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Percival Everett – Blackie Books

Extracto de la entrevista de Sergio Fanjul para Babelia – El País del 20/8/11. Puedes leer el artículo entero en: http://www.elpais.com/articulo/portada/Percival_Everett/cosas/entretenidas/suelen/generar/

PREGUNTA. ¿La literatura escrita por negros en Estados Unidos es realmente como la pinta?

RESPUESTA. No es exactamente como Fuck, porque ese lenguaje lo he creado yo, no existe. Pero el lenguaje que usan esas novelas, las que se tienen por auténticas novelas afroamericanas, tampoco existe. Yo no tengo ningún problema con que esas novelas existan, aunque a menudo me parece que están pobremente escritas y que resultan ofensivas. El problema es que durante mucho tiempo han sido la única oferta. Y no hacen más que perpetuar los estereotipos.

P. ¿Por qué esa necesidad de estereotipos?

R. Los estereotipos son fruto de la pereza. La gente, los lectores, generalmente prefiere la confirmación de una idea preconcebida a abrirle paso a ideas nuevas y diferentes. Esa es la razón por la que se mantienen ciertos estereotipos raciales.

P. Si no puede hablarse entonces de literatura afroamericana

… ¿Puede hablarse de literatura inglesa o latinoamericana?

R. Cuando hablas de literatura francesa o estadounidense sí que hablas de unos límites específicos, unas fronteras, eso sí que puede tener sentido. Asignarle una etiqueta a un grupo en particular, en un lugar que está contenido dentro de esos límites físicos, no es más que un acto de marginación. La nacional sí me parece una categoría válida. Aunque no vale leer solo un par de novelas de una tradición nacional y hacer juicios de valor a partir de ahí, pues así se crea el estereotipo. Estamos hablando de una cultura variada y compleja, no puede haber una reducción a una o dos de sus manifestaciones.

P. ¿Sabe que a muchos lectores de X les encanta la novela Porculo, de la que Monk reniega?

R. (Ríe) Supongo que está bien, de alguna forma perversa.

La inclusión de Porculo dentro de X es solo uno de los muchos recursos de los que Everett echa mano en la novela, que en su conjunto es un texto fragmentario, donde se mezclan comentarios sobre pesca y carpintería (las aficiones mundanas de Monk) con latinajos, cartas, conferencias eruditas y delirantes diálogos imaginarios entre personajes de la alta cultura con la que el protagonista se identifica, como Oscar Wilde y James Joyce o Mark Rothko y Alain Resnais, entre muchos otros. Técnicas que le han valido la calificación de posmoderno o experimental entre la crítica y que el autor rebate. ¿Posmoderno? “No sé qué significa ser posmoderno, excepto admitir que sigo a los escritores modernistas. La exploración de la forma y la sustancia de escritores serios que se dicen posmodernos en realidad es la misma exploración del modernismo. Si posmoderno quiere decir experimental, entonces Tristram Shandy, de Laurence Sterne, es una novela posmoderna. Creo que los académicos sencillamente han recurrido a esa definición, la de posmoderno, para las novelas producidas durante el tardocapitalismo”. ¿Experimental? “Sinceramente no pienso en mi trabajo como experimental. Una novela es por definición experimental, porque el escritor no tiene ni idea de lo que está haciendo cuando empieza a escribir. Picasso no pintaba siguiendo la línea de puntos numerados”.

En X, Everett hinca el fino bisturí de la ironía para criticar el mundo académico, la televisión (hay un divertido trasunto de Oprah Winfrey), la industria del cine o la editorial. Nadie se libra. “A veces las decisiones de las grandes editoriales no son tanto literarias como de mercado, de modo que los editores no pueden decir qué libro quieren publicar sin la aprobación del departamento de marketing. Esto resulta antitético a la producción del verdadero arte… aunque supongo que siempre ha sido así”.

P. La novela, pues: ¿arte o entretenimiento?

R. Idealmente, el arte sería entretenido para la gente. Idealmente, cuando la gente se encontrase con una novela complicada, difícil (a falta de mejor palabra), que supusiese un reto, debería resultar un entretenimiento. Me gustaría vivir en un mundo en el que la gente se obligase a sí misma a comprender cosas que no se entienden fácilmente. Las cosas que suelen parecernos entretenidas tienen un lugar en la cultura, pero no suelen generar pensamiento ni ponen a prueba al consumidor, al espectador.

P. ¿No está el mundo académico y crítico a veces algo alejado del lector de a pie, que se lee novelas tirado en el sofá ajeno a cualquier trascendencia?

R. Ninguna novela le habla a una persona o a un grupo de personas en particular. Lo que yo espero es que el lector traiga a la obra lo que él o ella sabe. Y es así como obtiene lo que obtiene de la lectura de una novela. Una novela puede despertar el interés de un lector por la teoría literaria, por ejemplo, pero si no es el caso, eso no debería afectar su capacidad para disfrutar la lectura.

P. En este mundo bombardeado por información, tuits, teléfonos inteligentes y redes sociales ¿queda tiempo para sentarse durante horas a leer una novela?

R. Probablemente menos gente dedique muchas horas a leer novelas en un mundo así, pero del mismo modo en que queda espacio para la escultura y la pintura en el mundo, habrá sitio para la novela. Me da cierta tristeza cuando veo a un grupo de personas que mira la pantalla de su teléfono en lugar de comunicarse entre sí. Yo no tengo Facebook porque no quiero herir los sentimientos de las 5.000 personas con las que alguna vez he coincidido en mi vida y que quieren ser mis amigos. Ya tengo suficientes amigos, no necesito más, y no es así como me los hago.

Otras obras de Everett no traducidas, para que se hagan una idea de su amplitud de miras, son Glyph, cuyo narrador es un bebé mudo con 475 de coeficiente intelectual, una hilarante parodia del posestructuralismo que no deja de rendirle homenaje; Wounded, una revisión del western que trata temas como la homofobia, y I Am Not Sidney Poitier, premio Believer en 2010, de cuyo protagonista, que nace de un embarazo de dos años y tiene un parecido asombroso con Sidney Poitier, se acaba ocupando un hombre llamado Ted Turner, igual que el magnate de las comunicaciones. Algunas obras de este extraño universo serán publicadas próximamente por Blackie Books.

En cuanto pisó España, en esta su primera visita, Everett se interesó por el movimiento del 15-M y quiso que le llevasen a la acampada de la Puerta del Sol. “Todavía no sé mucho sobre el asunto, pero aplaudo cualquier intento de elaborar un discurso mejor en política antes que comulgar ciegamente con el statu quo”. Inevitable preguntarle por Barack Obama: “La verdad, jamás pensé que vería un presidente negro en la Casa Blanca. Sin embargo, no nos engañemos, la posición de Obama es conservadora, porque el cargo lo pide. No se puede llegar a presidente de los Estados Unidos sin tener una posición conservadora. Eso sí: pasar de un presidente tonto a uno inteligente es todo un avance”.