en los libros y poemas más políticos de su obra, pero eso no le roba el protagonismo a la confesión ni al dibujo íntimo del escritor. Nada más cruzar la portada de Fernando Vicente, Pasolini nos recoge en coche en la puerta de La Buena Vida y nos sube a La religión de mi tiempo para acompañarlo por los suburbios dorados de Roma, viajar por desconocidos campos y pueblos italianos y descubrirnos cómo enfrentarnos con pasión a la soledad y crueldad de un mundo olvidado de la esperanza.
Pilar Torres
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