Una jornada en Vimvodí

Hace ya unos días de la presentación del premio literario organizado por Arola Editors a las afueras de Vimvodí, un pueblecito de Tarragona del que apenas tengo la imagen de unas casas y un arroyo. Me levanto temprano. La mañana es lluviosa. Creo ir con tiempo suficiente para tomar el tren en la estación de Atocha, pero cometo el error de subirme al autobús. Demasiado tráfico, apenas nos movemos. A mitad del paseo de las Delicias decido bajarme y echar a andar. Más bien a correr. Mientras subo hacia Atocha me invade la desesperación. Tengo la sensación de que voy a perder el tren. Llego muy justo. Cuando me siento en el AVE, sólo faltan tres minutos para salir. Dejo Madrid con una sensación de alivio. Las perlas de sudor descienden por la espalda.
 
Bajo del AVE en la estación Camp de Tarragona junto a una excursión de pensionistas y algunos otros viajeros en los que no reparo. Cada cual toma su camino. En la puerta de salida me espera un conductor. Sostiene un cartel con cuatro nombres: Vidal Usanos, Cristóbal González, Jesús Marchamalo, David García. Hemos venido en el mismo alta velocidad. Vidal y Cristóbal son dos libreros madrileños con muchos años de experiencia, Jesús es un conocido periodista cultural.
 
Afuera de la estación brilla la luz del Mediterráneo, dulce y agradable. Durante los tres cuartos de hora de viaje en coche, atravesamos parajes rurales. Llama la atención lo verde que está el campo. Los viñedos de la tierra arañan el horizonte. La primavera ya se ha colado de lleno en esta parte del país. Llegando al destino, los avellanos motean en los alrededores de Vimvodí.
 
La presentación del premio se celebra en la masía Molí de Salt, propiedad del escritor Luis Goytisolo. Nos recibe Juan Tallers, también escritor, y uno de los editores de Arola. Saludos de cortesía, sonrisas, caras amables. No sé qué me voy a encontrar. He estado fisgoneando en la web de la editorial, la mayoría de los títulos publicados por Arola son en catalán.

Con la 1.ª edición del Premio Vuela Cometa para Escritores Menores de 38 años, la editorial abre nuevas vías y la posibilidad de entrar en el mercado en lengua española. Pero 38 años es una edad extraña, poco redonda. Ni son los temidos cuarenta ni los ilusionantes veintitantos. Quizá esa sea la razón. Los 38 años interpertados como la atalaya desde la que ya se puede escribir de la vida con perspectiva si hurgas en el pasado. Y si miras hacia delante, todavía hay mucho camino por recorrer.
 
La masía Molí de Salt también es un hotel. La estructura se divide en dos partes. En el edificio de la izquierda están la habitaciones. En el de la derecha hay un gran salón. Llama mi atención una pequeña biblioteca. Me acerco a echar un vistazo a las baldas. Hay una gran cantidad de títulos de la editorial Anagrama. Echo un vistazo por la puerta trasera del salón. En frente, a unos 2 o 3 metros, una alberca alargada con agua verdosa, casi diamantina, ocupa gran parte del terreno. En uno de sus laterales distingo al autor de Antagonía sentado frente a una cámara. Un periodista, de espaldas a mí y frente a él, le entrevista. Apenas se mueven. El escritor balancea las manos de vez en cuando, con armonía, como buscando asir los abismos del aire. La escena me recuerda a un cuadro de Hopper.
Goyitolo
 
Adentro, en el salón, además de la estantería de libros, han alquilado para la ocasión un moderno equipo de sonido, un equipo de altavoces y unos focos. Un par de cámaras de vídeo esperan en stand by a que esto eche a andar. Detrás de la estantería, junto a la puerta trasera, dos periodistas de RNE ultiman los preparativos para grabar el coloquio/presentación. Un revuelo de gente va de acá para allá. Al fondo, una mesa flanqueada por un ramo de rosas en cada esquina espera a los invitados.
 
Juan Tallers inaugura la mesa con una breve presentación de las dos novelas premiadas. No se extiende, todo lo contrario, es bastante breve. Y en unos minutos el acto se convierte en una charla para hablar sobre la situación actual de la novela. En la mesa están sentados Xavi Ayén, del periódico La Vanguardia; Juan Andrés Moya, finalista del premio con la novela El color de las granadas; Luis Goytisolo; Marcelo García, ganador del certamen con Cartas de amor después del ecocidio; Jesús Marchamalo; y Elvira Huelbes, en el papel de moderadora.
 
La muerte de la novela, la situación actual o los peligros que la circundan son los temas sobre los que se incide. Goytisolo insiste en los cambios sociales y en la manera en que la tecnología ha venido a cambiar la realidad, pero advierte que él no es catastrofista, eso sería lo fácil, comenta. Marcelo García explica, en cambio, que el arte de contar historias es inherente a la naturaleza humana, aunque es consciente de que estas nuevas formas tecnológicas y de conocimiento superan el contexto de lo literario. Juan Andrés Moya defiende el deseo inagotable del ser humano por el placer de la lectura y de la escritura, al margen del soporte.

En la conversación ha prendido el calor de las palabras. Ayén, explica, recibe catorce libros al día en su mesa de trabajo. Destaca cómo ha crecido el poder de los directores de marketing en los grandes grupos y defiende el trabajo de las pequeñas editoriales, esas que hacen del libro un objeto especial. Es Marchamalo quien levanta alguna que otra sonrisa, asegura que la época del temido iBook ha quedado atrás y que el enemigo de la lectura es el teléfono móvil. Lo define como un festival de posibilidades de ocio. Ése es el que hace daño. El teléfono ofrece un entretenimiento fácil e impulsivo. Es la paradoja de vivir en mundo hiperconectado y a la vez superficial. 
 
En la charla surgen anécdotas de J. K. Rowling y, cómo no, de Vargas Llosa, un escritor que gana digitos en su cuenta bancaria, pero pierde crédito en el ámbito cultural. La mesa se extiende alrededor de una hora. Se dicen cosas como:

– Los modos de hacer de la mercadotecnia norteamericana han copado también el sector del libro.
– La literatura no es el mercado. Son dos mundos opuestos, aunque complementarios.
– Un alto porcentaje (90 %) de los best seller publicados no llega a ser un superventas.
– La esperanza de la literatura está en los pequeños editores.
– El libro puede competir con las nuevas tecnologías si lo miman y el editor tiene un trato único con el escritor, las librerías y los medios de comunicación.
– Los lectores son una fauna inextinguible. FIN.
 
Nos bajan a comer junto a un río que suena alegre. El vino es suave y afrutado. Roberto Villarreal, periodista de El Mundo, me cuenta que en Tarragona hay nueve denominaciones de origen. Aparece Josep María Bernadas, en muletas. Su fuerte acento catalán me obliga a afinar el oído. Habla de proyectos, de resistencia, de libros, de revistas, de periodismo narrativo. Arropado por unas gafas de sol, Luis Goytisolo se suma, escucha atento. Pasa todo muy rápido. Llega el postre, el café solo sin azúcar.

Al fondo las copas de los árboles se agitan. A alguien se le ocurre juntar al grupo para hacer una foto. Estamos cerca del Sant Jordi. Esto aquí son palabras mayores. Son días en los que todo se mezcla un poco: las expectativas, la ilusión, los encuentros, el cansancio por la carga de trabajo… Poco a poco el grupo va menguando. A mí también me toca volver. Busco la chaqueta. Dan ganas de tumbarse en la hierba a oir la música del agua. Pienso en Manet. Llegan las despedidas y los adioses, todo un poco a la ligera porque el coche espera. Sólo queda dar las gracias, esperar a que pase el AVE de vuelta a Madrid y aprovechar lo que queda de tarde para leer.

Oona y Salinger

Oona y Salinger
Frédéric Beigbeder – Anagrama

El misterio que crea el silencio sobre la historia de los escritores es un manto que muchas veces cubre toda su obra. Los libros de Salinger se han editado desde el primer ejemplar sin sinopsis, con las cubiertas más sencillas posibles y sin ninguna pista mercadotécnica que marque la lectura. Son unos cantos chocan contra el agua de la lectura, donde crean melodías inesperadas, roban el aliento y dibujan una sonrisa triste llena de comprensión.

A Salinger se le reconoce en tres fotos: una de militar, otra con la típica pose del escritor envuelto en humo y una en la que intenta destruir el objetivo que inmortaliza su desaparición. Este encierro en vida, entre los árboles de un bosque de Cornish, es una de esas luchas silenciosas contra el mundo y su reconocimeinto que solo sirven para crecer la expectación.

La reconstrucción del silencio de este escritor empezó en Salinger, de David Shields y Shane Salerno, un monumental intento de biografiar un hombre que se esforzó por no dejar huellas. En este libro se mezclan las pocas entrevistas que dió, las palabras de quienes lo conocieron o la reconstrucción más bien ficcional de estos dos autores para crear un mapa de ecos donde se proyectan las sombras de Salinger, sin usar en ningún momento la luz frontal.

En Oona y Salinger Beigbeder sigue este ejemplo de reconstrucción histórica pero le suma unas cucharadas más de ficción. El resultado tras un horneado largo es una facción, donde la sucesión de los hechos es histórica pero a la que se le suman palabras, diálogos, cartas, pensamientos y lamentos creados por el escritor francés. Una especie de reconstrucción de un fan para una historia misteriosa, en la que el amor duró un suspiro pero que dejó su huella durante bastante tiempo.

Aunque la historia de amor entre el autor de El guardián entre el centeno y la futura mujer de Chaplin no encuentra muchas veces las palabras ni las fórmulas creíbles (rozando muchas veces el carril de lo cursi), Beigbeder sí que consigue recrear el clima que vivían los soldados mientras liberaban poco a poco Europa. Este Salinger ve cómo la playa de Normandía tiene más sangre que sal, se emborracha con Hemingway en medio de la felicidad de la liberación parisina y sus pesadillas se llenan del horror de encontrar los campos de concentración nazis.

Oona y Salinger es un disfraz para que Beigbeder consiga encontrarse con su ídolo, un Salinger que jamás le habría abierto la puerta de su guarida. La fascinación de decir no a la vida y dejar que pasen los años sobre sus palabras sin ninguna novedad en el frente, con una vida en la que el francés se ve reflejado (como Salinger, Beigbeder afronta los 50 al lado de una mujer mucho más joven que él), es lo que le empuja a actuar y rehacer lo que Salinger, como las cubiertas de sus libros, prefirió dejar en blanco.

Pilar Torres

Teoría del viaje. Poética de la geografía

Teoría del viaje. Poética de la geografía

Michel Onfray – Taurus

Existen libros que parecen impresos para meterlos en la maleta. O bien tienen el tamaño perfecto, o hablan a un ritmo propio para las tardes de deambular y sentarse en cualquier lado a descansar. Pueden ser libros que retraten la geografía que se tiene delante, que describan flores que crecieron por los caminos que se recorren o que, como en un teatro, puedan poner sus fantasmas sobre la realidad a la que nos asomamos.

Esta Teoría del viaje es un manual de instrucciones perfecto para soñar con el viaje en el que se refleje el yo que se esconde debajo de la rutina. Un libro que recupera las formas de la Poética del espacio de Gaspar Bachelard para mirar hacia fuera, elogiar a los aviones y a los que preparan sus viajes con poemas.

Con una estructura que repite la expectación, excitación y melancolía de cualquier viaje, Onfray cartografía los anhelos de quien quiere beberse el mundo en lugar de dejarlo en un documento: una guía espiritual para viajeros modernos, los que viajan solos y no se suben al avión simplemente a entender otros mundos, sino a disfrutar y sorprenderse con los mundos en los que no podemos reflejarnos, a vivir en otra frecuencia de onda que modifica los sentidos.

A La Buena Vida llegan de vez en cuando postales de amigos que quieren compartir el mundo con nosotros. Cuando le damos la vuelta a una imagen que no puede más que ensancharnos la sonrisa, nos da en la cara un aire lejano, el de mundos que también queremos descubrir y bañarlos, como todo, con la alegría de los libros.

Pilar Torres

De oficio, Lector

IMG_8375De oficio, Lector
Bernard Pivot/Pierre Nora – Trama

Apostrofhes fue un programa de la televisión francesa dedicado a los libros que se emitió durante más de quince años. Muchos lo recordarán por la escena protagonizada por Bukowski. El escritor norteamericano, borracho, tiene que ser auxiliado por su mujer para salir del plató, donde compartía programa con unos otros escritores y con Bernard Pivot, el periodista encargado de dirigir y  presentar el programa. Además del autor de La máquina de follar, por los estudios de Antenne 2 pasaron las principales figuras de las letras contemporáneas  francesas y del panorama Occidental. Entre ellos estaban Modiano o Nabokov. También personalidades políticas como Mitterrand o D’estaing.

En De oficio, Lector, el editor Pierre Nora mantiene una conversación -la mar de entretenida- con Bernard Pivot,  sobre los años que estuvo al frente de este programa. Fueron más de setecientas emisiones. Cada viernes, Pivot, su equipo y un grupo de escritores se ponían frente a las cámaras y hablaban sobre literatura. El efecto fue inmediato y Pivot se convirtió en un referente y prescriptor de literatura en el país de Rosseau. Los sábado por la mañana la gente acudía a sus librerías a por el libro que Pivot había recomendado la noche anterior. ¿Alguien imagina eso en España?

El periodista francés hacía de mediador entre el escritor y los lectores. Los franceses confiaban en su criterio y su independencia. Pivot lo explica  muy bien en esta magnífica conversación. Se toma muy en serio eso de no frecuentar cócteles y saraos literarios o codearse con el mundillo literario y adquirir compromisos innecesarios.  Ahí reside gran parte de su credibilidad.

Por otro lado, el título no está elegido al azar: el protagonista de estas conversaciones explica cómo organizaba su programa y el tiempo que le dedicaba a la lectura, con una media de ocho horas diarias y una jornadas de hasta quince horas. ¿Quién dijo que leer no es un placer pero también un trabajo?  Pivot cuenta su experiencia, las cosas a las que tuvo que renunciar -cine, teatro-. En este libro se hablan de muchas más cosas. Pero compruébenlo por ustedes mismos. Decir que el libro es una delicia es cursi, pero verdad.

@cercodavid

 

Hail Satan!

Hail Satan!
Simon Hanselmann – Fulgencio Pimentel
Hace unos meses Fulgencio Pimentel editaba la temporada completa de Megg y Mogg, un libro que reunía los anteriores Hechizo total y Bahía de San Búho. Ese libro de tapas duras desde el que Megg miraba entre asustada y desafiante estuvo hipnotizándome varios días, hasta que una tarde en la que no había ni rayos ni centellas lo devoré sin poder parar de reírme y verme identificada con sus momentos más oscuros.
Las historias de Megg, Mogg y Búho son los cuentos que las generaciones futuras escucharán sobre cómo era la juventud en los poco locos años 10. Los tres comparten una casa cochambrosa, llena de cajas de pizza vacías y en la que luchar por sobrevivir al sobrebeber.

Búho tiene problemas con el alcohol y no recuerda la mitad de sus noches, aunque está reconduciendo su vida con un trabajo al que debe ir con corbata. Megg es una bruja deprimida que, más veces de las que aceptaría, ve el vacío en toda su negrura. Mogg es un gato enamorado de Megg, adicto a las series y a la droga que, cuando se coloca, se dedica a hacer sandwiches con todo lo que pilla. A este trío, de vez en cuando, les visita Werewolf Jones, un lobo pasado de rosca que no hace más que meterles en problemas.

Si bien en Megg y Mogg todas las historias son breves episodios dibujados en muy diferentes estilos, en Hail Satan! Hanselmann retrata una noche de cumpleaños de Búho en la que absolutamente nada consigue alcanzar tintes adultos. Con una línea depurada, Hail Satan! se ríe de las cenas elegantes, retrata vómitos y conversaciones transcendentales de borrachera y roza a la vez la humillación y la ternura.

Estos personajes, que parecen haber salido de un “Érase una vez” para entrar en la pesadilla del vacío existencial, viven historias escatológicas, crueles, pasadas de todo tipo de sustancias, se ríen del sexo, las relaciones y el fracaso. Unos relatos en los que la fantasía se tiñe de realidades reconocibles, donde la sonrisa sardónica crece con la crueldad, hasta que una torta dolorosa despierta a la ternura más desolada.

Pilar Torres

La Noche de los Libros y el Día del Libro 2016

Programación de actividades en nuestra librería con motivo de la celebración del Día del Libro el próximo día 23 de abril y la previa Noche de los Libros:

************* NUEVOS HORARIOS ****************

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La Noche de los Libros
Viernes, 22 de abril de 2016

20:00 horas – Conversación – coloquio con Manuel Jabois
El periodista nos habla sobre su trabajo de columnista, los libros propios y leídos y su vida en Madrid, donde vive después de abandonar su Galicia natal.

22:00 horas – Teatro: “Los amores diversos” de Fernando J. López, dirigida por Quino Falero y protagonizada por Rocío Vidal
¿Cuántas páginas son una vida? La vida se decide entre versos. Entre las páginas que construyen nuestra memoria: las historias que nos contaron de niños, los poemas que copiamos para alguien siendo adolescentes o los personajes que, alguna vez, nos enamoraron. Ariadna no acaba de encontrarse en ese laberinto literario. Un mundo de palabras que se derrumba cuando se entera de la muerte de su padre en extrañas circunstancias. Impulsada por la necesidad de conocer la verdad de lo sucedido, deberá hacer frente al pasado familiar y, sobre todo, a sí misma en una sola noche. Porque sabe que en su presente, en sus caóticos treinta y algo, hay tantas sombras como las que deberá descifrar en la vida de su padre si quiere entender por qué y cómo murió.

LBV_ 23 Día del Libro
Día del Libro
Sábado, 23 de abril de 2016 durante todo el día

Empaquetados personalizados de los libros comprados para regalar

Regalo de una flor artesanal

Exposición y venta de ilustraciones numeradas y firmadas de algunos de los mejores ilustradores nacionales con trabajos publicados en Nórdica Libros.

Video-retratos: grabaremos a todos los que queráis venir a leer ante la cámara el extracto de vuestro libro favorito*

Campeonato del Mundo de Velocidad para Cuentalibros de 0 a 14 años** con premios para los mejores y más rápidos

* podréis grabarlo disfrazados con nuestros complementos, de espaldas, de lado, haciendo el pino, mirando a cámara… se trata de compartir algún texto que os resulte especial. Debéis traer el libro con vosotros

** los niños también tendrán su oportunidad, deben traer un libro que hayan leído tanto que se sepan de memoria e intentar contar la historia lo más divertido y rápido que puedan en grandes trazos…. se podrán disfrazar para no ser reconocidos si no quieren y durante la semana siguiente cronometraremos y elegiremos a los campeones.

En ambas jornadas, los clientes disfrutarán del 10% de descuento en la compra de libros.

La entrada a las actividades es gratuita, pero si quieres asegurarte tu plaza, puedes hacer una reserva previa y su coste se devuelve en forma de vales descuento en la librería y una invitación a una Cerveza Martínez e Hijas.

Reserva en la librería o aquí:

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Manifiesto incierto

Manifiesto incierto. Con Walter Benjamin, soñador asomado al paisaje

Frédéric Pajak – Errata Naturae

Cuando estás al otro lado de la barra en una librería descubres que uno de los temores más generalizados son las montañas de libros. “Es que tengo un montón de libros pendientes”, “me comen los libros sin leer”, como si tener descubrimientos pendientes fuera un pesar más que un placer.

En los libros de Pajak las montañas de libros pendientes y leídos mil veces hace de sombra en cada esquina. Sus “ensayos ilustrados” se parecen más a cuadernos de un lector atento y expansivo que mezcla los colores de su vida con las palabras de otros, las vidas que ya no existen pero que nos han llegado en silencio, preparadas para que nos entendamos mejor a nosotros mismos y al tiempo siempre agitado que se escapa de las manos, que se oscurece como las punzadas de un estilete sobre el aguafuerte.

Hace justo un año que Errata Naturae nos regaló La inmensa soledad, un retrato de un Turín oscuro donde se destruyeron las vidas de Nietzsche y Pavese y donde, a las orillas del Po, el propio Pajak estudiaba su reflejo: el de un hombre atrapado en la peligrosa red de la soledad, esa tela de araña que seduce hasta la destrucción.

Ahora toca abrir el primer tomo de Manifiesto incierto, considerada en Francia la gran obra de Pajak y en la que depura el estilo de la anterior haciéndolo mucho más sugerente, reflexivo y, sobre todo, emocionante. Aquí el eje vertebrador es Walter Benjamin y el peso de su exilio, su huida ante el auge de los totalitarismos y el poder de unas ideologías que quieren ser obreras desde la burguesía o borrar del mapa nombres marcados con estrellas de seis puntas.A través del filósofo, de su huida hasta el Mediterráneo y la pobreza con la que pasaba los días en un pequeño pueblo de Ibiza, Pajak se adentra en un mundo oscuro, donde los perfiles son severos y las miradas guardan miedo, recuerda su convivencia con el fascismo que sobrevive soterrado en la sociedad y que, en una Francia moderna y sin complejos, vive cómo el racismo y el clasismo son males casi incurables.

Manifiesto incierto es un libro para dejarse arrastrar por mares embrabecidos, aumentar la lista de lecturas pendientes y abrir las pueertas a la emoción, por muy oscura que pueda resutar. Un libro sobre viajar y no encontrar un hueco hogareño, huir y luchar por encontrar las palabras justas cuando todo parece derrumbarse y el mundo pierde todo su equilibrio, para disfrutar con sus ilustraciones y grabarlas en la memoria con la intensidad de las miradas más certeras y las sombras de los libros que se subrayan en los peores momentos.

Pilar Torres

Pétronille

pétronillePétronille
Amélie Nothomb – Anagrama

Nueva entrega de Amélie Nothomb, una de las escritoras en lengua francesa más populares, y ya van más de 15 en Anagrama. Tras ‘La nostalgia feliz‘ en la que viajábamos con la autora de vuelta a Japón, después de muchos años alejada de su país de nacimiento, ahora vuelve para brindar con champán y nos propone una continua celebración, porque siempre encuentra algo que celebrar, o mejor, algo por lo que beber.

Pétronille, que da título al libro, es el nombre de una admiradora que acabará convirtiéndose en compañera de ebrios momentos, siempre provocados por un buena botella de champán. Una joven extraña, con el mismo humor que Nothomb, capaz de seguirle el ritmo de la conversación y de la vida. Al menos a temporadas, porque ambas rivalizan en situaciones extravagantes. A las rarezas a las que ya nos tiene acostumbrados Nothomb, hay que sumarle aquí las de Pétronille. Como si de una lucha encubierta se tratase (o no tan encubierta), cuando no es la autora es este personaje el que provoca esas situaciones poco comunes.

En ‘Pétronille’ encontramos el estilo característico de Nothomb, con su humor, su ironía, y todo aquello en lo que reside la atracción que provocan sus libros en los lectores. Es probar uno y querer repetir en algún momento.

Una historia llena de energía para combatir lo absurdo de la vida con un punto de locura. En La Buena Vida parecemos también algo alocados, hemos terminado de leer ‘Pétronille’ con ganas de llamarla para invitarla a una botella de champán. Y uno no se emborracha con cualquiera.

Rutas sin mapa

RutasSinMapa (2)Rutas sin mapa. Horizontes de transición ecosocial
Emilio Santiago Muíño – Catarata

Rutas sin mapa ha sido premiado con el Premio Catarata de Ensayo 2015. En él se explica cómo los procesos de acumulación capitalista nos han llevado a un agotamiento de los recursos naturales. Desde los años 80 se consume por encima de las posibilidades del planeta. Razón suficiente para alzar la voz y plantearse nuevas formas de vivir en el futuro.

Educar, limitar el uso de aquellos recursos que no sean capaces de renovación y evitar la emisión de todo tipo de deshechos sería un buen comienzo, pero no suficiente. Aun así la situación va a ser traumática, ni las energías renovables, ni las buenas intenciones nos van a salvar de ésta, viene a decir Emilio Santiago Muíño, autor de este ensayo que aborda el estado de las cosas y propone un nuevo paradigma al que llama poscapitalista. A las puertas del colapso, no hay otra opción, explica Muíño, que, además de antropólogo, frecuenta la poesía y la música.

Rutas sin mapa es un ensayo escrito desde el rigor y el activismo. En él se repasa y se reformula el concepto de sostenibilidad. Se sirve del  sujeto automático de Marx y de la megamáquina de Mumford, y los pone a andar de la mano en este siglo que se despachurra. El joven autor escribe desde las propuestas libertarias y ecologistas, y advierte, estimula y arroja en las páginas con un alubión de ideas. El  grave problema estructural y de la política moderna, además de la falta de empatía con las generaciones futuras, son algunos de los retos, advierte.  Son necesarias nuevas políticas y un cambio en radical en la educación. Pero por ahora se oye poco de esto en los medios de comunicación. Menos aún, en los despachos presidenciales. Si algún día se empieza el cambio, iremos medio siglo tarde.  Si no es por sentido común, tendrá que ser por pura superviviencia.

@cercodavid

Sabía leer el cielo

SabiaLeerElCieloSabía leer el cielo – Timothy O’Grady, Steve Pyke – Pepitas de Calabaza

Entre las cosas que sabía hacer estaba leer el cielo, recordar poemas, sembrar patatas o fabricar un ataúd , explica el protagonista de este libro moldeado de sutilezas y de verdades, que como todas, no son absolutas sino experienciales. En este libro con vocación de diario poético y vivencial, O’Grady plasma a modo de pinturas intensas, momentos decisivos en la vida de un inmigrante irlandés de que se va a Inglaterra  en la segunda mitad del siglo XX.

La aparente sencillez de la prosa de Timothy O’Grady no destierra la hondura, tampoco la belleza con la que se sumerge su pluma ágil en estas escenas cotidianas. El autor de Motherland arranca la esencia a los acontecimientos, como el paciente cazador que espera a que aparezca su presa.

Alejado de los lugares comunes, O’Grady se sumerge en los campos donde se cosechan las patatas, los rings en los que al hombre lo embarga la bravura, en los sentimeintos de  amor o de pérdida, en lo que significa la familia y las historias que ensamblan a ésta. También hurga en los bares con sus borracheras de cerveza, en la música y en la poesía que hay en la calle y en el trabajo, pilares de la cultura popular.

Sabía leer el cielo está escrito con la delicadeza del que entiende al otro y planta a su alrededor estampas exquisitas. Los textos están acompañados de fotografías de Steve Pyke. La fuerza de las imágenes apoyan los textos de un mundo extinguido hoy. Retratos, paisajes, retazos de vidas que ya fueron. El prólogo está escrito por John Berger, otro  poeta, en el sentido más amplio de la palabra, que sabe qué decir cuando arde cerca de él la vida hecha arte.  No hay más que acercarse a un fragmento de Sabía leer el cielo y leer para entender de qué pasta está hecho este bello libro:

Soy yo. Tengo la cabeza redonda y calva; ojos azules y llorosos, y los dedos manchados por el tabaco. Estoy solo como un perro negro. Duermo mal.

@cercodavid

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