Las meninas

Las meninas
Santiago García y Javier Olivares – Astiberri
Enhorabuena de nuevo a todos. Llegan tantas buenas novelas gráficas … que da gusto.¿Os imagináis que cuando el nivel del futbol nacional baja le restara protagonismo en los medios y fuera sustituido por áreas donde está creciendo el nivel cualitativo y cuantitativo de esta manera? Porque cuando ganamos un mundial, es perfecto dedicarles el espacio que les dedicamos pero…. ¡es que se lo dedicamos igual cuando no ganan y son más aburridos que un mal programa de la tele!

Pues eso, una idea: una sección semanal en los periódicos dedicada al cómic. De verdad que hay contenidos. Y este libro, y otros como él, merecerían ese espacio.

Santiago García hace, junto a Javier Olivares, un ejercicio de estilo que pone al servicio de una idea: enredar la biografía de Velázquez, con su obra y las circunstancias y el entorno en las que la produce, con la idea conceptual que subyace en la misma y la influencia de esta en el arte posterior. Ahí es nada. Y lo consiguen. Pero además, lo hacen comprensible y con riqueza de recursos narrativos y visuales, con diálogos rápidos que sintetizan en pocas líneas todo lo necesario para hacer algo complejo, divertido e intrigante.

Un candidato seguro a la novela gráfica del año.

Alfabeto – El color del tiempo

alfabetoAlfabeto
Inger Christensen – Sexto Piso

Con una autora danesa y otra francesa, de raíces sefardíes la última, ha inaugurado la editorial Sexto Piso su nueva colección de poesía. La primera publicación con la que se estrenó, Alfabeto, es un poemario del año 81 escrito por Inger Christensen, un libro central en la poesía escandinava del siglo XX que hasta ahora nadie se había atrevido a traducir en España. El método de composición, basado en la secuencia de Fibonacci, de la que todos hablan, es crucial. Aunque aun sin saber que este método combina una secuencia ordenada para la creación del poema, también se puede disfrutar de su música y sus imágenes, tan potentes y conmovedoras que uno acaba olvidando que hay un algoritmo estructurando este árbol de palabras. La voz poética se abraza a las tonalidades de las estaciones, a las montañas, a la nieve, incluso a la bomba atómica, para dejarnos un paraje desolador con un pequeño resquicio de esperanza.

tiempoEl color del tiempo
Clarisse Nicoïdski – Sexto Piso

El segundo poemario, El color del tiempo, es una recopliación de la breve obra poética de Clarisse Nicoïdski. Escrito en sefardí, el lector puede disfrutar de los versos en la lengua original, “en muestru spaniol”, como explica la autora en la introducción. Un español sin domeñar, con lentos recovecos que curvan con amabilidad algunas palabras. Sensible, dulce y comprensible para el hispanoparlante. El primero de los poemarios es de 1978 y está inspirado en los ojos, las manos, la boca y en Lorca. Los ojos como unos veladores que al rasgarse esconden la verdad.  Las manos, para guardar el destino. Y la boca, de piedra, de pozo, de árbol. Y Lorca, quizá la sangre derramada que más lirismo ha desatado en la historia de la poesía. Con Caminos de palabras, escrito en el año 80, Clarisse construye unos poemas mínimos, delicados, como los supervivientes que quedan después de la construcción de una gran obra. Aclara la autora, que estos versos llegaban después de acabar un libro en francés, para recordar la lengua que Clarisse compartía con su madre.

David García

Contratiempos

contratiemposContratiempos
Pilar Tena – Salto de Página

Más de un autor se negaría a publicar un libro con 13 relatos. ¿Mala suerte, miedo, la herencia soterrada de las superticiones? No es el caso de esta escritora, que se ha atrevido a amarrar estas historias independientes, aunque con algunos guiños y conexiones entre ellas, con el número de la mala suerte. Pilar Tena apunta a la realidad, la agarra y la mira cara a cara, para contarnos, a través de pequeñas historias personales, cómo la crisis llega a cada casa. No hay quien se libre de esta pandemia instalada en la sociedad española durante los últimos años.

El libro comienza con la historia de Santi y Matthew. Actor y artista se enamoran y deciden comenzar una vida en pareja, pero algo se empieza a torcer. El siguiente relato lo protagoniza Carolina, esposa abandonada que tiene la suerte de encontrar a un compañero de piso perfecto, Roberto: amante entregado, hombre de su casa y padre perfecto para seguir educando a los dos niñas de la protagonista. Igual que las estrecheces económicas los junta, también los va a separar. El final de los dos relatos deja al lector con el pellizco desasosegante de la incertidumbre. Y así ocurre con el lector de Pérez Reverte que se ve atrapado en el accidente del tren de Santiago, o la historia del joven Libanés que monta su restaurante en la Calle Gaztembide. Si no, que me dice el lector de  esas manos en las que se asientan las manchas de la vida en forma de cáncer. Aunque no todo acaba en drama. Tena le da una oportunidad a la esperanza en las sucesivas historias. El marco geográfico donde se desarrollan los relatos es Madrid. El centro, la Plaza Mayor, San Chinarro, Moncloa. Algún que otro inmigrante, obliga a la autora a desplazar la ficción a otras partes de Europa, donde, con paciencia, es posible la felicidad. Y hasta reproches y un rapapolvo se permite la autora darle a uno de los gerifaltes de la prensa española. Todo bajo el paraguas de la crisis, que además de una incontinencia  de datos insoportables, son dramas personales, como estas 13 historias  bien urdidas, con nervio, que saben cómo atrapar al lector.

David García

El secreto de Joe Gould

El secreto de Joe Gould
Joseph Mitchell – Anagrama

Hace unos años leí un artículo escrito por Rodrigo Fresán, en una publicación argentina, en la que hablaba sobre un cronista, un ‘periodista de raza’ -esa imagen tan manida-, que se había recorrido Nueva York entrevistando a tipos raros y anónimos. Formaba parte de la redacción de The New Yorker y, de un día para otro, desapareció. Se llamaba Joseph Mitchell. No recuerdo cómo llegué hasta aquel artículo sobre el entomólogo de los bajos fondos de la Gran Manzana, la cosa es que me cautivó el personaje. Varios días después, intenté recordar el nombre del periodista norteamericano, pero no lo recordaba y tampoco fui capaz de encontrar el artículo de Fresán. Un día por otro, aquello se fue sepultando por otros libros, otros intereses, otros quehaceres. Aquello dejó cierto poso en mi, una especie de halo romántico e idealizado de lo que debe ser un periodista.

Con aquellas coordenadas que me dio el artículo, me tiré a la calle e hice algunas entrevistas a tipos raros que fui publicando esporádicamente en algunos medios digitales.

La cuestión es que hace unos días me encontré entre las novedades El secreto de Joe Gould. Fue un fogonazo. De nuevo lo tenía frente a mí. En este libro, lo el lector encontrará es el perfil que Mitchell publicó en The New Yorker en 1942 sobre Joe Gould. Lo tituló El profesor gaviota. Es un retrato periodístico que muestra a un tipo raro que deambula por Greenwich Village y al que toda la bohemia conoce. Se puede decir que Gould es el prototipo de bohemio, entendiendo a éstos como individuos, pobres y borrachos, con alguna aspiración artística. En la segunda parte, El secreto de Joe Gould, el redactor de The New Yorker relata cómo sucedió todo, cómo lo conoció, cómo lo contactó y cómo fue el proceso de creación y post creación del perfil. Mitchell también nos  cuenta cómo Gould lleva años consagrado a la Historia oral, el libro más ambicioso que jamás nadie halla escrito. Un tocho de más 8 millones de palabras que el bohemio va repartiendo en casa de amigos, y no tan amigos, por miedo a extraviar. Gould es un personaje fascinante e insoportable, un pedigüeño, un egocéntrico marginal y problemático. Mitchell lo va a conocer a fondo, va a padecer sus caprichos y sablazos, y lo va a ayudar. Pero este bohemio, amigo de Cummings y conocido de Ezra Pound, tiene un secreto. De ello trata esta alucinante crónica.
David García

Un velero bergantín. Defensa de la literatura

monteroUn velero Bergantín. Defensa de la literatura
Luis García Montero-Visor

Con más de 30 años dedicados a la literatura, este poeta, además de Catedrático de Literatura Española y novelista, nos sorprende de cuando en cuando con un ensayo. Ya dejó gratos recuerdos entre los lectores con Inquietudes bárbaras (2008) o, si nos dejamos escurrir por la ‘resbaleta’ que nos lleva al siglo pasado, no puedo dejar de nombrar aquel libro escrito al alimón con Antonio Muñoz Molina, ¿Por qué no es útil la literatura?(1994)

En esta entrega, al poeta granadino le sirve como excusa parte de un  verso de la Canción del pirata, que, de pequeño, junto a otros clasicos de la poesía, recitaba su padre con voz bronca, para dar título a este breve ensayo. Versos que se pegaron al oído y no dejaron de sonar, como una suerte de hits líricos que acaban acoplándose a la educación sentimental del niño que fue. García Montero reflexiona sobre poesía y política, revisa el estado actual de las cosas y repasa  conceptos que van indisolublemente unidos a la cosa pública y la democracia.

El autor de Alguien dice tu nombre aborda los temas que le preocupan y le interesan desde la perspectiva de un humanista convencido. Sí, la ciencia es necesaria, pero no le quitemos la poesía, sino corremos el peligro de ser tratados como  simples operarios, acríticos y manipulables, consumidores idiotizados. Son a destacar los acercamientos que hace sobre la figura de Luis Cernuda, Federico García Lorca, Jaime Gil de Biedma o Juan Ramón Jiménez. El libro está concebido y dosificado en forma de artículos. Breves, enjundiosos. Comprometidos.
David García

Manabé Shima

Manabé Shima
Florent Chavonet – Salamandra Graphic

No pudimos remediar irnos a la isla de Manabé la semana pasada, cuando nos llegó este libro. Ahora, de vuelta en Madrid, nos acordamos de George Perec y su Tentativa de inventario, porque lo que consigue precisamente Chavouet en esta maravilla de libro es un inventario de una pequeña isla de Japón. Nos la hace tan real, que podemos extender su plano-poster de 100×70 cm y sumergirnos en sus calles, sus playas y sus gentes.

Todo tipo de perspectivas, un dibujo alegre y colorido, que nos convierte en  disfrutones en un particular buscando a Wally. Lleno de notas, observaciones personales y humor, con esa actitud de ingenuo e inocencia aparente, parecida a la que usa Jordi Évole en su programa antes de destripar a un corruptillo, nos sirve de guía para un viaje fantástico por una isla real y encantadora.

Tendrás que dedicarle tiempo, como a los álbumes de fotos familiares, porque cada vez que lo abras descubrirás algo nuevo que no habías visto. De verdad, qué disfrute… ¡y para toda la familia!

El viaje a pie de Johann Sebastian

El viaje a pie de Johann Sebastian
Carlos Pardo – Periférica

Esta es la segunda novela de Carlos Pardo después de Vida de Pablo. Hay ambición y, al mismo tiempo, cierto trasfondo de renuncia. ¿Nos va a salvar la música? ¿nos va a salvar la cultura? dice en un momento dado el narrador.Y parece que hay en esta novela una huida, una renuncia, como la de Johann Sebastian, en el último momento, cuando parece que uno está cerca de conseguir aquello que parecía querer… y que de repente, descubre que, tampoco le va a salvar. Porque no nos salva ni Dios.

Hay una mezcla de muchos temas que acompañan a una generación, unas veces fluyendo de forma natural en la trama y los diálogos, otras de forma algo más forzada, con mezcla de voces y estilos. La novela aguanta el envite, como aguanta la vida de los Panero, como aguanta cualquier familia como si no terminara nunca de descomponerse del todo y nos deja momentos de verdad, como un diario final de una madre hasta entonces solo referenciada, que resume en muy poco toda una generación.

Esta seguramente es una declaración vital, un darse por vencido pero, al mismo tiempo, la necesidad de dar la espalda a los sueños y afrontar la realidad de una forma más auténtica, menos anacrónica diría el propio narrador, renunciando a la modernidad por la vida, al estilo por la literatura.

 

Zócalo

Zócalo
Adonis – Vaso roto

Adonis lleva casi 30 años viviendo en París. Este año el Premio Nobel le pasó cerca, pero fue a caer a los pies de Patrick Modiano, como el mejor regalo, que es ese que no se espera. Poeta natural de Siria, Ali Áh-med Sad eligió el pseudónimo de Adonis para firmar su obra. Hace poco destacamos aquí su poemario Epitafio para Nueva York, una suerte de versos francos y surrealistas escritos y publicados en año 71, y rescatados en una magnífica edición de Nórdica.

En Zócalo, el libro por el que escribo estas líneas, el intelectual árabe relata su último viaje a México, ciudad con la que tuvo una afinidad especial, además de la amistad de uno de sus grandes pensadores, Octavio Paz. Zócalo es la plaza de donde parten todos los caminos posibles del mundo, pero también la esencia, la raiz, la luz que ciega y alumbra. El imaginario de este intelectual nace de la tierra y de su naturaleza. El sol, el pájaro, la luna, las estrellas. También se nutre del México precolombino y la fuerza de la cultura maya. ‘El sol ama los caminos de los mayas’, repite, como un mantra mientras se deja envolver por los paisajes. El poeta no sólo se conformar con mirar o denunciar, sino que tiene una voluntad de crear con su mundo de palabras otro realidad, la que el lector tiene frente a él y no es capaz de ver. Zócalo es un libro de poemas que atraviesa el desierto, le pasa la mano al lobo por su lomo, se acerca a la casa donde vivió Leon Trotsky los últimos años de su vida y busca, en la resonancia de los oceános de su música, la sagrada libertad.

La filosofía del vino

La filosofía del vino
Béla Hamvas – Acantilado

El autor de este panfleto te irrita, te engatusa, te desprecia y te arrincona. Y, como si nada, vuelve a empezar. Así durante estas 117 breves y delirantes páginas. Discursea contra el ateo, el pietista y el puritano, al cual trata como al enemigo y, por esa razón, se empeña en transformar con sus hábitos y filosofía de vida. Hamvas es un hedonista ilustrado, escritor y filósofo que perdió la simpatía del regimen comunista por defender el arte abstracto frente al realista. Una extraña y locuaz manera de volver el mundo en su contra en la Centroeuropa del siglo pasado.

Esta original y estimulante filosofía del vino es un canto a los mejores caldos, pero además, te incita a arrebatar el tabaco a la tierra, a sentarte en las mejores mesas, a besar a las mujeres más hermosas. Si al principio, el lector siente cierta desconfianza o perplejidad por las teorías que su autor maneja, que no se amedrente, pero que tampoco baje la guardia. Béla Hamvas esconde poesía, gracia, verborrea y un don para disfrutar de las cosas buenas de la vida contagioso.
No quiero ni imaginar lo que habría sido sentarnos con él a tomar vino en La Buena Vida. Por cierto, ya que hablamos de vino, no quiero dejar de nombrar la última novela de Daniel García Jiménez, Los discípulos de Baco, publicado por Plataforma Editorial. Una ficción donde la violencia y el humor negro se riegan con vino, mucho vino.

David García

Niveles de vida

Niveles de vida
Julian Barnes – Anagrama

Un genial Julian Barnes sale de pesca. De anzuelo, dos historias aparentemente triviales contadas como si de un pequeño ensayo se tratara. El objetivo, que el lector, cualquiera que sea, muerda el anzuelo, lo trague y ya no pueda parar aún sabiendo que te van a destripar.

Julian Barnes habla de esas extrañas uniones que suceden en la vida. Dice que dos cosas sin aparente conexión, se unen en un momento dado, y el mundo ya no vuelve a ser el de antes. Con este argumento, comienza contando con meditada levedad, la historia de dos técnicas que en un momento estaban reservadas a pioneros curiosos: la fotografía y el vuelo aerostático. Y nos cuenta cómo casi por casualidad, se unen y, bingo, hay un antes y un después en la forma en la que vemos el mundo.

Luego, aprovechando una historia de amor en la que el propio caracter de los amantes la convierte en única y, al mismo tiempo imposible, sigue su línea argumental, contando cómo la vida, aunque solo sea la nuestra, queda marcada para siempre por la unión de dos, aunque esta unión no pueda mantenerse en el tiempo.

Y, finalmente, Barnes llega a donde nos quería llevar: a la mesa de la cocina, donde nos cortará el pescuezo, nos destripará, nos aliñará al gusto y nos horneará a fuego lento. Este escritor maravilloso nos pone un sombrero que llevaremos muchos días aunque solo nosotros lo veamos, sintiendo esa sensación agradable y cálida alrededor de la cabeza que nos hace sentir de una forma especial.

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