La Buena Vida – Café del Libro

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¿Cuánta tierra necesita un hombre?

¿Cuánta tierra necesita un hombre?
Lev Tolstoi / Elena Odriozola – Nórdica

Este cuento de madurez de Tolstoi es una suerte de parábola sobre dónde puede llevar al ser humano su ambición y avaricia. James Joyce llegó a decir de él que era el mejor relato que se ha escrito nunca y, como todas las frases que figuran en una contraportada, no hay que hacerlas mucho caso. Pero este cuento, editado ahora por la preciosista Nórdica con unas ilustraciones de Elena Odriozola, es una reflexión muy exacta sobre la situación actual del mundo. No es literatura juvenil. Pero sería un texto ideal para leer en institutos, sin duda. La narración precisa del gran escritor ruso, nos conduce hasta el interior de la autodestructiva alma humana.

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Guerra y Paz

Guerra y Paz
Lev Tolstoi – Mario Muchnick / Backlist

(Extracto del artículo de Vargas Llosa en El País del 11/7/10)

Desde que leí por primera vez Guerra y Paz, de Lev Tolstói, todo un volumen de La Pléiade, en el verano de 1960, en Perros-Guirec, un pueblecito de Bretaña, soñaba con visitar alguna vez Yasnaya Polyana. Me he demorado medio siglo en materializar aquel sueño, pero valía la pena porque la finca y la casa donde Tolstói nació, pasó la mayor parte de su vida, escribió sus dos obras maestras -Guerra y Paz y Anna Karénina- y donde fue enterrado, se hallan maniáticamente preservadas, según una robusta tradición de este país donde los escritores insumisos, mientras están vivos y escribiendo, suelen ser censurados, acosados, encarcelados y a veces asesinados, pero cuando mueren se convierten en objetos de un culto religioso.

Pero el inmenso prestigio que llegó a alcanzar en el mundo entero no hubiera sido posible si, detrás de sus audaces, pintorescas y a veces temerarias teorías, no hubieran existido las novelas que escribió, sobre todo ese prodigio que es Guerra y Paz. ¿Cómo lo hizo? Aquí, a Yasnaya Polyana, vienen investigadores del mundo entero a tratar de averiguarlo, escudriñando sus borradores, notas, resúmenes de lecturas y de testimonios que fueron la materia prima de esa ciclópea empresa, acaso la más ambiciosa que haya emprendido jamás un escritor. Pero aunque de esos escrutinios salgan a veces ensayos lúcidos e interpretaciones profundas, es seguro que ninguno de ellos llegará jamás a explicar entera y cabalmente el misterio que es siempre una obra maestra absoluta.

Yo la he leído tres veces, en francés, en inglés y en español, y cada vez he sentido ese malestar impregnado de maravillamiento y envidia que produce una obra de arte que parece haber roto los límites, ido más allá de lo posible al común de los mortales, al recrear un mundo tan diverso y vertiginoso como el real, pero mucho más nítido, coherente, comprensible y perfecto, con sus casi 600 personajes tan bien diferenciados, sus epopeyas y sus miserias, su aptitud para elevarse sobre sus limitaciones y defectos y alcanzar el heroísmo, la sabiduría y la santidad, o hundirse en la vileza, en la mediocridad del montón y llegar ya siendo nadie a la nada. En ninguno de sus ensayos describió mejor Tolstói la condición humana, lo que somos y lo que no somos, que en esta novela, que emprendió sin pretensiones filosóficas, sociológicas ni religiosas, en la que, como escribió en el epílogo del libro, se propuso sólo contar una historia militar. Guerra y Paz también es eso, desde luego, una crónica de la resistencia del pueblo ruso a la invasión de las tropas napoleónicas, que se lee con la atención absorbente que merece una buena novela de aventuras. Pero es al mismo tiempo tantas otras cosas que cualquier definición resulta pobre comparada con esa miríada de experiencias y situaciones que hay en ella: lo militar, lo religioso, lo político, lo artístico, el amor, el odio, la generosidad, la amistad, los demonios de la irracionalidad y los instintos más oscuros, el candor, la pureza, la soledad. El calificativo que más le conviene es: total. Nada le falta, nada le sobra para darnos esa impresión fantástica del aleph borgiano: todo está allí. Una novela que ha materializado el anhelo imposible de todo novelista: recrear un mundo a su imagen y semejanza, en su totalidad.

(Lee todo el artículo en http://www.elpais.com/articulo/opinion/querencia/maestro/elpepiopi/20100711elpepiopi_12/Tes)

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Anna Karenina

Anna Karenina
Lev Tolstoi – Alba

Extracto del artículo de Eduardo Lago en El País del 15/8/10

“¿A qué obedece el hecho de que haya libros que siguen siendo capaces de llegar al lector no al cabo de dos o tres temporadas, sino cien años después de su publicación original, como ocurre con las obras de Tolstói?

…A quienes se sintieran necesitados de consejo acerca de qué leer en lo que queda de verano, les propondría que se hicieran inmediatamente con una novela digna del nombre. Y si se me pidiera que singularizara un título, me pronunciaría inmediatamente a favor de Anna Karénina. Argüiría varias razones: que 2010 es el centenario de la muerte de Tolstói, que con ese motivo la editorial Alba ha publicado una nueva traducción de la novela, y para redondear invocaría el dictum de Vladímir Nabokov: Anna Karénina es la mejor novela de amor de todos los tiempos.

Verdaderamente envidio a quien jamás se haya asomado a la novela: le esperan unas horas que les costará mucho tiempo olvidar. Y el placer se reduplica en el caso de quien se decida a releerla por segunda o tercera vez: mejora con cada lectura. Yendo más allá de Nabokov: Anna Karénina es, sencillamente, una de las mejores novelas jamás escritas. En el artículo que urdí mentalmente a bordo del avión de hélice que me transportaba a Sarajevo me dirigía con particular énfasis a las víctimas del marketing que, sin saber muy bien por qué, tenían en sus manos cualquiera de los best sellers de turno. Arrójenlo a la papelera más cercana, les diría, y cambien unas horas de entretenimiento estúpido por una experiencia estética verdadera. La profundidad de emociones, el conocimiento del alma humana, la exquisita disección de las pasiones que son el centro de nuestras vidas…

Todo eso y mucho más se nos ofrece en las mil páginas de Anna Karénina. Se trata, además, y ahí estriba el milagro, de una lectura portentosamente amena, que nos arrastra de inmediato. Al leer acerca de las vidas de los protagonistas se produce un intenso fenómeno de reconocimiento e identificación: todos hemos pasado por las situaciones que se nos describen en la novela. Esa es, precisamente, la función de la verdadera literatura: indagar acerca del sentido más profundo de la existencia: de nuestra existencia, en toda su complejidad. El efecto que causa la lectura de una obra como Anna Karénina es el opuesto al que provoca el best seller. Nos hace pensar y sentir. Al cerrar la última página de esta historia, trágica y bellísima, y de una autenticidad a la que no estamos acostumbrados, algo importante ha cambiado en nosotros. Lo dejé ahí: habíamos aterrizado.

Ninguna novela de cierta extensión (la novela corta es otro cantar) es perfecta, pero hay un número considerable de títulos en la historia de la literatura universal que rozan la perfección. Anna Karénina es uno de los ejemplos más preclaros. La monumental Guerra y paz otro, como lo es Hadji Murat,  también de Tolstói, que Harold Bloom calificó como la mejor novela corta de todos los tiempos. Como lo son las grandes obras de su contemporáneo, Dostoievski.

La novela discurriría después por otros derroteros y produciría cumbres de altura inigualable (Proust, Kafka, Joyce), pero hay algo irrenunciable en la edad de oro del género, en la que surgieron autores como Dickens, Flaubert, Melville o Galdós… La lectura de cualquiera de ellos sirve además (también había pensado poner esto en el artículo) de antídoto contra el tapujo de los best sellers. ¿Dónde creen que aprenden sus trucos sus autores? Leer best sellers es una enfermedad, pero tiene fácil cura. Empieza por la lectura de obras como Anna Karénina.”

(Lee todo el artículo en http://www.elpais.com/articulo/opinion/leccion/Tolstoi/elpepiopi/20100815elpepiopi_12/Tes)

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El erizo y la zorra

El erizo y la zorra
Isaiah Berlin – Península

Este ensayo se tituló originalmente El escepticismo histórico de Tolstoi. Isaiah Berlin desarrolla todo su talento analítico para realizar una ingeniosa descripción de la mente de Tolstoi, su lucha interna intelectual, psicológica e incluso política. Lo hace a aprtir de su profundo conocimiento del entorno personal y de la obra de Tosltoi y constituye el mejor bastón para acompañarnos en la lectura de Guerra y paz.

Esta edición, además, nos ofrece un prólog de Mario Vargas Llosa que no deja de animarnos a admirar a Tolstoi y su obra, Isaiah Berlin y su pensamiento (ahora ya sabemos que más amplio que su obra) y al propio Vargas Llosa y su increíble capacidad para interrelacionar conocimiento e ingenio que nos hace disfrutar cuando escribe de una serie de televisión, una película clásica, un libro, un cuadro … estemos o no de acuerdo con él, elevando la categoría de cualquier discusión en la que decida meter sus zapatos.

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