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Irse a Madrid y otras columnas

Irse a Madrid y otras columnas
Manuel Jabois – Pepitas de calabaza

A quién le interesa leer un volumen recopilatorio de las columnas periodísticas de un tal Jabois, que escribía en el Diario de Pontevedra y en El Progreso. ¡Pues no hay ya bastante para leer! De hecho, en la libería no solemos ni dejar entrar esas recopilaciones fruto de los contratos entre autores -agentes – periódicos – editoriales del grupo. Pasar al formato libro lo que se crea pensando en un formato que busca la inmediatez de la lectura con el café diario de la mañana y, a la noche, el contenedor del reciclaje, no parece una gran ayuda para detener el infernal número de novedades literarias. Pero …
… todos los nacidos en Madrid tenemos un primo gallego (puedes cambiar el origen) que se ha venido a la capital y que, al  grito de que él no tiene padrinos aquí y tiene que ganarse la vida, no deja de poner en práctica todas las técnicas de trepa acuchillador de espaldas. Y tú le ves pasar, que has nacido en un puto barrio de la capital, y no das crédito, pues parece que todos los nacidos en Madrid han nacido conectados con Umbral, Pedro J. o qué se yo.
Pues para todos los que hayan sufrido a algún primo (puedes cambiar el parentesco) va recomendado este libro. Las columnas de Jabois respiran orgullo por lo periférico, renuncia a los oropeles y el glamour y un gusto exquisito por escribir bien, contar la vida y reírse de uno mismo y de quien se deje.
Como en las buenas películas, con su lectura disfrutarás de carcajadas, sonrisas irónicas, lágrimas, admiración, … Manuel Jabois es sin duda alguna un escritor que merece que le caiga toda la lluvia de Pontevedra encima, para hacerle seguir bebiendo en los mismo bares y encontrando los momentos en los que sentarse a escribir estas maravillosas columnas llenas de genio, ingenio, humor y arte de la observación.
Respetando a los que odian los libros de artículos periodísticos y por solidaridad con ellos, saltaros vuestros propios límites y disfrutar de este libro, una excepción, merece la pena conocer lo que puede hacer una cabeza brillante bajo las nubes de la periferia de la capital, de ésta y de cualquier capital, que ahora hay muchas.