El maestro Stanley Kubrick se dedicó durante un tiempo a comprar todos y cada uno de los ejemplares del libro Relato Soñado, de Arthur Schnitzler, cuando decidió que de ella saldría Eyes Wide Shut.
A veces el tiempo, la distancia y, por qué no, el éxito, nos hace la misma jugada que Kubrick, olvidamos de dónde bebieron los realizadores para crear su película. En las lecturas que proponemos, por algún motivo, ha ocurrido esto: parece que son más conocidas las creación visual para la pantalla grande, que el obra literaria que las originó.
Tenemos ejemplos de distintos continentes y géneros: desde Japón y el cine animado del mítico Estudio Ghibli, que adaptó la novela de Akiyuki Nosaka, La tumba de las luciérnagas, sobre la estremecedora historia de dos hermanos huérfanos en plena Segunda Guerra Mundial; pasando por el neorrealismo italiano y uno de sus grandes directores, Vittorio De Sica, que se inspiró en el periplo romano de Ladrones de bicicletas, o por el género negro de Kazan y su identificación con la potente obra de Schulberg, La ley del silencio. Sin olvidar, el inacabado caso español de Víctor Erice en la homónima obra titulada El Sur, o la fábula francesa Léolo, obra culmen del realizador Jean-Claude Lauzon, que nació de la lectura de El valle de los avasallados.
Sesión 1
El valle de los avasallados, del misántropo escritor Réjean Ducharme (Doctor Domaverso, Madrid, 2009): esta primera y exitosa novela del autor nos introduce en el exclusivo e impenetrable universo infantil de una niña de apenas nueve años en la década de los sesenta; con una prosa musical, desbordante y repetitiva veremos abandonar a la protagonista la isla de la inocencia, su particular país de las maravillas.
Sesión 2
La tumba de las luciérnagas, del célebre Akiyuki Nosaka (Acantilado, Barcelona, 2007): crudo y desgarrador relato de dos hermanos huérfanos que luchan por sobrevivir entre los bombardeos estadounidenses de Kobe en la Segunda Guerra Mundial. Acompaña a esta magistral nouvelle, Las algas americanas, también de tintes autobiográficos, que completa el universo narrativo de la posguerra japonesa de este autor aclamado en su país.
Sesión 3
Ladrones de bicicletas, del polémico e inconformista Luigi Bartolini (Sajalín Editores, Barcelona, 2009): el propio Bartolini vivió este periplo por las calles de Roma a los pocos días de la ocupación alemana de la ciudad, un “hervidero de miseria” con una “muchedumbre de sabandijas de rostros flacos, oscuros y amarillentos” en un intento de recuperar su bicicleta robada. Relato satírico y lleno de amargura que se aleja de la imagen de los “queridos ladrones” de Verlaine.
Sesión 4
La ley del silencio, de Budd Schulberg (Acantilado, Barcelona, 2011): dura novela de la vida en los bajos fondos, los sindicatos portuarios y la mafia en Nueva York. Es la primera edición de esta novela (escrita en 1955) en España, que viene introducida por el mismo Schulberg explicando el origen de esta obra.
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