Este Baltasar Gracián Garnacha Viñas Viejas 2007 es el mejor antídoto para quienes sufren, todavía, de desconfianza crónica hacia las denominaciones menos populares y pequeñas. Quién crea que hacer un buen vino es tarea fácil, se equivoca. Pero es que hacerlo de garnacha es todavía más difícil, porque todo lo que la garnacha tiene de vigorosa y resistente a la sequía, lo tiene de oxidativa. Pero cuando alguien por fin lo consigue, es cuando se produce el milagro. El resultado son vinos de especial singularidad, fáciles de disfrutar y de equilibrio perfecto. Y éste es el caso de Baltasar Gracián Garnacha Viñas Viejas. No es casualidad que el todopoderoso gurú Robert Parker le dé una valoración de 91 (excelente). Cosa que también hace la Guía Peñín de Vinos españoles.
Y como ésta es una nota de cata, cabe decir que nos encontramos ante un vino de un bonito color cereza intenso, con ribete rojo cardenal, de capa media alta y una intensa lágrima que lleva consigo un hermoso color. En nariz es sumamente expresivo, elegante y equilibrado. De entrada recuerda a frutos rojos maduros y, un poco más allá, a las notas tranquilas de la madera, el chocolate y los torrefactos. Y en boca, finalmente, es sedoso, aterciopelado, sin aristas, redondo, con taninos bien integrados, recuerdos de frutos rojos maduros y de una calidez notable, debido a su contenido en alcohol.
Llama la atención que este Baltasar Gracián, digno hijo de unas cepas viejas, sea tan jovial, tan inquieto y esté tan lleno de vida. Una buena lección para quienes desprecian las cepas complejas, las denominaciones pequeñas y las viñas viejas.
MARIDAJE LITERARIO
En cuanto al maridaje, parece inevitable pensar en “El Criticón”, de quien da nombre al vino, el escritor del XVII, Baltasar Gracián. Un libro que no es sino una alegoría de la existencia de los hombres y de sus decisiones. Pero yendo más cerca, podemos ir a otra alegoría, más moderna ésta, sobre la vida humana –o sobre algunas vidas-, se trata de “No hay bestia tan feroz”, de Edward Bunker. Si Robert Parker calificó el Baltasar Gracián Garnacha Viñas Viejas con un excelente, Tarantino hace lo propio con el libro de Bunker, al que califica de “la mejor novela criminal en primera persona que jamás haya leído”. Otra lección, esta vez para quienes creen que de alguien como Bunker –que pasó media vida entrando y saliendo de prisión-, no podía salir nada bueno. El producto es excelente, duro y con momentos brillantes. En fin, al igual que el vino, podemos afirmar que carece de complejos y que es de una intensidad fuera de lo común.
“Todo cuanto inventó la industria humana, ha sido perniciosamente fatal y en daño de sí misma”. ¡Uf! Lo dice un personaje de “El Criticón”, pero podía estar en boca de Max Dembo, el protagonista de “No hay bestia tan feroz”. Por favor, otra copa de Baltasar Gracián… (por Marcela)
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