Primates

Primates Goodall Fossey GaldikasPrimates.La intrémpida ciencia de Jane Goodall, Dian Fossey y Biruté Galdikas
Jim Ottaviani y Maris Wicks – Norma

Hay un tipo de personas que llevan en la sangre las ganas de aventura, que tienen la paciencia necesaria para esperar los descubrientos y que anteponen la búsqueda detectivesca a cualquier otra cosa en la vida. Algunos se convierten en investigadores de laboratorio, entre microscopios y batas blancas, mientas que otros se lo echan todo a la espalda y, machete en mano, acaban en medio de la jungla con un poco de miedo y mucha ilusión.

Primates narra la vida de tres investigadoras fundamentales para las investigaciones antropológicas del siglo XX: Jane Goodall, Dian Fossey y Biruté Galdikas, las primeras en observar en sus medios naturales a chimpancés, gorilas y orangutanes respectivamente. Tres mujeres que antepusieron su pasión a cualquier otra opción y que encontraron la felicidad en la soledad y la compañía de estos animales misteriosos.

Encontré Primates en La Buena Vida por casualidad, trasteando en nuestra sección de cómic y, cuando estaba sumergida en la lectura, no pude evitar pensar en la suerte que había tenido: solo conocía a Jane Goodall y poco más de lo que pueden decir las primeras líneas de la Wikipedia, así que este libro me hizo admirar con ojos nuevos el mundo de la primatología, sumergiéndome en la admiración y la emoción al descubrir una familia nueva de gorilas después de semanas sin ningún resultado.

Ottaviani y Wicks han creado una historia amena, absorbente y emocionante, un relato donde los sueños se cumplen y la lucha por un mundo mejor, donde el hombre respete y admire a los animales, aparece como algo imprescindible. Primates es la historia de tres mujeres apasionantes, valientes y pioneras para quienes la vida en la jugla se convierte en la felicidad y el motor para superar todas las desavenencias de la vida. Las tres nos hacen soñar, nos trasladan con ellas a un mundo de lianas y cabañas donde la naturaleza, poderosa y oscura, es una nueva y apasionante historia por contar.

Pilar Torres

Cómics (1986-1993)

Julie Doucet Fulgencio PimentelCómics (1986-1993)
Julie Doucet – Fulgencio Pimentel

La Buena Vida está llena de historias fantásticas, de relatos de aventuras que todos queremos vivir y con los que queremos soñar. Sin embargo, a veces también se agredece mirarnos a nosotros mismos, observar nuestro día a día y reírnos un poco de los desastres cotidianos, hacernos preguntas tontas y recordar los sueños ridículos que tenemos la mayoría de las noches.

Este libro reúne la primera parte de la obra completa de Doucet, quizás la autora más importante en el comic underground: sus historias nos dejan entrar en su intimidad, en sus chistes tiernos y en los perturbadores sueños donde cambia de sexo para descubrir un mundo maravilloso donde echa de menos a su vagina. Doucet se pregunta cómo menstrúan las astronautas, cree que Tampax puede salvar el mundo y nos lleva a la caza de grifos gatunos que lo dejan todo pegajoso.

Con ella vivimos mudanzas de Canadá a Nueva York, nos enseña sus destartalados pisos donde reina el desorden y el mundo se gobierna con un pijama imperial. En los dibujos de Doucet todo se llena de preguntas feministas pero con alegría y encanto, se convierte en la mujer que queremos ser cuando no queremos dejar la cama hecha ni fregar los platos sucios, una rebelde con un encanto desastroso. Una autora que bebe de las formas de Crumb para abrir al camino a los cómics autobiográficos como Persépolis pero relatando una vida oscura, sexualmente sucia y animal.

Pero eso no es todo: junto a las más de 250 páginas de dibujos, muchos inéditos, Fulgencio Pimentel incluye un fanzine magenta con fragmentos de distintas entrevistas a Julie Doucet donde habla de sus difíciles relaciones con su familia, de la vida nómada entre Canadá y Berlín o cómo el feminismo puede ser un movimiento inconsciente. El conjunto es un monumento al cómic femenino, al fanzine menos pretencioso y una diversión segura llenas de risas y reconocimiento en las aventuras más triviales del día a día.

Pilar Torres

23 de abril. Día del Libro en La Buena Vida

Bueno, no, lo cierto es que de lo que se habla es de las ventas de libros, del dinero, de la industria.

Y no es que no nos haga falta, pero no queremos hablar de eso.

Preferimos seguir hablando de lo que los libros nos dan, de adónde los libros nos llevan, de lo que suponen en nuestras vidas.

Y para eso, además de disfrutar todo el día de un descuento del 10% en vuestras compras de libros, os proponemos

venir a las 18:00 horas a conversar con Alfredo Pérez Rubalcaba

olvidando por un momento los cargos que ha ocupado y pensando mejor en sus vivencias personales, hablaremos sobre los libros y las lecturas que le han acompañado durante su vida.

Sin más. Pero no menos.

Y después, a las 21:00 horas, Miguel Rellán nos va a contar  la historia del trompetista Danny Boodman T.D. Lemon Novecento, un ejemplo de cómo la imaginación de un escritor, Alessandro Baricco, y el talento de un actor puesto al servicio de una historia, nos pueden transportar lejos de nuestra prosaica vida… por muy poco.
La entrada es libre, pero el aforo, limitado, por eso podéis reservar uno de los asientos en este enlace o en la propia librería.

La nostalgia feliz

La nostalgia feliz, de Amélie NothombLa nostalgia feliz
Amélie Nothomb – Anagrama

¿La nostalgia feliz? Pues no somos algunos nostálgicos ni nada en La Buena Vida, como para no caer enseguida en las redes del útimo libro de Amélie Nothomb. Y como también somos todo lo viajeros que nos dejan, la promesa de acompañarla de vuelta a Japón nos acabó de convencer para empezar a leer.

En esta nueva entrega de sus ficciones autobiográficas, Amélie vuelve a su lugar de nacimiento con la excusa de rodar un documental. El equipo de televisión está interesado en recorrer con la autora los sitios en los que vivió hasta los 5 años y que pisó por última vez en 1996. Ahora estamos en 2012 y ya es una escritora de prestigio.

Dos son las personas a las Amélie quiere visitar en este viaje de vuelta: su querida aya Nishio-san, a la que considera su segunda madre, y Rinri, un novio al que rechazó con veinte años y cuya historia la autora ya nos había contado en Ni de Eva ni de Adán. Dos encuentros a los que se enfrenta con el entusiasmo de volverse a ver y con las ganas de salir corriendo según se acerca el momento.
Cuando una historia es tan perfecta, uno teme no estar a la altura en el futuro. Me asustan los reencuentros. Los temo tanto como los deseo”.

Su estancia en Japón, 16 años después de la última vez, le hará enfrentarse a los cambios que ha sufrido el país y también a los que experimentan las personas, con su vida hecha, con sus recuerdos del tiempo compartido que, sin embargo, no siempre son iguales a los suyos.

Es bonito este viaje de la mano de Amélie. Nos reímos y sentimos menos absurdos al leer también en ella algunas de las contradicciones que vivimos. Y aprovechamos para hacer recuento.
Suponiendo que el tiempo sirva para medir algo en el ser humano, son sus heridas”.

Cuantas más mejor, dice también la autora. Aunque no sea capaz de explicarlas. Hay sentimientos que, sencillamente, son indecibles. O quizá es que esa nostalgia feliz no es fácil de contar. Por aquí, a veces, le llamamos morriña.

Hace una hora pensaba que los reencuentros deberían estar prohibidos. Ahora pienso que las separaciones también deberían estarlo”.
Y tanto.

Todo está bien

Todo está bienTodo está bien – Daniel Ruiz García – Tusquets

Hace años que sigo el trabajo del escritor sevillano Daniel Ruiz García. Es de esos periodistas que escriben con un lirismo acelerado. En sus tramas, eficaces y sencillas, los personajes son el motor de la narración. Recuerdo que Moro (Eutelequia, 2011) lo saqué de las estanterías del viejo local de La Buena Vida. Las novelas de DRG se alimentan de seres desvalidos, de perdedores y chicos de barrio, de abusones y asesinos, de inmigrantes, de transexuales e incluso de vampiros.  Este profesional de la comunicación política, entre otras cosas, le tiene el pulso cogido a la escritura que le crece a las madrugadas. Según he oído alguna vez,  suele levantarse a escribir a las 6 de la mañana.

Junto a Montero Glez, DRG es una de las voces más vivas, más poéticas y más gamberras que nos llegan del Sur en forma de novela. Desde Chatarra (1999, Calambur) hasta Todo está bien (Tusquets, 2015), Daniel ha dejado por el camino un montón de historias que parecen haber sido escritas con las tripas. Se podría decir de él que  pellizca con gracia las pantorrillas del género y lo envuelve con la seda de la poesía, para darle al lector  una narración atravesada por la acción y la aventura. Me gusta la  sensibilidad con la que maneja la crudeza de la vida.

En esta última entrega, Todo está bien, el escritor sevillano se adentra en las entrañas de la corrupción política y pasea por la novela a lo peorcito de esta sociedad: consejeros de Fomento y Vivienda sin escrúpulos, secretarias dispuestas a todo, proxenetas politoxicómanos que controlan la vida de prostitutas que sueñan con un cambio de sexo y directores de periódico tendenciosos y sobornables. Al otro lado:  periodistas de raza con olfato para la noticia, blogueros que triunfan en las redes sociales haciendo planking una novedosa forma de arte- o inmigrantes que trapichean con lo que pueden para salir adelante.

El sevillano no abandona la crítica a la sociedad, a las tendencias tecnológicas e idiotizadoras, a los farsantes con sus sugestivos anglicismos o a la falta de rigor y manipulación que hay en las redacciones de periódico. Bajo un cielo democrático alumbrado por las melodías de Roy Orbison, Daniel Ruiz García ha escrito una novela que conjuga entretenimiento y lirismo, bajo la atenta mirada de alguien que muestra, con acierto y desparpajo, los tipos que conforman parte de la sociedad española del siglo XXI.

David García

Animalium

AnimaliumAnimalium

Katie Scott y Jenny Broom – Impedimenta

Recuerdo la primera vez que fui al zoo como un día un poco decepcionante. Tenía un montón de libros sobre bosques y sabanas, me encantaban las jirafas y crecí viendo El rey león, así que tenía la expectación por las nubes. Sin embargo, al llegar allí los animales estaban lánguidos, escondidos de las miradas y sin ganas de contarme sus maravillosos viajes hasta la tórrida Casa de Campo.

Animalium, por el contrario, es un viaje lleno de colores fantásticos, un pase al museo del árbol de la vida. Al pasar cada página las autoras nos suben a una rama distinta de la evolución desde las que  observar con lupa cada una de las criaturas terrícolas: desde las esponjas a los delfines, pasando por criaturas mágicas como peces guitarra, gecos, martinetes, pingüinos emperador, jervos o narvales.

Las detallistas ilustraciones se suceden según las diferentes evoluciones de cada especie, contando la historia de los seres vivos mediante capítulos llenos de detalles científicos. Los animales más conocidos conviven con otros sorprendentes y nos muestran a los visistantes del museo sus parentescos, los rasgos que permiten relacionarlos a pesar de las diferencias evidentes.

Animalium es un álbum perfecto para los niños aventureros, para los que se preguntan constantemente por los distintos animales. Cruzar la tundra, la selva amazónica o el desierto gracias a Animalium ha hecho que recuperemos en La Buena Vida la ilusión de volver a descubrir el mundo, sus maravillas y los insólitos habitantes que duermen bajo cualquier sombra del planeta.

Pilar Torres

Espejo de sombras

cubierta_diario.inddEspejo de sombras – Felicidad Blanc – Cabaret Voltaire
Llegaba envuelta en un aura de frialdad y misterio. Altiva, como si el barro del mundo nunca la fuera a manchar. Educación pétrea y voz intensa, aunque al fondo de su imagen se pudiera vislumbrar el rictus de la mujer abnegada a la que le han vencido las miserias de la vida. Así se deja ver Felicidad Blanc y Bergnec de las Casas en El desencanto (1976), la película documental que retrata la trastienda de la familia de los Panero, más de una década después de la muerte del poeta Leopoldo Panero.


Espejo de sombras
(1978) viene a ser la respuesta de Felicidad a este documental que, aunque dirijido por Jaime Chávarri, fue idea original de Michi Panero, el menor de la saga. Ahora es rescatado por la editorial Cabaret Voltaire, con el mismo prólogo de Natividad Massanés, profesora de la North Carolina University que, además, transcribió y editó  las conversaciones que dan forma a este libro de aristas melancólicas.

Felicidad Blanc es una niña triste de la alta burguesía madrileña que deviene en una Greta Garbo en su juventud. Es deportista, tiene buenas relaciones, muchos novios y es lectora ávida e inteligente. Primero en la Gran Vía y después en el palacete de la calle Manuel Silvela, Blanc disfruta de una vida acomodada y siente el amor paternal, médico que medra y dispensa a su familia todo tipo de comodidades. Pero a Blanc, como a tantos otros, se le acaba la juventud con la Guerra Civil. Llegan el frío, el hambre y la muerte, como un regalo envenenado, al perder a su hermano Luis luchando en el bando republicano.

Al finalizar la contienda conoce al poeta Leopoldo Panero. El noviazgo anunciaba un amor amargo, a pesar de ello hubo matrimonio y tres hijos con los que bregar. Pero fue Leopoldo María, años depués de la muerte de su padre, el que la hizo transitar por caminos inimaginables. La adicción a las drogas, así como su oposición al franquismo del hijo mediano, llevó a esta mujer de talante austero por un via crucis de cárceles y psiquiátricos.

Espejo de sombras son las memorias tremendas de una mujer que dejó escapar su talento para ser esposa ejemplar y madre eficiente. Blanc sintió hondamente la poesía y se enamoró de Luis Cernuda, entre otros. También publicó cuentos en las revistas de la época, aunque desistió en el intento de buscar la felicidad en la escritura. Para completar la historia trágica de la familia Panero y de una España empozoñada, mencionaría el libro publicado recientemente por el  poeta Luis Antonio de Villena,  Lúcidos bordes de abismo. Memoria personal de los Panero, como buen complemento a estas estas memorias que ya tienen su espacio en la mesa de novedades de La Buena Vida.

Con el cielo a cuestas

Con el cielo a cuestas
Gonzalo Suárez – Mondadori

La última novela de Gonzalo Suárez es una excelente oportunidad de acercarnos a un escritor original, inclasificable. No es porque sea una novela menor en su trayectoria, sino porque resulta menos hermética que otras y su indudable voluntad de divertir y sorprender permiten disfrutar de su lectura que no deja de enredar y mostrarnos una infinita e inteligente reflexión sobre las cosas importantes de la vida: el sexo, la muerte, la ficción, las identidades falsas y dobles, la mentira…

La novela, disfrazada de ligereza, no permite que levantes los ojos de las líneas puesto que Suárez quiebra una y otra vez cualquier posibilidad de un desarrollo argumental predecible, lo que resulta divertido, porque, como le pasa en las entrevistas siempre que el periodista intenta darle el pie para la respuesta en la misma pregunta, se encuentra con una bola liftada, un efecto imposible, una negación de lo que parecía evidente, siempre para crear una esforzada y voluntaria individualidad.

Una prosa que como un largo cordón que encontramos en el suelo y cuya trayectoria intentamos seguir paso a paso, en cada esquina, en cada puerta, en cada fundido en negro, nos hace aparecer en un lugar inesperado ante una imagen imposible, ante un hecho impredecible. Para los que crean que la literarura moderna la hacen los menores de 40, resulta toda una vacuna leer a este joven octogenario.

El árabe del futuro

El árabe del futuroEl árabe del futuro
Riad Sattouf – Salamandra

Premio a la mejor obra en el Festival de Angulema 2015, en esta novela gráfica Riad Sattouf, dibujante hijo de padre sirio y madre francesa, cuenta sus primeros años de vida que transcurren entre Francia, Libia y Siria. En realidad la historia comienza un poco antes, cuando sus padres se conocen en la Sorbona. Un detalle importante para ver la evolución de los protagonistas.

El doctorado de su padre coincide con el nacimiento de Riad, un niño rubio que pronto empezará a recibir los alagos de todo aquel con el que se cruza. Pero hay más cambios. La familia se traslada a vivir a Libia, donde el padre ha obtenido una plaza de profesor.

La realidad que contempla Riad desde su inocencia cambia, como también el color de las imágenes que el autor utiliza para narrar esta parte de la historia. Del azul del relato de la bretaña francesa, pasamos al amarillo para las viñetas que tienen Libia como escenario. La vida cotidiana sirve para narrar la realidad de un nuevo país, tan diferente de la Francia que acaban de abandonar. Riad hará nuevos amigos que le hablarán de un dios que desconoce y le enseñarán a jugar con pistolas. Y empezará a identificar olores que le eran desconocidos.

Tras una breve estancia en Francia donde nacerá su hermano, la familia vuelve a cambiar de residencia y en esta ocasión se traslada a Siria. El color de la historia vuelve a modificarse, ahora dibujada en rosa. Y otra vez una nueva realidad. Desde su mirada infantil Riad verá sorprendido cómo hombres y mujeres se colocan en habitaciones separadas, las ciudades están compuestas de casas a medio construir y hasta se cruzará con los cuerpos de dos personas que han sido ejecutadas.

Mientras Riad intenta comprender el mundo en el que vive, sus padres van también experimentando cambios en su manera de comportarse y de aceptar lo que les rodea. Es el padre el que más se va radicalizando y pronto aparecen los comentarios racistas o los discursos en apoyo a los regímenes dictatoriales. Por su parte, su madre se va encontrando cada vez más apartada y con menos voz, aunque reaparece en determinados momentos para contrarrestar la actitud del padre.

Se trata de un viaje por tres países pero también de un viaje interior de los protagonistas adultos, en continua lucha entre lo que han vivido, la realidad occidental que conocen de su estancia en Francia, y la Libia y la Siria en la que se instalan, produciéndose el inevitable choque cultural. Todo ello contado con sencillos trazos que se centran especialmente en las personas.

Esta primera entrega finaliza de nuevo en Francia. Pero la historia continúa y parece que al menos nos quedan dos volúmenes más para seguir conociendo la vida de Riad. En verano ya podremos disfrutar del segundo en La Buena Vida.

Lo contrario a la soledad

Lo contrario a la soledadLo contrario a la soledad
Marina Keegan – Alpha Decay

La juventud es siempre un punto flaco para lanzarse a escribir: es difícil conseguir que tomen en serio tus palabras, que consideren tus pasos como algo firme y lo más probable es que te tomen antes como una voz de tu generación que como la tuya propia.

Lo contrario a la soledad resume la trayectoria narrativa de Keegan, sus relatos, ensayos y el discurso que leyó cuando se graduó en Yale y que da título al líbro. Un texto que defiende la pasión, las ideas y la capacidad de poder cambiarlo todo a los 21 años. Un discurso que se convirtió en viral a partir de su muerte en un accidente de tráfico, justo cuando en el horizonte estaba su futuro en el New Yorker .

A lo largo de los distintos textos, Keegan se adentra en temas típicos de su edad: el amor frustrado, los cambios que suponen empezar la universidad y la inevitable distancia con la familia. Pero el poder de su prosa es conseguir un tono único que transmite pasión y ganas de vivir aprovechando todo lo que puede brindar cada momento, que aspira siempre a conseguir algo que sea aún mejor.

Keegan tenía una fuerte consciencia política y vital, se replanteaba constantemente cuáles eran los sueños que había que seguir, cómo se puede tener consciencia de uno mismo sin perder las ganas de disfrutar. Por eso rechazaba firmemente la opción de trabajar para el sistema financiero, una de las principales salidas laborales en Estados Unidos: defendía la obligación de sacar el máximo provecho a las propias capacidades, aspirar a crear, a realizar algo real y no sumergirse en el fantasma de Wall Street.

Keegan lo tenía todo: era vitalista, talentosa, escribía teatro y actuaba, trabajaba en Ocuppy Wall Street y trabajaba mano a mano con Harold Bloom durante sus últimos años en Yale. Sabía dar lo mejor de sí misma sin dejar de disfrutar de la vida, de preguntarse cosas y mantener la firme decisión de ser escritora.

En La Buena Vida nos gustan mucho las palabras, pero como Marina no hemos encontrado cómo llamar a lo contrario a la soledad, esa sensación que nos llena en las noches frías y nos hace creer que los libros son los nudos que forman una red de compañía.

Pilar Torres

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