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Día 38: Bottonadura

Primero fue Cómo cambiar tu vida con Proust tomando al escritor como modelo para ayudarnos a ser mejores, luego el amor, después un seguimiento de la felicidad en la arquitectura. Alain de Botton como filósofo hiperactivo que es se planteó que sus libros, sus charlas, podrían tener una conexión mayor, servir a otras causas. Así que, ni corto ni perezoso, se rodeó de un equipo tan particular  como él y montó The School of Life. Un lugar donde estudiar y plantear buenas ideas para mejorar la vida diaria. Un espacio de reflexión y conocimiento práctico en el que canalizar los objetivos profesionales y personales, los sueños en todas sus dimensiones.

Para quien quiera verlo en acción, aquí tenéis a de Botton explicándo Cómo pensar más en el sexo. Merece la pena.

La ilusión sigue aquí. Transparente y sutil. Esférica.

Vuela sin notar el peso. Sin sacudirse. Alcanza altura, transmite luz.

La ilusión está aquí, mientras lo demás parece en construcción.

Cansado de su armazón. Silente. Expectante.

La ilusión nos sobrevuela. Nos atrapa.

Nos hace soplar nuevos climas.

Nubes capaces de refugiarse en un local a oscuras.

La ilusión es espuma, jabón multiplicado que se va haciendo grande.

Elástico. Y va tomando la forma del que se estira por la mañana después de un sueño plácido, que aún permanece alrededor de los ojos.

Gracias a la ilusión el paisaje cambia, se ondea y nos descubre que las pompas no son fúnebres. Sino todo lo contrario.

Mañana jueves 15 de agosto, os comunicamos que no habrá sesiones en la Filmoteca y nuestra librería permanecerá cerrada.

¿Perimetras tu zona o te expandes? ¿Caminas o te dejas caer? Danos pautas para saber armar La nueva Buena Vida como una Roma a la que se pueda llegar desde (casi) todos los caminos.

Día 28: Hipermetropía

El cuerpo del deseo.

Este parece ser uno de los principales dilemas femeninos.

Serlo y dejar de serlo. Cambiar el rol.

Sin desenfocar, Nancy Huston suma toda clase de referencias para armar Reflejos en el ojo de un hombre (Galaxia Gutenberg), un ensayo cutter sobre la evolución/percepción femenina, en el que confirma que la seguridad es un simulacro. Como la seducción y la igualdad entre hombres y mujeres.

Huston incide en hacer ver que el avance de lo femenino, a fuerza de huir de lo primitivo, ha conseguido logros, pero también ha generado un modelo de libertad basado en la dependencia, sobre el que tiene buena parte de culpa la mujer -no siempre va a ser el hombre-, al apostar por una idea de belleza, innacesible y materialista, como canon estético vinculado al artificio de tener que recomponerse a diario para buscar una autenticidad que se vuelve más y más artificial, una seducción de eterna campaña publicitaria, de exceso estéril y a la vez subido de tono, que ha modificado la actitud mamífera de hombres y mujeres de ver, desear, procrear, por un sexo aparentemente más provocador y pornográfico, más visual, pero que en el fondo sigue estando cautivo. Igual de cautivo. Huston agudiza la vista para manifestar que, aunque hayan cambiado las razones, de alguna manera todo sigue igual.

Los domingos se prestan más a los paseos sin horario de salida y entrada.

Son más laxos. Expansivos.

Podemos ir fijándonos en otras cosas. Ver en cada ruta, en cada trayecto, una señal y un avance. Da la impresión de que las calles son más anchas y la ciudad más permisible.

Nosotros lo sentimos así.

Hoy nos hemos pedido ser Sophie Hunger.

La pelota sois todos los que nos animáis, opináis y estáis deseando que La Buena Vida desvele y abra su nueva sede. No os toméis a mal las patadas, es simple camaradería, la que creemos que tenemos con vosotros para poder seguir siendo rebeldes, dando juego desde la resistencia, compartiendo la ciudad y la cultura desde otros planos.

Día 16: Cómo tropezar con uno mismo y dejarse paso

Solo alguien tan vehemente y locuaz como José Luis Cuerda podía estar detrás de Si amaestras una cabra llevas mucho adelantado (ed. mr), un libro-carga de bolígrafo, que el director, guionista y productor de cine, rellena de miradas con “dibujico” y usa como proyectiles que van directamente al bulbo de esos lugares y sensaciones de la realidad que,  al ser tocados por él, cobran una magnitud distinta.

Esa virtud de escribir con los ojos, de usarlos como un túnel para llegar hacia ese otro lado donde la vida se vuelve tan libre y auténtica que parece otra, también la infunde el pintor, autor y crítico de arte John Berger en El toldo rojo de Bolonia (ed.Abada), desde una visión más nostálgica y poética.

Cada uno en su registro, Cuerda y Berger usan el lenguaje como la celebración de ese bullicio que todos llevamos dentro. Literatura exfoliante para aquellos que quieren mantener en forma sus células.

El hombre perro iba encorvado sobre sus zapatos grandes. Ladraba cuando veía niños. Como si fueran lunas.Y sonreía pícaro cuando pasaba alguna chica con el pelo largo.

Siempre caminaba cuesta abajo. Inversamente erguido. Cogido del brazo de una cuidadora.

Iba lento. Pero se fijaba en todo y lo comentaba.

A veces de la nariz la caían mocos, tan largos y acuosos como estalactitas.

El hombre perro se camuflaba bajo un abrigo ancho. Cuando llegaba el momento de regresar del paseo, elevaba la cabeza y aullaba marcando el territorio: la vida o la nostalgia que se le esfumaba antes de entrar en casa.

Hoy nos hemos acordado de él al salir de la librería por la puerta de servicio que da al portal. Ese espacio en el que coincidimos con él tantas veces. Y al pisar la calle, cómo no, hemos aullado.

Mañana miércoles 24 de julio, la Filmoteca nos propone ir a La caza, de Carlos Saura (1965), a las 22.40 horas en la sala 1. Ganadora de un Oso de Plata en el Festival de Berlín, apunta sin silenciador la historia de cuatro amigos que quedan para conversar y dispararse todo ese rencor que han ido acumulando a lo largo de los años y les ha convertido en presas de sí mismos. Cazadores cazados.

Debate libreril. Tercer saque: ¿crees que espacios como La Buena Vida tienen que centrarse solo en los libros o deben seguir persiguiendo y aumentando el volumen de letras que hay en otros soportes ?

Día 14: Máster en energías renovables para tipos normales

Rita Levi-Montalcini (1902-2012) ganó el Nobel en 1986 por descubrir el factor de crecimiento nervioso, un año antes de escribir Elogio de la imperfección (ed. Tusquets), un libro-causa, autobiográfico, que debería ser de lectura obligatoria, el cuadernillo de todos los cuadernillos Rubio, de estas vacaciones y de las siguientes. Como mínimo. Por su calidad humanística y por la claridad que posee a la hora de despejar las incógnitas que no resuelven los problemas reales.

El recorrido por la existencia mental de Levi-Montalcini nos convence que que la dificultad no depende de los números, ni tan siquiera del cuerpo, sino de la capacidad que tenemos de usar todos los recursos disponibles para no dejar de mejorar. Para sentirnos unos auténticos imperfectos. Satisfechos no solo de serlo, sino de no dejar de intentarlo.

Esta gran dama de elegante fragilidad, quizá por pura genética, o como factor con el que armonizar su alma combatiente, utilizó sus 103 años de vida para emprender batallas diversas y difíciles, a las que convirtió en necesidades físicas, como parpadear o beber agua.

La primera de estas acciones kamikazes fue estudiar medicina en un momento nada apropiado. El ingreso a la universidad lo hizo con un tres en uno de Filosofía, Literatura e Historia. Una vez dentro, se doctoró en Neurocirugía y se puso a investigar. Contra viento y marea. Cuando los fascistas intentaron negarle esta posibilidad, se montó el laboratorio en casa. Una prueba de su inteligencia práctica -una más, de las tantísimas res(v)oluciones que llevó a cabo- porque los laboratorios siempre están en casa. En la cabeza de uno.

Perseverante e inquieta, pasó la mayor parte de su vida diversificando sus neuronas entre el desarme de las injusticias y el desconocimiento ante determinadas enfermedades clínicas y sociales. “Lo fundamental es tener activo el cerebro: intentar ayudar a los demás y mantener la curiosidad por el mundo”. Se empleó a fondo en estudiar el hemisferio derecho del cerebro, una zona muy poco desarrollada y de la que se aprovechan a menudo los que se sienten líderes para captar adeptos.

Disfrutó durante años de su doble nacionalidad profesional italoamericana.

Fue una pionera, una intelectual que hizo política, una heroína serena, que nunca pensó en sí misma, porque para ella “lo importante es la forma en que vivimos y el mensaje que dejamos mientras tanto. Lo que nos sobrevive”. Una lección magistral sobre la inmortalidad.

Erre que erre.

Somos de los que creemos en la ampliación de la r como medida inicial para superar el frenillo. Seres herrantes, sí, con h, que renegamos de su mudez y que reconocemos que, aunque todavía le falta para terminar de soltarse, tiene que empezar a ser reivindicativa. Nos ha parecido oportuno aprovechar esta irrealidad que tienen los domingos de verano, cuando la ciudad intenta derretirse, aprovechando el calor para huir de sí misma, para confesarlo.

Aquí estamos. Seguimos de mudanza.

Erre que erre.

Con las defensas altas, gracias al hierro que hemos ido asimilando a lo largo de estos cinco años, con cada uno de los errores cometidos. Somos conscientes de que los ha habido de todos los tamaños. Hemos querido fijarnos en los fallos, para calzarnos una buena herradura que nos permita ir al paso, al trote y al galope, cuando haga falta y toque aligerar las cuestas. Como las bicicletas con motor. Ir sobre una armadura que se ajuste a nuestros pies, igual que los ruedines en la suela de ciertas zapatillas deportivas.

Erre que erre.

Queremos ser centauros. Patinadores. Bailarines de claqué. Marcar el suelo en esta nueva etapa. No quedarnos solo en la superficie. Ampliar las posibilidades del campo de batalla. Y el porcentaje de aciertos. Por supuesto.

La ilusión, por el momento, ya se desplaza en movimiento continuo.

Perdón por esta retahíla tan herrática, con h, pero hay días en los que no podemos aguantar las ganas de reivindicar una nueva gramática.

Hemos podido comprobar esta semana que seguís estando al quite y con ganas de entablar una conversación larga. Nos gusta que seáis tan francos, que nos dejéis tan claras las cosas que os gustan, esas que ya aseguráis que tenéis en La Buena Vida.

Intentaremos no perder eso que tanto valoráis y que os hemos intentado dar de forma cuidadosa hasta ahora. Esperemos que vuestro apoyo no nos trastorne, que no nos pongamos nerviosos en el nuevo local y empecemos a hacer todo al revés. No somos para nada de atosigar, ya lo sabéis, así que intentaremos conversar con quien quiera y recomendar al que lo pida, porque aspiramos a que sigáis campando y estando a vuestras anchas en la librería.

Intentaremos ofrecer ese equilibrio entre el “déjame encontrar el libro que quiero” y el “dame pistas, que ando perdido”. No es fácil. A veces los libreros no somos buenos fisonomistas y eso hace que no siempre sepamos interpretar los gestos de forma correcta: nos da por intentar guiar al que lo tiene claro y no prestar más atención al que quiere llevarse algo, pero no sabe muy bien qué.

A veces sucede -muchas más de las que creéis-, que sois vosotros mismos, los habituales de La Buena Vida, los que dais las mejores pistas.

Nos alegra muchísimo comprobar que en vuestros comentarios se ha colado la música, como parte fundamental de la librería. Para nosotros también lo es.

Es más, antes de vuestras confirmaciones, teníamos pensado seguir poniendo música, empezar a hacerlo también durante estos días en el alambre. Para evitar la morriña y aprovechar las ondas, el aire de la red. Así que lo vamos a hacer. Para que sigáis saliendo de casa y entréis en esta casa y se de la casualidad de que la melodía continúa. O, como casi siempre, para que sigáis teniendo la sensación de que la librería es un lugar con música propia. Con esas preferencias que, de tanto oírlas y ponerlas, se han vuelto más reconocibles y a la vez más personales. Parte de la lectura, del café. Un rasgo de pertenencia más.

Gracias una semana más por estar aquí desde tantos puntos. Todos ellos tan convincentes y tan preocupados por hacer ver que la vida tiene que seguir siendo buena.

¡Democracia!

¡Democracia!
Paolo Flores d’Arcais –  Galaxia Gutenberg
No hace mucho, en uno de los suplementos dominicales  que emborronan la realidad española, publicaban una foto del presidente del Congreso,  Jesús Posada, junto a Mario Draghi,  en la inédita comparecencia que éste último tuvo, a puerta cerrada, en el Congreso de los Diputados, ese lugar donde reside la soberanía del pueblo. En la foto se podía ver al presidente de la cámara negando con la mano en alto las preguntas pertinentes que los periodistas pretendían hacer al presidente del BCE. La imagen era muy significativa y da una idea del estado de coma en el que se encuentran las democracias en la actualidad.
¿En qué se han convertido los sistemas democráticos cuando personajes tan dispares como Putin, Mariano Rajoy, Berlusconi o Al Maliki surfean sobre ellas convencidos de que son sus grandes representantes? ¿Cuáles son las dificultades que la democracia encuentra en la actualidad para poder llamarse como tal? ¿Vivimos en democracia?  El filósofo italiano reflexiona sobre todo esto y pone las cosas en su sitio. Contextualiza y analiza el delicado momento que vive nuestro modelo de convivencia, que por un lado les da legitimidad a los representantes, pero por otro se la quita, cuando la democracia no es para, hacia y del pueblo.

David García

Hacia la sobriedad feliz

Hacia la sobriedad feliz
Pierre Rabhi – Errata Naturae

El activista francés de origen argelino, que es todo menos un teórico, puesto qeu ha llegado a ser candidato a la presidencia de nuestro vecino del norte, nos deja en este libro sentido común y ganas de pelear a partes iguales:

“La inmoderación parace ser la hija de la subjetividad humana, búsqueda de una especie de rebosamiento de la banalidad de lo cotidiano que abre un campo ilimitado a deseos que se renuevan constantemente, siempre insatisfechos y competitivos, siendo lo esencial suscitar envidia de los semejantes mediante la apariencia que se da. Producir envidia es un elemento importante en el proceso mimético que tiene como objetivo estimular el deseo. Pero a veces hay deseos inaccesibles, a falta de medios necesarios para satisfacerlos. Esto engendra frustraciones, pero también puede estimular en gran medida la voluntad de adquirirlos. Lo cual beneficia a la dinámica de la inmoderación. Comparación y mimetismo son, pues, los constructores del sufrimiento, mientras que un espíritu de moderación puede vencer sobre los antojos e instaurar en nosotros un bienestar profundo, que el objetivo de nuestra codicia no puede ofrecernos”

“Algunas de las más feroces dictaduras han aprovechado para instaurarse, revueltas completamente legítimas contra la opresión… Los oprimidos son opresores en potencia”

Cartas a un joven disidente

Cartas a un joven disidente
Christopher Hitchens – Anagrama

Pues sí, en unos días de vacaciones podemos inspirarnos para la vuelta a la lucha. No hemos podido dejar pasar la ocasión de recomendaros este manifiesto que, bien mirado, puede servir de ejemplo a los que ya han tirado la toalla, o a aquellos que se sienten como si todo el mundo corriera en dirección contraria a ellos. Como dice el propio Hitchens en un libro cargado de estímulos para pensar: “Haz todo lo posible por combatir la atrofia y la rutina. Cuestionar lo obvio y lo conocido es un elemento esencial del proverbio de omnius dubitandum.”

Gobernanza inteligente para el siglo XXI

Gobernanza inteligente para el siglo XXI
N.Berggruen y N.Gardels – Taurus

Ahora que está de moda decir que la democracia no vale, no nos vale, tirando a romper todos los cristales que la sustentan, haya quien haya detrás, este libro plantea un estudio, seguro que polémico, sobre cómo mejorar la gobernanza.

Y ojo, que no dice la democracia, sino la gobernanza. Porque, como no podía ser menos en un libro que ha sido bendecido por el presidente de Google, la London School of Economics, ministros y presidentes de todo el mundo, y hasta por la versión periodística del Jesús Gil político, la señora Huffington, el libro lo que se plantea es un estudio de los dos modelos de gobierno de los dos países más influyentes del planeta en estos momentos: China y EEUU. Por eso, que nadie se llame a engaño, este libro desde luego que no plantea un borrón y cuenta nueva. Pero lo cierto es que enfrentando la democracia liberal americana (hasta eso lo tendríamos que poner entre comillas, puesto que lo de liberal…), sumida en un delirio de impericia debida al cortoplacismo que imponen unos cargos electos con muy poco tiempo para hacer cosas antes de afrontar otra votación; y el modelo unipartidista chino, en el que la falta de democracia cuenta con las ventajas de la planificación a medio plazo, el estudio intenta aportar ideas sobre como mejorar, eso, la gobernanza. No entra a valorar la calidad de las democracias, sino que analiza cómo hacer que los actuales modelos pudieran evolucionar hacia mejores formas de gobierno: el consumista americano, hacia unas instituciones más fuertes que permitan realizar políticas a medio plazo no dependientes únicamente de ganar o perder unas elecciones; y el chino, hacia una apertura en libertades esenciales y a la participación de la voluntad popular. Es un libro que puede atragantarse al 90% de sus lectores potenciales, y con razón. Pero más nos vale leer y racionalizar las conversaciones de bar para que las conclusiones de todos los movimientos actuales en nuestra sociedad, nos lleven a algo mejor… y no hacia lo indeseable peor.

Memorias líquidas

memorias-líquidasMemorias líquidas
Enric González – Jot Down Books
La memoria es algo selectivo. Uno elige qué sí y qué no quiere escribir en todo ese agolpamiento de sangres y recuerdos. Si algo ha querido destacar en este libro con título ‘baumaniano’ su autor, es que no quería seguir trabajando para Juan Luis Cebrián, un hombre que le causa “horror y una cierta repulsión”, y al que compara con Goebbles, aquel íntimo de Hítler que hizo historia con la manipulación y la propaganda como malas artes.
Pero al margen de despotricar contra su exjefe, Enric ha escrito un libro breve y romántico, en el que repasa su experiencia como periodista. La memoria lo lleva por su Cataluña natal, sus comienzos, sus trajines y compañeros, su formación intelectual -parte de la cual corrió, como un traje a medida, a cargo de El País- y sus corresponsalías por el mundo, de las cuales ya había dejado constancia en sus historias de Londres, Nueva York o Roma (RBA).
Enric González es uno de esos periodistas que ha conocido y vivido el romanticismo de la profesión. La ha visto desde la atalaya, ha hecho y deshecho, ha guerreado en esas redacciones donde el alcohol era una bandera, algo impensable hoy día, donde los periódicos parecen consultas médicas enmoquetadas. Conserva Enric González un espíritu escéptico y crítico envuelto en sábanas de rabia.
“El poder miente”, es una de las frases más repetidas en estas memorias  ágiles e incisivas, mordaces, en la necesaria reflexión del yo que hace balance cuando echa la vista atrás. Todo buen periodista tiene muy entrenado el instinto de la desconfianza, y eso se nota en la lectura. Pero también conservan una halo de ingenuidad y esperanza.
Enric recupera el tiempo en fragmentos, anécdotas como gotas de agua o güisqui, imágenes que brotan de su pluma precisa. Narra  las entrañas de El País, su historia de claros y oscuros, de la que él formó  parte. Habla de periodismo mientras hace periodismo, memoria del retablo imperfecto de la información española.
Si hubiera  que ponerle un pero al libro es su edición. Donde unos ven elegancia, otros ven un gusto por lo ortopédico. Es de esas veces que el contenido supera al continente, y eso, en un mundo que se preocupa tanto por el envoltorio, incluso se agradece.

David García

La memoria y el fuego

La memoria y el fuego

Jorge Valadas – Pepitas de calabaza

Este recopilación de pequeños ensayos-artículos sobre la situación económica, social y política en el Portugal actual son una hermosa patada en las partes. Porque España necesita un Portugal más que nunca, un país cuya observación nos permite descubrir cómo, si seguimos mirando a Alemania, Francia o Inglaterra como ejemplos y amigos, acabaremos como nuestros amigos, la playa atlántica de la península, con un desierto donde hubo bosques, un salario mínimo legal de 2€ por hora, una anestesia social alimentada por la mentalidad de un “sálvese quien pueda” inyectada con sabiduría y pocos escrúpulos, con una Iglesia y un latifundismo hereditarios que mantienen las riendas de la carreta para que los burros sigan tirando sin ver nada fuera de sus antiojeras, …

Ese falso optimismo impuesto por intereses privados, que nos convierte en esclavos de nuestra ignorancia y súbditos de la falta de perspectiva. Este libro es necesario en España, Portugal: la cara oculta de Eurolandia, somo se subtitula, habla más de nuestro futuro que de nuestro pasado, más de nosotros mismos que de nuestros vecinos.

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