El día de mañana

El día de mañana
Ignacio Martínez de Pisón – Seix Barral

Extracto de la reseña de Daniel Gascón en http://danielgascon.blogia.com

El pulso narrativo, el sentido del humor, la claridad y limpieza de la escritura y la forma de tratar el paso del tiempo y los cambios del clima emocional a lo largo de los años son virtudes características de Pisón que también están en El día de mañana. La multiplicidad de puntos de vista–un tipo del pueblo que acogió a Justo, el policía que lo contrata, una chica que trabajaba en la misma empresa que él, un comunista, una chica con la que empezó un negocio- da aristas y amplitud a un relato complejo y sembrado de temas recurrentes, casi musicales. La abundante documentación no es intrusiva y confiere verosimilitud a la historia. La época y la ciudad no se retratan solo a través de los grandes acontecimientos, como en una mala novela histórica, sino también a través de lo doméstico, de las vidas de los personajes que, mientras cuentan su relación con Justo, también explican su biografía: un paisaje emocionante y humano de familias rotas que intentan salir adelante, de mujeres que tratan de reinventarse, de niños enfermos y romances incipientes, de tiendas de barrio y timadores, de teatro amateur, gauche divine y orfanatos, de bares de moda y empresas familiares, de recién llegados ambiciosos e hijos calaveras, de productos milagro, efervescencia esotérica y vertiginosas conversiones políticas. Tanto los personajes secundarios como el elusivo protagonista son personajes únicos, con ambiciones y rarezas, y construyen un fresco basado en la individualidad del ser humano.

En algunas cosas, Pisón me recuerda a Ian McEwan.

El violento oficio de escribir

El violento oficio de escribir
Rodolfo Walsh – 451

Extracto del artículo de Patricio Pron para Letras Libres

La obra periodística reunida de Rodolfo Walsh llega a España en esta edición de 451 Editores que reproduce la realizada por el académico y escritor argentino Daniel Link unos años atrás y completa la publicación de la práctica totalidad de su obra por parte de la misma editorial (con la excepción de los Cuentos completos publicados el año pasado por Veintisiete Letras); esta obra periodística reunida permite seguir la compleja y fascinante trayectoria no solo intelectual de Walsh, quien, como recordaba en su prólogo a la edición argentina de este libro el también periodista Rogelio García Lupo, afirmó en una ocasión que “las dos cualidades esenciales del periodista son exactitud y rapidez”. Walsh poseyó ambas, pero solo nos queda su exactitud, que de a ratos resulta abrumadora; en ese sentido, la culminación de su obra periodística con la “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar” no solo era ineludible desde el punto de vista biográfico: también sirve como testimonio de que su obra periodística fue el “acto de libertad” al que invitaba a sus últimos lectores. Que esa libertad alcanzase también al autor que se enfrentaba a las restricciones formales y temáticas de su tiempo no es el menor de los triunfos de Rodolfo Walsh sobre la muerte.