¿Quién se esconde?

¿Quién se esconde?
Hector Dexet – patio

¡Cómo nos gustan los libros infantiles! No sólo nos sorprenden a menudo con sus historias e ilustraciones, sino también cuando nos animan a jugar a adivinar con los más pequeños. Este es el caso de ‘¿Quién se esconde?’, de Hector Dexet.
De gruesas hojas para que nadie se haga daño, alterna páginas normales con otras con diferentes troquelados tras las que se esconden todo tipo de animales que debemos adivinar antes de continuar y descubrir quiénes son.

Con vivos colores que llamarán la atención de los pequeños prelectores, tiene además una invitación a continuar con el juego al terminar.

¿Te animas a adivinar quién se esconde?

Un mundo infiel

unmundoinfielUn mundo infiel
Julián Herbert – Malpaso

Guzmán cumple años, y Ángela, su mujer, le ha preparado una fiesta.  Ernie de La Cruz iba hacia la ciudad de Houston, pero no tarda “en tomarle gusto a su trabajo” en otro lugar   y acaba con las piernas cortadas mientras trabaja en el ferrocarril. Por otro lado, Mariana tiene sed de vida, de tequila y de sexo duro. Y aunque algunas de sus amigas la toman por loca, a ella no le importa, tiene claro que no quiere vivir bajo los patrones sociales convencionales. Y así va sumando  Herbert  a esta novela personajes histriónicos, amables, sensibles, disparatados y crueles. El autor de Cocaína (manual de usuario) alumbra las zonas oscuras de Laredo, un pueblo de la frontera del norte de México, donde la violencia es ley.

Nadie está a salvo, excepto el lector. Nadie encuentra el sosiego y todos lo buscan. La felicidad es una quimera que no acaba de llegar. Por eso todos los personajes en esta novela buscan redimirse por el lado salvaje, tan salvaje que hasta Lou Reed parecería un jovencito sin agallas.  Durante 24 horas, a los Joyce, pero con más calor, con más drogas, con más sangre y más violencia, Herbert  arroja a estos personajes sobre las páginas sin más misión que la de quemar el tiempo y ponerlos a hurgar en su destino, como si fueran  poetas del carpe diem bajo un sol sagrado.

Julián Herbert ha pasado por la poesía, por el ensayo, por la novela y  por la canción rock. Con  Canción de tumba (Penguin Randon House Mondadori) fue Premio Jaén de Novela (2011). También lo seleccionamos para uno de los Club de Lectura de La Buena Vida. Aunque acaba de llegar a las librerías de España, Un mundo infiel se publicó en México en 2004. La jerga, la poesía que derrama, la trama que se bifurca en diferentes planos para chocar contra el  muro de realidad y la violencia desmedida, convierten esta novela en un libro que merece la pena leer, porque amplía la cartografía de lo humano.

@cercodavid

La ballena azul

La ballena azulLa ballena azul
Jenni Desmond – Kókinos

La historia de este gran mamífero mantendrá a los pequeños lectores pegados a libro leyendo y comparando tamaños. Porque ‘La ballena azul no sólo nos cuenta las características de esta especie protegida, sino que nos ayuda a hacernos una idea de lo grande que es con reproducciones a tamaño real de alguna de sus partes, o fáciles comparaciones que nos ayudan a imaginar su descomunal tamaño.

Así veremos dibujado un ojo con las mismas medidas que el de la ballena real, igual que ocurre con los krils, una especie de camarones pequeños que le sirven de alimento y que también aparecen reproducidos a su tamaño.

Para hacernos idea de lo que ocupa su corazón nos cuentan que es igual de grande que un coche normal, que las ballenas azules tienen unas marcas para diferenciarse unas de otras y que son como nuestras huellas digitales o que su boca es tan grande que entrarían en ella 50 personas. Pero tranquilos que no se alimenta de humanos.

Una forma bonita y divertida de conocer a la criatura más grande de la tierra.  ¡No te quedes con la curiosidad!

Cervantes y Lope. Vidas paralelas

20151119112023-port_shelley-orCervantes y Lope. Vidas paralelas

Mary Shelley – Calambur

La fama que Frankenstein le brindó a Mary Shelley, la novela ganadora de ese fantasmagórico concurso entre los Shelley y los Byron, hizo que se perdiera en la niebla del reconocimiento literario el resto de su trayectoria de esta escritora. Y, aunque es cierto que esta novela es lo más destacado de toda su obra, obviar el resto de su carrera implica dejar en la sombra a una mujer escondida detrás de un apellido famoso, como si todo hubiera sido una anécdota más propia del entorno que de su propia valía.

Sin embargo, Mary Shelley creció en un ambiente intelectual, con padres escritores y una formación poco frecuente para las mujeres en su época. El romance pasional con Shelley y la consiguiente fuga y drama en Italia Percy Shelley naufragó en la Spezia y dejó su rastro en la Bahía de los Poetas, le permitió leer a autores poco frecuentes en el mapa literario inglés y, así, vivió durante varios años de las biografías que escribió sobre autores pocos conocidos en Inglaterra. De estas obras enciclopédicas Calambur ha rescatado dos de los fragmentos más interesantes, los de dos grandes nombres de la literatura española que tan propios parecen y que tanto sorprenden a los lectores de otras tradiciones.

Estas dos biografías se enferentan según el modelo de Plutarco: las vidas de los dos autores no solo se enfrentaron en la realidad, sino que Shelley las utiliza para contrastar dos modelos de escritores, dos figuras morales y dos éxitos bien distintos. Para Mary Shelley, Cervantes es un genio por saber confiar en su obra frente a los desastres de la vida. La autora admira sin reservas al Cervantes que lucha en Lepanto, el que se intenta escapar una y otra vez de Argel y el que, aunque vive sumido en la pobreza, consigue que su humorística forma de ver la vida construya El Quijote, una obra a la que admira sin reservas.

Sin embargo, el caso de Lope despierta en la autora, ajena y extraña a los usos religiosos de la época, los recelos y las críticas. Lee a Lope a veces con admiración y otras muchas con aburrimiento, achacando a la literatura española el gusto por la digresión y la poca capacidad para lograr una historia de desarrollo lineal. Sin embargo, de Lope admira su capacidad para encontrar la fórmula exacta del éxito, se sorprende ante el gran éxito cosechado por sus obras y se identidica con él por conseguir encontrar la forma de hacer accesible un género a un mayor público.

Estas biografías de Mary Shelley no son los documentos de mayor rigor histórico que se pueden encontrar en La Buena Vida, pero sí que son un disfrute perfecto para entender la mirada sobre la literatura del siglo XIX, cuando se pedia a los autores mejorar la moral del que leía. Se siente del disfrute de Shelley por determinados pasajes y poemas de ambos escritores y se ve cómo, a pesar de las distintas época y escenarios, recuperar tiempos pasados puede ser un auténtico viaje de placer por las curvas de la literatura.

Pilar Torres

Cuentos escogidos

Cuentos escogidos –
Shirley Jackson – Minúscula

El relato breve norteamericano del último siglo consiguió transformar lo más común en una serie de episodios mágicos. Sin duda la abundancia de revistas que mezclaban información y ficción, el extenso ecosistema de publicaciones dedicadas al relato y, sobre todo, la abundancia de cuentistas con vista de águila crearon un inmenso catálogo de grandes escritores de lo pequeño que siguen llegando a nuestras manos, tantos años después, e hipnotizando al lector con lo que ocurre detrás de lo cotidiano.

El caso de Shirley Jackson, una de esas escritoras fantasmas que se descubren casi por casualidad, es uno de esos descubrimientos que parecen llegar con demasiado retraso a las traducciones españolas. Su cuento “La lotería” se convirtió muy pronto en uno de los clásicos del género: el misterio, que se resuelve en la última página, se construye a partir de una aparente reunión banal en un pequeño puedo del Medio Oeste y consiguió que medio Estados Unidos escribiera cartas foribundas que ahogaban el buzón de Jackson.

Minúscula, que ya había editado su novela Siempre hemos vivido en un castillo, recopila en este tomo ocho cuentos en los que es fácil reconocerse y que, sin darse mucha cuenta de su magia, transforma lo cotidiano en algo fascinante: las órbitas familiares que van cruzando habitaciones con sus almohadas satélites, la desaparición de una promesa eterna de felicidad, los dolores de muelas que crean ensoñaciones o la fascinación e descubrir cómo los males de la sociedad no son más que juegos de adultos.

La selección de “La lotería” en esta selección da pie a la inclusión de tres ensayos en los que la autora habla de su sorpresa por la reacción ante este relato cuando se publico en el New Yorker, las cartas que llenaban su buzón para pedir explicaciones y referentes. Su ficción se había leído como un testimonio real, el público se asustaba, se escandalizaba y se movía por el morbo de encontrar la realidad de una fantasía que puede hablar de muchas cosas pero que nunca explica sus razones para alentar el misterio.

A este relato lleno de humor sobre los días de la polémica se suman dos sobre el origen de la inspiración y las mejores técnicas para escribir un relato, más cerca de la capacidad de entrenar la mirada para captar la magia y entender a los personajes como seres fascinantes que de reproducir técnicas de manual. Este Relatos escogidos es una mínima selección de todos los que escribió Jackson, pero tan bien escogida que despierta el entusiasmo y las ganas de subirse a nuevos autobuses en medio de noches excepcionales.

Pilar Torres

Érase una vez el fin

FullSizeRender(1)Érase una vez el fin
Pablo Rivero – Anagrama

Después de leer el último Premio Dos Passos a la Primera Novela, Cocaína, del periodista Daniel Jiménez, pensaba que estaría un tiempo sin cruzarme con una novedad literaria de un escritor español que le buscara la crudeza a la vida de esta manera.  Me equivocaba, Érase una vez el fin va en esa línea,  aunque  el tratamiento y la resolución sean diferentes. Es cierto que el  entorno barrial y lumpen en el que se mueve el personaje de ésta difiere de la novela de Daniel Jiménez.  No obstante, el proceso de degradación a la que llegan los personajes, la intensidad de la narración y la calidad literaria, las acerca.

En Érase una vez el fin un pianista de hotel con  problemas de adicción, entre otros,  deja una deuda pendiente en una partida de cartas. A partir de ahí, el joven se ve envuelto en una persecución por un Gijón decadente, donde se va a encontrar con el presente y el pasado de una vida marcada por la familia, las relaciones afectivas y la pobreza inherente a la clase obrera.

Pablo Rivero (Gijón, 1972)  le imprime al personaje un carácter fuerte y una  acitud desafiante frente a la vida. Su voz es corrosiva, y está cargada de rabia y frustración. Más que hablar, a veces parece que escupe. Pero a su vez, la ferocidad personal con la que convive el personaje  es suavizada por una visión poético que deja en cada párrafo luminosidades de sucia belleza.

En este viaje al infierno, van a aparecer más demonios que santos: chulos, prostitutas, yonquis,  jefes déspotas, cuñadas de dudosa  eticidad, policías corruptos, padres pusilánimes y borrachos, entre otros. Con ellos, el autor  traza un recorrido para que su protagonista colisione con violencia contra todo el mobiliario sentimental que ofrece la ciudad.

Rivero no se corta, y en esa visión de euforia y odio que caracteriza al pianista, arremete contra una sociedad estática, idiotizada, inmovilista, sumisa, corrupta, vulgarizada y decadente.

Si tuviera que poner un pero es  la sensación de urgencia que Rivero parece imprimir a la narración para darle fin. Pero no obstante, Érase una vez el fin es una novela muy entretenida, que sumerge al lector en el inframundo que aflora en los márgenes de la sociedad y muestra aquello que nadie quiere ver ni leer.

@cercodavid

Doble fuga de amor y muerte

Jean_LegrandDoble fuga de amor y muerte
Jean Legrand – Periférica

El amor puede ser una experiencia que transporta a los enamorados a un estado onírico. Así debería de ser siempre. Precisamente ese estar fuera de uno mismo ha dado los mejores versos y también los ripios más tristes. Doble fuga de amor y muerte forma parte de los primeros. Aunque formalmente no esté considerado como un poemario, sino como una novelita. Lírica y delicada, me gustaría añadir.

La pareja protagonista, Ange y Nin, balbucea en una tonalidad evocadora de ensueño en estas páginas. Retoza en el campo, vive y siente la flor, renueva el canto del pájaro, disfruta la nube forjada de aguanieve y silencio. Estos jóvenes sienten un amor que borra la tristeza de vivir y hace de la existencia una primavera inagotable, para después resbalar por el horizonte de la angustia existencial. Transitan abducidos por las ondulaciones de un diálogo exquisito. Dicho así puede resultar chocante, pero en la literatura el cómo es igual o más importante que el qué. El autor escribe con el envés de la tradición surrealista, abierto al tiempo que marcan las agujas de los relojes blandos, en un espacio que muta a agreste, rico, húmedo, mineral y lunático.

Jean Legrand (1910) publicó en Gallimard gracias al apoyo de Raymond Queneua y Jean Paulhan. Fue editor en Nantes y se retiró en los años 50 a las inmediaciones de Montpellier, donde nació. Creador de un movimiento literario sin apenas repercusión, el Sensorialimos, su figura había quedado olvidada hasta hace un par de años. El silencio se ha   roto gracias al empeño del editor y escritor, Philippe Blanchon, explican los editores de Periférica en una nota. Una sorpresa para La Buena Vida, que siempre se alegra  que escritores así vuelvan a la mesa de novedades.

@cercodavid

 

Yo soy gato

yosoygatoEl gato ginger es el gato color naranja. Tipo Garfield. Jackie Morris, autora de este libro para soñar, explica que ha tenido varios felinos de este tipo. Elmo es el que la acompaña en la actualidad, por eso aparece enroscado en una fotografía,  igual que en la primera ilustración de este libro.

Además de ser amante de estos animales, Morris dejó la ciudad para disfrutar de la naturaleza, después de trabajar para distintos medios y corporaciones. Conoce los latidos ocultos que brotan de la tierra. Y conoce, también, los diferentes felinos.

En Yo soy gato se representan los sueños de un gato doméstico-Elmo- que quiere ser todos los felinos a la vez: el tigre siberiano, el estilizado guepardo, el lince, el puma, el león o el gato montés, entre otros. Un libro sencillo para saber qué sueñan los gatos y  para tener todos los felinos posibles de este mundo.

David García

Cocaína

cocainaCocaína – Daniel Jiménez – Galaxia Gutenberg

Cada vez que relaciono la cocaína con la literatura recuerdo a Fogwill, el escritor argentino que escribió Los Pichiciegos hasta arriba de la sustancia blanquecina y amarga. Pero es es probable que después de leer este libro cambie de referencia.  Cocaína es una novela en la que el personaje se pierde por los meandros de la autodestrucción por el consumo del polvo blanco.

«Henry Miller escribió: la literatura del siglo XXI será autobiográfica o no será», señala el narrador en la página 97. Por lo que cabe preguntarse si estamos frente a una novela autoficcional. Es algo que no importa,  funcionaría igual de bien, pero el deseo de saber si lo que leemos está basado en la experiencia personal, influye. No obstante, el narrador, casualmente  se llama igual que el autor, Daniel, pero, para poner distancia, este ha decido escribir la novela en forma de diario y en  segunda persona. Lo que le imprime un tono  que oscila entre el reproche y la confesión, la crudeza del que mira desde fuera y el patetismo del que acata desde las páginas.

Cocaína va más allá del relato de la adicción de un joven que anda metido en el angustioso desacato  por ser un tipo normal. El consumo lo aísla y lo convierte en un tipo asocial, en un joven que pierde las riendas de su vida cometiendo el  error de asociar las rayas que esnifa al propio acto de escritura. Daniel se pone frente a la pantalla de ordenador a escribir con la idea de dejar huella en el panorama literario contemporáneo, ayudado por la coca, pero después de la primera raya, el libro al que el personaje aspira queda relegado a un segundo plano. Daniel abandona teclado, verbos, adjetivos, pronombres, sentido común, y entra en una espiral de destrucción anímica.  Sólo atiende a la gramática de esnifar.

Andrés, el camello, es junto a la cocaína y a Daniel, otro de los personajes. Aunque el protagonista nunca tenga contacto con él, más allá de la llamada telefónica en la que acuerda los gramos de droga que quiere. El juego literario que mantiene con ese personaje da muy buenos resultados. Esta escena se repite a lo largo de la novela en numerosas ocasiones e imprime a las páginas  un tono de humor dramático.

-¿Diga?
-Hola, Andrés.
-Hola.
-¿Cómo va todo?
-Bien. ¿Uno y donde siempre?
-Sí.
-Quince minutos.
-Como siempre.
-Sí.

Hay que decir que el  Daniel de la novela vive momentos familiares dramáticos. Su hermana se ha suicidado y sus padres viven en La Majada, un pueblo a casi 200 kilómetros de Madrid, a la espera de que de un momento a otro los deshaucien. Por lo que el entorno es deprimente y propicio para el joven escritor en ciernes  entre en barrena.

Como novela con fragmentos metaliterarios, no pueden faltar las referencias a otros escritores. Por sus páginas pasan Bryce Echenique y una atenta lectura de La vida de Martín Romaña; sus teorías sobre la triada de ídolos postmodernos: Bolaño, Casavella y Foster Wallace, en detrimento de la vieja escuela de los beat y los escritores vinculados al realismo sucio. La anécdota de Pérez Reverte tiene su gracia. Igual que la devoción que demuestra por algunos autores y periodistas contemporáneas.

Cocaína es una novela sobre la adicción, la literatura, la ambición, el desencanto, la pérdida, la soledad -buscada e impuesta-, la degeneración,  la incapacidad para amar, la frustración, el rencor y la lucha por ser diferente a través de caminos que llevan a Daniel a su ruina personal y social. Cocaína ha sido premiada con el II Premio Dos Passos a la Primera Novela. Aunque los premios no son garantía de nada,  creo que es una obra el muy recomendable, valiente y muy bien escrita. Aunque es comprensible que no a todos les apetezca entrar en el infierno -literario- de Daniel.

@cercodavid

Apuntes sobre el suicidio

Apuntes sobre el suicidio

Simon Critchley – Alpha Decay

A cada uno nos toca ser singulares de alguna manera, como si fuese obligatorio abrirse un sendero con machete entre las mandíbulos por el bosque de la vida. Esta constante lucha por encontrar el sentido a la vida, como si pudiésemos decir un “había una vez” de lo que ya hemos recorrido, acaba generando en cualquiera la angustia por no encontrar las señales del sendero, como si fuésemos los únicos de no encontrar el secreto de la verdad de la vida.

En Apuntes sobre el sucidio, Simon Critchley obliga al lector a enfrentarse de una manera nueva sobre argumentos clásicos. El suicidio es un tema de debate filosófico y moral desde la Antigüedad. Critchley, que expone las distintas interpretaciones y juicios sobre el suicidio a lo largo de la historia, quiere derribar el tabú buscando el por qué tanto en las condenas como en las causas. Una exposición sencilla y clara que conduce hasta un opúsculo de David Hume en el que acabamos con el interés y la polémica bien despiertas.

Sorprende la capacidad de Apuntes sobre el suicidio para radiografiar un tema que genera tantos silencios y para el que crea un pequeño libro que es capaz de convercer de distintas posiciones, siempre defendiendo la necesidad de hablar de ello lejos de la repulsa moral o la condena en voz baja. En análisis de la historia de las notas de suicidio, entendidas como un acto de publicación (en la que se hace público lo que no se cosigue explicar en lo propio), es la mejor forma de explicar cómo en el suicidio conviven el amor y el odio, dos fuerzas que se amplifican tanto que no se pueden delimitar.

Critchley hila todo su tratado con los ejemplos que mejor pueden expresar el dolor por el sinsentido de la vida y los destellos que realmente sirve de refugio para los días oscuros: los escritores que supieron dar las palabrar que normalmente no se encuetran. Es, por ejemplo, Virginia Woolf la que desentraña en este ensayo los milagros cotidianos en los que habría que detenerse para agarrar a la vida.

Notas sobre el suicidio sirve tanto para conseguir despertar planteamientos que muchas veces se obvian en silencio como para reafirmar la importancia de aprender a ver la vida no como algo que necesita un sentido sino, más bien, como un mapa en el que tenemos la libertad necesaria para encontrar la magia.

Pilar Torres

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